sábado, 28 de mayo de 2011

Comentario de texto lingüístico





Comentario de texto lingüístico
Comentario de texto lingüístico, análisis que pretende relacionar, en un texto escrito (también oral), el significado (contenido) con el significante (suma de los aspectos formales) y comprobar el uso de la lengua que ha hecho una persona; en el caso de un autor literario o un periodista, comprobar de qué recursos se ha servido el autor para llegar a su máxima expresividad.
El primer paso que hay que dar para realizar un comentario de texto lingüístico o literario consiste en realizar una lectura atenta y comprensiva del mismo; es imprescindible conocer todos los elementos léxicos que lo componen; el diccionario servirá de gran ayuda para subsanar todo tipo de deficiencias.
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APROXIMACIÓN AL TEXTO
La aproximación al texto implica un proceso que comprende cuatro pasos específicos: a) localización, b) determinación del tema, c) definición de los aspectos del tema y d) división en periodos y oraciones.

a) Por localización se entiende la situación de la obra en su entorno, es decir, en la época del autor, y la ubicación del texto objeto del comentario en el conjunto de la producción total del escritor para llegar a establecer correctamente sus valores relativos.
b) Para llegar a la determinación del tema debe despojarse el asunto, entendido como argumento, de todos los detalles y elementos accesorios. En el tema confluyen, por otra parte, unidades menores llamadas motivos que, en muchas ocasiones, remiten a la tradición de la lengua y de la literatura.
c) La definición de los aspectos del tema consiste en definir en el texto cuáles son las ideas principales y cuáles las secundarias.
d) La división en periodos y oraciones se limita a la organización sintáctica del texto, sin olvidar que también las opciones sintácticas influyen en la caracterización del contenido (el aspecto semántico) del texto.
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ANÁLISIS FORMAL
Consiste en localizar los aspectos lingüísticos que, con su aparición y repetición, caracterizan al texto objeto del comentario, entendido como el resultado de la disposición de los materiales lingüísticos según los planos fonológico, morfológico, sintáctico y semántico.
Un primer plano, fonológico-prosodemático, supone un estudio de los fonemas y su comparación con los del español medio, con el fin de caracterizar el texto; lo habitual es partir de un texto como muestra de un sistema gráfico, para determinar, tras su análisis, a qué tipo de sistemas gráficos del español pertenece y relacionarlo con el sistema fonológico correspondiente (variedad diacrónica, diatópica o diastrática). En el prosodemático se analizan los elementos suprasegmentales: acento y entonación.
El propio autor puede darnos informaciones complementarias, en forma de incisos, acotaciones o aclaraciones. La entonación ayuda a determinar si el texto es conversacional vulgar, coloquial; o a determinar otras informaciones que puedan interferir en otros planos: interrogaciones, exclamaciones, suspensiones... El análisis de la grafía, fundamental en algunas épocas y textos, se debe también tener en cuenta; supone relación global entre significado y plano fónico.
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DETERMINACIÓN DE LOS PLANOS

