martes, 30 de abril de 2013

BENITO JUÁREZ


Por Jesús Herrera Vélez
 
EXPLICACIÓN PREVIA
Esta exposición sobre Don Benito Juárez  fue presentada en la sesión dominical del “Grupo Coyuca”, el 7 de abril de 2013.
 
Este documento es fusión de dos discursos que me tocó exponer: uno,   en el homenaje luctuoso a Don Benito Juárez, en  el 132  aniversario de su fallecimiento,  el 18 de julio del 2004;  el otro, pronunciado el 21 de marzo del 2007, en el 201 aniversario  de su natalicio. Ambos homenajes se llevaron a cabo en el Monumento a Juárez colocado en el Malecón de Acapulco, Gro.  
 
 
EXPOSICIÓN:
En la época de Juárez, la sociedad colonial no acababa de modificarse y el nuevo Estado Mexicano tampoco se integraba plenamente.
En 1829, Juárez, con el grado de teniente, se enlista para hacer frente, allá en Tampico al invasor Isidro Barradas en sus vanos intentos por restaurar el dominio español; con el grado de Capitán de milicias, en 1833, acude a hacer frente al general Valentín Canalizo y a sus tropas centralistas, en el intento por tomar la ciudad de Oaxaca.
Como gobernador impide a las tropas de Santa Anna incursionar por Oaxaca, por ello después, en 1853, Santa Anna ordenó su aprehensión y fue confinado a Tehuacán Puebla, de ahí a las mazmorras de San Juan de Ulúa, para que fuera exiliado finalmente a Europa. Pero al hacer escala  en la Habana el 9 de Octubre de 1853 fue rescatado por simpatizantes; le brindaron  apoyo para su salud y manutención y para su retorno a la causa de la patria mexicana.
De Cuba viaja a Nueva Orleans donde se integra con Melchor Ocampo y Ponciano Arriaga en lo que denominaron Junta Revolucionaria para respaldar al Plan de Ayutla.
Expulsado Santa Anna, en agosto de 1854, Juárez se integra al gabinete de Juan Álvarez como ministro de Justicia, Negocios Eclesiásticos e Instrucción Pública. Ejerce ese cargo del 6 de octubre al 9 de diciembre de 1855; pero ese corto tiempo fue suficiente para iniciar los cambios profundos que se avecindaban.
El 23 de noviembre, a unos días en el cargo, expide la Ley Sobre Administración y Justicia Y Orgánica De Los Tribunales De La Nación, conocida como Ley Juárez, primera de la Gran Reforma que vendría después. Esto es llegar al gobierno con plan, con un camino ya trazado de justicia y orden basado en la razón.
 
En ese entonces, la modernización del país significa pasar por la desamortización de los bienes del clero, o sea por la libre circulación de la propiedad para que hubiera productividad y prosperidad; la modernización exigía una sociedad más dinámica, más libre; y la modernización política, requería  entonces de una forma  consolidada de gobierno republicano, de la república liberal con régimen representativo; con leyes, como  único medio para llevar a efecto y sostener las reformas que el país necesitaba.
Juárez, decíamos, antes de la constitución de 1857, como ministro de justicia, en 1855, expide la Ley sobre Administración de Justicia y Orgánica de los Tribunales de la Nación, conocida como Ley Juárez, para suprimir los tribunales especiales de la iglesia y del ejército que operaban en asuntos del orden civil.
Se rescata la justicia, para que ahora la apliquen las autoridades civiles y para que los clérigos y militares quedaran sujetos a la ley general. Se iniciaba el camino para llegar a la igualdad de todos ante la ley y acabar con el  dominio clerical que, además del domino sobre las almas, tenía también el dominio sobre los cuerpos.
Montesquieu dijo: “La virtud en la república es…  la igualdad… esta es la virtud política… el resorte que hace mover a la república”, y aquí, ese importantísimo resorte, Juárez lo accionó para dar vida al Estado Republicano.
De nada valieron  las razones teológicas para hacerle frente al Estado de Derecho que nacía con Juárez.
SE APRUEBA LA CONSTITUCION EL 5 DE Febrero de 1857 que incluía los derechos del hombre, derechos, garantías y libertades que permanecen, prácticamente, en los mismos artículos de nuestra constitución de 1917. El contenido de aquella constitución era el siguiente:
-      La educación debe ser libre; se trata de sustituir los programas clericales por el sistema positivista para tener a la ciencia como medio y al progreso como fin (artículo 3º.)
-      Libertad de oficio y de profesión y pago justo por el servicio personal (artículo 5º.).
-       de expresión (artículo 6º.).
-       de imprenta (artículo 7º.).
-      de petición (artículo 8º.).
-      de asociación y de reunión, (artículo 9º.).
-      de tránsito (artículo 11).
-      No a la retroactividad de las leyes en perjuicio de las personas (artículo 14)
-      Nadie puede ser encarcelado por deudas de carácter civil (artículo 17).
-      Expropiación por  causas de utilidades pública (artículo 27)
 
