viernes, 20 de mayo de 2011

Historia de Sucre





Historia de Sucre
Conocida como la “ciudad de los cuatro nombres”, pues cuatro han sido las denominaciones que ha tenido desde que fuera fundada hasta nuestros días, Sucre comparte con La Paz la capitalidad de la República de Bolivia. El sabor colonial de sus iglesias, museos y antiguas mansiones, así como su emplazamiento en un valle del Altiplano andino, han hecho posible su declaración como Ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Fragmento de Guía de Sucre.
Historia de Sucre
La presencia del hombre en América sobrepasa los 50.000 años. Sólo conocemos los restos correspondientes al Homo Sapiens, ya que no existen testimonios de escalas inferiores. Después de las migraciones de Asia y Oceanía se iniciaron los movimientos de desarrollo que se caracterizaron por ser endógenos. En Bolivia sobresale la cultura Tiwanaku, que tipifica el patrón altiplánico; mientras tanto, en la zona de los valles se generaban modelos de desarrollo quizá más modestos o localistas. Fue así como los Charcas se asentaron en parte de lo que hoy es el departamento de Chuquisaca; según las informaciones documentales existentes, su capital Choquechaca se encontraba en la actual ciudad de Sucre. Lamentablemente, por la dinámica que caracteriza a la vida de una ciudad, no han sobrevivido testigos del pasado prehispánico en este espacio, pero sí en los alrededores en los que se conservan representaciones rupestres, restos de edificaciones, andenes de cultivo, caminos, etc., evidentes muestras de ese esplendoroso pasado.
Hacia fines del siglo xv estos territorios fueron anexados al imperio incaico y conquistados por España a principios del siglo xvi, culminándo con la fundación de la Villa de Plata el 16 de abril de 1540, declarada más tarde ciudad de La Plata.
Los primeros años de la ciudad de La Plata transcurrieron con el diseño y demarcación de solares y reparto de tierras. En 1559 se crea la Audiencia de Charcas, parte del virreinato del Perú, que tenía su sede principal en La Plata hoy Sucre, cuya jurisdicción se extendía desde Buenos Aires hasta La Paz. En lo eclesiástico se funda uno de los más poderosos obispados con sede en La Plata, que más tarde fue elevado al rango de arzobispado; de igual modo, se instituye el Santo Oficio, más conocido como la Inquisición para la purificación de la fe en estas tierras. En 1624 se erige la célebre Universidad Imperial y Pontificia de San Francisco Xavier y la Academia Carolina, que tiempo después se convirtió en cuna de las ideas libertarias de América.
La sociedad colonial del virreinato, del cual formaba parte la Audiencia de Charcas, se dividía de la siguiente forma:
Los españoles peninsulares formaban la élite social, en sus manos estaban los cargos públicos y las actividades comerciales más importantes; los criollos, hijos de los españoles nacidos en América, ocupaban cargos públicos y militares; los mestizos o cholos, que formaban la clase media, se dedicaban a la artesanía y el comercio en pequeña escala; y, por último, los indios, que estaban dedicados a los trabajos duros en las minas y el campo o en tareas de servidumbre.
Al convertirse el centro minero de Potosí en una de las razones de la presencia española de Charcas, después del descubrimiento de la veta de plata del Cerro Rico de Potosí llegó a ser el centro administrativo y su más cercano núcleo de abastecimiento agrícola, lo que produjo el surgimiento de acaudalados encomenderos españoles convirtiéndose en uno de los más ricos centros del imperio castellano en América. En este período de riqueza de Charcas, que se prolongó hasta fines del siglo xvii, se generó un auge cultural y artístico que condujo a la construcción de templos y catedrales en forma masiva. En la ciudad de Sucre se conservan actualmente estos testimonios unidos a las expresiones de las artes plásticas de entonces.
Durante el siglo xviii la actividad universitaria de Charcas es muy vigorosa y es en ella donde se forman la mayoría de los intelectuales del movimiento independentista. Es en este período en el que la ciudad de La Plata se denomina Chuquisaca, contracción de su nombre prehispánico, Choquechaca, para recuperar los valores nativos.
Los universitarios de San Francisco, afectados por los acontecimientos producidos en Norteamérica y Europa, y especialmente por la invasión de las tropas bonapartistas a España que condujeron a la prisión de Fernando VII, promueven en Chuquisaca y en toda América manifestaciones en defensa del soberano español. Sin embargo, estas expresiones fueron, en realidad, los atisbos emancipatorios escondidos en la pretendida libertad del rey. En la Universidad se crea el famoso silogismo, que dice:
«El rey merece la lealtad de los americanos hasta donde él gobierna para su total beneficio. Pero el régimen del rey es discriminatorio contra los españoles nacidos en América. Por tanto su obediencia es nula.»
Estos conceptos se constituyen entonces en el patrón ideológico que habría de desembocar en la Guerra de la Independencia. El 25 de mayo de 1809 se produce la primera revuelta insurreccional protagonizada por don Jaime de Zudañes; este hecho, ocurrido en esta ciudad, se convierte en el primer grito libertario de América de los grupos universitarios e intelectuales que promovieron este movimiento. Más tarde, salieron emisarios para organizar disturbios libertarios en otras ciudades, entre estos figuran celebridades como: Aramayo, Moreno, Lanza, Mercado, Monteagudo, etc.
La Guerra de la Independencia habría de durar quince largos años (1809-1825), período en que participaron más de cien caudillos con sus grupos guerrilleros, destacando particularmente en esta zona las acciones de Manuel Ascencio Padilla y su esposa Juana Azurduy de Padilla. Su culminación exitosa se debe a la labor de los libertadores Bolívar y Sucre, que fue definida en la célebre batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824.
El 6 de agosto de 1825, en asamblea constituyente, se declara en Chuquisaca la independencia de lo que es hoy la República de Bolivia, fijándose su capital en Chuquisaca, que fue designada Sucre en honor al Mariscal de Ayacucho José Antonio de Sucre.
De este modo, Sucre llegó a tener cuatro nombres, que definen las distintas etapas de su proceso histórico: Charcas, que corresponde al período prehispánico; La Plata, al virreinal; Chuquisaca, al emancipatorio y Sucre al republicano.
Constituida la República de Bolivia, se fija su capital en la ciudad de Sucre, donde habría de funcionar el aparato administrativo del nuevo país: el gobierno central, en parlamento y el poder judicial.
La ciudad de Sucre se convierte en el centro de los acontecimientos nacionales. Se trazan los lineamientos de lo que será la República de Bolivia, desarrollándose disposiciones constitucionales y leyes específicas que habrían de formar la vida de los bolivianos; al mismo tiempo, se crean ministerios y servicios públicos que encaminan a la convivencia pacífica de sus habitantes, todo ello pese a la crisis que sobrevino como consecuencia de la guerra de la independencia, generó una carga de presión económica e inestabilidad política. Sin embargo, fue entonces cuando se sentaron las bases y los cimientos más importantes de lo que es la República de Bolivia.
Fuente: UCCI/SEQC. Guía de Sucre. Madrid: Guías UCCI, 1990.




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