4.1
Plano morfológico
Para el análisis de los fenómenos morfológicos más destacables en el sintagma nominal y en el sintagma verbal (véase Sintagma), hay que tener en cuenta las diferentes partes de la oración:
Sustantivo: la presencia o ausencia de sustantivos y sus clases. El diminutivo y sus valores: afectivo, despreciativo, disminución real, valores regionales y culturales. Aumentativos, despectivos... Estructura silábica de los sustantivos. Arcaísmo. Sustantivación.
Adjetivo: su presencia o ausencia. La falta de adjetivos supone concisión, sobriedad, objetividad, falta de valoración y rapidez de la acción, y puede dar origen a la utilización de otros procedimientos de valoración, como construcciones adverbiales, despectivos... El uso del epíteto; su función es, fundamentalmente, expresiva y comunica sentimientos, tono, intención. La colocación del adjetivo es de gran importancia en relación con los valores expresivos y estilísticos del adjetivo. La posposición del adjetivo es la norma, mientras que la anteposición da una valoración subjetiva, estética, impresionista. Pero la posposición del adjetivo, cuando debería ir antepuesto, tiene, también, valor expresivo.
Artículo: su presencia o ausencia. La ausencia da carácter abstracto al texto, valor esencial, afectivo, valorativo; la presencia, en cambio, le confiere carácter concreto, le da un valor existencial, objetivo y racional.
Preposiciones y conjunciones: su polisemia, valores, tipos y clases, consecuencia de ello. Su presencia supone un texto bien articulado, y su ausencia, carencia de relaciones.
Pronombre: Personales: yo enfático, repetido. Tú, alternando con usted, formas de sustitución de los personales, el señor, uno... Formas átonas: vicios (leísmo, laísmo, loísmo), inadecuada colocación de los pronombres átonos me, te, puede indicar incultura de los personajes. Demostrativos: valores espaciales y expresivos de éste, ése, aquél (valor enfático, despectivo). Posesivos: indeterminación de la posesión; abuso o repetición innecesaria. Relativos: repetido empobrece el estilo, uso de qué y cuyo enfáticos. Interrogativos: valores: interrogativa directa, indirecta, retórica. Indefinidos: valor ponderativo, exclamativo.
Adverbio: clases, función, expresividad en el texto. Arcaísmos.
Interjección: su equivalencia oracional, produce afectividad, emotividad y expresividad al texto. Mínimo contenido conceptual y máxima carga afectiva.
Una vez analizadas las partes de la oración, es importante desvelar cuáles son las categorías gramaticales dominantes en el texto.
En cuanto al análisis del sintagma nominal, hay que tener en cuenta: el orden de sus elementos, la concordancia, su función; y en el sintagma verbal: su complementación, oposición y alternancia de tiempos verbales en el texto. Tiempo subjetivo, objetivo, tiempo de la narración, tiempo del escritor. El número, la persona, el modo, la voz.
4.2
Plano sintáctico
La oración: hay que comprobar las estructuras oracionales dominantes, el orden expresivo de los elementos y los valores expresivos de la estructura sintáctica: clases de oraciones y consecuencias (activa/pasiva, transitiva/intransitiva, reflexiva, recíproca, impersonal). Matices expresados por la oración: afectividad, duda, deseo, negación... Después se comprueba la estructura del texto, si se trata de una narración, descripción, argumentación, diálogo...
4.3
Plano semántico
Se trata de establecer los rasgos caracterizadores del texto, desde el punto de vista semántico. No hay por qué abandonar lo intuitivo pero razonándolo. Es imprescindible seguir un orden.
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ANÁLISIS LÉXICO
La selección de palabras, la riqueza léxica es un elemento decisivo que hay que tener muy presente en el comentario de texto. La selección puede estar motivada por la expresividad, en la búsqueda de la máxima eficacia. Para ello hay que fijar las características del léxico según su origen, procedencia, medio social, es decir, arcaísmos, cultismos, neologismos, arabismos, anglicismos, que tenga el texto.
Por último, se establecen los niveles del lenguaje, elementos emotivos y afectivos en el léxico, los valores expresivos en general, palabras clave, palabras-testigo, es decir, polisemia, homonimia, antonimia, sinonimia. Valores contextuales, connotación. Una vez analizados los diferentes planos, se debe realizar un análisis del estilo; adecuación del contenido con su expresión externa, la utilización de recursos lingüísticos, que aprovechan posibilidades del sistema, y el empleo que hace el autor de su propia expresión, imponiendo su peculiar selección; y como conclusión, se termina con una síntesis, un juicio crítico del texto con una valoración personal del mismo.




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Comentario de texto filosófico





