miércoles, 18 de enero de 2012

Augusto César Sandino





Augusto César Sandino
El guerrillero nicaragüense Augusto César Sandino fue asesinado, en 1934, por la Guardia Nacional dirigida por Anastasio Somoza.

El dirigente guerrillero nicaragüense Augusto César Sandino fue asesinado, en 1934, por la Guardia Nacional dirigida por Anastasio Somoza, cuando había sido llamado por el entonces presidente de la República, Juan Bautista Sacasa, para negociar el final de la lucha armada. En 1962, surgió en Nicaragua el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), organización política que gobernó el país desde 1979 hasta 1990 (entre 1979 y 1984 como principal fuerza del llamado Gobierno de Reconstrucción Nacional), constituida como una prolongación de la ideología y de la labor de Sandino.

Marines estadounidenses en Nicaragua
En 1926, el presidente estadounidense Calvin Coolidge ordenó el envío de un nuevo contingente de tropas a Nicaragua para ayudar al presidente de ese país centroamericano, Adolfo Díaz, a reprimir las revueltas que, como en 1912, cuando Estados Unidos intervino por vez primera allí, pretendían acabar con su gobierno. Miles de marines estadounidenses estuvieron destinados en Nicaragua hasta 1933 y lucharon durante esos años contra el dirigente guerrillero liberal Augusto César Sandino, a quien no pudieron derrotar.

Augusto César Sandino
Augusto César Sandino (1895-1934), dirigente guerrillero nicaragüense, conocido por su tenaz resistencia a la ocupación y la intervención estadounidense en su país. Nació el 18 de mayo de 1895 en Niquinohomo, y tras trabajar como minero en varios países de Centroamérica, regresó a Nicaragua en 1926, para convertirse en jefe liberal durante la Guerra Civil nicaragüense (1926-1927), negándose a negociar el final del conflicto, hasta que no se retiraran todos los marines estadounidenses, que habían ocupado el país en 1912. Su resistencia provocó la presencia de más soldados estadounidenses, pero éstos no fueron capaces de acabar con el apoyo popular a Sandino, y finalmente tuvieron que retirarse en 1933, dejando la pacificación del país en manos de la Guardia Nacional de Anastasio Somoza. Sandino estaba negociando el final de las hostilidades con el presidente Juan Bautista Sacasa, cuando fue asesinado por la guardia de Somoza en 1934. El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que puso fin al régimen somocista en 1979, adoptó tal nombre en honor a Sandino.





Leer más...

La conversación del capitán del Costa Concordia con el capit´na de la guardia costera.






La conversación del capitán del Costa Concordia con el capit´na de la guardia costera.


“¡Vuelva a bordo, cajaro!”,   con esta frase llaman  a la valentía y a honor   establecido por siglos de navegación  al capitán cobarde que abandonó el crucero hundido  en Italia, pero el capitán Francesco Schettino prefirió cuidar el pellejo propio y dejar las heroicidades  a cargo de otros.


“¡Vuelva a bordo, cajaro!”,  suena perentorio, indignado y furioso, incluso en el dulce idioma italiano, en la voz de Gregorio De Falco, el capitán de la guardia costera de Livorno,  esta orden desobedecida por el capitán que se salvaba antes que los pasajeros del crucero Costa Concordia que  huía en plena oscuridad, debemos recordar que no  todos tenemos casta de héroe, y este capitán pensó primero en su seguridad  antes que emular al clásico capitán que se hunde con su nave en el profundo océano..



De Falco: Le habla De Falco desde Livorno, ¿estoy hablando con el comandante?
Schettino: Sí, buenas noches comandante De Falco.
De Falco: Dígame su nombre, por favor.
Schettino: Soy el comandante Schettino, comandante.
De Falco: ¿Schettino? Escuche Schettino. Hay gente atrapada a bordo. Usted vaya con su chalupa bajo la proa del barco, del lado derecho. Ahí hay una escala (de cuerdas). Suba por esa escala y vaya a bordo del navío. Vaya a bordo y dígame cuánta gente queda. ¿Está claro? Estoy grabando esta comunicación, comandante Schettino...
Schettino: Comandante, le digo una cosa...
De Falco: Hable más alto. Ponga la mano delante del micrófono y hable más alto. ¿Está claro?
Schettino: En este momento, el barco está inclinado...
De Falco: Ya lo sé. Escuche: hay gente bajando por la escala de proa. Usted haga el recorrido inverso por esa misma escala, suba al navío y dígame cuántas personas hay y qué tienen a bordo. ¿Le queda claro? Dígame si hay niños, mujeres o personas que necesiten asistencia. Y dígame el número exacto de cada una de estas categorías. ¿Está claro? Mire Schettino que usted tal vez se haya salvado del mar, pero ahora le va a ir mal... Yo voy a hacer que lo pase muy mal. Vaya a bordo, ¡Carajo!
Schettino: Por favor comandante...
De Falco: Nada de por favor... Ahora mismo vaya usted a bordo. Júreme que esta yendo a bordo...
Schettino: Estoy yendo con la lancha de rescate, aquí estoy, no estoy yendo a ninguna parte, estoy aquí...    
De Falco: ¿Qué está haciendo comandante?
Schettino: Estoy aquí para coordinar el rescate...
De Falco: ¿Qué va a estar coordinando ahí? Vaya a bordo. Coordine el rescate desde a bordo. ¿Usted se está negando?
Schettino: No, no me estoy negando.
De Falco: ¿Usted se está negando a ir a bordo, comandante? Dígame por qué no va.
Schettino: No estoy yendo porque la otra lancha está aquí parada...
De Falco: Usted vaya a bordo, es una orden. No tiene nada más que hacer. Usted ha declarado el abandono de la nave, ahora mando yo. ¡Vaya a bordo! ¿Está claro? ¿No me oye? Vaya y llámeme directamente desde a bordo. Los medios de rescate aéreo ya están allí.
Schettino: ¿Dónde están los medios de rescate?
De Falco: Están en la proa. Adelante. Ya hay cadáveres, Schettino
Schettino: ¿Cuántos cadáveres hay?
De Falco: No sé... Sé que hay uno. Eso oí. Pero es usted el que me tiene que decir cuántos son, ¡Cristo Bendito!
Schettino: ¿Pero no se da cuenta de que aquí está oscuro y no vemos nada?
De Falco: ¿Y que usted se quiere volver a su casa, Schettino? ¿Está oscuro y por lo tanto quiere volver a su casa? Suba a la proa del navío por la escala y dígame qué se puede hacer, cuántas personas hay y qué necesitan. ¡Ahora mismo!
Schettino: Estoy con el segundo comandante
De Falco: Entonces suban los dos (...) Usted y el segundo, suban a bordo, ahora mismo. ¿Está claro?
Schettino: Comandante, yo quiero subir a bordo, pero la otra chalupa aquí... Hay otros socorristas, se detuvo y no se mueve de aquí. Llamé a otros socorristas...
De Falco: Hace una hora que me está diciendo lo mismo. Ahora vaya a bordo. ¡A bordo! Y dígame inmediatamente cuántas personas hay.    
Schettino: Está bien, comandante.
De Falco: ¡Vaya ahora mismo!





Leer más...

Entradas populares