domingo, 26 de junio de 2011

Domesday Book





Domesday Book
Domesday Book
El Domesday Book
El Domesday Book, elaborado en 1086, fue un meticuloso censo de las tierras de Inglaterra (no estaban incluidos, entre otros territorios, los condados de Essex, Suffolk y Norfolk).

Domesday Book , a veces llamado simplemente Domesday, es el texto de un estudio estadístico de Inglaterra, cuya realización ordenó Guillermo I el Conquistador. Esta encuesta, realizada en 1086, tenía como objetivo inventariar de modo sistemático la riqueza rústica del país y determinar las rentas que los propietarios de las tierras tenían que pagar al rey. Este inventario se realizó a una escala sin precedentes en la Europa medieval. Los sistemas anteriores de tasación eran muy antiguos y habían quedado obsoletos. Al quedar registradas todas las propiedades feudales, tanto de la Iglesia como de los laicos, el Domesday Book hizo posible que Guillermo I fortaleciera su autoridad al exigir un juramento de fidelidad a todos los propietarios de tierras, al igual que a la nobleza y al clero, en cuyas tierras vivían los arrendatarios. La labor fue ejecutada por grupos de funcionarios llamados legati, quienes visitaban cada condado y realizaban una encuesta pública. Las preguntas que esos funcionarios realizaban a los representantes de los distintos pueblos y condados constituyeron la Inquisitio Eliensis; las respuestas aportaban la información que se compiló en el Domesday Book. Domesday es el vocablo resultante de la deformación de la palabra doomsday (el día del Juicio Final) la obra fue llamada de este modo por sus dictámenes relativos a las exacciones y a las tasaciones, que eran irrevocables.
El manuscrito original estaba formado por dos volúmenes. El primero y más grande, el Gran Domesday, incluía información de toda Inglaterra con la excepción de tres condados orientales (Essex, Suffolk, y Norfolk), algunos condados septentrionales, Londres (de la cual no ha sobrevivido ningún registro) y algunas otras ciudades. Los datos de esos tres condados del este formaban el segundo volumen, que fue conocido como el Pequeño Domesday. Estos documentos fueron usados frecuentemente en los tribunales medievales, y los textos publicados son empleados ocasionalmente hoy día en litigios relativos a cuestiones de topografía o genealogía. Los dos volúmenes se publicaron por vez primera en 1783; en 1811 se publicó un índice en un volumen independiente; un volumen adicional, que contenía la Inquisitio Eliensis con los datos de las tierras de Ely, se editó en 1816.




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Eucaristía





Eucaristía
La última cena
La última cena
La última cena (Museo del Prado, Madrid), obra de Juan de Juanes representa el pasaje del Nuevo Testamento en que Jesús instituyó la eucaristía. En el centro pintó a Cristo rodeado por sus discípulos, cuyos nombres aparecen escritos en los nimbos. Dando la espalda al espectador se encuentra Judas.

Eucaristía, el pan eucarístico de la sagrada comunión, rito central de la religión cristiana en el que el pan y el vino son consagrados por un ministro ordenado y tomados por éste y por los miembros de una congregación en obediencia al mandato de Cristo en la Última Cena, 'haced esto en memoria mía'. En las Iglesias ortodoxa y católica apostólica romana, está considerada un sacramento que simboliza y realiza la unión de Cristo con los fieles. Los anabaptistas y otros se refieren a la sagrada comunión como una 'institución' en vez de un sacramento, resaltando la obediencia a un mandato.