Comentario de texto filosófico
Comentario de texto filosófico, análisis que se realiza de un texto de carácter filosófico, desde varios planos o puntos de vista, para determinar su naturaleza y sus características generales y particulares.
A lo largo de la historia de la filosofía, el comentario de texto ha tenido una extraordinaria importancia. Muchos de los grandes problemas y escuelas de pensamiento han surgido desde la relación que los comentaristas establecieron con los grandes textos de la historia del pensamiento. Ya en la antigüedad clásica, importantes escuelas de pensadores estructuraron algunas de sus más personales aportaciones en torno a los comentarios de los grandes textos de Platón y Aristóteles. Y en la edad media, la tradición de la gran escolástica no puede comprenderse sin esa peculiar actividad que consiste en comentar los textos de los grandes clásicos. Una gran parte de la filosofía de santo Tomás de Aquino puede considerarse como un gran comentario original a ciertos planteamientos de Aristóteles. Y la filosofía escolástica medieval llevó las técnicas de comentarios de texto a niveles de gran importancia.
Parece evidente que el comentario de texto en filosofía tiene una raíz clara en la importancia que la filosofía otorga siempre al análisis del lenguaje y en la posibilidad de interpretación de un texto. Ambas perspectivas han tenido una especial relevancia en la filosofía del siglo XX, con el desarrollo de la filosofía del lenguaje (o filosofía analítica) y con la renovada atención que ha recibido la filosofía hermenéutica o teoría filosófica de la interpretación.
Pero el comentario de texto en filosofía parte de un principio obvio: la relevancia del texto escrito sobre la palabra. Esta perspectiva es criticada, desde supuestos originales, por la teoría de la desconstrucción, diseñada en la actualidad por el filósofo francés Jacques Derrida. Piensa éste que no es posible seguir concediendo la primacía habitual a la actividad de la escritura y al discurso escrito, que es el objeto de un comentario de texto en filosofía. Frente a ello, es necesario rescatar el fenómeno originario de la actividad filosófica, y éste se encuentra no en la palabra escrita, sino en la voz misma, en el mismo acto de expresión, que no debe limitarse sólo a la escritura. Con una originalidad muy polémica, Derrida desarrolla una técnica de desconstrucción, que pretende restituir el valor fundamental del texto, eliminando muchas de las cadenas en que el discurso escrito encierra a la reflexión filosófica.
Comentar un texto es, para Derrida, desconstruir su sentido y encontrar el fenómeno esencial que le ha dado origen. Así pues, hermenéutica, filosofía analítica y desconstrucción son tres perspectivas renovadas en el siglo XX, que hacen posible valorar, desde una nueva dimensión, el problema del comentario de texto en filosofía. Un problema que, como parece evidente, se encuentra unido a la relevancia del lenguaje como modo de expresión del pensamiento, al tiempo que destaca el valor de la gran tradición y de los grandes clásicos en la historia de la filosofía.
En este artículo se analizarán algunos elementos esenciales que conforman la metodología del comentario de texto en filosofía. De acuerdo con esta perspectiva, se estudiarán tres momentos esenciales que deben estar presentes en todo comentario de texto. En primer lugar, se plantearán los presupuestos iniciales desde los que puede realizarse un comentario de texto filosófico. En segundo lugar, se mostrarán algunos de los momentos metodológicos más relevantes del comentario de texto. Por último, se describirá cómo la realización de un comentario de texto puede servir para la creación de un discurso personal.
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PRESUPUESTOS DEL COMENTARIO DE UN TEXTO FILOSÓFICO
Antes de abordar la metodología propia de un comentario de texto, es posible distinguir tres presupuestos generales que pueden orientar diversas formas de realizar un comentario de texto.
Un comentario de texto supone, en primer lugar, una serie de “enfrentamientos” que realiza quien desee realizar el comentario con el texto que es objeto de su atención. Así, puede hablarse de un “enfrentamiento” con el autor del texto; o bien, de la relación que se establece entre el comentarista y los problemas que se dirimen en el texto (o con los intentos de solución que se dan a esos problemas en el texto). Pero también pueden considerarse los enfrentamientos del comentarista con la época de la historia de la filosofía a la que pertenece el texto. O, finalmente, el “enfrentamiento” del comentarista con la escuela de pensamiento o la corriente filosófica en la que se encuentra inserto el texto a considerar.
