martes, 31 de mayo de 2011

Historia de los incas




Historia de los incas
Historia de los incas, crónica escrita hacia 1572 por el navegante e historiador español Pedro Sarmiento de Gamboa. Si bien su nombre original fue el de Historia Índica, también es conocida como Historia del reino de los incas, y no apareció impresa hasta 1906, cuando se publicó en Berlín trece años después de ser encontrado su manuscrito. Cubre el periodo anterior a la conquista desde la fundación del Imperio inca por Manco Cápac I hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI.
Sarmiento recogió las tradiciones orales que los incas, que no conocían la escritura, atesoraban mediante una clase especial de funcionarios que memorizaban literalmente las gestas de los soberanos incas. El virrey Francisco de Toledo, auténtico organizador del Perú colonial, aprovechó la investigación de Sarmiento de Gamboa para adaptar el sistema de tributación español al que los indígenas ya conocían desde los tiempos incas, y adoptó también la institución de la mita (levas de trabajo temporal forzoso) para las minas argentíferas. La Historia de los incas se inscribe dentro de la tradición historiográfica española que justifica la conquista como medio necesario para la evangelización del Perú.



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Crónica del Perú




Crónica del Perú
Crónica del Perú, obra del cronista español Pedro Cieza de León, cuya primera parte se publicó en Sevilla en 1553 y que está compuesta por tres partes más una cuarta dividida en cinco libros. Desde 1541, Cieza comenzó a recopilar información sobre los territorios sudamericanos que recorrió como miembro de distintas expediciones y campañas. El ambicioso objeto de la obra completa era describir y narrar el acontecer histórico desde los tiempos anteriores al Imperio inca hasta los últimos hechos vividos en aquellas tierras por su autor (es decir, hasta 1550). Pese a lo que puede indicar el título por el que se conoce a la Crónica, ésta incluye también entre las zonas estudiadas a grandes extensiones de la actual Colombia, como Antioquia o Popayán, bien conocidas por el autor.
La primera parte se ocupa de la descripción de la historia y de los pobladores de las regiones recorridas por Cieza, desde el golfo caribeño de Urabá hasta Chile, así como de la demarcación de las primeras provincias conquistadas por los españoles y, especialmente, de la fundación de las nuevas ciudades. La segunda, que no fue publicada sino hasta 1871, aunque incompleta, trata de la historia anterior al dominio inca y, primordialmente, la del propio Imperio inca. La tercera versa sobre el periodo de descubrimiento y conquista del Perú hasta el inicio de las guerras civiles entre los propios españoles, y vio la luz en fecha tan tardía como 1979. De la cuarta y última parte, que se refiere a dichas guerras civiles, sólo se conocen los tres primeros libros; no se tiene constancia de que Cieza escribiera los dos últimos, como anticipaba en el prefacio, que debían finalizar con la llegada del virrey Antonio de Mendoza.



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lunes, 30 de mayo de 2011

Ramayana





Ramayana
Ramayana
Rama y Sita
Rama es el héroe del Ramayana, una de las dos grandes epopeyas de la India antigua. En este bajorrelieve del siglo IX, perteneciente a un templo hindú en Java, Indonesia, aparece junto a su mujer, Sita.


Ramayana (en sánscrito, 'Historia de Rama'), la menor de las dos grandes epopeyas en sánscrito de la India antigua; la mayor es el Mahabharata. Destaca por la riqueza de sus descripciones y su lenguaje poético, y consta de siete libros y unos 24.000 dísticos, traducidos a numerosas lenguas. Comenzó a escribirse probablemente durante el siglo III a.C. y es posible que el principio y el final se añadieran posteriormente. El Ramayana narra el nacimiento y la educación de Rama, príncipe y séptima encarnación del dios Visnú, y sus peripecias hasta conseguir la mano de Sita, con la que al final contrae matrimonio. Tras ser desplazado por uno de sus hermanos como legítimo heredero del trono de su padre, el rey Bharata, Rama parte al exilio en compañía de su mujer y de su otro hermano, Kakshmana. Sita es raptada por el rey demonio Ravana, que la lleva a su isla Lanka (Sri Lanka). Con la ayuda del rey mono Hanuman y un ejército de monos y osos, Rama consigue, tras una larga lucha, derrotar a Ravana y rescatar a Sita. Después recupera su trono y gobierna con sabiduría. En la posible addenda posterior, Sita es acusada de haber cometido adulterio durante su cautividad. Exiliada, a pesar de su inocencia, da a luz dos hijos gemelos de Rama, y recibe la protección del eremita Valmiki, supuesto autor del poema. Al cabo de muchos años Rama y Sita se reúnen de nuevo.
Aunque el Ramayana es esencialmente una obra profana, incorpora gran parte del material contenido en los libros sagrados védicos (véase Veda). Rama, Sita, Lakshmana y Hanuman son muy venerados como encarnación ideal del heroísmo principesco, la devoción conyugal y fraternal y la lealtad. La recitación del Ramayana se considera un acto religioso, y en toda la India y el Sureste asiático se escenifican fragmentos de esta gran epopeya. Conocido principalmente a través de traducciones y recensiones (la versión más famosa es la realizada por el poeta hindú del siglo XVI Tulsi Das), el Ramayana ejerció una enorme influencia en toda la literatura india posterior.