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LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA
Según la tradición, el mandato que Jesús impuso a sus discípulos en la Última Cena de comer el pan y beber el vino 'en memoria mía' constituye la institución de la eucaristía. Esta prescripción específica acontece en dos relatos que se hacen de la Última Cena en el Nuevo Testamento (Lc. 2, 17-20 y 1 Cor. 1, 23-25. La antigua teología afirma que Jesús hizo este mandato en aquella ocasión para asegurarse de que los cristianos partirían el pan y beberían el vino en su memoria mientras perdurara la Iglesia. Una aproximación crítica a los textos evangélicos ha mostrado que esta conclusión no es tan verosímil. El mandato 'haced esto en memoria mía' no aparece en los relatos que Mateo y Marcos hicieron de la Última Cena. En consecuencia, algunos eruditos han supuesto que la indudable experiencia de la comunión con Cristo resucitado en las comidas siguientes a la Pascua provocó en algunas tradiciones posteriores la idea de que dicha comunión había sido prevista y ordenada por Jesús en la Última Cena. El tema puede no llegar nunca a resolverse de forma por completo satisfactoria. En cualquier caso, la práctica de comer en memoria del Señor y la creencia de la presencia de Cristo 'en la partición del pan' fueron universales e indiscutibles en la primitiva Iglesia. La Didaké, un antiguo documento cristiano, hace referencia en dos ocasiones a la eucaristía. Tanto este texto como el Nuevo Testamento indican la gran diversidad que existe en la práctica y en el entendimiento de la eucaristía, pero no hay ninguna evidencia de que en alguna congregación cristiana no se celebrara el sacramento.
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EVOLUCIÓN DE LA DOCTRINA
La evolución de la doctrina de la eucaristía se centra en dos ideas: presencia y sacrificio. En el Nuevo Testamento no se hace ningún intento para explicar la presencia de Cristo en la eucaristía. Los teólogos de los primeros tiempos de la Iglesia tendieron a aceptar las palabras de Jesús, 'Este es mi cuerpo' y 'Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre', como explicación suficiente de la transformación milagrosa del pan y del vino en el cuerpo y sangre de Cristo, aunque algunas interpretaciones reflejan la influencia de la filosofía platónica en la Iglesia primitiva.
Durante la edad media los filósofos escolásticos, bajo la influencia de Aristóteles, desarrollaron una doctrina más elaborada de la eucaristía. Aristóteles enseñó que las cosas terrenales tienen accidentes (tamaño, forma, color y textura) perceptibles a los sentidos, y la sustancia (su realidad esencial) es conocida por la mente. Según la especulación aristotélica, la sustancia del pan eucarístico es transformada, por el poder de Dios, en el cuerpo de Cristo. Esta idea de la presencia de Cristo, llamada transubstanciación, fue desarrollada en el siglo XIII por el teólogo italiano santo Tomás de Aquino. Ha sido la enseñanza de la Iglesia católica apostólica romana desde la edad media, aunque el Concilio de Trento, que reafirmó la doctrina frente a los reformadores protestantes en el siglo XVI, no incluyó ninguna especulación filosófica en su declaración, afirmando tan sólo que un cambio real acontece en el pan y en el vino.
En el siglo XVI los reformadores protestantes ofrecieron varias interpretaciones alternativas de la celebración eucarística. Martin Lutero habló de la consubstanciación: que Cristo está presente 'en, con y bajo los elementos'. El reformador suizo Ulrico Zuinglio negó cualquier conexión real entre el pan y el vino y el cuerpo y la sangre de Cristo; pensaba que en la celebración de la Última Cena, que recuerda a los fieles las palabras y la obra del Señor, Cristo está con ellos por el poder del Espíritu Santo; consideraba que el pan y el vino recuerdan la Última Cena, pero no se da ningún cambio metafísico en ellos. Juan Calvino afirmó que Cristo está presente tanto en un sentido simbólico como por su poder espiritual, que es impartido por su cuerpo (que está en el cielo) a las almas de los creyentes cuando participan de la eucaristía. Esta postura, que ha sido llamada 'presencia dinámica', está a medio camino entre las doctrinas de Lutero y Zuinglio. La doctrina anglicana afirma la presencia real de Cristo, mas sin especificar el modo.
Algunos teólogos modernos han intentado recuperar el sentido judaico antiguo de rememorar los actos de Dios (anamnesis). Al invocar la presencia de Dios y recordar en su presencia los hechos mediante los cuales los liberó, los fieles viven aquellos hechos como si fueran presentes. Así, de la misma forma que cada generación de israelitas participa año tras año en el éxodo, la marcha por el desierto y la travesía de Canaán, cada generación de cristianos, semana tras semana, participa en la Última Cena, el sufrimiento en la cruz y la resurrección de Cristo.