En algunas ocasiones, un comentario de texto ofrece la posibilidad de que el comentarista exponga su propio pensamiento, considerando el texto como un motivo para el análisis que es completado con un discurso personal, aun cuando este discurso deba estar adecuadamente relacionado con el texto original.
En tercer y último lugar, un comentario de texto puede estructurarse como un trabajo “filológico” o “filosófico”. Es decir, que se limite a un comentario de carácter literal o que sirva para elaborar un discurso más amplio (en el caso de un comentario filosófico). Esta distinción, muy importante a lo largo de la historia de la filosofía, supone claras diferencias de metodología y de alcance en el análisis de texto y su estructura lingüística o conceptual.
Tras estas tres perspectivas introductorias se encuentran incluidas diferentes perspectivas conceptuales de gran importancia en la historia de la filosofía y que, en cierto modo, ha calificado épocas enteras en la historia del pensamiento. Tratarlas de un modo más detenido se encuentra, obviamente, fuera del alcance de este artículo. Pero conviene dejar constancia, desde un primer momento, de la relevancia de las mismas.
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PRINCIPALES MOMENTOS DE UN COMENTARIO DE TEXTO
Deben citarse en primera instancia, siempre a modo de sugerencia, distintos elementos que componen la elaboración de un comentario de texto. Se trata, en realidad, de una enumeración de tareas que deben ser completadas, en mayor o menor grado, cuando se desea elaborar un comentario de texto adecuado. Debe advertirse que todas ellas admiten variaciones en intensidad, pero su conjunto permite ofrecer un panorama suficiente de los momentos esenciales de un comentario de texto.
3.1
Lectura pausada y detenida
Pese a que parezca obvio, éste es un elemento de carácter fundamental que no siempre se cumple con regularidad, y que exige un esfuerzo importante de atención crítica. En muchos casos, esta lectura exige ser repetida según sea la dificultad del texto en cuestión y la familiaridad que el comentarista posea con el contenido del texto a analizar.
3.2
Determinación de las partes fundamentales
Este momento exige dividir y estructurar el texto en conjuntos claros de cuestiones y de argumentos. En un comentario es muy importante destacar con claridad la estructura conceptual que se encuentra presente en el texto analizado, al mismo tiempo que se detectan y subrayan con claridad suficiente las distintas partes de la argumentación, siguiendo la misma secuencia que ésta posee en el texto. Muchas veces resulta útil separar las distintas unidades que componen el texto, de modo que éstas puedan ser analizadas de forma aislada e independiente, antes de reintegrarlas a la unidad de conjunto de la que forman parte. Este análisis del texto desde el punto de vista de su arquitectura conceptual es muy importante: en él debe invertirse cuanto tiempo sea necesario, ya que proporciona la necesaria familiarización con el texto antes de escribir el comentario exigido.
3.3
Orientación acerca del tipo de comentario
Una vez analizada la estructura del texto, será preciso tomar una opción sobre el modo de desarrollo del comentario. En algunos casos, se dictan una serie de cuestiones o normas que pueden dirigir el comentario, en cuyo caso seguir estas pautas parece ser el objetivo necesario. Pero en otras ocasiones, esto no ocurre así. Por ello, es necesario decidir, desde un primer momento, si se va a realizar un comentario filológico, un estudio del autor del texto, un análisis de los problemas que aparecen en el texto, o bien una combinación de diferentes perspectivas de análisis. En cualquier caso, es muy importante mantener una unidad de interpretación a lo largo del trabajo. Y siempre parece conveniente elaborar un breve guión o esquema del comentario que vaya a realizarse, como consecuencia de la decisión adoptada.
3.4
Reconstrucción del significado
En este momento del comentario, se trata de reconstruir el significado que puede poseer el texto para ser leído y analizado en la actualidad. Es éste un aspecto fundamental del proceso hermenéutico que se encuentra en la base de toda verdadera interpretación textual, y que siempre debe sustentar las tareas de un comentario de texto. Esta tarea puede realizarse de modos diferentes y exige conocer adecuadamente los rasgos formales del texto, su arquitectura conceptual, los rasgos del autor del texto y, en cierto modo, la situación y los intereses filosóficos contemporáneos. En realidad, constituye una introducción al comentario que va a redactarse y un preámbulo esencial para relacionar el texto con la situación del lector o del intérprete en la actualidad.
3.5
Análisis de la estructura problemática
Aquí deberá abordarse la textura de problemas, hipótesis, sugerencias y soluciones que presenta el texto. Para llevar a cabo esta tarea, puede ser interesante seguir los momentos siguientes:

• Análisis de la formulación que el autor del texto hace de los problemas que enuncia explícitamente.
• Estudio de la relación de los problemas presentados en el texto con otros temas o problemas abordados en otras obras del autor del texto, reconstruyendo de este modo parte del universo conceptual que el autor posee.
• Establecer relaciones del problema o problemas presentes en el texto con otros autores de la historia de la filosofía, elaborando bases para un análisis diacrónico del contenido problemático del texto.
• Análisis de la relación que pueda mantener el problema (o problemas) analizado con otros problemas semejantes en diferentes áreas de la filosofía, intente aportar nuevos elementos críticos y perspectivas fundamentadas para realizar una lectura conceptualmente relevante del texto.
En este “análisis problemático” debe invertirse un serio y riguroso esfuerzo. Es obvio que esta parte del comentario exige manejar (al menos desde un nivel introductorio) un cierto acopio de información acerca del autor del texto, los problemas que plantea y las relaciones en torno a su figura que puedan plantearse en la historia de la filosofía.
3.6
Estudio de los términos fundamentales del texto
El análisis de la terminología filosófica posee una gran importancia en la elaboración de un comentario de texto y ha dado lugar a numerosas discusiones. Interesa indicar que se trata de incidir en la importancia conceptual de los términos más relevantes, así como de analizar la historia de su formación y de sus diferentes usos (tanto por el autor del texto como por parte de otros autores u otras épocas diferentes). Cabe decir que, aun cuando un riguroso análisis terminológico puede constituir motivo suficiente para un trabajo más amplio, siempre debe formar parte de un comentario de texto riguroso.
3.7
Investigación bibliográfica sobre el texto y sus problemas esenciales
Este es un complemento que parece necesario indicar y que, muchas veces, es exigido en un completo comentario de texto. Ahora bien, toda obra reseñada debe estar acompañada de un comentario que explique su relación con el texto analizado. De hecho, este complemento bibliográfico contribuye a destacar la relevancia de cuanto el texto sugiere, y a proponer nuevos caminos de estudio que el mismo texto puede abrir.
3.8
Elaboración de un comentario crítico de conjunto.
En esta parte del comentario, se realiza la valoración personal (siempre en forma de argumentación debidamente fundamentada) del texto analizado en su conjunto o de alguna parte del mismo. Para redactar esta valoración pueden utilizarse diferentes tipos de material, siempre que se haga una referencia explícita a los contenidos del texto. Pues, en cualquier caso, esta valoración exige realizar una aportación personal y supone una adecuada “apropiación” crítica del contenido del texto (y cuanto el texto representa) por parte del comentarista.
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EL TEXTO COMO MOTIVO PARA DESARROLLAR UN DISCURSO PERSONAL
Como ya hemos indicado, una forma posible de realizar el comentario de texto es la de considerar éste como un “pretexto” para la elaboración de un discurso filosófico más personal. En este caso, el texto constituye una fuente de inspiración (siempre con un carácter crítico) para elaborar una serie de argumentos propios en torno a cuanto el texto sugiere. Desde esta perspectiva, se margina, de alguna manera, la materialidad del texto y se destaca el interés que poseen los problemas o los términos que aparecen en el texto como elementos desde donde realizar una reflexión.
Pero el discurso personal que se elabore debe evitar el fárrago o la falta de rigor argumentativo. Para llevarlo a cabo es necesario establecer un riguroso análisis conceptual del texto, con la finalidad de delimitar las distintas “unidades” problemáticas que constituirán la base del discurso más personal, que se desee establecer. Obviamente, en este tipo de trabajo pueden incluirse algunos de los elementos que se han propuesto anteriormente. Pero siempre debe tenerse en cuenta que debe poseer un necesario rigor de orden, deducción lógica y coherencia argumentativa. Este tipo de comentario, más libre, supone en realidad redactar una breve monografía que se encuentra motivada por cuanto el texto plantea y que es, en sí misma, un acto de creación conceptual que debe ser riguroso.