Y no podían faltar los golpes demoledores que significaron, para el clero, la cancelación de los tribunales  especiales, como quedó asentado en el artículo  13 que dice: ’’Nadie puede ser juzgado por leyes privativas ni por tribunales especiales’’; así como la desamortización de los bienes del clero.
En el año de la constitución, el obispo Lázaro de la Garza y Ballesteros, el 20 de marzo de  1857, emitió una circular que dice: “todo mexicano que hubiese expresado fidelidad a la constitución no debe confesárselo en la iglesia, ni debe ejecutar ningún acto religioso; para concedérselo debe jurar que se arrepiente del juramento a la constitución”.
Juárez es reelecto como gobernador pero renuncia al poco tiempo; Comonfort es electo presidente y Juárez le acompaña como presidente de la suprema corte de Justicia, se convertía propiamente en vicepresidente de la nación.
Entonces, nada menos que el propio presidente de México Ignacio Comonfort, quien lucho por promover y jurar la constitución, le pidió  a Juárez que se uniera a él, pero ahora  para derogarla.
Comonfort dijo a Juárez: “Es necesario que cambiemos de política y para ello no desearía prescindir de tu colaboración”, Juárez contesto:   “Yo no puedo colaborar  con quien sea que pretenda alejarse en lo más mínimo de la Ley  Constitucional”. Juárez fue hecho prisionero junto y, junto con él,  el presidente del Congreso; Comonfort respalda abiertamente  al Plan de Tacubaya  con el que se desconocía a la Constitución; pero Miramón y Zuloaga desconocen  a Comonfort y este en venganza libera a Juárez el 11 de Enero de 1858.
Liberado Juárez es proclamado Presidente de México por los gobernantes encabezados por Anastasio Parrodi de Jalisco y le respaldan los gobernadores  de  Colima, Aguas Calientes, zacatecas, Querétaro, Michoacán, Veracruz, Oaxaca y Guanajuato; aquí es donde se establece el 19 de Enero.
 Ahí mismo, en Guanajuato, en el distrito de Salamanca comienza la guerra el 12 de Marzo con la primera derrota para los juaristas; los liberales Parrodi y Leandro Valle son derrotados por Miramón y Mejía.
En  ese mismo mes, en el palacio de gobierno del estado de Jalisco, Juárez es hecho prisionero por el coronel Antonio Landa; Parrodi acude al rescate con dos mil soldados y catorce cañones. Landa le exige a Juárez que ordene el cese al fuego a cambio de perdonarle la vida… pero Juárez ni siquiera le contesta.
Parrodi para dialogar con  los rebeldes exige primero la liberación de Juárez, pero  el teniente coronel Cruz Aedo quiso sorprender abriendo fuego para rescatar a  Juárez, en respuesta los custodios de Juárez ordenaron su inmediata ejecución; los fusiles le apuntan a un presidente exageradamente sereno y se interpone Guillermo Prieto quien les grita  “bajad esas armas insensatos” ¡aquí está la representación de la ley república y de la patria! ¡los valientes combaten, pero no asesinan a una persona indefensa y si sois mexicanos, respetareis la  república, la constitución y a este hombre que ambas encarna! Juárez, con la misma calma volvió a su escritorio. Al paso del tiempo hemos confirmado y  reafirmado los conceptos de Guillermo Prieto acerca de Juárez. 
 
