viernes, 24 de febrero de 2012

La exclamación





La exclamación
Alegría, sorpresa, enfado… son sentimientos que se transmiten con frases exclamativas: ¡Qué bien! ¡Imagínate! ¡Calla!... Para ello, cuentan con la ayuda de los signos de exclamación, sin los cuales serían palabras con un significado neutro.





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miércoles, 22 de febrero de 2012

Alumnos de una escuela de enseñanza primaria





¡Yo, yo!
Los alumnos de una escuela de enseñanza primaria levantan la mano para responder a una pregunta de la profesora. Para participar en las actividades de la clase, es necesario seguir unas reglas, sin las cuales estas no funcionarían bien. En la lengua ocurre lo mismo: existen unas normas, entre las que están las reglas de puntuación, que permiten que todos nos entendamos mejor.





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lunes, 20 de febrero de 2012

El acento y la entonación





El acento y la entonación

Mediante el acento destacamos la sílaba más importante de cada palabra, que, como ya sabes, puede llevar tilde o no, según marquen las reglas de acentuación. Con la entonación ayudamos a nuestro interlocutor a interpretar correctamente nuestro mensaje, que puede variar mucho según el tono que utilicemos.
¿QUÉ ES EL ACENTO?
El acento es la mayor fuerza o intensidad con la que pronunciamos una sílaba en una palabra.
Cuando una palabra está formada por varias sílabas, se destaca una de ellas sobre las demás mediante el acento para indicar su importancia: a-ma-po-la, a-cor-de-ón. La sílaba acentuada recibe el nombre de tónica; las que no tienen acento se llaman átonas.
CLASES DE ACENTOS
Acento prosódico o de intensidad: es la mayor intensidad con la que destacamos la sílaba tónica de las átonas en el habla. En la palabra pa-lo-ma, el acento prosódico recae en la sílaba lo, porque es la que pronunciamos con el tono más elevado y con una duración mayor.
Acento ortográfico o tilde: es la rayita oblicua [´] que se coloca en la escritura sobre la vocal tónica cuando así lo requieren las reglas de acentuación. En bom-bón, el acento ortográfico se pone sobre la vocal de la sílaba bón, ya que así lo mandan las reglas ortográficas.
CLASIFICACIÓN DE PALABRAS SEGÚN EL ACENTO
Las palabras, dependiendo de la sílaba en la que se acentúen, se clasifican en:
  • Agudas (en la última sílaba): pa-, ca-ra-col, ca-za-dor.
  • Llanas (en la penúltima sílaba): he-la-do, bu-zo, bur-bu-ja.
  • Esdrújulas (en la antepenúltima sílaba): -fa-lo, -mu-lo, cás-ca-ra.
  • Sobresdrújulas (en la sílaba anterior a la antepenúltima): es--ti-ca-men-te, man-dán-do-se-lo, trá-e-te-lo.
OTRAS FUNCIONES DEL ACENTO
El acento también sirve para diferenciar el significado de algunas palabras, como (bebida) y te (pronombre personal); cálculo (operación matemática), calculo (primera persona del presente de indicativo del verbo calcular) y calcu (tercera persona del pretérito indefinido del verbo calcular).
Además, el acento ayuda al emisor a destacar algo ante su interlocutor, alargando y elevando el tono de la sílaba tónica de alguna palabra: ¡Esto, y no lo que tú dices, es lo importante!
En la poesía, es uno de los elementos básicos de los que se sirve el poeta para crear o acentuar el ritmo.
¿QUÉ ES LA ENTONACIÓN?
La entonación es la línea melódica con que acompañamos en el lenguaje oral a las oraciones.
Para que un grupo de palabras forme una oración, obligatoriamente ha de tener una entonación. En ella influyen tres factores:
  • Los grupos fónicos que componen la oración: los sonidos que entonamos con un solo impulso de voz mientras espiramos el aire.
  • Las pausas: los silencios más o menos prolongados, que nos permiten inspirar aire para continuar hablando.
  • Los tonemas: el final de los grupos fónicos, que pueden ser descendentes, sostenidos o ascendentes.
He aquí la entonación de los principales tipos de oraciones:
1. Enunciativa:
De un solo grupo fónico:
De varios grupos fónicos:
2. Interrogativa:
Si se pregunta por todo el enunciado:
Si se pregunta solo por parte del enunciado:
3. Exclamativa: 
¿QUÉ FUNCIÓN TIENE LA ENTONACIÓN?
La entonación ayuda al hablante a expresarse, pues le sirve, entre otras cosas, para:
  • Delimitar las palabras que pertenecen a un grupo fónico o a una oración: Este libro es de matemáticas.
  • Diferenciar significados: Nieva (enunciativa); ¿Nieva? (interrogativa); ¡Nieva! (exclamativa).
  • Poner de manifiesto la intención del hablante: en frases como ¡Qué simpático eres!, dependiendo de la entonación que se le dé, se señala una cualidad de la persona… o todo lo contrario, si se adopta un tono irónico al enunciarla.





