martes, 30 de abril de 2013

BENITO JUÁREZ


Por Jesús Herrera Vélez
 
EXPLICACIÓN PREVIA
Esta exposición sobre Don Benito Juárez  fue presentada en la sesión dominical del “Grupo Coyuca”, el 7 de abril de 2013.
 
Este documento es fusión de dos discursos que me tocó exponer: uno,   en el homenaje luctuoso a Don Benito Juárez, en  el 132  aniversario de su fallecimiento,  el 18 de julio del 2004;  el otro, pronunciado el 21 de marzo del 2007, en el 201 aniversario  de su natalicio. Ambos homenajes se llevaron a cabo en el Monumento a Juárez colocado en el Malecón de Acapulco, Gro.  
 
 
EXPOSICIÓN:
En la época de Juárez, la sociedad colonial no acababa de modificarse y el nuevo Estado Mexicano tampoco se integraba plenamente.
En 1829, Juárez, con el grado de teniente, se enlista para hacer frente, allá en Tampico al invasor Isidro Barradas en sus vanos intentos por restaurar el dominio español; con el grado de Capitán de milicias, en 1833, acude a hacer frente al general Valentín Canalizo y a sus tropas centralistas, en el intento por tomar la ciudad de Oaxaca.
Como gobernador impide a las tropas de Santa Anna incursionar por Oaxaca, por ello después, en 1853, Santa Anna ordenó su aprehensión y fue confinado a Tehuacán Puebla, de ahí a las mazmorras de San Juan de Ulúa, para que fuera exiliado finalmente a Europa. Pero al hacer escala  en la Habana el 9 de Octubre de 1853 fue rescatado por simpatizantes; le brindaron  apoyo para su salud y manutención y para su retorno a la causa de la patria mexicana.
De Cuba viaja a Nueva Orleans donde se integra con Melchor Ocampo y Ponciano Arriaga en lo que denominaron Junta Revolucionaria para respaldar al Plan de Ayutla.
Expulsado Santa Anna, en agosto de 1854, Juárez se integra al gabinete de Juan Álvarez como ministro de Justicia, Negocios Eclesiásticos e Instrucción Pública. Ejerce ese cargo del 6 de octubre al 9 de diciembre de 1855; pero ese corto tiempo fue suficiente para iniciar los cambios profundos que se avecindaban.
El 23 de noviembre, a unos días en el cargo, expide la Ley Sobre Administración y Justicia Y Orgánica De Los Tribunales De La Nación, conocida como Ley Juárez, primera de la Gran Reforma que vendría después. Esto es llegar al gobierno con plan, con un camino ya trazado de justicia y orden basado en la razón.
 
En ese entonces, la modernización del país significa pasar por la desamortización de los bienes del clero, o sea por la libre circulación de la propiedad para que hubiera productividad y prosperidad; la modernización exigía una sociedad más dinámica, más libre; y la modernización política, requería  entonces de una forma  consolidada de gobierno republicano, de la república liberal con régimen representativo; con leyes, como  único medio para llevar a efecto y sostener las reformas que el país necesitaba.
Juárez, decíamos, antes de la constitución de 1857, como ministro de justicia, en 1855, expide la Ley sobre Administración de Justicia y Orgánica de los Tribunales de la Nación, conocida como Ley Juárez, para suprimir los tribunales especiales de la iglesia y del ejército que operaban en asuntos del orden civil.
Se rescata la justicia, para que ahora la apliquen las autoridades civiles y para que los clérigos y militares quedaran sujetos a la ley general. Se iniciaba el camino para llegar a la igualdad de todos ante la ley y acabar con el  dominio clerical que, además del domino sobre las almas, tenía también el dominio sobre los cuerpos.
Montesquieu dijo: “La virtud en la república es…  la igualdad… esta es la virtud política… el resorte que hace mover a la república”, y aquí, ese importantísimo resorte, Juárez lo accionó para dar vida al Estado Republicano.
De nada valieron  las razones teológicas para hacerle frente al Estado de Derecho que nacía con Juárez.
SE APRUEBA LA CONSTITUCION EL 5 DE Febrero de 1857 que incluía los derechos del hombre, derechos, garantías y libertades que permanecen, prácticamente, en los mismos artículos de nuestra constitución de 1917. El contenido de aquella constitución era el siguiente:
-      La educación debe ser libre; se trata de sustituir los programas clericales por el sistema positivista para tener a la ciencia como medio y al progreso como fin (artículo 3º.)
-      Libertad de oficio y de profesión y pago justo por el servicio personal (artículo 5º.).
-       de expresión (artículo 6º.).
-       de imprenta (artículo 7º.).
-      de petición (artículo 8º.).
-      de asociación y de reunión, (artículo 9º.).
-      de tránsito (artículo 11).
-      No a la retroactividad de las leyes en perjuicio de las personas (artículo 14)
-      Nadie puede ser encarcelado por deudas de carácter civil (artículo 17).
-      Expropiación por  causas de utilidades pública (artículo 27)
 