La doctrina eucarística también tiene que ver con el carácter sacrificial del sacramento (cómo se relaciona la eucaristía con la muerte de Cristo en la cruz). Las Iglesias ortodoxa, católica apostólica romana y anglicana han enseñado por tradición que la eucaristía es un medio a través del cual los creyentes pueden tomar parte en el sacrificio de Cristo y en la nueva alianza con Dios a la que dio origen. En la creencia popular, se interpreta a veces que esta idea significa que cada celebración de la eucaristía es un nuevo sacrifico, en vez de la participación en el sacrificio original de Cristo como enseña la doctrina oficial de la Iglesia. Los protestantes, en general, han dudado en darle una categoría de sacrificio a las celebraciones eucarísticas.
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EL SERVICIO DE LA EUCARISTÍA
Las denominaciones de este servicio son variadas: se llama eucaristía, el pan eucarístico o la sagrada comunión en la mayoría de las Iglesias protestantes; liturgia divina en la ortodoxia oriental, y la misa en la Iglesia católica apostólica romana y en algunas comunidades anglicanas. En cualquier caso, es la liturgia central cristiana y la más solemne.
Por regla general, el servicio consta de dos partes. La primera, 'el servicio de la Palabra' consiste en la lectura de las Sagradas Escrituras, un sermón y varias oraciones. Esta parte de la eucaristía, en apariencia adaptada del culto judío de la sinagoga, ha sido prefijada al servicio del pan y del vino por lo menos desde la mitad del siglo II. La segunda parte de la celebración consiste en un ofrecimiento de pan y vino (junto con los donativos monetarios de la congregación), la oración central eucarística (una oración de la consagración), la distribución de los elementos a los fieles y la bendición con que se despide a los fieles. Esta parte del servicio tiene sus raíces en las oraciones tradicionales que se decían en la mesa en las comidas judías.
La oración central de la eucaristía, la anáfora (del griego, 'oferta') consta de una oración de acción de gracias por la creación del mundo y su redención en Cristo, una referencia a la institución de la Última Cena, la oblación o anamnesis (la oferta de pan y vino en memoria agradecida a Cristo), la epiclesis o invocación del Espíritu Santo en el pan y el vino y en la congregación, y las oraciones de la intercesión.




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El filósofo para Platón





El filósofo para Platón
La figura de Platón resulta indispensable para la comprensión de la historia del pensamiento occidental. El objetivo de la filosofía, así como la propia esencia del filósofo en el sistema platónico, son los temas que aborda Emile Bréhier en el siguiente texto.
Fragmento de Historia de la filosofía.
De Emile Bréhier.
Volumen I: primera parte, capítulo III, 3.
Lo que constituye la unidad de todas estas formas, lo que, de algún modo, las necesita, es el deseo de determinar el puesto del filósofo en la ciudad y su misión moral y social. En la Grecia de aquel entonces, el filósofo no se definió jamás por comparación con los demás tipos de especulación, científicos o religiosos, sino más bien por su relación y sus diferencias con el orador, el sofista y el político. La filosofía es el descubrimiento de una nueva forma de vida intelectual que, por lo demás, no puede separarse de la vida social. Los diálogos nos describen esa vida y, con ella, los dramas y comedias que de ella han surgido. En ciertos aspectos, esa filosofía chocaba con las costumbres sólidamente implantadas en la Grecia de la época, y era inevitable que se produjesen conflictos, cuya consecuencia trágica fue la muerte de Sócrates.