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Alfabeto dactilológico internacional





Alfabeto dactilológico internacional
La Federación Mundial de Sordos ha fijado un alfabeto dactilológico (con los dedos) internacional. El diagrama muestra los movimientos de las manos, que representan cada letra del alfabeto. Este lenguaje por signos es reconocido con facilidad por una persona sorda, en especial cuando se acompaña de gestos que significan palabras o ideas específicas, lo que le permite entablar una conversación con otras personas, sordas o no, que conozcan el código.





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Alfabeto griego





Alfabeto griego
El alfabeto griego se compone de 24 letras. La propia palabra "alfabeto" procede de sus dos primeras letras, alfa y beta.





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Alfabeto árabe





Alfabeto árabe
El alfabeto árabe, o alifato, consta de veintiocho consonantes, que se escriben de derecha a izquierda. Está basado en dieciocho figuras que varían según estén conectadas con la precedente o con la siguiente. Existen también tres vocales, que no se registran en la escritura.





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sábado, 18 de febrero de 2012

Aparato fonador





Aparato fonador
Los sonidos se originan en nuestro aparato fonador y se modifican en la boca por el movimiento de los labios, la lengua, el velo del paladar y la mandíbula inferior, diferenciándose unos de otros. Es lo que se llama la articulación. Para pronunciar correctamente necesitamos aprender a articular los fonemas.





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Los fonemas y el alfabeto





Los fonemas y el alfabeto

Para comunicarse con los demás, el ser humano ha creado una serie de sonidos y los ha representado gráficamente como letras, que ha reunido en alfabetos. A, B, C, D…, todos sabemos recitar de memoria el abecedario, y, además, somos capaces de combinar los sonidos, inconscientemente, formando unidades mayores, como sílabas y palabras, que es lo que nos permite establecer la comunicación humana. Pero ¿te has parado a pensar cuál es el origen de esos sonidos que pronuncias y esas grafías que escribes?
¿CÓMO SE PRODUCEN LOS SONIDOS?
Los sonidos se originan en nuestro aparato fonador, siguiendo este proceso: al aspirar, introducimos aire en nuestros pulmones, que el diafragma expulsa hacia los bronquios, la tráquea y la laringe, donde las cuerdas vocales, al tensarse, vibran y originan sonidos. Estos sonidos se modifican en la boca por el movimiento de los labios, la lengua, el velo del paladar y la mandíbula inferior, diferenciándose unos de otros. Es lo que se llama la articulación.
Ahora, prueba a decir el alfabeto, pero delante de un espejo. Fíjate en cómo mueves los labios, la lengua… Después, pronuncia palabras sueltas. Es curioso, ¿verdad?
LOS FONEMAS Y LOS SONIDOS
Los fonemas son las unidades más pequeñas de la lengua. Solo existen en nuestra mente como una imagen acústica o visual que nos permite usarlos o reconocerlos. Cuando los utilizamos, los convertimos en sonidos, que reconocemos a través del oído por su pronunciación, o en grafías, que llegan a nosotros a través de la vista por su representación gráfica (las letras).
Los fonemas del español son veinticuatro:

/a/, /b/, /z/, /ch/, /d/, /e/,
/f/, /g/, /i/, /j/, /k/, /l/,
/ll/, /m/, /n/, /ñ/, /o/, /p/,
/r/, /rr/, /s/, /t/, /u/, /y/.