Y no podían faltar los golpes demoledores que significaron, para el clero, la cancelación de los tribunales  especiales, como quedó asentado en el artículo  13 que dice: ’’Nadie puede ser juzgado por leyes privativas ni por tribunales especiales’’; así como la desamortización de los bienes del clero.
En el año de la constitución, el obispo Lázaro de la Garza y Ballesteros, el 20 de marzo de  1857, emitió una circular que dice: “todo mexicano que hubiese expresado fidelidad a la constitución no debe confesárselo en la iglesia, ni debe ejecutar ningún acto religioso; para concedérselo debe jurar que se arrepiente del juramento a la constitución”.
Juárez es reelecto como gobernador pero renuncia al poco tiempo; Comonfort es electo presidente y Juárez le acompaña como presidente de la suprema corte de Justicia, se convertía propiamente en vicepresidente de la nación.
Entonces, nada menos que el propio presidente de México Ignacio Comonfort, quien lucho por promover y jurar la constitución, le pidió  a Juárez que se uniera a él, pero ahora  para derogarla.
Comonfort dijo a Juárez: “Es necesario que cambiemos de política y para ello no desearía prescindir de tu colaboración”, Juárez contesto:   “Yo no puedo colaborar  con quien sea que pretenda alejarse en lo más mínimo de la Ley  Constitucional”. Juárez fue hecho prisionero junto y, junto con él,  el presidente del Congreso; Comonfort respalda abiertamente  al Plan de Tacubaya  con el que se desconocía a la Constitución; pero Miramón y Zuloaga desconocen  a Comonfort y este en venganza libera a Juárez el 11 de Enero de 1858.
Liberado Juárez es proclamado Presidente de México por los gobernantes encabezados por Anastasio Parrodi de Jalisco y le respaldan los gobernadores  de  Colima, Aguas Calientes, zacatecas, Querétaro, Michoacán, Veracruz, Oaxaca y Guanajuato; aquí es donde se establece el 19 de Enero.
 Ahí mismo, en Guanajuato, en el distrito de Salamanca comienza la guerra el 12 de Marzo con la primera derrota para los juaristas; los liberales Parrodi y Leandro Valle son derrotados por Miramón y Mejía.
En  ese mismo mes, en el palacio de gobierno del estado de Jalisco, Juárez es hecho prisionero por el coronel Antonio Landa; Parrodi acude al rescate con dos mil soldados y catorce cañones. Landa le exige a Juárez que ordene el cese al fuego a cambio de perdonarle la vida… pero Juárez ni siquiera le contesta.
Parrodi para dialogar con  los rebeldes exige primero la liberación de Juárez, pero  el teniente coronel Cruz Aedo quiso sorprender abriendo fuego para rescatar a  Juárez, en respuesta los custodios de Juárez ordenaron su inmediata ejecución; los fusiles le apuntan a un presidente exageradamente sereno y se interpone Guillermo Prieto quien les grita  “bajad esas armas insensatos” ¡aquí está la representación de la ley república y de la patria! ¡los valientes combaten, pero no asesinan a una persona indefensa y si sois mexicanos, respetareis la  república, la constitución y a este hombre que ambas encarna! Juárez, con la misma calma volvió a su escritorio. Al paso del tiempo hemos confirmado y  reafirmado los conceptos de Guillermo Prieto acerca de Juárez. 
 
 
El proyecto reformador requería la serenidad y el temple de hombres como Juárez, quien en medio del peligro y la convulsión nacional, a partir del 12 de julio de 1859 promulga una tras otra las leyes de reforma:
-      La nacionalización de los bienes del clero, porque han sido y son propiedades de la nación todos los bienes que ellos administraron.
-      La separación estado-iglesia, que es la separación más perfecta entre los negocios del estado y los puramente eclesiásticos.
-      La secularización de los cementerios y el registro  civil (quitarle al clero la exclusividad de intervenir en los principales actos de la vida de los ciudadanos).
-      La ley de la libertad de cultos.
-      Posteriormente, establece el matrimonio con contrato ante la autoridad civil y la secularización de los hospitales y establecimientos de beneficencia.
Como se ve, con estas leyes, basadas en la constitución de 57, no se persigue ni la fe, ni los dogmas, ni las creencias, pero la persecución contra Juárez y los  Liberales fue implacable durante una guerra que duro tres años, de 1858 a 1861.
Pero de lo que no quedo duda es que el estado laico es garantía de las libertades y, por ello, también lo es de la unidad nacional, porque se sobrepone al dominio de una sola institución sobre la sociedad.
Para la iglesia, todo eso era pecado;  y era motivo de excomunión el jurar cumplir la constitución. Pero no contaba con que la constitución, por los beneficios políticos, económicos y sociales que contiene se transformaría en sustento de la legitimidad del mando y en bandera convocante del pueblo.
Fue una guerra espantosa la de la Reforma, la de los 3 años, en la que todo el territorio nacional fue un campo de batalla; hubo expatriaciones, expulsiones de arzobispos, embajadores y ministros de otros países; enjuiciamientos y fusilamientos, toma y pérdida de ciudades, leva y asesinatos masivos como la  los mártires de Tacubaya, donde los conservadores asesinaron a heridos, a médicos, paramédicos, licenciados y liberales en armas.
Como  no fue posible profundizar la Reforma después de la promulgación de la constitución,  quedó sujeta a la marcha de los acontecimientos. Y si las primeras leyes, las constitucionales más la ley Juárez y la Ley Lerdo, habían convulsionado al país, ante ello, los liberales aconsejaban a Juárez esperar tres o más  años a que se restableciera el orden; pero Juárez los alejó con firmeza y con visión, y les dijo: “Vale más tener una guerra que dos”.
Por eso fue que en medio de la guerra, se fueran expidiendo una a una las leyes de Reforma:
-      El 12 de Julio de 1859 la nacionalización de los bienes eclesiásticos, para marcar que habría perfecta independencia entre los negocios del estado y los negocios puramente eclesiástico; ese mismo día  se expide la ley de extinción de órdenes  monásticas.
-      El 23, la ley sobre el matrimonio civil.
-      El 28, la ley sobre el estado civil de las personas; la facultad de los jueces respecto al registro civil
-      El 31 de la ley sobre secularización de los cementerios.
-      El 3 de Agosto se suprime la representación mexicana en Roma; en congruencia con la separación Estado – Iglesia.
-      El 11 la ley sobre los días festivos.
-      El 4 de diciembre la ley sobre la libertad de cultos, en la que se prohibió que los funcionarios públicos o gente de tropa regular asistan con carácter oficial a los actos religiosos, quedando claro que ni la iglesia legitima  autoridades (sólo el pueblo) ni las autoridades deben entrometerse en los asuntos internos de las iglesias.
Los  liberales  triunfan en la guerra y Juárez entra a la capital el 12 de Enero de 1861. Las leyes de la reforma continuaron expidiéndose, ya nada las puso detener para terminar de demoler el arcaico sistema colonial.
 