¿Que es el filósofo? Platón ofrece muchas descripciones. En el Fedón (64 e ss.) es el hombre que se ha purificado de las taras del cuerpo, que no vive más que para el alma y no teme a la muerte, puesto que, ya en esta vida, su alma está separada del cuerpo. En el Teeteto (172 c-177 c) es el hombre torpe y poco diestro en sus relaciones con los hombres, que no encontrará nunca su puesto en la sociedad humana y carecerá de influencia en la ciudad. En la República, es el jefe de la ciudad y es precisamente él quien, en las Leyes (X, 909 a), se convierte en esa especie de inquisidor que, deseando «la salvación del alma» de los ciudadanos, impone a los habitantes de la ciudad la creencia en los dioses de la misma bajo la amenaza de prisión perpetua. Es, por fin, el entusiasta e inspirado del Fedro (224 a ss.) y del Banquete (210 a). En esas descripciones sucesivas hay dos rasgos dominantes que parecen contradecirse; por una parte, el filósofo debe «huir de aquí», purificarse, vivir en contacto con realidades que el sofista o el político ignoran; por otra parte, debe construir la ciudad justa, cuyas relaciones sociales reflejen las relaciones exactas y rigurosas que constituyen el objeto de la ciencia. El filósofo es, por una parte, el sabio retirado del mundo y, por otra, el sabio y justo, el verdadero político que da leyes a la ciudad. El propio Platón ¿no fue, a la vez, fundador de la Academia, amigo de los matemáticos y astrónomos y, por otra parte, consejero de Dión y de Dionisio, el tirano? Además, si como filósofo fue el inventor o promotor de una lógica rigurosa, también fue el inspirado cuyo espíritu permanecería estéril sin el impulso de Eros, y que no podría engendrar sino en lo bello; la discusión razonada se desdobla en una dialéctica del amor que se traduce en efusiones líricas y contemplaciones místicas. Sabio y místico, filósofo y político, son rasgos generalmente separados y que no volveremos a encontrar unidos, a través de esta historia, sino en algunos grandes reformadores del siglo XIX. Por eso es importantísimo comprender bien lo que constituye su vínculo de unión.
Fuente: Bréhier, Emile. Historia de la filosofía (2 vols.). Traducción de Juan Antonio Pérez Millán y Mª Dolores Morán. Madrid: Editorial Tecnos, 1988.




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El Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana





El Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana
La Comunidad Valenciana inició su autogobierno en 1982 con la aprobación del Estatuto de Autonomía, en base al que la Generalitat Valenciana, u órgano de gobierno, administra las competencias establecidas. El 11 de abril de 2006 se publicó la Ley Orgánica 1/2006, de 10 de abril, de Reforma de Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana, aprobada en las Cortes Generales. A continuación ofrecemos fragmentos de sus tres primeros títulos, relativos al ámbito territorial, la Generalitat y sus facultades y competencias, según figuran en los textos de ambos estatutos, el de 1982 y el de 2006, con el fin de facilitar la posibilidad de realizar un análisis comparativo.
El Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana aprobado en 1982
Título I. La Comunidad Valenciana
Artículo 1.
1. El pueblo valenciano, históricamente organizado como Reino de Valencia, se constituye en Comunidad Autónoma, dentro de la indisoluble unidad de la nación española, como expresión de su identidad histórica y en el ejercicio del derecho de autogobierno que la reconoce a toda nacionalidad, con la denominación de Comunidad Valenciana.
2. La Comunidad Valenciana es la expresión de la voluntad democrática y del derecho del autogobierno del pueblo valenciano, y se rige por el presente Estatuto, que es su norma institucional básica.
3. La Comunidad Valenciana tiene por objeto reforzar la democracia y garantizar la participación de todos los ciudadanos en la realización de sus fines.
Artículo 2.
Los derechos, deberes y libertades de los valencianos son los establecidos o reconocidos por la Constitución y el presente Estatuto. Corresponde a la Generalidad Valenciana, en el ámbito de sus competencias, promover las condiciones para que la libertad e igualdad de los ciudadanos y los grupos en que se integran sean reales y efectivas; eliminar los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud, fomentar el desarrollo de las peculiaridades del Pueblo Valenciano y facilitar la participación de los valencianos en la vida política, económica, cultural y social.
Artículo 3.
El territorio de la Comunidad Autónoma comprende el de los municipios integrados en las provincias de Alicante, Castellón y Valencia. [...]