Aunque no significan nada por sí mismos, estos fonemas diferencian significados, porque combinándolos formamos muchas palabras distintas: bala, cala, gala, mala, pala, rala, sala, tala.
CLASES DE FONEMAS
Vocálicos: al pronunciarlos, el aire no encuentra ningún obstáculo en su salida hacia el exterior. Son cinco: /a/, /e/, /i/, /o/ y /u/.
Consonánticos: en su articulación, ponemos obstáculos al aire para salir por la boca, ya sea con la lengua, los dientes, los labios, etc. Así, para emitir el sonido /p/ unimos los labios, para el sonido /f/ juntamos los dientes superiores con el labio inferior, para el sonido /m/ expulsamos el aire por la nariz, etc.
Los sonidos vocálicos pueden aparecer solos, como palabras independientes (a, o, etc.), o combinados con consonantes para formar sílabas (a-cer-ti-jo). Los sonidos consonánticos han de unirse a los vocálicos para poder pronunciarse y crear sílabas; nunca forman palabras independientes.
EL ALFABETO
El alfabeto es el conjunto de letras o grafías con que se representan los sonidos de una lengua.
El alfabeto español tiene veintisiete letras, que pueden escribirse de dos formas, en minúscula: a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z, o en mayúscula: A, B, C, D, E, F, G, H, I, J, K, L, M, N, Ñ, O, P, Q, R, S, T, U, V, W, X, Y, Z.
Debemos aprenderlo en el orden establecido porque con él se organizan las palabras de los diccionarios, se crean listas, se clasifican ficheros, etc.
El número de letras no coincide con el de los fonemas, ni a cada sonido le corresponde un fonema: de la h, por ejemplo, decimos que es muda, porque no representa ningún fonema, mientras que la x suele corresponder a la suma de dos fonemas: /k+s/ o /g+s/. Una letra puede representar dos fonemas diferentes, y al revés: varias letras diferentes pueden representan un solo fonema. Observa la relación entre fonemas y letras en el siguiente cuadro:
CIENCIAS QUE ESTUDIAN LOS SONIDOS, LOS FONEMAS Y LAS GRAFÍAS
La fonética se ocupa de la pronunciación y la evolución histórica de los sonidos; la fonología estudia el valor funcional de los fonemas para formar palabras; la ortografía atiende al uso correcto de las letras y los signos de puntuación; y la ortología, a su exacta pronunciación.





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martes, 7 de febrero de 2012

La II República española





La II República española
El 12 de abril de 1931 hubo elecciones municipales en España. Las urnas dieron unos resultados extraordinarios a los socialistas y a los republicanos. El rey español Alfonso XIII pensó que los españoles querían un cambio y se marchó del país. El día 14 de abril se proclamaba la II República, que duró hasta 1939, cuando los republicanos fueron derrotados, tras tres años de guerra, por las fuerzas del general Francisco Franco. En la imagen puedes ver una alegoría de la II República; una alegoría es una representación simbólica de algo.





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La Segunda República española





La Segunda República española

La II República fue un periodo de la historia de España que comenzó el 14 de abril de 1931. Aquel día, muchos habitantes de las principales ciudades del país manifestaron una gran alegría. Ese periodo finalizó por la más cruel experiencia posible entre compatriotas: una guerra civil. La Guerra Civil española (1936-1939) puso fin a la II República y al intento de convertir España en un país moderno y democrático.

PROCLAMACIÓN DE LA II REPÚBLICA (1931)
El 12 de abril de 1931, cuando en España reinaba Alfonso XIII, se celebraron unas elecciones municipales que resultarían fundamentales para la historia de España. En ellas, los republicanos y los socialistas obtuvieron buenos resultados en las principales ciudades del país. Alfonso XIII pensó que los españoles no querían que siguiera la monarquía; por eso, se marchó de España y renunció a la corona. Muy poco tiempo después, el 14 de abril de 1931, se proclamaba la República.
La historia de la II República española puede dividirse en tres periodos.