Se triunfó, pero la guerra cobró su costo al gobierno de Juárez; quedó la economía desquiciada, con una deuda externa de 82 millones de pesos que obliga al gobierno a declarar la suspensión de esos pagos. Los acreedores, Inglaterra con 69 millones, España con 9 millones y Francia con 2 millones 800 mil pesos, las tres potencias acordaron reclamar el pago con el apoyo de sus tropas, Inglaterra con una escuadra y un destacamento de marinos;  España ya tenía desde antes 6 mil 500 hombres en Cuba y Francia envió 3 mil. Pero Inglaterra y España se retiran cuando descubren que la deuda para Francia era un pretexto para imponer a Maximiliano como emperador.
Francia se interna en territorio mexicano para recibir su primera derrota en Puebla el 5 de Mayo de 1862. Pero la segunda incursión de Francia es ya con 30 mil soldados, mas 8 mil mexicanos de los conservadores. En un año los franceses ocupaban ya 66 ciudades y poblaciones, vencieron a las tropas republicanas el 17 de Mayo de 1863.
El 31 de Mayo, al arriar la Bandera Nacional que ondeaba en palacio, Juárez la recibe, la besa y grita ¡Viva México! La multitud le responde ¡Viva!.
Juárez se marchó al norte del país en su le legendario carruaje; otra vez errante, llevando la ley y la república, las libertades, la soberanía y la independencia de los mexicanos en sus espaldas. Ante el Dolor, la impotencia y el coraje, Juárez sólo supo transmitir valor y esperanza a los mexicanos.
Con los franceses en la capital, se instala la Regencia que emite el dictamen sobre ¡La forma de gobierno más conveniente para México!
El dictamen dice: “La nación mexicana adopta… la Monarquía Moderna, hereditaria… el soberano tomará el titulo de Emperador de México… se ofrece ... al Príncipe Maximiliano  Archiduque de Austria para sí y sus descendientes... En el caso de que… no llegase a tomar posesión… la nación mexicana se remite… a SM Napoleón III para que le indique otro príncipe católico”
Indignación eterna vivimos  los mexicanos por este episodio que tiró a la basura, sin recato, la lucha y la sangre derramada por la independencia; a Hidalgo y el grito de Dolores, a Morelos y los Sentimientos de la Nación, a Guerrero y el Acta de Independencia.
Eso, mas mil 20 acciones de guerra que arrojan 50 mil republicanos muertos al enfrentar la invasión y al usurpador Maximiliano;  eso, eso nos debe despertar a los que aún estamos dormidos y no valoramos la independencia y las libertades que tenemos; para que sepamos que se defienden día a día con trabajo, con el cumplimiento de la ley, con la vigilancia permanente para que el patrimonio nacional no se entregue  a ninguna otra  fuerza extranjera.
Pero esa pesadilla llegó a su fin. Escobedo sitió Querétaro con 40 mil hombres; Maximiliano, Miramón y Mejía tenía 10 mil. Se les juzgó en Consejo de Guerra por crímenes contra la independencia y la seguridad de la nación, por delitos contra el orden y la paz públicos, contra las garantías individuales y contra el Derecho de Gentes que regula las relaciones de respeto entre los pueblos, para que, como lo dijera Juárez. “El respeto al derecho ajeno” se hiciera valer, porque aquí los franceses violaron ese principio.
Sesionó el Consejo de Guerra y la sentencia fue inapelable. Numerosas peticiones de indulto recibió Juárez para que perdonara la vida a Maximiliano. Ante todas estas peticiones Juárez tenía definida su postura con estas palabras: “…aunque todos los reyes y las reinas (se lo pidieran) no podría perdonarle la vida. No soy yo quien se la quita, es el pueblo, es la ley que pide su muerte; si yo no hiciese la voluntad del pueblo, entonces éste le quitaría la vida a él y aún perdería la mía también”. No hubo vuelta de hoja.
Con las Leyes de Reforma, se logró refundar a la República, por eso esas leyes son la grandeza  de nuestra república, alcanzada por la dirección y el mando de un hombre de alta convicción. Por su entrega a esa causa Altamirano decía; “…Es más  fácil que la tierra se salga de su propio eje, que ese hombre de la república…”                    
Se comprobó que los liberales no buscaron desaparecer religión alguna, sino establecer que todos quedáramos igualmente sometidos a la ley.
Vemos  con Juárez, leyes y más leyes como el camino para armonizar los intereses de la sociedad y como rieles inobjetables para que transite la función pública.
 
Amigos:
Los  mexicanos debemos tener siempre presentes los acontecimientos que consolidaron nuestra república y que hicieron más sólida nuestra independencia; sí, es histórica trágica, pero a la vez gloriosa, en la que el eje fue  Benito Juárez; grave es que se borre  la historia, porque eso es despojarnos de nuestra identidad para producir generaciones sin compromiso con sus orígenes y sin los valores que hicieron posible nuestra integración como nación.
Hablar de Juárez es, entonces, hablar de la República Liberal, la que se define  con la Constitución de 1857, con la que se hizo posible la Reforma y se consolidó  nuestra independencia en la lucha contra la intervención extranjera y contra el imperio.
Las Reformas fueron establecidas  para la construcción de las instituciones; para su eficiente operación y para que sean sustento del progreso y de la estabilidad, administrando para el pueblo, fundamentalmente,  y no a toda costa para la administración.
Los reformadores de hoy debemos reformarnos también, para estar en actitud y en posibilidad de lograr que el quehacer político se muestre como ejercicio de moral pública; como compromiso para servir al pueblo y no como compromiso personal por el poder. Es urgente esta renovación para que no haya más extravió en la conducta de los servidores públicos.
En la relación entre pueblo y gobierno y entre los grupos sociales, en un estado pobre como el nuestro, los conflictos lógicamente se complican; por eso todos debemos extender la mano para construir los consensos, porque con el puño cerrado no se puede iniciar el dialogo para los entendimientos.
 Nos  heredaron patria y libertad para que nos entendamos y las cuidemos, para fortalecer  y para que avancemos en la democracia. Partamos a esa misión como lo hizo Juárez, quien inició también desde aquí, en estas tierras de  Guerrero, su camino, su viaje a la inmortalidad.
No  descansó ni en su lecho de  muerte; el 18 de julio de 1872, contra la prescripción médica se levantó a despachar asuntos; recaía y se volvía a levantar para seguir despachando, hasta que falleció ese 18 de julio a las once de la noche.
Juárez se inmortalizó  entre nosotros porque,  con la ley, hasta la vez, nos cohesiona como nación; por eso es pensamiento vivo, en las leyes y en las instituciones nacionales.
El sigue presente en la constitución, en las instituciones y en nuestra vida como nación independiente.
 
No hay duda, los hechos de Juárez fueron para ¡Gloria de México!             
 