Título II. La Generalidad Valenciana
Capítulo I.
Artículo 9.
1. El conjunto de las instituciones de autogobierno de la Comunidad constituye la Generalidad Valenciana.
2. Forman parte de la Generalidad: las Cortes Valencianas o Corts, el Presidente, el Gobierno valenciano o Consell y las demás instituciones que determine el presente Estatuto. [...]
Título III. Las competencias
Capítulo I.
Artículo 31.
La Generalidad Valenciana tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias:
1.                 Organización de sus instituciones de autogobierno, en el marco del presente Estatuto.
2.                 Conservación, modificación y desarrollo del Derecho Civil Valenciano.
3.                 Normas procesales y de procedimiento administrativo que se deriven de las particularidades del Derecho sustantivo valenciano o de las especialidades de la organización de la Generalidad.
4.                 Cultura.
5.                 Patrimonio histórico, artístico, monumental, arquitectónico, arqueológico y científico, sin perjuicio de lo que dispone el número veintiocho del apartado 1 del artículo 149 de la Constitución.
6.                 Archivos, bibliotecas, museos, hemerotecas y demás centros de depósito cultural que no sean de titularidad estatal, Conservatorios de Música y servicios de Bellas Artes de interés para la Comunidad Autónoma.
7.                 Investigación, sin perjuicio de lo que dispone el número dieciocho del apartado 1 del artículo 149 de la Constitución. Academias que tengan su sede central en el territorio de la Comunidad.
8.                 Régimen local, sin perjuicio de lo que dispone el número 18 del apartado 1 del artículo 149 de la Constitución. Alteraciones de los términos municipales y denominación oficial de los municipios y topónimos.
9.                 Ordenación del territorio y del litoral, y vivienda.
10.            Montes, aprovechamientos y servicios forestales, vías pecuarias y pastos, espacios naturales protegidos y tratamiento especial de zonas de montaña, de acuerdo con lo dispuesto en el número veintitrés del apartado 1 del artículo 149 de la Constitución.
11.            Higiene, teniendo en cuenta lo dispuesto en el artículo 38 de este Estatuto.
12.            Turismo.
13.            Obras públicas que no tengan la calificación legal de interés general del Estado o cuya realización no afecte a otra Comunidad Autónoma.
14.            Carreteras y caminos cuyo itinerario se desarrolle íntegramente en el territorio de la Comunidad.
15.            Ferrocarriles, transportes terrestres, marítimos, fluviales y por cable; puertos, helipuertos y servicio meteorológico de la Comunidad Autónoma Valenciana sin perjuicio de lo dispuesto en los números veinte y veintiuno del apartado 1 del artículo 149 de la Constitución. Centros de contratación y terminales de carga en materia de transportes.
16.            Aprovechamientos hidráulicos, canales y , cuando las aguas discurran íntegramente dentro del territorio de la Comunidad; instalaciones de producción, distribución y transporte de energía cuando este transporte no salga de su territorio y su aprovechamiento no afecte a otra provincia o Comunidad Autónoma; aguas minerales, termales y subterráneas. Todo ello sin perjuicio de lo establecido en el número veinticinco del apartado 1 del artículo 149 de la Constitución.
17.            Pesca en aguas interiores, marisqueo, acuicultura, caza y pesca fluvial y lacustre.
18.            Artesanía.
19.            Ordenación farmacéutica, sin perjuicio de lo dispuesto en el número dieciséis del apartado 1 del artículo 149 de la Constitución.
20.            Establecimiento y ordenación de centros de contratación de mercaderías y valores, de conformidad con la legislación mercantil. [...]
El Estatuto de Autonomía de la Comunitat Valenciana aprobado en 2006
Título I. La Comunitat Valenciana
Artículo primero.
1. El Pueblo Valenciano, históricamente organizado como Reino de Valencia, se constituye en Comunidad Autónoma, dentro de la unidad de la Nación española, como expresión de su identidad diferenciada como nacionalidad histórica y en el ejercicio del derecho de autogobierno que la Constitución Española reconoce a toda nacionalidad, con la denominación de Comunitat Valenciana.
