domingo, 17 de marzo de 2013

María Guerrero, actriz española y empresaria teatral


María Guerrero (1868-1928), actriz española y empresaria teatral, fue la principal figura de la escena española de finales del siglo XIX. Nació en Madrid, hija de un empresario que siempre apoyó el interés de María por el teatro. Recibió sus primeras lecciones de arte dramático con la famosa actriz Teodora Lamadrid y debutó en octubre de 1885 en el Teatro de la Princesa. En este teatro, donde obtuvo sus primeros éxitos, pasó a formar parte de la compañía de Ricardo Calvo. Tras esta primera etapa profesional se marchó a París para perfeccionar sus estudios con Coquelin. Durante esta época llegó a compartir escenario con su maestro y también con la actriz Sarah Bernhardt. Cuando regresó a Madrid se integró en la compañía del Teatro de la Comedia. En estos años se confirmó la poderosa personalidad de la actriz, que convenció a su padre para que comprase el Teatro Español, con lo que llegó así a convertirse en empresaria y dueña de su propia compañía. En 1896 se casó con Fernando Díaz de Mendoza, actor con el que había trabajado varias temporadas y que sería su colaborador artístico y empresarial durante toda la vida. En esta época, Echegaray tradujo para ella Maria Rosa (1894) de Àngel Guimerà, lo que representó el comienzo de una sólida y fructífera relación profesional y de amistad entre el autor y la actriz. Ella puso en escena las principales piezas de Echegaray: Siempre en ridículo, Un crítico incipiente, Mancha que limpia (1895) o Sic vos non vobis. Otro de sus autores favoritos fue Pérez Galdós, del que estrenó Realidad (1889), La loca de la casa (1892) y La de San Quintín (1894). En 1897 viajó por primera vez a Buenos Aires, donde tiempo después construyó el Teatro Cervantes. El talento trágico de María Guerrero y la brillantez de sus puestas en escena viajaron por Europa: Francia e Italia fueron lugares habituales de representación para su compañía.

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