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Tripitaka





Tripitaka (escritura)
Estela del Tripitaka
En la falda de la colina de Mandalay (Myanmar) se encuentran 729 estelas de piedra en las que está grabado, en pali, el texto íntegro del canon budista, el Tripitaka. La imagen muestra una de esas estelas, cada una de las cuales está alojada en una pequeña pagoda.

Tripitaka (escritura) (en sánscrito, ‘triple cesta’), fundamental canon escriturario del budismo, dividido por temas en tres colecciones, o cestas, de escritos. La escritura Tripitaka es venerada por los budistas Theravada como la colección completa de las enseñanzas de Buda.
Los budistas Mahayana también lo valoran, pero consideran más importantes los sutras. Los discípulos de Buda los recogieron inicialmente como tradiciones orales y los registraron después por escrito. Según las fuentes cingalesas, la lengua pali tripitaka se formó en la segunda mitad del siglo I a.C. En apariencia Buda prefería las lenguas vernáculas como el pali, un dialecto popular, al sánscrito, una lengua minoritaria asociada con los círculos cultos y sacerdotales de la India. Sin embargo, después de la muerte de Buda, sus seguidores aceptaron la lengua sánscrita y trasladaron las enseñanzas, al principio expuestas en lengua dialectal, al sánscrito. Esta colección escrituraria se conoce como el Tripitaka sánscrito. Gran parte de ella, según se cree, había sido traducida al chino y algunos textos al tibetano. El canon completo sobrevive sólo en pali.
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HISTORIA
El proceso de compilación del Tripitaka comenzó en apariencia con el primer concilio budista, celebrado en Rajahaga (hoy Raygarh) poco después de la muerte de Buda, aunque algunos especialistas autorizados opinan que nunca se realizó esa reunión. El concilio de 500 arhats (santo solitario) se acordó expresamente para establecer la doctrina (dharma), contenida en los discursos sutras de Buda, y la disciplina monástica (vinaya) propuesta por él. Después de alcanzarse este acuerdo, los sutras se fueron dividiendo en varias colecciones, memorizadas y transmitidas por diferentes grupos de maestros que llegaron hasta Sri Lanka, donde se había escrito el canon pali.
El tercer concilio en Pataliputra (hoy Patna), en el siglo III a.C., revisó el Tripitaka por tercera vez. La tradición primitiva, poco fiable, sostiene que los monjes en el concilio de Rajagrha (actual Rajgir) recitaron dharma, vinaya y adhidharma. Sin embargo, es en el concilio de Pataliputra donde se habla por primera vez de una obra relacionada con la tercera ‘cesta’ (pitaka) de sistematizaciones filosóficas (abhidharma). El carácter canónico de esta última cesta es el más discutido. El budismo Mahayana y algunas de las primeras escuelas lo ignoró y creó sus propias obras filosóficas. El abhidharma sánscrito era en esencia diferente del pali.
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EL CANON TRIPITAKA
En su estructura actual, el canon Tripitaka comprende el Vinaya Pitaka, el Sutra Pitaka y el Abhidharma Pitaka. El Vinaya Pitaka explica las reglas de vida para los monjes y religiosas budistas. Consiste en tres grupos de textos: el Sutta-vibhanga (clases de reglas), los Khandhakas (secciones) y el Parivara (accesorios). El Sutta-vibhanga se divide a su vez en el Mahavibhanga, que explica las reglas para los monjes, y el Bhikkhuni-vibhanga, que lo hace para las religiosas. El Patimokkha (código de reglas) constituye el núcleo del Sutta-vibhanga y está formado por 227 reglas para monjes y 311 para religiosas. Cada regla está acompañada por una historia que explica las circunstancias en que fue establecida por Buda.
Los 22 Khandhakas explican las regulaciones que conciernen a la estructura, función y vida de la sangha (comunidad). Se ocupan de asuntos tales como la ordenación, el calendario monástico, la comida o el vestido. Una amplia parte del primer Khandhaka ofrece una biografía parcial de Buda y los dos últimos tratan de los primeros concilios budistas.
En general se considera que el Parivara es un suplemento del Vinaya. Compuesto en forma de catecismo con preguntas y respuestas, condensa las reglas y leyes explicadas de manera más extensa en el Sutta-vibhanga y en los Khandhakas. Además del Vinaya pali, seguido por los monjes de la tradición Theravada, existen otros Vinayas con diferente número de reglas. Uno de ellos es el que se sigue en el Tíbet y otro en China y Corea. Así pues, son tres los Vinaya que conservan viva la tradición que remite a la doctrina de Buda.
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SUTRA PITAKA
Las colecciones del Sutra Pitaka (cesta del discurso) contienen los discursos reales de Buda, que en fecha muy posterior fueron ampliados con extensos comentarios, mitos y leyendas. Hay cinco colecciones: Digha Nikaya (colección de discursos largos), Majjhima Nikaya (colección de discursos de extensión media), Samyutta Nikaya (colección de discursos agrupados), Anguttara Nikaya (colección de discursos sobre principios budistas y numerados) y Khuddaka Nikaya (colección de miscelánea). Estas divisiones parece ser que proceden de los primeros memorizadores de sutras, quienes se especializaron en extensiones particulares de textos.
El Digha Nikaya contiene 34 sutras, algunos de los cuales tratan de la vida y la muerte de Buda. El Majjhima Nikaya contiene 152 sutras, aunque la traducción china, basada en el original sánscrito perdido, tiene 222. El Samyutta Nikaya consiste en 59 divisiones organizadas en cinco grupos: un total de 2.942 sutras, incluidas algunas de las más importantes afirmaciones doctrinales sobre anatmán (la ausencia de un alma permanente) pratityasamutpada (producción condicionada).
El Anguttara Nikaya contiene 2.308 sutras breves, agrupados de acuerdo con el número de principios que abarca cada uno. El Khuddaka Nikaya consiste en 15 obras independientes e incluye poemas, himnos de alabanza de monjes y monjas, afirmaciones doctrinales populares tales como las famosas Dhammapada (sentencias religiosas) y los Jataka, las historias de las primeras vidas de Buda. Una obra recoge las vidas de los 24 budas previos.
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ABHIDARMA PITAKA
El Abhidharma Pitaka (cesta de la doctrina especial), en su forma pali, contiene siete obras sobre las enseñanzas fundamentales de Buda, pero también da las posiciones doctrinales Theravada. Con frecuencia, las escuelas Mahayana han sustituido esta cesta con sus propios tratados. En realidad, es la obra de eminentes estudiosos más que una reproducción de las palabras del mismo Buda.
La primera obra es el Dhammasangani (sumario de dharma), una categorización de la realidad a partir de principios éticos; el Vibhanga (división) da más bien definiciones sobre los diferentes aspectos de la realidad, y el Dhatukatha (discusión de elementos) da más clasificaciones de estos aspectos, que constituyen esencialmente suplementos.
El Puggalapannatti (designación de persona) es una clasificación de los tipos de personalidad humana, en su mayor parte tomados del Sutra Pitaka. El Kathavatthu (puntos de controversia), atribuido a Moggaliputra, presidente del tercer concilio budista, trata de cuestiones controvertidas que son refutadas desde la posición Theravada. El Yamaka (pares) es un listado por pares de conceptos psicológicos básicos. El Patthana (activaciones) abarca exhaustivamente 24 clases de relaciones causales entre los fenómenos físicos y mentales. Estas obras tienen gran interés para los estudiantes avanzados de budismo, y sus listas ilustradas y numeradas suelen ofrecer material tanto para la contemplación y meditación como para el razonamiento.
Una vez fijado, el Tripitaka se difundió a la vez que el budismo. El Tripitaka pali, estimado por la tradición Theravada, es el único que se ha conservado entero. La cuestión del llamado Tripitaka sánscrito es más compleja. Además del Tripitaka pali se conservan otros cinco Vinayas que en algún momento pertenecieron a las primeras escuelas del budismo. Sólo están disponibles algunos fragmentos del texto sánscrito original, aunque existen cinco vinayas traducidos al chino y uno al tibetano. Un Pitaka sánscrito completo se conserva en la traducción china, y algunos fragmentos en la tibetana y en la sánscrita. Hay también un Abhidharma Pitaka en sánscrito, que sólo se conserva en la traducción china. Los Tripitaka chino, tibetano y otros son más bien colecciones compuestas. Además del primer Tripitaka completo o parcial, como se explicaba más arriba, contienen sutras Mahayanas y tratados, así como tantras y sus comentarios.