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Veda





Veda
Veda (en sánscrito, 'conocimiento'), denominación que recibe el conjunto de los escritos sagrados más antiguos del hinduismo, así como cada uno de los libros que lo componen. Este conjunto de escritos literarios antiguos consta ante todo de cuatro colecciones de himnos, partes poéticas separadas y fórmulas ceremoniales. Las colecciones se conocen como Rig-Veda, Sama-Veda, Yajur-Veda y Atharva-Veda. También se les llama las samhitas (que significa 'colección').
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ORÍGENES Y TRANSMISIÓN
Las cuatro colecciones de Veda fueron compuestas en védico, una forma antigua del sánscrito. Se piensa que los pasajes más antiguos fueron escritos por estudiosos procedentes en su mayoría de los arios que invadieron la India entre los años 1300 y 1000 a.C. No obstante, las colecciones de Veda tal como las conocemos hoy datan probablemente del siglo III a.C. Antes de que fueran escritas, unos sabios llamados rishi las transmitieron de forma oral, para transformarlas y elaborarlas durante este proceso. Sin embargo, consiguió preservarse una gran parte de material tomado del medio ario original o de la cultura dravídica de la India que se puede distinguir de forma clara en el texto.
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CONTENIDO Y UTILIZACIÓN
Las tres primeras samhitas consisten más que nada en un conjunto de instrucciones para conducir los rituales que pusieron en práctica en el periodo védico tres tipos de sacerdotes que oficiaban las ceremonias de sacrificios. El Rig-Veda contiene más de 1.000 himnos (en sánscrito, rig) compuestos en varias métricas poéticas y ordenados en diez libros. Estos fueron utilizados por los hotri (recitadores), que invocaban a los dioses leyendo en voz alta estos himnos. El Sama-Veda contiene pasajes en verso tomados en su mayoría del Rig-Veda. Fueron utilizados por los udgatri (cantores) que cantaban estos himnos o melodías (en sánscrito, sama). El Yajur-Veda, que consiste en dos recensiones, ambas compuestas parte en verso y parte en prosa con el mismo material (aunque ordenado de forma diferente), contiene fórmulas para los sacrificios (en sánscrito yaja significa 'sacrificio'). Era utilizado por los adhvaryu, sacerdotes que recitaban las fórmulas apropiadas del Yajur-Veda mientras llevaban a cabo los sacrificios.
El cuarto, Atharva-Veda (parte del cual la tradición atribuye a un rishi llamado Atharvan), está compuesto casi en su totalidad por una amplia variedad de himnos, conjuros y encantamientos mágicos. Debido al carácter personal y local que tenía la utilización de estos Veda, en un principio no se aceptaron como escrituras de autoridad por la naturaleza desviada de su contenido. Según los investigadores se cree que datan de una época más tardía y que pueden derivar de los restos de la cultura indígena anterior a la aria. Su reconocimiento final como uno de los Veda se debe a su adopción como manual para rituales por los brahmanes, la cuarta y más alta clase de sacerdotes que oficiaban los sacrificios.
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ESCRITURAS COMPLEMENTARIAS
En un sentido estricto, las colecciones de Veda incluyen los brahmanes y los mantras. Los primeros son comentarios en prosa añadidos a cada una de las cuatro colecciones de Veda y relativos casi en todos los casos a los detalles e interpretación de la liturgia de los sacrificios. Los segundos son estrofas poéticas de los cuatro Veda ya que mantra es el término utilizado de forma específica para las cuatro colecciones en verso. Los mantras están considerados por algunos estudiosos como la parte más antigua de las colecciones de Veda.
Existen unos trabajos esotéricos posteriores que son un suplemento a los brahmanes conocidos como tratados del bosque (del sánscrito aranya, 'bosque'), y que son los aranyakas. Los aranyakas fueron expuestos y escritos por sabios brahmanes en los bosques porque sentían que un entendimiento correcto de los mismos sólo podía conseguirse en el retiro de lo mundano. La última parte de los aranyakas son los Upanisad, trabajos especulativos y metafísicos ligados de modo muy estrecho a los brahmanes. Esta parte insiste en el valor del conocimiento y la meditación, y son los primeros intentos del hinduismo para realizar un tratamiento sistemático del pensamiento especulativo. El vedanta, así como la mayoría de los otros sistemas filosóficos hindúes han sido desarrollados a partir de los Upanisad.
A la última parte del periodo védico pertenecen los sutras (en sánscrito sutra quiere decir literalmente 'hilera' que viene a significar 'conjunto de reglas'). Los sutras son colecciones de aforismos que elaboran y disertan sobre los sacrificios védicos, las ceremonias locales (como bodas y rituales funerarios) y las leyes religiosas y seculares. Además, tienen gran importancia debido a su influencia en el desarrollo del derecho hindú. Desde el punto de vista de la autoridad, no están tan consideradas como los Veda, brahmanes y Upanisad. Estas últimas, y de modo especial los Veda, están contemplados como apaurusheya, que en sánscrito significa 'de origen no humano'.