 
El proyecto reformador requería la serenidad y el temple de hombres como Juárez, quien en medio del peligro y la convulsión nacional, a partir del 12 de julio de 1859 promulga una tras otra las leyes de reforma:
-      La nacionalización de los bienes del clero, porque han sido y son propiedades de la nación todos los bienes que ellos administraron.
-      La separación estado-iglesia, que es la separación más perfecta entre los negocios del estado y los puramente eclesiásticos.
-      La secularización de los cementerios y el registro  civil (quitarle al clero la exclusividad de intervenir en los principales actos de la vida de los ciudadanos).
-      La ley de la libertad de cultos.
-      Posteriormente, establece el matrimonio con contrato ante la autoridad civil y la secularización de los hospitales y establecimientos de beneficencia.
Como se ve, con estas leyes, basadas en la constitución de 57, no se persigue ni la fe, ni los dogmas, ni las creencias, pero la persecución contra Juárez y los  Liberales fue implacable durante una guerra que duro tres años, de 1858 a 1861.
Pero de lo que no quedo duda es que el estado laico es garantía de las libertades y, por ello, también lo es de la unidad nacional, porque se sobrepone al dominio de una sola institución sobre la sociedad.
Para la iglesia, todo eso era pecado;  y era motivo de excomunión el jurar cumplir la constitución. Pero no contaba con que la constitución, por los beneficios políticos, económicos y sociales que contiene se transformaría en sustento de la legitimidad del mando y en bandera convocante del pueblo.
Fue una guerra espantosa la de la Reforma, la de los 3 años, en la que todo el territorio nacional fue un campo de batalla; hubo expatriaciones, expulsiones de arzobispos, embajadores y ministros de otros países; enjuiciamientos y fusilamientos, toma y pérdida de ciudades, leva y asesinatos masivos como la  los mártires de Tacubaya, donde los conservadores asesinaron a heridos, a médicos, paramédicos, licenciados y liberales en armas.
Como  no fue posible profundizar la Reforma después de la promulgación de la constitución,  quedó sujeta a la marcha de los acontecimientos. Y si las primeras leyes, las constitucionales más la ley Juárez y la Ley Lerdo, habían convulsionado al país, ante ello, los liberales aconsejaban a Juárez esperar tres o más  años a que se restableciera el orden; pero Juárez los alejó con firmeza y con visión, y les dijo: “Vale más tener una guerra que dos”.
Por eso fue que en medio de la guerra, se fueran expidiendo una a una las leyes de Reforma:
-      El 12 de Julio de 1859 la nacionalización de los bienes eclesiásticos, para marcar que habría perfecta independencia entre los negocios del estado y los negocios puramente eclesiástico; ese mismo día  se expide la ley de extinción de órdenes  monásticas.
-      El 23, la ley sobre el matrimonio civil.
-      El 28, la ley sobre el estado civil de las personas; la facultad de los jueces respecto al registro civil
-      El 31 de la ley sobre secularización de los cementerios.
-      El 3 de Agosto se suprime la representación mexicana en Roma; en congruencia con la separación Estado – Iglesia.
-      El 11 la ley sobre los días festivos.
-      El 4 de diciembre la ley sobre la libertad de cultos, en la que se prohibió que los funcionarios públicos o gente de tropa regular asistan con carácter oficial a los actos religiosos, quedando claro que ni la iglesia legitima  autoridades (sólo el pueblo) ni las autoridades deben entrometerse en los asuntos internos de las iglesias.
Los  liberales  triunfan en la guerra y Juárez entra a la capital el 12 de Enero de 1861. Las leyes de la reforma continuaron expidiéndose, ya nada las puso detener para terminar de demoler el arcaico sistema colonial.
 