2. La Comunitat Valenciana es la expresión de la voluntad democrática y del derecho de autogobierno del Pueblo Valenciano y se rige por el presente Estatuto, que es su norma institucional básica.
3. La Comunitat Valenciana tiene como objetivo la consecución del autogobierno en los términos de este Estatuto, reforzar la democracia y garantizar la participación de todos los ciudadanos en la realización de sus fines.
4. La Comunitat Valenciana, como región de Europa, asume los valores de la Unión Europea y velará por el cumplimiento de sus objetivos y por la defensa de los derechos de todos los ciudadanos europeos.
Artículo segundo.
El territorio de la Comunitat Valenciana comprende el de los municipios integrados en las provincias de Alicante, Castellón y Valencia.
Título III. La Generalitat
Artículo 20.
1. El conjunto de las instituciones de autogobierno de la Comunitat Valenciana constituye La Generalitat.
2. Forman parte de La Generalitat les Corts Valencianes o Les Corts, el President y el Consell.
3. Son también instituciones de La Generalitat la Sindicatura de Comptes, el Síndic de Greuges, el Consell Valencià de Cultura, l’Acadèmia Valenciana de la Llengua, el Consell Jurídic Consultiu y el Comité Econòmic i Social.
Título IV. Las competencias
Artículo 49.
La Generalitat Valenciana tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias:
1.                 Organización de sus instituciones de autogobierno, en el marco de este Estatuto.
2.                 Conservación, desarrollo y modificación del Derecho civil foral valenciano.
3.                 Normas procesales y de procedimiento administrativo derivadas de las particularidades del Derecho sustantivo valenciano o de las especialidades de la organización de La Generalitat.
4.                 Cultura.
5.                 Patrimonio histórico, artístico, monumental, arquitectónico, arqueológico y científico, sin perjuicio de lo que dispone el número 28 del apartado 1 del artículo 149 de la Constitución Española.
6.                 Archivos, bibliotecas, museos, hemerotecas y demás centros de depósito que no sean de titularidad estatal. Conservatorios de música y danza, centros dramáticos y servicios de Bellas Artes de interés para la Comunitat Valenciana.
7.                 Investigación, Academias cuyo ámbito principal de actuación sea la Comunitat Valenciana. Fomento y desarrollo, en el marco de su política científica-tecnológica, de la I+D+I, todo ello sin perjuicio de lo que dispone el número 15 del apartado 1 del artículo 149 de la Constitución Española.
8.                 Régimen local, sin perjuicio de lo que dispone el número 18 del apartado 1 del artículo 149 de la Constitución Española. Alteraciones de los términos municipales y topónimos.
9.                 Ordenación del territorio y del litoral, urbanismo y vivienda.
10.            Montes, aprovechamientos y servicios forestales, vías pecuarias y pastos, espacios naturales protegidos y tratamiento especial de zonas de montaña, de acuerdo con lo que dispone el número 23 del apartado 1 del artículo 149 de la Constitución Española.
11.            Higiene.
12.            Turismo.
13.            Obras públicas que no tengan la calificación legal de interés general del Estado o cuya realización no afecte a otra Comunidad Autónoma.
14.            Carreteras y caminos cuyo itinerario transcurra íntegramente dentro del territorio de la Comunitat Valenciana.
15.            Ferrocarriles, transportes terrestres, marítimos, fluviales y por cable: puertos, aeropuertos, helipuertos y servicio meteorológico de la Comunitat Valenciana, sin perjuicio de lo que disponen los números 20 y 21 del apartado 1 del artículo 149 de la Constitución Española.
16.            Centros de contratación y terminales de carga en materia de transporte.
17.            Aprovechamientos hidráulicos, canales y riegos, cuando las aguas discurran íntegramente dentro del territorio de la Comunitat Valenciana, instalaciones de producción, distribución y transporte de energía, siempre que este transporte no salga de su territorio y su aprovechamiento no afecte a otra Comunidad Autónoma; aguas minerales, termales y subterráneas. Todo esto sin perjuicio de lo que establece el número 25 del apartado 1 del artículo 149 de la Constitución Española.