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Mahabharata





Mahabharata
Mahabharata (en sánscrito, Gran Bharata), el más extenso poema épico de la literatura india antigua; el segundo es el Ramayana. Aunque ambos son básicamente obras profanas, se recitan de manera ritual y confieren supuestamente méritos religiosos a quienes los escuchan.
El tema central del Mahabharata es la lucha entre dos ramas de una misma familia noble, los panduidas y los kuruidas, por la posesión de un reino del norte de la India, el Kurukshetra. El fragmento más importante del poema es el Bhagavad-Gita, un diálogo entre Krishna, la octava encarnación del dios Visnú, y el héroe panduida Arjuna, en el que reflexionan sobre el sentido de la vida. Este pasaje ha influido en los devotos del hinduismo durante siglos. El Mahabharata se escribió alrededor del año 300 a.C. y fue objeto de numerosas variaciones en torno al año 300 d.C. Está dividido en 18 libros que contienen en total unos 200.000 versos con breves pasajes en prosa intercalados. El Harivansha, uno de los últimos apéndices del poema, trata ampliamente de la vida y la genealogía de Krishna.




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Bhagavad-Gita





Bhagavad-Gita
Bhagavad-Gita (‘El canto del Señor’), poema sánscrito compuesto por 700 versos y dividido en 18 capítulos, considerado por la mayoría de los hindúes como su texto religioso más importante y esencia misma de sus creencias. Casi todos los filósofos hindúes importantes han escrito algún comentario sobre el Gita, y aún continúan apareciendo nuevas interpretaciones y traducciones de esta obra.
El Gita, que está incluido en el Libro VI del poema épico sánscrito Mahabharata, fue escrito en forma de diálogo entre la encarnación del dios Krishna y un héroe humano, el príncipe Arjuna, en el campo santo de Kurukshetra, antes de la gran batalla de Mahabharata. Arjuna expresa su indecisión a la hora de entablar batalla contra amigos y parientes. La respuesta de Krishna es una exhortación para que Arjuna cumpla su deber, es decir que como guerrero que es, debe luchar y matar. Krishna, a continuación, explica la naturaleza del alma, el camino verdadero para llegar al Absoluto.
El Gita recoge diversas doctrinas como la inmortalidad del yo del individuo (atmán) y su identidad con la deidad suprema (brahman), el proceso de la reencarnación y la necesidad de renunciar a los frutos de la propia acción personal, estableciendo las principales enseñanzas de los Upanisad y la filosofía Sankhya. El espíritu (purusha) y la materia o naturaleza (prakriti), que se divide en la triple tendencia de bondad, pasión y oscuridad, son complementarios. Krishna reconcilia las afirmaciones opuestas de sacrificio y deber mundano, por un lado, con la meditación y renuncia por otro, a través de la devoción a Dios (véase Bhakti). Este Dios aparece en un breve pasaje bajo su forma terrorífica de día del juicio final antes de transformarse en la forma humana compasiva de Krishna.




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Génesis Biblia





Génesis (texto sagrado)
Muerte de Abel
Muerte de Abel
Así imaginó el pintor y grabador italiano Antonio Balestra (1666-1740) el episodio bíblico (narrado en el libro del Génesis) en el que Caín asesinó a su hermano Abel.

Génesis (texto sagrado), primer libro del Antiguo Testamento. Su nombre en lengua española tiene su origen en las palabras Genesis kosmou (griego, 'origen del cosmos'), el título del libro en la Septuaginta. Los judíos, que han designado cada uno de los cinco libros del Pentateuco con la primera palabra (o al menos la primera palabra significativa) del texto hebreo, lo denominan Be-Reshit ('En el principio').
Génesis, el primer libro de la Biblia, relata el comienzo del mundo desde el momento en que 'creó Dios los cielos y la tierra' (1,1) hasta la muerte de José, el undécimo hijo del patriarca hebreo Jacob. La obra puede dividirse en dos partes diferenciadas. La primera (capítulos 1-11) está dedicada a la historia primigenia de la humanidad y contiene historias acerca del primer hombre y de la primera mujer, su pecado original, el primer hombre en morir y el primer homicida, el diluvio que Dios envió para destruir todas las cosas, a excepción de la familia directa del 'hombre más justo y cabal' (6,9) y de las criaturas cuya conservación se le encargó, de la confusión de los idiomas y de la dispersión de otros pueblos. La primera parte del Génesis contiene también la primera alianza establecida por Dios con la humanidad a través de la persona de Noé (9,9-17). La segunda parte (capítulos 12 al 50) se centra sobre todo en el relato de las vidas de los patriarcas hebreos Abraham, Isaac y Jacob; es decir, una historia de los orígenes de la nación hebrea (véase Hebreos; Judíos).
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OBJETO
Genesis
Creación del hombre
Según el Génesis, Dios creó con barro al primer hombre, Adán, a su imagen y semejanza. En este fresco de la bóveda de la Capilla Sixtina, el gran artista del renacimiento Miguel Ángel representó a Dios dando a Adán el soplo de la vida.