EL BIENIO REFORMADOR (1931-1933)
Después de que Alfonso XIII renunciara a la corona y de que se proclamara la República, se formó un gobierno provisional. Su presidente fue un político republicano que se llamaba Niceto Alcalá Zamora. Ese primer gobierno republicano convocó elecciones para establecer unas Cortes que redactaran una nueva Constitución. Las votaciones se celebraron en junio de 1931, y la victoria fue para el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y para los partidos republicanos. Por eso, esta etapa también es conocida como bienio republicano-socialista.
La Constitución redactada por las Cortes fue aprobada el 9 de diciembre de 1931. Desde poco antes, otro político republicano, Manuel Azaña, era presidente del gobierno. Niceto Alcalá Zamora pasó a ser presidente de la República, cargo que ejercería hasta 1936.
Quizá te preguntes por qué se conoce esta etapa como ‘bienio reformador’. Pues bien, el motivo es que los gobiernos republicano-socialistas intentaron efectuar diversas reformas en la sociedad y en la economía, para intentar que España se convirtiera en un Estado moderno. Aparte de la propia Constitución de 1931, debes recordar que durante el bienio reformador hubo varios intentos en ese sentido.
·                     Reforma del Ejército.
·                     Reforma agraria.
·                     Reforma educativa.
·                     Reforma laboral.
·                     Posibilidad de establecer estatutos de autonomía para algunas regiones.

EL BIENIO RESTAURADOR (1933-1935)
En noviembre de 1933 hubo nuevas elecciones. Esta vez ganaron los partidos de derechas y conservadores: la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) y el Partido Radical. Por eso, este periodo también es conocido como bienio radical-cedista. El principal político de estos años fue Alejandro Lerroux, líder del Partido Radical, que pasó a ser presidente del gobierno.
Los gobiernos de la CEDA y del Partido Radical intentaron poner fin a las reformas realizadas por los anteriores gobiernos republicano-socialistas. Su política conservadora trajo el descontento a los sectores sociales a los que habían favorecido aquellas reformas (sobre todo, a la clase obrera). Por eso, se produjo la Revolución de Octubre de 1934, que se desarrolló en diversas partes del país, pero, de forma principal, en Cataluña y, sobre todo, en Asturias.

EL FRENTE POPULAR (1936) Y LA GUERRA CIVIL (1936-1939)
En las elecciones de febrero de 1936 triunfó el Frente Popular, grupo que estaba formado por casi todos los partidos republicanos y de izquierdas, que se habían presentado unidos. Entre ellos, Acción Republicana (el partido de Manuel Azaña), el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido Comunista de España (PCE). Poco después de las elecciones, Niceto Alcalá Zamora dejó de ser presidente de la República (recuerda que lo era desde 1931). El cargo pasó a Azaña, quien lo ejercería hasta 1939.
El gobierno del Frente Popular intentó, de nuevo, reformar España. Pero muchos españoles seguían enfrentándose, de una forma cada vez más violenta, por sus ideas políticas. Algunos de ellos, junto a parte del Ejército, conspiraban para poner fin a la República. Así, en julio de 1936, se produjo el golpe militar que dio comienzo a la Guerra Civil española (1936-1939). Durante el enfrentamiento, hubo tres presidentes del gobierno republicano: José Giral (1936) y los socialistas Francisco Largo Caballero (1936-1937) y Juan Negrín (1937-1939).
En abril de 1939, la República fue finalmente derrotada. Comenzó el gobierno dictatorial de Francisco Franco, que durante la guerra se había convertido en el principal jefe de los militares rebeldes.