                       
 
 
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lunes, 22 de abril de 2013

Anvari



Anvari, nombre completo Auaduddin Alí Anvari (1126-1190), poeta persa, nacido en Jurasán, estudió en Ţūs (actualmente Firdaus, Irán). Su panegírico en honor del sultán Sanjar, o Sinjar, gobernante de Jurasán, le granjeó el favor real, y gracias a eso continuó disfrutando del mecenazgo de los dos sucesores de Sanjar. Anvari (o Anwari) profetizó que determinada conjunción de las estrellas en octubre de 1185 vendría acompañada de una tormenta espantosa y de terribles desastres. La profecía no se cumplió, y como consecuencia fue desterrado.
Los poemas de Anvari, reunidos en Divan, son obras magistrales. En sus versos combina el dominio de un panegirista romántico con la sutil energía de un audaz satírico. Su elegía 'Lágrimas de Jurasán' está considerada como uno de los poemas más hermosos de la literatura persa.


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Antonio Gamoneda



Antonio Gamoneda (1931- ), poeta y crítico de arte español, nunca ha participado en agrupaciones generacionales, y su obra se caracteriza por un extremado rigor y una gran calidad.
Nacido en Oviedo el 30 de mayo de 1931, desde muy niño reside en León, ciudad en la que ha desarrollado una amplia labor cultural, destacando la dirección de la Fundación de Sierra-Pambley. Su primer libro de poemas fue Sublevación inmóvil (1960) y con él trata de escapar a cualquier restricción realista. Siguieron Descripción de la mentira (1977), León en la mirada (1979) y Blues castellano (1982), que incluye poemas redactados casi veinte años antes. Lápidas (1986) le supuso un gran reconocimiento por parte de la crítica, y con Edad (1987), una recopilación de su poesía hasta el momento con algunos inéditos, obtuvo el Premio Nacional de Poesía. Libro del frío (1992) volvió a confirmarle como uno de los poetas más importantes del siglo. En 2000 publicó la antología Sólo luz y en 2003 reeditó Libro del frío, con la incorporación de veinte poemas nuevos. Entre sus obras posteriores cabe citar Arden las pérdidas (2003), una reflexión sobre el paso del tiempo y la memoria, Cecilia (2004) o Antología poética (2006), reunida por Tomás Sánchez Santiago.
También ha publicado estudios monográficos de escultores, como José Luis Sánchez (1981) o Julio Hernández (1981), y de pintores: Francisco Echanz (1978) o Juan Barjola (1980).
Antonio Gamoneda fue galardonado en 2006 con el Premio Cervantes, el más prestigioso en lengua española. Además, ha recibido, entre otros, el Premio Castilla y León de las Letras en 1985, el Premio Nacional de Poesía en 1988 y el XV Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2006, motivo por el cual, ese mismo año, se publicó su antología Sílabas negras.


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Antonia Palacios



Antonia Palacios (1904-2001), narradora y poeta venezolana, nacida en Caracas.
Antonia Palacios ha destacado en la ficción venezolana por el cultivo de una prosa artística, dentro de la literatura escrita por mujeres, más ligada a los temas sociales. Su novela Ana Isabel, una niña decente (1949), es una rememoración de la infancia feliz de la protagonista, la cual recupera en sus recuerdos ciertas zonas del centro de la ciudad de Caracas. En 1954 publicó Crónicas de las horas. Tras un prolongado silencio de varios años inició, con Los insulares (1964), un ciclo de cuentos en los que realizaba una incursión poética en el devenir de la conciencia. Su prosa es, en su elegancia, heredera directa del mensaje de Teresa de la Parra (1889-1936). También ha dejado su huella en el cultivo del poema en prosa con el libro Textos del desalojo (1973), que avanza en la línea iniciada por José Antonio Ramos Sucre (1890-1930). Es autora también del volumen de ensayos París y tres recuerdos (1944) y de las crónicas de Viaje al frailejón (1955). Obtuvo el Premio Nacional de Literatura con El largo día ya seguro (1975).


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Anne Hébert



Anne Hébert (1916-2000), poeta y novelista francocanadiense, nació en Sainte-Catherine, provincia de Quebec, el 1 de agosto de 1916 y murió en Montreal el 21 de enero de 2000. Su padre, Maurice Hébert, era crítico literario y su primo, Saint-Denys Garnequ, un poeta reconocido dentro del panorama de la literatura canadiense. Además de su fecunda obra de ficción literaria, Anne Hébert escribió varios textos documentales para el Office du Film Canadien. En 1954 viajó a París con una beca de la Société Royal de Canadá.
Su obra describe el conflicto entre la vida interior y la exterior —el mundo moderno— del artista creativo, enfatizando en su poesía la necesidad de trabajar en el mundo cotidiano como camino hacia la redención espiritual. Su primera novela fue Las habitaciones de madera (1958), premio France-Canadá y premio Duvernay, que describe el regreso de una joven a una vida más natural y sencilla con su amante campesino. Ha publicado además los siguientes textos narrativos: el volumen de cuentos El torrente (1950) y, entre otras, las novelas El tiempo salvaje (1967); Hijos del sabbath (1975) y La sombra del viento (1983), que se ocupan de temas como la posesión demoniaca y el asesinato; Heloïse (1980); El primer jardín (1988); y ¿Te estoy molestando? (1998). También ha escrito los libros de poesía Sueños en equilibrio (1942), que obtuvo el Premio David; La tumba de los reyes (1953); los poemarios Poemas (1960) y Poemas para la mano izquierda (1997). Ha escrito también textos dramáticos.

Dos de sus novelas han sido objeto de adaptación cinematográfica: Kamouraska (1970; edición española, Kamuraska, 1972), por el director Claude Jutra en 1973; y Los locos de Bassan, por la que recibió en 1982 el Premio Fémina y cuya versión, dirigida por Yves Simoneau, mantuvo en francés el título original, Les fous de Bassan, y en inglés In the Shadow of the Wind. Estrenada en 1987, los autores del guión fueron la propia Anne Hébert, el director, Marcel Beaulieu y Sheldon Chad. Ambas películas son coproducciones de Canadá y Francia. Su última novela, del año 1999, se titula Habit de lumière y obtuvo el Premio France-Québec/Jean Hamelin, también concedido al conjunto de la obra, tres días antes de la muerte de la autora. La novela narra la historia de un joven travesti, hijo de inmigrantes españoles pobres en París, que frecuenta una sala de fiestas llamada Paradis perdu, referencia inmediata al cabaré situado en el distrito 5º de la capital francesa, llamado Paradis latin, y alusión literaria a Paraíso perdido de John Milton.