El principal objeto del Génesis es relatar la totalidad de la creación y, en concreto, explicar el papel de Israel en el mundo. Así, por ejemplo, las genealogías de la primera parte del libro (5; 10; 11,10-32) conectan a Adán con Abraham e indica el número de años transcurridos entre ambos. Las alianzas establecidas por Dios con Noé y con Abraham (17,2-21) expresan relaciones nuevas y permanentes entre Dios y la humanidad, y Dios y la nación hebrea.
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FUENTES
Los especialistas han demostrado de forma convincente que el libro del Génesis fue compilado a partir de diversas fuentes. Puede consultarse una discusión general del proceso de compilación en la Biblia: El Antiguo Testamento.
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INTERPRETACIÓN
Muchas personas consideran que Génesis es la versión literal de la creación, punto de vista sostenido por la mayoría de cristianos y judíos hasta la segunda mitad del siglo XIX. Hay quienes consideran que el libro contiene mitos y leyendas que no expresan más que creencias, supersticiones y costumbres tribales. Los estudios y la investigación científica han dejado en evidencia que resulta muy probable que numerosos acontecimientos, lugares y personas descritos y mencionados en el Génesis ocurrieron y existieron. Según algunos juicios, los que no pudieron ocurrir o existir tal como se cuenta o en la historia como se describen y citan, tienen un origen y existencia figurativa. Por ello, aunque podría parecer irrelevante profundizar, por ejemplo, en Adán y Eva y su pecado en el Edén, el relato de cómo la humanidad cayó en desgracia sigue siendo para muchos herederos contemporáneos de la cultura occidental una expresión viable y por lo general comprensible de una experiencia recurrente, íntima y en cierta medida inexplicable. Véase Ciencia bíblica.




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Comentario de texto literario





Comentario de texto literario
Comentario de texto literario, valoración de un texto para comprobar, por medio de diversas técnicas, su carácter literario.
Comentar un texto no es glosar su contenido. Sólo si se abarca su totalidad, y cada una de sus ideas se relaciona con las demás, el texto tiene sentido, y se percibe la función de todas las palabras. El lector espera reconocer en el texto unos rasgos que responden al género en que se inscribe. Los límites del texto, que marcan estrofas y rasgos de los diferentes géneros, encuadran su diseño interior. Para que el texto alcance todo su sentido, hay que conocer los instrumentos manejados por el escritor, las figuras retóricas, las referencias culturales. Sólo así se puede vincular la obra al contexto literario.
El lector recibe del autor un mensaje, cuyo fin es este mensaje como forma; percibe en sus interrelaciones, la actitud, el tema, la estructura y el mensaje del texto, y concibe su esencia simbólica, su función histórica y su valor poético.
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PROCEDIMIENTOS DE ANÁLISIS
Cada texto exige una técnica de análisis que ponga de relieve sus rasgos más significativos, por lo que es necesario, en primer lugar, situar el texto en su marco histórico-literario. El modo de actuar varía según se trate de una obra completa, de un texto completo o de un fragmento, e igualmente si se conoce el nombre del autor, el título y la fecha de la obra. Si se sabe el nombre del autor, se utilizan los medios de consulta necesarios para situar la obra en la etapa del autor a la que ésta pertenezca. Si todos los datos aparecen en el texto, no hay mayor problema que la consulta en un manual de Literatura con el fin de obtener una mayor información sobre el autor, obra, fecha, periodo, características generales de la época y movimiento al que pertenece el texto, relación con otros movimientos artísticos y culturales del momento, características del autor, característica de la obra o fragmento, objeto del análisis.
3
CARACTERÍSTICAS LITERARIAS
Para analizar las características literarias de un texto hay que determinar:
Género literario y forma de expresión: Identificación del género y subgéneros, señalando su originalidad y características del autor; la forma de expresión (narración, diálogo, descripción...) y, por último, si se trata de un texto en prosa o verso con sus características.
Análisis del contenido (relación del autor con la obra): Actitud ante la realidad (externa/interna); postura del autor (objetiva/subjetiva, irónica, crítica...); punto de vista (estilo directo/indirecto, utilización de primera, segunda o tercera persona) e implicación del autor en el texto.
Argumento y tono: Tipo de argumento y esquema argumental. Hay que observar las características (descriptivo, narrativo, digresivo) y el tono (optimista, pesimista...).
Estructura del contenido: Estructura del texto (núcleos y subnúcleos estructurales, sus relaciones y características) y modelos estructurales (analizante, sintetizante, paralela, atributiva...).
Tema e idea central. Precisar el tema: Características y cualidades.
3.1
Análisis de la forma
Es el momento culminante del análisis, cuando afloran los niveles literarios utilizados por el autor; para eso hay que analizar todos los recursos del lenguaje literario y su función poética.
En el análisis formal, se debe analizar los diferentes planos: Plano fonético-fónico, peculiaridades: figuras retóricas basadas en el sonido (onomatopeyas, aliteración, paronomasia, asonancia, aféresis).
Acento y entonación. Ritmo de la prosa (ritmo lingüístico, de pensamiento, de intensidad, cuantitativo, silábico, tonal...). Análisis métrico del texto en verso (véase Versificación). Medida (cómputo silábico). El acento: tipo de versos (octosílabo, endecasílabo...). Rima (total o parcial). Tipos de estrofas (cuarteto, serventesio, quinteto, octava real, soneto...). Poema (romance, silva, letrilla...).
Planos morfológico y sintáctico. Interpretación de las diferentes posibilidades expresivas que ofrece el texto en relación con el contenido. Análisis de las categorías gramaticales y sus conexiones. Comentario de texto lingüístico. Análisis y estructura del texto (simetrías, paralelismo, diálogo, descripción). Figuras retóricas: por adición de palabras (paráfrasis, pleonasmo, sinonimia...); por omisión de palabras (elipsis, asíndeton); por repetición de palabras (anáfora, reduplicación, concatenación, polisíndeton); por analogía (derivación, dilogía, calambur, hipérbaton).
Plano semántico, determinar las peculiaridades del texto que se comenta, relacionándolo con el contenido; características del léxico, elementos emotivos y afectivos. El significado de las palabras en el texto. La connotación, como característica del lenguaje literario (polisemia, antonimia, homonimia...). Los cambios semánticos: tropos (sinécdoque, metonimia, metáfora, alegoría, símbolo...). Figuras retóricas (prosografía, retrato, enumeración, hipérbole, prosopopeya, apóstrofe, paradoja...) y, finalmente, valoración del texto, reconocer el sentido histórico-social y apreciar el valor poético del texto como realización de un artista en un género.




