domingo, 10 de julio de 2011

Estilo hispano-flamenco





Estilo hispano-flamenco
Portada del colegio de San Gregorio
La portada del colegio de San Gregorio, actual sede del Museo Nacional de Escultura, se encuadra dentro del llamado estilo hispano-flamenco, también conocido como gótico isabelino, que floreció en la península Ibérica aproximadamente durante el mandato de los Reyes Católicos. Su autor, Gil de Siloé, fue uno de los principales artistas al servicio de la reina Isabel I de Castilla.

Estilo hispano-flamenco, término aplicado a la escultura y a la pintura que se desarrolló en España en la segunda mitad del siglo XV y los primeros años del siglo XVI bajo la influencia del estilo flamenco.
Los contactos políticos, económicos y culturales que existieron entre España y los Países Bajos durante el reinado de los Reyes Católicos, y la presencia en la península Ibérica de obras y artistas flamencos determinaron la aparición de este estilo, caracterizado en la escultura por una atenta observación del natural y por la angulosidad de los paños, y en la pintura por el empleo de la técnica del óleo y un lenguaje también muy realista, de enérgico dibujo, con abundantes dorados y un colorido algo apagado.
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ESCULTURA
La escultura tuvo una especial relevancia en Castilla y Andalucía. Se realizaron grandes retablos en madera dorada y policromada, con numerosas imágenes y relieves, como el retablo mayor de la catedral de Sevilla, de Pedro Dancart y Jorge Fernández Alemán (iniciado en 1482), y el de la catedral de Toledo, realizado por Diego Copín de Holanda y Felipe de Borgoña, entre otros (1498-1504). Las sillerías de coro, de madera de nogal y sin policromar, se adornaron con relieves religiosos y profanos en respaldos, brazos y misericordias. Destacan la de la catedral de Zamora, con interesantes motivos satíricos, y las de la catedral de Plasencia y de Ciudad Rodrigo, ambas de Rodrigo Alemán, que intervino también en la sillería de la seo toledana.
En Toledo trabajaron varios escultores flamencos, entre los que destaca Egas Cueman, autor de algunas esculturas de la Puerta de los Leones de la catedral. El también flamenco Gil de Siloé desarrolló su actividad en Burgos entre 1486 y 1501, siendo su principal obra el retablo de la cartuja de Miraflores, así como varios sepulcros del mismo recinto. La nobleza impulsó especialmente la escultura funeraria, utilizando el sepulcro exento, como el del condestable don Álvaro de Luna y su esposa en la catedral de Toledo, obra del maestro Sebastián, o el adosado, como el de don Martín Vázquez de Arce, conocido como el Doncel, de la catedral de Sigüenza, atribuido al mismo artista.
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PINTURA
Flagelación
Gran parte de la producción del pintor catalán Jaume Huguet está constituida por retablos. La Flagelación (Museo del Louvre, París), del cual vemos aquí un fragmento, es el frontal de la cofradía de los zapateros de la catedral de Barcelona. En ocasiones, para satisfacer la necesidad de ostentación de las cofradías, decoraba las tablas con motivos ornamentales en oro gofrado.

En la pintura fue en Cataluña donde antes se manifestó la influencia flamenca, en especial a partir de la obra de Luis Dalmau, quien conoció directamente el arte de los Van Eyck (Virgen de los Concellers, 1443, Museo de Arte de Cataluña). Siguió sus pasos, con un lenguaje elegante y melancólico, Jaume Huguet (1492, retablo de San Abdón y san Senén, c. 1460, iglesia de Santa María de Tarrasa, Barcelona). En Valencia los pintores más destacados fueron Jacomart y Juan Rexach, y en Aragón el cordobés Bartolomé Bermejo, poseedor de un estilo grave y monumental (Santo Domingo de Silos entronizado como abad, 1477, Museo del Prado, y Piedad con san Jerónimo y el canónigo Desplá, 1490, catedral de Barcelona).

Detalle del Retablo de los ángeles
Este retrato del marqués de Santillana forma parte del retablo del altar mayor de la iglesia del hospital de Buitrago de Lozoya (Madrid), aunque en la actualidad pertenece a la colección de los duques del Infantado. Está fechado hacia 1455 y se trata de la primera obra castellana documentada de estilo hispano-flamenco. Jorge Inglés pintó a don Íñigo López de Mendoza arrodillado ante la imagen de la Virgen y ataviado según la moda de la época.

La pintura hispano-flamenca tuvo un gran desarrollo en Castilla, donde fue introducida por Jorge Inglés, aunque el principal pintor fue Fernando Gallego, poseedor de un estilo personal, muy expresivo y dramático (retablo de San Ildefonso de la catedral de Zamora, bóveda de la biblioteca de la Universidad de Salamanca y La piedad, Museo del Prado).
En las últimas décadas del siglo trabajaron varios maestros que prolongaron el estilo hasta la siguiente centuria, enlazando con pintores como Juan de Flandes y Pedro Berruguete, que iniciaron ya la evolución hacia el renacimiento.




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