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Amado Nervo



Amado Nervo (1870-1919), poeta, novelista, periodista y ensayista mexicano, afiliado en sus comienzos al modernismo, evolucionó hacia el misticismo con una poesía de enorme contenido espiritual.
Nació en Tepic (Nayarit) y realizó estudios de ciencias, filosofía y teología. Inició su carrera periodística en Mazatlán, desde donde se trasladó, en 1894, a ciudad de México. Allí conoció a Manuel Gutiérrez Nájera y con él fundó la Revista Azul, que pretendía llevar a cabo una renovación artística. En ciudad de México escribió para distintas publicaciones, como El Mundo Ilustrado, El Nacional o El Imparcial, así como para las mejores revistas literarias del momento. Su producción de esos años, muy variada, incluía cuentos, reseñas, críticas literarias, semblanzas y versos. La obra que le dio a conocer fue la novela corta El bachiller (1896), que todavía mantenía rasgos naturalistas; pero sus primeros libros de poemas, Perlas negras y Místicas, ambos de 1898, ya presentaban características de la poesía modernista. Ese año fundó también la Revista Moderna, y al año siguiente se representó en el Teatro Principal una zarzuela suya, Consuelo.
En 1900 fue enviado como corresponsal de El Mundo a la Exposición Universal de París, donde entró en contacto con Rubén Darío y Leopoldo Lugones, cuya influencia le hizo abrazar por completo el modernismo. También conoció a importantes figuras de la literatura mundial, como Paul Verlaine y Oscar Wilde. Escribió en aquella época cuentos, libros de viaje, ensayos y, por supuesto, poesías, que agrupó en el libro El éxodo y las flores del camino (1902), un compendio de intimismo y simbolismo.
Nervo fue una personalidad marcada por la búsqueda obsesiva de Dios y por la preocupación de establecer una relación con la naturaleza de corte místico trascendente. Su religiosidad le llevó a apartarse del modernismo para encontrar una vía propia teñida de panteísmo y fervor religioso, que algunos de sus coetáneos consideraron anacrónica. Su exuberancia religiosa la manifestó en obras como Los jardines interiores (1905), que anuncia libros de serena intimidad, como En voz baja (1909), Serenidad (1914), Elevación (1917) y Plenitud (1918). Pero la obra por la que Amado Nervo es recordado y leído todavía con gran interés es La amada inmóvil (1922), publicada póstumamente, inspirada en la muerte de Ana Daillez, mujer a la que el poeta amó en vida. También escribió ensayos, como Juana de Asbaje (1910), en torno a la figura de la poetisa mexicana sor Juana Inés de la Cruz.
Desde 1905, y hasta el final de sus días, fue miembro del cuerpo diplomático, primero como secretario de la Legación mexicana en Madrid (España) y después como ministro de México en Buenos Aires (Argentina) y Montevideo (Uruguay). Nervo murió en esta ciudad y sus restos fueron conducidos a México, donde recibieron sepultura en la Rotonda de los Hombres Ilustres.


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Alonso de Ercilla y Zúñiga



Alonso de Ercilla y Zúñiga (1533-1594), poeta y soldado español, autor de la primera gran epopeya americana: La Araucana.
Nacido en Madrid, de familia noble, entró a servir en la corte como paje del entonces príncipe, Felipe II. En 1556 llegó a Perú con el virrey Hurtado de Mendoza y en 1557, cuando el hijo del virrey, García Hurtado de Mendoza, fue nombrado Gobernador de Chile, Ercilla lo acompañó y participó en la expedición contra los araucanos. La campaña duró un año y medio y le supuso tal experiencia que se referirá después a ella como “los más floridos años de mi vida”. Y es que la contemplación del heroísmo y del espíritu indómito de los indígenas araucanos y de los soldados españoles le inspiraron el poema épico La Araucana. Publicada la primera parte en 1569 y las dos partes restantes en 1578 y 1589, La Araucana es la gran obra épica culta de la literatura americana acerca de la conquista de La Araucania, que formó parte del virreinato del Perú. En la obra también se habla de intrigas y disputas entre los españoles. En una de ellas, según el texto, rompió su relación con Hurtado de Mendoza y tuvo que regresar a España en 1562, lo que no significa que perdiera los favores reales. Prueba de ello es que en 1564 fue nombrado duque de Lerma.
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LA ARAUCANA
Esta obra es la epopeya más famosa del renacimiento español y el primer poema épico americano. Sobre ella se ha escrito mucho y se han extendido numerosas leyendas, como que Ercilla la escribió en el campo de batalla o en descansos nocturnos y que usaba cuero cuando no tenía papel. En su época se consideró una obra historiográfica, casi una crónica, y no se cuestionó en absoluto nada de lo que en ella se decía. Durante mucho tiempo se tuvo al autor como un gran humanista y erudito, aunque la crítica actual, al rastrear las influencias que pueden descubrirse en La Araucana, concluye que aun tratándose de un hombre culto, su espíritu humanista se formó a su regreso a España.
Sin embargo, las mayores discusiones sobre esta epopeya se deben al juicio sobre la intencionalidad del autor. Hay quienes consideran que, a pesar de estar concebido como un canto nacionalista, se lo dedicó a Felipe II. Sin embargo, el protagonista real es el pueblo araucano y sus caudillos, sobre todo Lautaro y Caupolicán. Por otra parte, al exaltar el valor y la grandeza de los araucos, podría incluso ser considerado un texto indigenista. Otro punto de vista es considerar el poema, según las convenciones del momento, como una glorificación de la gesta conquistadora española, tanto mayor cuanto más fuertes, aguerridos y valerosos fueran sus enemigos. Lo cierto es que las páginas más emotivas y brillantes son las dedicadas a los araucanos y sus caudillos, bien porque el autor quedó prendado del exotismo de todo lo nuevo que veía, o bien porque el descubrimiento de una civilización diferente de la europea renacentista se prestaba para aplicar a ella los tópicos característicos de la epopeya clásica.