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Avatamsaka Sutra





Avatamsaka Sutra
Avatamsaka Sutra, nombre completo, el Sutra Mahavaipulya-Buddhaavatamsaka ('El gran e inmenso sutra de la guirnalda de Buda'), también conocido como el 'Sutra de la guirnalda'. Texto importante del budismo mahayana que representa el desarrollo de la tradición desde los primeros pasos del budismo. La guirnalda del título simboliza el florecimiento de las obras de Buda. Los textos más completos de este sutra los encontramos en traducciones chinas y tibetanas, ya que del original en sánscrito sólo se conservan algunos fragmentos. La tradición asegura que el sutra fue dictado en persona por el buda cósmico Vairocana; se ocultó y fue sustituido por textos más asequibles cuando se verificó su difícil comprensión. Comienza con la iluminación de Buda, contemplada por un coro de bodhisattvas y dioses tan numerosos como los átomos del universo. Más adelante, Buda reza en el palacio del dios Indra y en otros cielos. Su doctrina trata la interdependencia de todos los fenómenos que se engendran e implican entre sí como expresiones de la naturaleza de Buda. Así pues, todas las cosas son ellas mismas en relación con todas las demás, mostrando aspectos de una incesante universalidad o vacío. La escuela avatamsaka, basada en este sutra, ha tenido gran influencia en China, Corea y Japón.




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