18.            Pesca en aguas interiores, marisqueo, acuicultura, caza y pesca fluvial y lacustre. Cofradías de pescadores.
19.            Artesanía.
20.            Ordenación farmacéutica, sin perjuicio de lo que dispone el número 16 del apartado 1 del artículo 149 de la Constitución Española.
21.            Establecimiento y ordenación de centros de contratación de mercancías y valores, de acuerdo con la legislación mercantil.
22.            Cooperativas, pósitos y mutualismo no integrado en el sistema de la Seguridad Social, respetando la legislación mercantil.
23.            Colegios profesionales y ejercicio de las profesiones tituladas, sin perjuicio de lo que disponen los artículos 36 y 139 de la Constitución Española.
24.            Fundaciones y asociaciones de carácter docente, cultural, artístico y benéfico asistencial, de voluntariado social y semejantes, cuyo ámbito principal de actuación sea la Comunitat Valenciana.
25.            Servicios Sociales.
26.            Juventud.
27.            Promoción de la mujer.
28.            Instituciones públicas de protección y ayuda de menores, jóvenes, emigrantes, tercera edad, personas con discapacidad y otros grupos o sectores necesitados de protección especial, incluida la creación de centros de protección, reinserción y rehabilitación.
29.            Deportes y ocio.
30.            Publicidad, sin perjuicio de las normas dictadas por el Estado para sectores y medios específicos.
31.            Espectáculos.
32.            Casinos, juego y apuestas, con exclusión de las Apuestas Mutuas Deportivo Benéficas.
33.            Estadística de interés de La Generalitat.
34.            Cámaras de la Propiedad, Cámaras de Comercio, Industria y Navegación, Cámaras Agrarias, sin perjuicio de lo que dispone el número 10 del apartado 1 del artículo 149 de la Constitución Española.
35.            Instituciones de crédito cooperativo, público y territorial, y Cajas de Ahorro, de acuerdo con lo dispuesto en la legislación básica del Estado.
36.            Comercio interior, defensa del consumidor y del usuario, sin perjuicio de la política general de precios, libre circulación de bienes, la legislación sobre la defensa de la competencia y la legislación del Estado.
37.            Administración de justicia, sin perjuicio de lo dispuesto en la legislación de desarrollo del artículo 149.1.5.ª de la Constitución.
38.            Aquellas otras materias que este Estatuto atribuya expresamente como exclusivas y las que con este carácter y mediante Ley Orgánica sean transferidas por el Estado.
39.            Defensa contra fraudes y calidad y seguridad agroalimentaria; sociedades agrarias de transformación; agricultura, reforma y desarrollo agrario, y ganadería; sanidad agraria; funciones y servicios de la Seguridad Social en materia de asistencia sanitaria del Instituto Social de la Marina; enseñanza náutico-deportiva y subacuático-deportiva; enseñanza profesional náutica-pesquera; gestión de las funciones del servicio público de empleo estatal en el ámbito de trabajo, ocupación y formación; educativa, de asistencia y servicios sociales, ocupación y formación profesional ocupacional de los trabajadores del mar, encomendados al Instituto Social de la Marina; mediadores de seguros; instalaciones radiactivas de segunda y tercera categoría; patrimonio arquitectónico, control de la calidad en la edificación y vivienda; buceo profesional; protección civil y seguridad pública; denominaciones de origen y otras menciones de calidad, lo cual comprende el régimen jurídico de su creación y funcionamiento; reconocimiento de las denominaciones o indicaciones, así como la aprobación de sus normas fundamentales y todas las facultades administrativas de gestión y de control sobre la actuación de las denominaciones o indicaciones; régimen de las nuevas tecnologías relacionadas con la sociedad de la información y del conocimiento. Todas ellas sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 149 de la Constitución y, en su caso, de las bases y ordenación de la actividad económica general del Estado.
40.            Desarrollo y ejecución de la legislación de la Unión Europea en la Comunitat Valenciana, en aquellas materias que sean de su competencia.
Fuente: Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana.




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