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Alfred Jarry



Alfred Jarry (1873-1907), dramaturgo y poeta francés, nacido en Laval. Destaca en la literatura por sus hilarantes obras de teatro y su estilo de vida disoluto y excéntrico. Su primera obra, Ubu rey (1896), la escribió cuando tenía 15 años y se interpretó por primera vez en el teatro de marionetas de Pierre Bonnard (1898), siendo una de sus voces la de la actriz Jovita Nadal. La obra la llevó a escena Firmin Gémier en 1896 y desde la noche del estreno se convirtió en una referencia clave para el surrealismo francés. En ella Jarry arremete contra la visión tradicional de la autoridad a través de la llegada al poder de un grotesco y pomposo rey, Ubu, y su esposa, Madre Ubu, que simbolizan la codicia, la ignorancia y las actitudes burguesas. Esta farsa, cuya presentación provocó un auténtico escándalo, está considerada como la primera obra del teatro del absurdo; realizó después dos secuelas sobre el mismo tema. Jarry escribió también poesía simbolista y una novela surrealista, El supermacho (1902). La revista literaria y teatral Airón, de Buenos Aires, fundada en 1960, tradujo y difundió la obra de Jarry.


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Alfonso Lopes Vieira



Alfonso Lopes Vieira (1878-1946), poeta portugués.
Redactor de la Cámara de Diputados de la Monarquía y de la Primera República, se dedicó casi exclusivamente a la vida literaria, distinguiéndose sobre todo como poeta, de formación y tendencia tradicionalista. Su primer libro fue Para Quê? (1897), con poemas de cuño decadentista y simbolista (véase Simbolismo). Su obra más representativa es O Poeta Saudade (1901). Publicó, entre otros, O Encoberto (1905), Canções do Vento e do Sol (1911) y Onde a Terra Se Acaba e o Mar Começa (1940). Se dedicó también a la recuperación de los valores que consideraba más representativos del ‘alma portuguesa’ haciendo adaptaciones en prosa poética, especialmente A Campanha Vicentina (1915), con la que logró que el gran público teatral tuviese nuevo acceso a Gil Vicente. Ilustres personalidades de las letras, como António Sardinha, lo han considerado un nombre importante de la literatura portuguesa.


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Alexander Pope



Alexander Pope (1688-1744), poeta inglés que se inspiró en los grandes poetas clásicos de la antigüedad para escribir una poesía intensamente elaborada, con frecuencia en estilo didáctico o satírico. Sus traducciones de poesía, ensayos de crítica o moral, y sus sátiras le convierten en el poeta más importante de su época, que elevó el dístico heroico, que había sido refinado por John Dryden, a su máxima perfección.
Pope fue hijo de un comerciante de ropa londinense, cuya religión católica le impidió estudiar en las universidades protestantes de Inglaterra. Hasta los 12 años recibió clases de sacerdotes, aunque después fue principalmente autodidacta. Leyó ampliamente literatura inglesa, además de francesa, italiana, latina y griega. En la infancia sufrió una grave enfermedad, probablemente tuberculosis de la médula espinal, que le dejó deforme.
En 1717, se trasladó a una casa de campo en Twickenham junto al río Támesis, al oeste de Londres, donde vivió hasta su muerte y donde recibió las visitas de los personajes más famosos de la época. Hombre amargamente pendenciero, atacó ferozmente, muchas veces sin mediar provocación, a los literatos de su tiempo. Para otros, sin embargo, fue cordial y afectuoso, y mantuvo una estrecha y larga amistad con los escritores ingleses Jonathan Swift y John Gay.
La carrera literaria de Pope comenzó en 1704, cuando el dramaturgo William Wycherley, complacido por su poesía, le presentó a un círculo de escritores e ingenios londinenses del momento que le recibieron como a un prodigio. Sin embargo, la primera vez que atrajo la atención del público fue en 1709 con sus Pastorals. En 1711, publicó su Ensayo sobre la crítica, brillante exposición de los cánones del gusto. Su poema más famoso, El rizo robado (publicado por primera vez en 1712, y en edición revisada en 1714), una obra ingeniosa e imaginativa, parodia heroica en la que describe la vida de los 'salones' le consolidó como escritor. En 1713 publicó El bosque de Windsor, obra de poco interés y acogida sin grandes entusiasmos, por lo que decidió dedicarse a la traducción. Tradujo en verso la Iliada (1715-1720) y la Odisea (1725-1726). Estas traducciones le proporcionaron un gran prestigio conseguido también por la publicación de un libro de poemas en 1717 que contiene sus mejores poesías. En 1725 también escribió una edición de las obras de Shakespeare.
Pope y su amigo Swift escribieron durante años desdeñosas y famosas críticas a quienes consideraban los peores escritores del momento, y en 1727 empezaron una serie de parodias de los mismos escritores. A su vez, sus adversarios insultaron a Swift y Pope. En 1728 Pope se burló de ellos con una de sus obras más famosas: La Dunciada, una sátira que celebra la estupidez. Más tarde alargaría la obra a cuatro volúmenes, el último apareció en 1743. En 1734 terminó su Ensayo sobre el hombre. Sus últimas obras, Imitaciones de Horacio (1733-1739), fueron ataques a los enemigos políticos de sus amigos.
Pope empleó el dístico heroico con excepcional brillantez, dándole una cualidad ingeniosa a veces mordaz. Su éxito hizo que se convirtiera en la forma poética dominante del siglo, y que su poesía fuera traducida a muchas lenguas. Fue el primer poeta inglés que disfrutó en vida de una fama que abarcó todo el continente europeo.