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sábado, 28 de mayo de 2011

Comentario de texto lingüístico





Comentario de texto lingüístico
Comentario de texto lingüístico, análisis que pretende relacionar, en un texto escrito (también oral), el significado (contenido) con el significante (suma de los aspectos formales) y comprobar el uso de la lengua que ha hecho una persona; en el caso de un autor literario o un periodista, comprobar de qué recursos se ha servido el autor para llegar a su máxima expresividad.
El primer paso que hay que dar para realizar un comentario de texto lingüístico o literario consiste en realizar una lectura atenta y comprensiva del mismo; es imprescindible conocer todos los elementos léxicos que lo componen; el diccionario servirá de gran ayuda para subsanar todo tipo de deficiencias.
2
APROXIMACIÓN AL TEXTO
La aproximación al texto implica un proceso que comprende cuatro pasos específicos: a) localización, b) determinación del tema, c) definición de los aspectos del tema y d) división en periodos y oraciones.

a) Por localización se entiende la situación de la obra en su entorno, es decir, en la época del autor, y la ubicación del texto objeto del comentario en el conjunto de la producción total del escritor para llegar a establecer correctamente sus valores relativos.
b) Para llegar a la determinación del tema debe despojarse el asunto, entendido como argumento, de todos los detalles y elementos accesorios. En el tema confluyen, por otra parte, unidades menores llamadas motivos que, en muchas ocasiones, remiten a la tradición de la lengua y de la literatura.
c) La definición de los aspectos del tema consiste en definir en el texto cuáles son las ideas principales y cuáles las secundarias.
d) La división en periodos y oraciones se limita a la organización sintáctica del texto, sin olvidar que también las opciones sintácticas influyen en la caracterización del contenido (el aspecto semántico) del texto.
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ANÁLISIS FORMAL
Consiste en localizar los aspectos lingüísticos que, con su aparición y repetición, caracterizan al texto objeto del comentario, entendido como el resultado de la disposición de los materiales lingüísticos según los planos fonológico, morfológico, sintáctico y semántico.
Un primer plano, fonológico-prosodemático, supone un estudio de los fonemas y su comparación con los del español medio, con el fin de caracterizar el texto; lo habitual es partir de un texto como muestra de un sistema gráfico, para determinar, tras su análisis, a qué tipo de sistemas gráficos del español pertenece y relacionarlo con el sistema fonológico correspondiente (variedad diacrónica, diatópica o diastrática). En el prosodemático se analizan los elementos suprasegmentales: acento y entonación.
El propio autor puede darnos informaciones complementarias, en forma de incisos, acotaciones o aclaraciones. La entonación ayuda a determinar si el texto es conversacional vulgar, coloquial; o a determinar otras informaciones que puedan interferir en otros planos: interrogaciones, exclamaciones, suspensiones... El análisis de la grafía, fundamental en algunas épocas y textos, se debe también tener en cuenta; supone relación global entre significado y plano fónico.
4
DETERMINACIÓN DE LOS PLANOS

