martes, 24 de enero de 2012

Jaime I el Conquistador Fernando III de Castilla y León





Fernando III de Castilla y León
Fernando III el Santo fue soberano de Castilla (1217-1252) y de Castilla y León (1230-1252). Durante su reinado, la Reconquista vivió grandes avances. Este monarca logró tomar, entre otros lugares, Córdoba (1236), Jaén (1246) y Sevilla (1248).

Jaime I el Conquistador
Jaime I el Conquistador fue rey de Aragón desde 1213 hasta 1276. Gracias a las victorias que logró sobre los musulmanes, incorporó a sus dominios los reinos de Mallorca y Valencia. Fue uno de los más destacados reyes cristianos de la Reconquista.

Jaime I el Conquistador
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INTRODUCCIÓN
Jaime I el Conquistador (1208-1276), rey de Aragón (1213-1276), uno de los principales personajes de la Reconquista, protagonista de la incorporación a los dominios de la Corona de Aragón de los reinos de Mallorca y Valencia, hasta entonces en poder de los musulmanes de al-Andalus.
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PRIMEROS AÑOS DE REINADO
Nacido en la hoy ciudad francesa de Montpellier, el 2 de febrero de 1208, era hijo de los reyes aragoneses, Pedro II el Católico y María de Montpellier. Su madre, hija de Guillermo VIII, señor de Montpellier, se había casado en 1204 con Pedro II en terceras nupcias. Jaime I era apenas un niño cuando sucedió en el trono a su padre, quien murió el 13 de septiembre de 1213 en la batalla de Muret, cuando luchaba contra los cruzados que se enfrentaban a los albigenses en defensa de sus intereses en Occitania (territorios en el sur de la actual Francia, limítrofes con Cataluña y más conocidos como Languedoc). El máximo dirigente de aquellos cruzados, Simón IV, señor de Montfort, tenía retenido desde 1211 a Jaime, quien había sido entregado por su propio padre a Simón IV en prenda como parte de un acuerdo que incluía la futura boda del infante con la hija del señor de Montfort. Esta situación no se solucionó hasta 1214, año en que el papa Inocencio III accedió a las reclamaciones de los aragoneses y ordenó que Jaime fuera devuelto a los que, desde un año antes, eran ya sus súbditos.
Hasta septiembre de 1218, actuó como regente su tío abuelo, el conde Sancho Raimúndez, hijo del conde de Barcelona Ramón Berenguer IV el Santo. Durante los años que duró su minoridad, en cuyo transcurso fue educado y protegido por los Caballeros Templarios en el castillo de Monzón, la alta nobleza se mostró levantisca.
El 6 de febrero de 1221, se casó con Leonor de Castilla, hija del rey castellano Alfonso VIII, pero, a petición del propio Jaime I, este matrimonio sería anulado papalmente en 1229 por el parentesco entre ambos cónyuges. Ese mismo año, nació su primogénito, Alfonso de Aragón, quien fallecería en 1260. El 8 de septiembre de 1235, Jaime I volvió a casarse, en esta ocasión con la princesa húngara Violante (Yolanda) de Hungría, hija del rey de ese país centroeuropeo, Andrés II.
El comienzo de su reinado, especialmente hasta el 1 de abril de 1227 (cuando se pactó la llamada Concordia de Alcalá, también conocida como Sentencia Arbitral de Alcalá del Obispo, por ser esta localidad oscense el lugar de su firma), estuvo marcado por el enfrentamiento regio con la nobleza, a la que consiguió apaciguar antes de afrontar el esfuerzo reconquistador por el que pasaría a la historia.
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EL PROCESO RECONQUISTADOR
La potenciación de la Reconquista llevada a cabo por Jaime I pretendió, entre otros objetivos, canalizar los ardores de los barones en tareas que no obstaculizaran el ejercicio del dominio real. En las Cortes de Barcelona de 1228, se decidió la conquista de Mallorca. La expedición, que demostró la pujanza de la marina catalana, se desarrolló en los últimos meses del año 1229. Inmediatamente se efectuó un repartimiento de la isla, interviniendo en el mismo gentes originarias de Cataluña. La otra gran isla balear, Menorca, quedó en 1231 bajo protectorado tributario de Jaime I, aunque todavía con el dominio directo musulmán. Por su parte, Ibiza y Formentera fueron ocupadas en 1235.
