miércoles, 6 de julio de 2011

Estilo churrigueresco





Estilo churrigueresco
Estilo churrigueresco, expresión utilizada para designar la última etapa de la arquitectura barroca española, desarrollada ya en el siglo XVIII.
Deriva del apellido Churriguera, familia de arquitectos que impulsaron un estilo eminentemente decorativo, de abigarrada ornamentación. Sin embargo, esta denominación, que fue creada con un cierto matiz despectivo por los críticos académicos del siglo XIX para designar el protagonismo de la decoración en las construcciones de la fase final del barroco, está ya superada porque los especialistas consideran que las cualidades del estilo arquitectónico desarrollado en España a partir de 1700 no se pueden relacionar únicamente con la actividad de los Churriguera en Castilla, ya que en el resto de la península Ibérica trabajaron numerosos arquitectos con personalidad propia.
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LA FAMILIA CHURRIGUERA
Retablo de San Esteban
Este retablo de enormes dimensiones ocupa el altar mayor de la iglesia de San Esteban, en Salamanca (España). Realizado por José Benito Churriguera entre 1693 y 1700, en él hacen su aparición las columnas salomónicas que se convertirían en elementos característicos del estilo churrigueresco.

Los hermanos José Benito, Joaquín y Alberto Churriguera, trabajaron fundamentalmente en Madrid y Salamanca. José Benito, autor de numerosos retablos profusamente ornamentados, como el de la iglesia de San Esteban de Salamanca (1693-1700), realizó las trazas urbanas de Nuevo Baztán (1709-1713), así como sus principales edificios. A Joaquín se deben el colegio de Calatrava y la cúpula de la catedral nueva de Salamanca. La obra más importe de Alberto fue la plaza Mayor de Salamanca (1729-1733).
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OTRAS FIGURAS DESTACADAS
Convento de Tepotzotlán
El convento de Tepotzotlán, en México, es uno de los ejemplos más notables del llamado barroco exuberante latinoamericano. La hermosa fachada retablo (en la imagen) es de estilo churrigueresco.

En esta etapa arquitectónica una de las figuras más relevantes fue Pedro de Ribera, que trabajó casi exclusivamente en Madrid, donde construyó el antiguo hospicio de San Fernando (1722-1729, hoy Museo Municipal), el cuartel del Conde Duque (1720) y el puente de Toledo (1723-1724).
En Toledo destaca la concepción escenográfica del Transparente de la catedral (1720-1732), obra de Narciso Tomé, y en Sevilla la actividad de Leonardo de Figueroa, hábil arquitecto y decorador, que alcanzó el punto culminante de su estilo en la portada del palacio de San Telmo (1724-1734). Francisco Hurtado Izquierdo es el autor de los sagrarios de la catedral de Granada (1704) y de la cartuja de El Paular (Madrid, 1718).
El palacio del Marqués de Dos Aguas (1740-1744), remodelado por Hipólito Rovira, y la fachada de la catedral de Murcia (1741-1792), del valenciano Jaime Bort, son ejemplos de este estilo en la zona levantina, mientras que en Galicia destaca la gran fachada del Obradoiro (1738-1749), de Fernando Casas y Novoa.




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