4.1
Plano morfológico
Para el análisis de los fenómenos morfológicos más destacables en el sintagma nominal y en el sintagma verbal (véase Sintagma), hay que tener en cuenta las diferentes partes de la oración:
Sustantivo: la presencia o ausencia de sustantivos y sus clases. El diminutivo y sus valores: afectivo, despreciativo, disminución real, valores regionales y culturales. Aumentativos, despectivos... Estructura silábica de los sustantivos. Arcaísmo. Sustantivación.
Adjetivo: su presencia o ausencia. La falta de adjetivos supone concisión, sobriedad, objetividad, falta de valoración y rapidez de la acción, y puede dar origen a la utilización de otros procedimientos de valoración, como construcciones adverbiales, despectivos... El uso del epíteto; su función es, fundamentalmente, expresiva y comunica sentimientos, tono, intención. La colocación del adjetivo es de gran importancia en relación con los valores expresivos y estilísticos del adjetivo. La posposición del adjetivo es la norma, mientras que la anteposición da una valoración subjetiva, estética, impresionista. Pero la posposición del adjetivo, cuando debería ir antepuesto, tiene, también, valor expresivo.
Artículo: su presencia o ausencia. La ausencia da carácter abstracto al texto, valor esencial, afectivo, valorativo; la presencia, en cambio, le confiere carácter concreto, le da un valor existencial, objetivo y racional.
Preposiciones y conjunciones: su polisemia, valores, tipos y clases, consecuencia de ello. Su presencia supone un texto bien articulado, y su ausencia, carencia de relaciones.
Pronombre: Personales: yo enfático, repetido. Tú, alternando con usted, formas de sustitución de los personales, el señor, uno... Formas átonas: vicios (leísmo, laísmo, loísmo), inadecuada colocación de los pronombres átonos me, te, puede indicar incultura de los personajes. Demostrativos: valores espaciales y expresivos de éste, ése, aquél (valor enfático, despectivo). Posesivos: indeterminación de la posesión; abuso o repetición innecesaria. Relativos: repetido empobrece el estilo, uso de qué y cuyo enfáticos. Interrogativos: valores: interrogativa directa, indirecta, retórica. Indefinidos: valor ponderativo, exclamativo.
Adverbio: clases, función, expresividad en el texto. Arcaísmos.
Interjección: su equivalencia oracional, produce afectividad, emotividad y expresividad al texto. Mínimo contenido conceptual y máxima carga afectiva.
Una vez analizadas las partes de la oración, es importante desvelar cuáles son las categorías gramaticales dominantes en el texto.
En cuanto al análisis del sintagma nominal, hay que tener en cuenta: el orden de sus elementos, la concordancia, su función; y en el sintagma verbal: su complementación, oposición y alternancia de tiempos verbales en el texto. Tiempo subjetivo, objetivo, tiempo de la narración, tiempo del escritor. El número, la persona, el modo, la voz.
4.2
Plano sintáctico
La oración: hay que comprobar las estructuras oracionales dominantes, el orden expresivo de los elementos y los valores expresivos de la estructura sintáctica: clases de oraciones y consecuencias (activa/pasiva, transitiva/intransitiva, reflexiva, recíproca, impersonal). Matices expresados por la oración: afectividad, duda, deseo, negación... Después se comprueba la estructura del texto, si se trata de una narración, descripción, argumentación, diálogo...
4.3
Plano semántico
Se trata de establecer los rasgos caracterizadores del texto, desde el punto de vista semántico. No hay por qué abandonar lo intuitivo pero razonándolo. Es imprescindible seguir un orden.
5
ANÁLISIS LÉXICO
La selección de palabras, la riqueza léxica es un elemento decisivo que hay que tener muy presente en el comentario de texto. La selección puede estar motivada por la expresividad, en la búsqueda de la máxima eficacia. Para ello hay que fijar las características del léxico según su origen, procedencia, medio social, es decir, arcaísmos, cultismos, neologismos, arabismos, anglicismos, que tenga el texto.
Por último, se establecen los niveles del lenguaje, elementos emotivos y afectivos en el léxico, los valores expresivos en general, palabras clave, palabras-testigo, es decir, polisemia, homonimia, antonimia, sinonimia. Valores contextuales, connotación. Una vez analizados los diferentes planos, se debe realizar un análisis del estilo; adecuación del contenido con su expresión externa, la utilización de recursos lingüísticos, que aprovechan posibilidades del sistema, y el empleo que hace el autor de su propia expresión, imponiendo su peculiar selección; y como conclusión, se termina con una síntesis, un juicio crítico del texto con una valoración personal del mismo.




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Comentario de texto filosófico