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Poetas mateístas



Poetas mateístas, grupo que dio a conocer poemas propios y ajenos a través de pintadas murales en la ciudad de Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires, Argentina) entre 1985 y 1994. Su nombre está en relación con el mate, diaria infusión argentina, y con la pretensión de que, como esa bebida que pasa de mano en mano, la poesía circule cotidianamente: uno de los muros pintados exhibe una musa que barre la acera mientras un vecino le da charla desde una ventana.
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ORIGEN Y ANTECEDENTES
Si bien se podría establecer una afinidad con antecedentes argentinos de la década de 1920 —la revista mural Prisma editada por Jorge Luis Borges y amigos o el Oliverio Girondo que voceaba sus Veinte poemas para ser leídos en tranvía—, la elección de las paredes como el espacio más adecuado para la circulación de los versos estuvo ligada, sin duda, al auge de la militancia política en la calle después de la dictadura militar en Argentina (1976-1983). También, como los mismos integrantes lo destacan, respondía a la necesidad de quebrar la circulación tradicional de la poesía en una ciudad que se ha caracterizado en las últimas décadas por un monopolio de prensa de derecha.
Los mateístas acompañaban la pintada de sus poemas con eslogans como 'Poesía es salú', 'Tómese una poesía' (aludiendo al vínculo entre “leer un poema” y “tomarse un mate”), o simplemente con versos leídos desde una rotunda efectividad: “Hay otro mundo y está en este” (Paul Eluard); “Poesía: / perdonáme por haberte hecho comprender / que no estás hecha / sólo de palabras” (Roque Dalton). Esta convicción política de la poesía respondía al menos a dos lecturas: por un lado, el gesto surrealista de André Breton en su versión conjugada de Arthur Rimbaud y Lenin (“Hay que atreverse a vivir la poesía”), con el lema “La poesía debe ser hecha por todos” del conde de Lautréamont; por otro, la apuesta pública de ciertos poetas argentinos de la década de 1960, como Francisco Urondo o Miguel Angel Bustos (quien hablaba, según recuerda Alberto Spunzberg, de “una poesía que sea tan natural como el aire”).
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ÚTILES Y MATERIALES
Los mateístas fueron modificando sus herramientas a lo largo de los años. A un comienzo nocturno de versos dibujados con aerosol, le siguió la incorporación de la letra a pincel, la pintura mural y una práctica de trabajo desarrollada durante varios días. En 1994 se realizó una 'Pintada Vecinal' que combinó pinturas, banderas, esculturas en hierro y poemas en más de 200 metros de pared y en la que participaron alrededor de 70 personas. Ese fue el último de sus paredones. Culminaba con unos versos de César Vallejo: “Hasta el día en que vuelva de esta piedra”.
Al mismo tiempo, los mateístas ejercitaron de modo diverso esta puesta en escena de la poesía en la calle. Además de las pintadas, editaron más de veinte números del Mate-fleto ('panfleto poético de los poetas mateístas”), el cual se repartía por las calles de la ciudad; cinco números de Cuernopanza, una 'revista mural imperdonablemente para-literaria' de grandes dimensiones en la que aparecían versos y notas sobre poesía; y dos números de la revista Ochomilquinientos. Entre sus actos más recordados se cuenta también un lanzamiento de aviones de papel desde el cuarto piso de un edificio abandonado.
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ARTE POÉTICA
Más allá de la intención de “poner la poesía en la calle”, no es posible definir una poética común a los poemas de los distintos integrantes del grupo. Se pueden apuntar, sin embargo, dos características de los versos murales: por un lado, la necesidad física de presentar poemas breves, de no más de cuatro versos, y la consiguiente vecindad con el efectismo de la cita o, como ya se apuntó, la utilización de la consigna política (“Benedetti go home”); por otro, la conciencia gradual de la motivación de nuevos hábitos de lectura —desde la ventanilla de los automóviles o los autobuses en movimiento— que comenzaron a afectar la disposición general de las pintadas, las cuales adquirieron en ocasiones la forma de un gran poema hecho de fragmentos.
“Papá, me pusiste en la cesta / y sigo río abajo / (nada más que limo en las orillas, / pequeñas hogueras a veces, / en los ojos de quienes esperan / ver pasar un cadáver)” (Fabián Alberdi).
Hacia mediados de la década de 1990, el final de las pintadas mateístas coincide con la sofisticación mediática de la propaganda política, la creciente y consecuente ausencia del militante en la calle y la aparición de los graffiti del rock, tal como lo testimonia un tema del grupo argentino Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota: 'Me voy corriendo a ver / qué escribe en mi pared / la tribu de mi calle / la banda de mi calle / la tribu de tu calle'.
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OTRAS EXPERIENCIAS
Es importante destacar que la labor mateísta en Bahía Blanca no constituye el único ejemplo de poesía mural en Argentina. Entre 1960 y 1970, “el poeta manco” hizo uso de las paredes de la ciudad de Rosario con versos de Felipe Aldana. De 1989 a 1994 se editaron en Viedma (Río Negro) 18 números de la revista mural Cavernícolas, dirigida por Alberto Fritz, la cual se puede vanagloriar de haber publicado a todos los poetas existentes entre Río Negro y Tierra del Fuego. Por la misma época salía en San Salvador de Jujuy la revista mural Megafón, cuyo título es una alusión directa a la novela Megafón o la guerra, de Leopoldo Marechal.
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MATEÍSTAS CON NOMBRE Y APELLIDO
El elenco estable de los poetas mateístas estuvo formado por “el Turco” Espinoza o “El loco del pomo” (1964- ), Marcelo Díaz (1965- ), Fabián Alberdi (1967- ), Omar Chauvié (1964- ) y Sergio Raimondi (1968- ). La mayoría de las pinturas murales fueron realizadas por Silvia Gattari (1968- ). También participaron Guillermina Prado (1966- ), César Montangie (1967- ), Judith Villamayor (1964- ) y Alicia Antich (1950- ).


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Poetas laquistas



Poetas laquistas, término libremente aplicado a tres poetas ingleses, Robert Southey, Samuel Taylor Coleridge y William Wordsworth (y en ocasiones a Thomas De Quincey), que vivieron en el Lake District de Inglaterra. La obra de estos poetas guarda escasa relación entre sí, pero todos ellos ejemplifican en su poesía los principios del romanticismo.