La conquista del reino de Valencia tuvo lugar en tres fases. Se inició en 1232, tras acuerdo adoptado por las Cortes de Monzón de ese año. Dos años después de que unas nuevas Cortes, también reunidas en Monzón, decidieran un renovado avance, la ciudad de Valencia se rindió en 1238. En la repoblación de la huerta valenciana participaron tanto catalanes como aragoneses. La conquista del sur del reino, es decir, la tercera etapa, concluyó con la toma de Biar en 1245. En el territorio valenciano permaneció abundante población mudéjar, sobre todo en el sur. Aunque los nobles que acompañaron al monarca en la conquista pretendieron que Valencia se integrara sin más en Aragón, Jaime I dotó al nuevo reino de sus propias leyes e instituciones.
El 26 de marzo de 1244, poco antes de que concluyera la reconquista del reino valenciano, Jaime I había firmado con el rey de Castilla, Fernando III el Santo, el Tratado de Almizra, en el que se delimitaba la zona de expansión de ambos reinos. En realidad, el firmante del pacto en representación de la Corona de Castilla fue el infante Alfonso, el futuro rey Alfonso X el Sabio, quien lo hizo en representación de su padre, Fernando III. El Tratado de Almizra estableció los límites entre las coronas aragonesa y castellana en lo que se refería a cada proceso reconquistador del espacio dominado por los musulmanes en lo que hoy son las comunidades autónomas de Valencia y de Murcia. Alicante, el territorio situado más allá del puerto montañoso de Biar y el hasta entonces reino andalusí de Murcia quedaron asignados a los castellanos.
De otro lado, pero también relativo a su política exterior, el 11 de mayo de 1258 Jaime I acordó con el rey francés Luis IX el Santo el Tratado de Corbeil. Este acuerdo sancionaba la retirada catalano-aragonesa del sur de Francia y el dominio de los monarcas franceses sobre Occitania y Provenza; supuso, por tanto, el cese de las pretensiones sobre esas tierras de los reyes de Aragón en cuanto que condes de Barcelona. Por su parte, implicó la renuncia de los reyes franceses a los derechos que pudieran tener sobre determinados territorios catalanes (Rosellón, Cerdaña, Montpellier) en tanto que herederos de los reyes Carolingios, antiguos soberanos de la Marca Hispánica.
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ÚLTIMOS AÑOS DE REINADO
Para contrarrestar el poder de la nobleza, Jaime I apoyó la autonomía municipal. Así, en 1265, se constituyó el primer consejo municipal de la ciudad de Barcelona. En otro orden de cosas, proyectó una expedición a Tierra Santa, con el propósito de fundar un reino en Palestina, pero el intento fracasó en septiembre de 1269 cuando, tras partir del puerto de Barcelona, sus naves fueron dispersadas por una serie de tormentas y hubo de desembarcar cerca de Montpellier. Mallorca, que había sido concedida en 1231 como señorío vitalicio a Pedro de Portugal, resultó devuelta a Jaime I en 1244.
A su muerte, acaecida en Valencia el 27 de julio de 1276, sus reinos se dividieron entre sus hijos. El reparto se produjo tal y como él mismo había configurado catorce años atrás en su testamento sucesorio, confeccionado después de que, en 1260, como ya se ha dicho, falleciera su primogénito Alfonso. Pedro, el mayor de sus hijos nacidos del matrimonio con Violante de Hungría, recibió Aragón, Cataluña y Valencia, para convertirse en Pedro III el Grande; el segundo, reinaría como Jaime II en el reino de Mallorca, compuesto por las islas Baleares salvo Menorca, los señoríos de Montpellier y Vallespir, y los condados de Rosellón, Cerdaña, Conflent y Collioure.
De la unión de Jaime I y Violante de Hungría (fallecida en 1251) también nacieron, entre otros, Violante de Aragón (casada en 1249 con el rey castellano Alfonso X el Sabio) e Isabel de Aragón (quien, en virtud del Tratado de Corbeil, se convirtió en 1262 en esposa del futuro rey francés Felipe III el Atrevido, hijo de Luis IX el Santo).




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