jueves, 12 de agosto de 2010

Negligencia Médica




Terrible en ocasiones resultan los personajes que juraron su profesión médica, muchos se deshumanizan y causan terribles dolores en sus pacientes tratándolos como ganado, incluso, humillándolos, como conejillos de india, ante alumnos que acuden a prestar su servicio o aprender  de ls experiencia.



La atención médica en México está llena de altibajos, existen excelentes galenos, pero también los hay pésimos en todos los sentidos. Los buenos médicos en ocasiones son deshumanizados y pedantes; también los hay que son un dulce de bondad, bien preparados o toda una eminencia en su ámbito; los peores, son los médicos que cruzaron la universidad  vendados  y sordos, su servicios y plaza médica la logran brincando toda clase de cercas y suertes; son médicos con documentación legitima,  de escuelas e instituciones que les brindaron todas las facilidades  para que se convirtieran en profesionistas de la medicina con  el mínimo conocimiento de  medicina, hablar del conocimiento científico, no tienen caso, en esta clase de galenos; hoy  por hoy, esta inmensa masa médica, ocasionan más decesos en el país que la guerra contra el crimen organizado.

Pésimos médicos

Lo peor, es que siendo pésimos médicos,  compensa sus carencias  con un carácter  cerrado y mal trato a los pacientes que acuden a las instituciones de gobierno, que es el único lugar donde tiene cabida.

Muchos casos de negligencia médica se dan a conocer por los medios de comunicación, o personalmente conocemos por experiencia propia o de conocidos y amigos. El último caso es el de la bebita  recién nacida, declarada muerta, tras trece  horas de permanecer abandonada y casi amortajada, os familiares descubren, antes de enterrarla que vivía, desgraciadamente el desenlace fatal era inminente.

Negligencia médica en carne propia
Personalmente viví el  caso de un familiar cercano que acude a  emergencias del  ISSSTE  de Acapulco por problemas  de presión, en dicha institución, una salvaje doctorcita, hizo tanta  presión en una de sus várices  de un pie, que ocasionó tal inflamación que tardó meses en recuperarse.


Quien acude a hospitales  de gobierno, tiene grandes probabilidades  de encontrarse  con uno  de estos matasanos, que es donde se refugian, en un hospital privado difícilmente  son contratados ante su evidente falta  de preparación y profesionalismo. En dicho hospital probablemente escalen posiciones, crece su ego pero no su preparación y se dedican a causar todos los estropicios que la medicina gubernamental tolera.




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