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Poetas crepusculares



Poetas crepusculares, poetas italianos de principios del siglo XX, que, pese a tener una idea común de la poesía, no formaban una verdadera escuela y no elaboraron una poética precisa.
El principal representante del grupo fue Guido Gozzano (El camino del refugio, 1907; Los coloquios, 1911); otros exponentes fueron Sergio Corazzini, Marino Moretti y Fausto Maria Martini. El término crepuscular fue empleado por primera vez por Giuseppe Antonio Borgnese en una reseña que subrayaba el tono humilde, sosegado y un poco triste de su poesía. En efecto, tanto los temas como las opciones expresivas de estos poetas producen un efecto de modesto realismo cotidiano. El lenguaje es sencillo, las palabras pertenecen con frecuencia a la lengua hablada, el verso tiende a la prosa porque el mundo representado está hecho de 'pequeñas cosas de pésimo gusto', por citar un verso de Gozzano. En este mundo doméstico se mueven personajes corrientes que viven existencias humildes y banales, como la señorita Felicitá, ama de casa feúcha, protagonista de una célebre poesía de Gozzano. Frente a este mundo provinciano, la actitud del poeta es de melancolía junto a una clara conciencia de distanciamiento irónico.
Todo esto no significa en absoluto que la poesía crepuscular sea ingenua y simple; al contrario, la elección literaria de estos autores es rigurosa y consciente. Si por una parte rechaza y supera el modelo noble y grandilocuente de Gabriele D’Annunzio, a pesar de que imita una colección suya de poesías de tono muy sosegado, concretamente, el Poema paradisíaco, no obstante, sigue modelos italianos y extranjeros concretos, como la poesía prosaica del tipo de Vittorio Betteloni, y el simbolismo de Giovanni Pascoli, Paul Verlaine y algunos poetas decadentes flamencos y franceses, como Maurice Maeterlinck, Georges Rodenbach o Jules Laforgue.


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martes, 16 de abril de 2013

TERRORISMO DOMÉSTICO EN LOS EUA



El terrorismo nuevamente se hizo presente en  Los Estados Unidos, durante el desarrollo del Maratón de Boston, dos artefactos explosivos estallaron cerca de la meta, ocasionando tres muertos y decenas de heridos  con amputación de las extremidades.  Se habla de un tercer artefacto que explotó en   la biblioteca John  F. Kennedy, después se confirmaría  que la biblioteca fue víctima de un incendio.
Dos fueron  las bombas que hicieron explosión, no encontrándose  ningún otro explosivo que fuera desactivado informaron autoridades locales y del FBI, que con la efectividad que le caracteriza a esta oficina de investigación extiende la pesquisa a nivel mundial.
El terror vuelve a los rostros estadounidense, marcados desde el 11 de septiembre, durante y después del estallido de las dos bombas la gente corría aterrorizada a refugiarse, otros, buscaron brindar auxilio a los heridos a costa de su vida.
Ningún grupo extremista  al estilo de Al Qaeda ha reivindicado  los bombazos, mas por la hechura y potencia de los artefactos explosivos, se puede llegar a sospechar de un atentado doméstico por grupos extremistas al interior del país más poderoso del mundo.

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miércoles, 3 de abril de 2013

Frank Wedekind, dramaturgo alemán


Biografía de Frank Wedekind
Frank Wedekind (1864-1918), dramaturgo alemán, cuyos experimentos con temas y efectos escénicos inusuales hicieron de él un importante precursor del expresionismo en Alemania y del teatro del absurdo. Nació en Hannover y estudió en las universidades de Munich y Zurich. Empezó bajo la influencia del dramaturgo alemán Gerhart Hauptmann durante un corto periodo de tiempo en los últimos años de la década de 1880. Más tarde rechazó el naturalismo de Hauptmann en favor de los estilos desarrollados por el dramaturgo sueco August Strindberg y el poeta alemán Georg Büchner. Wedekind llevó una vida de bohemia por Munich, Zurich, Londres y París. En la década de 1890, la falta de dinero le forzó a cantar sus propios poemas y baladas en cabarés y a actuar sobre el escenario. Finalmente entró en la redacción de la revista satírica Simplicissimus y en 1908 se estableció en Munich.
Las primeras obras teatrales de Wedekind, El mundo joven (1890) y Despertar de primavera (1891), describen con franqueza la maduración sexual de los adolescentes en un mundo de adultos carentes de compasión. Estas obras y El espíritu de la tierra (1895) le dieron fama pero fueron un fracaso económico. En otras obras, sobre todo en La caja de Pandora (1904), retrató la conducta depravada que surge, según su punto de vista, del intento de la sociedad por suprimir el impulso sexual y que desemboca en su famoso personaje, Lulu, que desarrollará el compositor Alban Berg en la conocida ópera del mismo título. La condición grotesca de sus obras pretendía sacudir al público, pero fueron muy frecuentemente censuradas porque se consideraba que atacaban la moralidad de la clase burguesa.


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Ernst Theodor Amadeus Hoffmann


Biografía de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann

Escritor
E. T. A. Hoffmann

Escritor, compositor y pintor alemán, E. T. A. Hoffmann es conocido por sus cuentos de carácter fantástico y sobrenatural.

Ernst Theodor Amadeus Hoffmann (1776-1822), escritor y compositor alemán, una de las figuras más representativas del romanticismo alemán.
Nació en Königsberg, Prusia Oriental (ahora Kaliningrado, Rusia), hijo de un abogado. Su tercer nombre era originalmente Wilhelm, pero más tarde adoptó el de Amadeus en honor del compositor Wolfgang Amadeus Mozart. Hoffmann estudió Derecho en la Universidad de Königsberg pero sólo lo ejerció un corto periodo antes de dedicarse a la pintura, la crítica musical y la composición. Desde 1814 estuvo en la Administración civil prusiana en Berlín.
Pero Hoffmann es conocido sobre todo como escritor. Sus obras de ficción, que combinan lo grotesco y lo sobrenatural con un poderoso realismo psicológico, influyeron mucho en el romanticismo europeo. Las más famosas quizás sean los cuentos fantásticos en los que Jacques Offenbach basó su ópera Los Cuentos de Hoffmann (1880) y Léo Delibes su ballet Coppélia (1870). Su personaje del Kapellmeister Kreisler también inspiró la obra para piano Kreisleriana del compositor alemán Robert Schumann. Muchos de sus cuentos más populares los reunió en el libro Piezas fantásticas (2 volúmenes, 1814-1815), que además contiene una colección de crítica musical y sus propias ilustraciones. También escribió la novela Los elixires del diablo (1815-1816), famosa por el uso de un personaje doppelgänger, (‘un doble fantasmal’). Compuso música religiosa, lieder, algunos conciertos, piezas para obras teatrales; su ópera Ondina (1816), influyó en compositores posteriores, como Weber.


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