sábado, 16 de abril de 2011

Terror en Tamaulipas, narco fosas




El horror y la indignación ciudadana  rebasan todos los parámetros medibles ante el desquiciamiento del crimen organizado, que al parecer ejecuta viajantes sin causa aparente.



El horror  de Tamaulipas ha alcanzado niveles  sólo vistos en crímenes de guerra, donde la vida tiene tanto peso como una bala de plomo y el respeto a los individuos  no tiene valor alguno. El sacrificio sin causa de cerca de centenar y medio hijos, padres de familia y esposos  en busca de mejores oportunidades de vida, viajante pobres y pacíficos,  cuyo único error fue abordar un autobús que tuvo la mala fortuna de pasar por  Tamaulipas y San Fernando:  Estado y municipio fallidos en manos del crimen organizado.
Los seres pensantes, incluso los más limitados y los no pensantes,  se rigen por  la ley de la causalidad. Causa y efecto; entonces la sociedad se pregunta: ¿Por qué  un genocidio de tal naturaleza?, ¿cuáles son los motivos y causas para asesinar a viajantes indefenso?, ¿infundir terror, por el terror mismo?, ¿Qué motiva tanta crueldad?, ¿Qué clase de seres humanos ordenan y ejecutan actos de lesa humanidad? ¿Y las autoridades?, donde están las autoridades que tienen la obligación de salvaguardar el estado de derecho de la nación, la seguridad  y la vida  de los mexicanos que hacen o que piensan?
Lo acontecido en Tamaulipas es un hecho criminal nunca visto en México, ni siquiera en tiempos de la revolución se tienen noticias de crímenes semejantes,  posiblemente ni Pinochet  enterró tantos ejecutados juntos. La historia de México, a partir de estos acontecimientos, tendrá un antes y un después;  algo y mucho tiene que cambiar para que no se repita tan triste historia.
Hace meses hubo en el mismo lugar 76 muertos, centroamericanos, desgraciadamente a  ningún mexicano le dolieron y, se permitió que se repitiera la misma historia, pero ahora en carne propia.



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