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lunes, 6 de febrero de 2012

Biografía Fernando VII de España





Biografía Fernando VII de España


¿Sabes quién fue el último monarca representante del absolutismo en España? ¿Sabes, además, que ese rey fue conocido como ‘el Deseado’?
¿QUIÉN ERA FERNANDO VII?
Fernando VII era hijo de los reyes españoles Carlos IV y María Luisa de Parma. Nació el 14 de octubre de 1784, en El Escorial (Madrid). Durante el reinado de su padre, dirigió un partido cortesano que se oponía al primer ministro Manuel Godoy. Los partidarios de Fernando aprovecharon el descontento popular provocado por la entrada de tropas francesas en España y, tras una revuelta, el motín de Aranjuez (marzo de 1808), consiguieron que Godoy fuera destituido y que Carlos IV abdicara en Fernando VII.
Toda la familia real, incluido Fernando VII, fue convocada a la ciudad de Bayona por el emperador de los franceses, Napoleón I Bonaparte. Éste obligó a Fernando a renunciar a la corona española en su favor. Luego, Napoleón nombró rey de España a su hermano José, que reinaría hasta 1813 con el nombre de José I.
LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA ESPAÑOLA (1808-1814)
En mayo de 1808, se produjo la invasión francesa y estalló la guerra de la Independencia española. Muchos españoles, considerando que su rey estaba secuestrado por Napoleón, no aceptaron la situación, se rebelaron y crearon una Junta Central para gobernar el país en nombre de Fernando VII. Ese órgano coordinó la lucha contra los invasores y también convocó unas Cortes que se reunieron en Cádiz a partir de 1810. La Cortes de Cádiz declararon “único y legítimo rey de la nación española a don Fernando VII”. Por eso, Fernando VII fue llamado el Deseado.
Una de las primeras victorias españolas en la guerra se produjo en la batalla de Bailén (19 de julio de 1808). A continuación, Napoleón fue personalmente a España al frente de un Ejército de 150.000 hombres. Para luchar contra él, los españoles utilizaron una nueva táctica, la guerra de guerrillas, que impidió a los franceses tomar sus dos principales objetivos: Cádiz y Lisboa (la capital de Portugal). Entre 1811 y 1812, la guerra entró en una fase de desgaste; los guerrilleros españoles ya no tuvieron que luchar solos, ya que contaron con el apoyo de Inglaterra, enemiga de Francia. Debes conocer el nombre de un famoso general inglés, cuya participación en la guerra fue decisiva: Arthur Colley Wellesley, que luego recibiría el título de duque de Wellington. Este militar estuvo al frente de las fuerzas españolas, inglesas y portuguesas que derrotaron a las tropas francesas en la batalla de Arapiles (junio-julio de 1812). Tras este combate, José I tuvo que abandonar Madrid y trasladar su corte a Valencia. Andalucía quedaba liberada. Las reuniones de las Cortes de Cádiz dieron como resultado la redacción y aprobación de la primera Constitución de la historia de España: la Constitución de 1812.
Entre 1813 y 1814, se desarrolló la última fase de la guerra. Tras ser derrotados en Vitoria (junio de 1813) y San Marcial (septiembre de 1813), los franceses fueron expulsados de la península Ibérica en marzo de 1814.
EL TRIENIO LIBERAL (1820-1823)
Fernando VII ya había sido liberado por Napoleón antes de que acabara la guerra, concretamente, tras la firma del Tratado de Valençay (11 de diciembre de 1813). Cruzó la frontera el 24 de marzo de 1814 y, nuevamente como rey de España, asumió el gobierno del reino. No tardó en volver a actuar siguiendo los principios del absolutismo político (contrario al liberalismo) y prohibió la Constitución de Cádiz.
Por eso, en 1820, el teniente coronel Rafael del Riego se rebeló y obligó a Fernando VII a jurar la Constitución de Cádiz. Este periodo, en el que los liberales llegaron al gobierno y la Constitución de 1812 volvió a estar en vigor, duró solo tres años. En el Congreso de Verona (1822), los principales soberanos absolutistas de Europa (que estaban juntos en la llamada Santa Alianza) decidieron ayudar a Fernando VII para que recuperara todo su poder. El 7 de abril de 1823, tropas francesas (que pasaron a la historia como los Cien Mil Hijos de San Luis) entraron en España y restauraron el absolutismo.
LA DÉCADA OMINOSA (1823-1833)
¿Sabes lo que significa ‘ominoso’ u ‘ominosa’? Quiere decir abominable, desagradable, horrible. Los historiadores llamaron Década Ominosa a los últimos diez años de reinado de Fernando VII porque estos se caracterizaron por el extremado absolutismo del monarca, que prohibió, otra vez, la Constitución.
Fue también en este periodo cuando España perdió la mayor parte de sus colonias americanas, que consiguieron la independencia.
En 1829, Fernando VII se casó por cuarta vez. Su nueva esposa, María Cristina de Borbón, dio a luz, al año siguiente, a la princesa Isabel. Esta niña se convirtió en reina de España (con el nombre de Isabel II) cuando Fernando VII falleció, en Madrid, el 29 de septiembre de 1833.




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