Comentario de texto filosófico
Comentario de texto filosófico, análisis que se realiza de un texto de carácter filosófico, desde varios planos o puntos de vista, para determinar su naturaleza y sus características generales y particulares.
A lo largo de la historia de la filosofía, el comentario de texto ha tenido una extraordinaria importancia. Muchos de los grandes problemas y escuelas de pensamiento han surgido desde la relación que los comentaristas establecieron con los grandes textos de la historia del pensamiento. Ya en la antigüedad clásica, importantes escuelas de pensadores estructuraron algunas de sus más personales aportaciones en torno a los comentarios de los grandes textos de Platón y Aristóteles. Y en la edad media, la tradición de la gran escolástica no puede comprenderse sin esa peculiar actividad que consiste en comentar los textos de los grandes clásicos. Una gran parte de la filosofía de santo Tomás de Aquino puede considerarse como un gran comentario original a ciertos planteamientos de Aristóteles. Y la filosofía escolástica medieval llevó las técnicas de comentarios de texto a niveles de gran importancia.
Parece evidente que el comentario de texto en filosofía tiene una raíz clara en la importancia que la filosofía otorga siempre al análisis del lenguaje y en la posibilidad de interpretación de un texto. Ambas perspectivas han tenido una especial relevancia en la filosofía del siglo XX, con el desarrollo de la filosofía del lenguaje (o filosofía analítica) y con la renovada atención que ha recibido la filosofía hermenéutica o teoría filosófica de la interpretación.
Pero el comentario de texto en filosofía parte de un principio obvio: la relevancia del texto escrito sobre la palabra. Esta perspectiva es criticada, desde supuestos originales, por la teoría de la desconstrucción, diseñada en la actualidad por el filósofo francés Jacques Derrida. Piensa éste que no es posible seguir concediendo la primacía habitual a la actividad de la escritura y al discurso escrito, que es el objeto de un comentario de texto en filosofía. Frente a ello, es necesario rescatar el fenómeno originario de la actividad filosófica, y éste se encuentra no en la palabra escrita, sino en la voz misma, en el mismo acto de expresión, que no debe limitarse sólo a la escritura. Con una originalidad muy polémica, Derrida desarrolla una técnica de desconstrucción, que pretende restituir el valor fundamental del texto, eliminando muchas de las cadenas en que el discurso escrito encierra a la reflexión filosófica.
Comentar un texto es, para Derrida, desconstruir su sentido y encontrar el fenómeno esencial que le ha dado origen. Así pues, hermenéutica, filosofía analítica y desconstrucción son tres perspectivas renovadas en el siglo XX, que hacen posible valorar, desde una nueva dimensión, el problema del comentario de texto en filosofía. Un problema que, como parece evidente, se encuentra unido a la relevancia del lenguaje como modo de expresión del pensamiento, al tiempo que destaca el valor de la gran tradición y de los grandes clásicos en la historia de la filosofía.
En este artículo se analizarán algunos elementos esenciales que conforman la metodología del comentario de texto en filosofía. De acuerdo con esta perspectiva, se estudiarán tres momentos esenciales que deben estar presentes en todo comentario de texto. En primer lugar, se plantearán los presupuestos iniciales desde los que puede realizarse un comentario de texto filosófico. En segundo lugar, se mostrarán algunos de los momentos metodológicos más relevantes del comentario de texto. Por último, se describirá cómo la realización de un comentario de texto puede servir para la creación de un discurso personal.
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PRESUPUESTOS DEL COMENTARIO DE UN TEXTO FILOSÓFICO
Antes de abordar la metodología propia de un comentario de texto, es posible distinguir tres presupuestos generales que pueden orientar diversas formas de realizar un comentario de texto.
Un comentario de texto supone, en primer lugar, una serie de “enfrentamientos” que realiza quien desee realizar el comentario con el texto que es objeto de su atención. Así, puede hablarse de un “enfrentamiento” con el autor del texto; o bien, de la relación que se establece entre el comentarista y los problemas que se dirimen en el texto (o con los intentos de solución que se dan a esos problemas en el texto). Pero también pueden considerarse los enfrentamientos del comentarista con la época de la historia de la filosofía a la que pertenece el texto. O, finalmente, el “enfrentamiento” del comentarista con la escuela de pensamiento o la corriente filosófica en la que se encuentra inserto el texto a considerar.
En algunas ocasiones, un comentario de texto ofrece la posibilidad de que el comentarista exponga su propio pensamiento, considerando el texto como un motivo para el análisis que es completado con un discurso personal, aun cuando este discurso deba estar adecuadamente relacionado con el texto original.
En tercer y último lugar, un comentario de texto puede estructurarse como un trabajo “filológico” o “filosófico”. Es decir, que se limite a un comentario de carácter literal o que sirva para elaborar un discurso más amplio (en el caso de un comentario filosófico). Esta distinción, muy importante a lo largo de la historia de la filosofía, supone claras diferencias de metodología y de alcance en el análisis de texto y su estructura lingüística o conceptual.
Tras estas tres perspectivas introductorias se encuentran incluidas diferentes perspectivas conceptuales de gran importancia en la historia de la filosofía y que, en cierto modo, ha calificado épocas enteras en la historia del pensamiento. Tratarlas de un modo más detenido se encuentra, obviamente, fuera del alcance de este artículo. Pero conviene dejar constancia, desde un primer momento, de la relevancia de las mismas.
3
PRINCIPALES MOMENTOS DE UN COMENTARIO DE TEXTO
Deben citarse en primera instancia, siempre a modo de sugerencia, distintos elementos que componen la elaboración de un comentario de texto. Se trata, en realidad, de una enumeración de tareas que deben ser completadas, en mayor o menor grado, cuando se desea elaborar un comentario de texto adecuado. Debe advertirse que todas ellas admiten variaciones en intensidad, pero su conjunto permite ofrecer un panorama suficiente de los momentos esenciales de un comentario de texto.
3.1
Lectura pausada y detenida
Pese a que parezca obvio, éste es un elemento de carácter fundamental que no siempre se cumple con regularidad, y que exige un esfuerzo importante de atención crítica. En muchos casos, esta lectura exige ser repetida según sea la dificultad del texto en cuestión y la familiaridad que el comentarista posea con el contenido del texto a analizar.
3.2
Determinación de las partes fundamentales
Este momento exige dividir y estructurar el texto en conjuntos claros de cuestiones y de argumentos. En un comentario es muy importante destacar con claridad la estructura conceptual que se encuentra presente en el texto analizado, al mismo tiempo que se detectan y subrayan con claridad suficiente las distintas partes de la argumentación, siguiendo la misma secuencia que ésta posee en el texto. Muchas veces resulta útil separar las distintas unidades que componen el texto, de modo que éstas puedan ser analizadas de forma aislada e independiente, antes de reintegrarlas a la unidad de conjunto de la que forman parte. Este análisis del texto desde el punto de vista de su arquitectura conceptual es muy importante: en él debe invertirse cuanto tiempo sea necesario, ya que proporciona la necesaria familiarización con el texto antes de escribir el comentario exigido.
3.3
Orientación acerca del tipo de comentario
Una vez analizada la estructura del texto, será preciso tomar una opción sobre el modo de desarrollo del comentario. En algunos casos, se dictan una serie de cuestiones o normas que pueden dirigir el comentario, en cuyo caso seguir estas pautas parece ser el objetivo necesario. Pero en otras ocasiones, esto no ocurre así. Por ello, es necesario decidir, desde un primer momento, si se va a realizar un comentario filológico, un estudio del autor del texto, un análisis de los problemas que aparecen en el texto, o bien una combinación de diferentes perspectivas de análisis. En cualquier caso, es muy importante mantener una unidad de interpretación a lo largo del trabajo. Y siempre parece conveniente elaborar un breve guión o esquema del comentario que vaya a realizarse, como consecuencia de la decisión adoptada.
3.4
Reconstrucción del significado
En este momento del comentario, se trata de reconstruir el significado que puede poseer el texto para ser leído y analizado en la actualidad. Es éste un aspecto fundamental del proceso hermenéutico que se encuentra en la base de toda verdadera interpretación textual, y que siempre debe sustentar las tareas de un comentario de texto. Esta tarea puede realizarse de modos diferentes y exige conocer adecuadamente los rasgos formales del texto, su arquitectura conceptual, los rasgos del autor del texto y, en cierto modo, la situación y los intereses filosóficos contemporáneos. En realidad, constituye una introducción al comentario que va a redactarse y un preámbulo esencial para relacionar el texto con la situación del lector o del intérprete en la actualidad.
3.5
Análisis de la estructura problemática
Aquí deberá abordarse la textura de problemas, hipótesis, sugerencias y soluciones que presenta el texto. Para llevar a cabo esta tarea, puede ser interesante seguir los momentos siguientes:

• Análisis de la formulación que el autor del texto hace de los problemas que enuncia explícitamente.
• Estudio de la relación de los problemas presentados en el texto con otros temas o problemas abordados en otras obras del autor del texto, reconstruyendo de este modo parte del universo conceptual que el autor posee.
• Establecer relaciones del problema o problemas presentes en el texto con otros autores de la historia de la filosofía, elaborando bases para un análisis diacrónico del contenido problemático del texto.
• Análisis de la relación que pueda mantener el problema (o problemas) analizado con otros problemas semejantes en diferentes áreas de la filosofía, intente aportar nuevos elementos críticos y perspectivas fundamentadas para realizar una lectura conceptualmente relevante del texto.
En este “análisis problemático” debe invertirse un serio y riguroso esfuerzo. Es obvio que esta parte del comentario exige manejar (al menos desde un nivel introductorio) un cierto acopio de información acerca del autor del texto, los problemas que plantea y las relaciones en torno a su figura que puedan plantearse en la historia de la filosofía.
3.6
Estudio de los términos fundamentales del texto
El análisis de la terminología filosófica posee una gran importancia en la elaboración de un comentario de texto y ha dado lugar a numerosas discusiones. Interesa indicar que se trata de incidir en la importancia conceptual de los términos más relevantes, así como de analizar la historia de su formación y de sus diferentes usos (tanto por el autor del texto como por parte de otros autores u otras épocas diferentes). Cabe decir que, aun cuando un riguroso análisis terminológico puede constituir motivo suficiente para un trabajo más amplio, siempre debe formar parte de un comentario de texto riguroso.
3.7
Investigación bibliográfica sobre el texto y sus problemas esenciales
Este es un complemento que parece necesario indicar y que, muchas veces, es exigido en un completo comentario de texto. Ahora bien, toda obra reseñada debe estar acompañada de un comentario que explique su relación con el texto analizado. De hecho, este complemento bibliográfico contribuye a destacar la relevancia de cuanto el texto sugiere, y a proponer nuevos caminos de estudio que el mismo texto puede abrir.
3.8
Elaboración de un comentario crítico de conjunto.
En esta parte del comentario, se realiza la valoración personal (siempre en forma de argumentación debidamente fundamentada) del texto analizado en su conjunto o de alguna parte del mismo. Para redactar esta valoración pueden utilizarse diferentes tipos de material, siempre que se haga una referencia explícita a los contenidos del texto. Pues, en cualquier caso, esta valoración exige realizar una aportación personal y supone una adecuada “apropiación” crítica del contenido del texto (y cuanto el texto representa) por parte del comentarista.
4
EL TEXTO COMO MOTIVO PARA DESARROLLAR UN DISCURSO PERSONAL
Como ya hemos indicado, una forma posible de realizar el comentario de texto es la de considerar éste como un “pretexto” para la elaboración de un discurso filosófico más personal. En este caso, el texto constituye una fuente de inspiración (siempre con un carácter crítico) para elaborar una serie de argumentos propios en torno a cuanto el texto sugiere. Desde esta perspectiva, se margina, de alguna manera, la materialidad del texto y se destaca el interés que poseen los problemas o los términos que aparecen en el texto como elementos desde donde realizar una reflexión.
Pero el discurso personal que se elabore debe evitar el fárrago o la falta de rigor argumentativo. Para llevarlo a cabo es necesario establecer un riguroso análisis conceptual del texto, con la finalidad de delimitar las distintas “unidades” problemáticas que constituirán la base del discurso más personal, que se desee establecer. Obviamente, en este tipo de trabajo pueden incluirse algunos de los elementos que se han propuesto anteriormente. Pero siempre debe tenerse en cuenta que debe poseer un necesario rigor de orden, deducción lógica y coherencia argumentativa. Este tipo de comentario, más libre, supone en realidad redactar una breve monografía que se encuentra motivada por cuanto el texto plantea y que es, en sí misma, un acto de creación conceptual que debe ser riguroso.




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