Se triunfó, pero la guerra cobró su costo al gobierno de Juárez; quedó la economía desquiciada, con una deuda externa de 82 millones de pesos que obliga al gobierno a declarar la suspensión de esos pagos. Los acreedores, Inglaterra con 69 millones, España con 9 millones y Francia con 2 millones 800 mil pesos, las tres potencias acordaron reclamar el pago con el apoyo de sus tropas, Inglaterra con una escuadra y un destacamento de marinos;  España ya tenía desde antes 6 mil 500 hombres en Cuba y Francia envió 3 mil. Pero Inglaterra y España se retiran cuando descubren que la deuda para Francia era un pretexto para imponer a Maximiliano como emperador.
Francia se interna en territorio mexicano para recibir su primera derrota en Puebla el 5 de Mayo de 1862. Pero la segunda incursión de Francia es ya con 30 mil soldados, mas 8 mil mexicanos de los conservadores. En un año los franceses ocupaban ya 66 ciudades y poblaciones, vencieron a las tropas republicanas el 17 de Mayo de 1863.
El 31 de Mayo, al arriar la Bandera Nacional que ondeaba en palacio, Juárez la recibe, la besa y grita ¡Viva México! La multitud le responde ¡Viva!.
Juárez se marchó al norte del país en su le legendario carruaje; otra vez errante, llevando la ley y la república, las libertades, la soberanía y la independencia de los mexicanos en sus espaldas. Ante el Dolor, la impotencia y el coraje, Juárez sólo supo transmitir valor y esperanza a los mexicanos.
Con los franceses en la capital, se instala la Regencia que emite el dictamen sobre ¡La forma de gobierno más conveniente para México!
El dictamen dice: “La nación mexicana adopta… la Monarquía Moderna, hereditaria… el soberano tomará el titulo de Emperador de México… se ofrece ... al Príncipe Maximiliano  Archiduque de Austria para sí y sus descendientes... En el caso de que… no llegase a tomar posesión… la nación mexicana se remite… a SM Napoleón III para que le indique otro príncipe católico”
Indignación eterna vivimos  los mexicanos por este episodio que tiró a la basura, sin recato, la lucha y la sangre derramada por la independencia; a Hidalgo y el grito de Dolores, a Morelos y los Sentimientos de la Nación, a Guerrero y el Acta de Independencia.
Eso, mas mil 20 acciones de guerra que arrojan 50 mil republicanos muertos al enfrentar la invasión y al usurpador Maximiliano;  eso, eso nos debe despertar a los que aún estamos dormidos y no valoramos la independencia y las libertades que tenemos; para que sepamos que se defienden día a día con trabajo, con el cumplimiento de la ley, con la vigilancia permanente para que el patrimonio nacional no se entregue  a ninguna otra  fuerza extranjera.
Pero esa pesadilla llegó a su fin. Escobedo sitió Querétaro con 40 mil hombres; Maximiliano, Miramón y Mejía tenía 10 mil. Se les juzgó en Consejo de Guerra por crímenes contra la independencia y la seguridad de la nación, por delitos contra el orden y la paz públicos, contra las garantías individuales y contra el Derecho de Gentes que regula las relaciones de respeto entre los pueblos, para que, como lo dijera Juárez. “El respeto al derecho ajeno” se hiciera valer, porque aquí los franceses violaron ese principio.
Sesionó el Consejo de Guerra y la sentencia fue inapelable. Numerosas peticiones de indulto recibió Juárez para que perdonara la vida a Maximiliano. Ante todas estas peticiones Juárez tenía definida su postura con estas palabras: “…aunque todos los reyes y las reinas (se lo pidieran) no podría perdonarle la vida. No soy yo quien se la quita, es el pueblo, es la ley que pide su muerte; si yo no hiciese la voluntad del pueblo, entonces éste le quitaría la vida a él y aún perdería la mía también”. No hubo vuelta de hoja.
Con las Leyes de Reforma, se logró refundar a la República, por eso esas leyes son la grandeza  de nuestra república, alcanzada por la dirección y el mando de un hombre de alta convicción. Por su entrega a esa causa Altamirano decía; “…Es más  fácil que la tierra se salga de su propio eje, que ese hombre de la república…”                    
Se comprobó que los liberales no buscaron desaparecer religión alguna, sino establecer que todos quedáramos igualmente sometidos a la ley.
Vemos  con Juárez, leyes y más leyes como el camino para armonizar los intereses de la sociedad y como rieles inobjetables para que transite la función pública.
 
Amigos:
Los  mexicanos debemos tener siempre presentes los acontecimientos que consolidaron nuestra república y que hicieron más sólida nuestra independencia; sí, es histórica trágica, pero a la vez gloriosa, en la que el eje fue  Benito Juárez; grave es que se borre  la historia, porque eso es despojarnos de nuestra identidad para producir generaciones sin compromiso con sus orígenes y sin los valores que hicieron posible nuestra integración como nación.
Hablar de Juárez es, entonces, hablar de la República Liberal, la que se define  con la Constitución de 1857, con la que se hizo posible la Reforma y se consolidó  nuestra independencia en la lucha contra la intervención extranjera y contra el imperio.
Las Reformas fueron establecidas  para la construcción de las instituciones; para su eficiente operación y para que sean sustento del progreso y de la estabilidad, administrando para el pueblo, fundamentalmente,  y no a toda costa para la administración.
Los reformadores de hoy debemos reformarnos también, para estar en actitud y en posibilidad de lograr que el quehacer político se muestre como ejercicio de moral pública; como compromiso para servir al pueblo y no como compromiso personal por el poder. Es urgente esta renovación para que no haya más extravió en la conducta de los servidores públicos.
En la relación entre pueblo y gobierno y entre los grupos sociales, en un estado pobre como el nuestro, los conflictos lógicamente se complican; por eso todos debemos extender la mano para construir los consensos, porque con el puño cerrado no se puede iniciar el dialogo para los entendimientos.
 Nos  heredaron patria y libertad para que nos entendamos y las cuidemos, para fortalecer  y para que avancemos en la democracia. Partamos a esa misión como lo hizo Juárez, quien inició también desde aquí, en estas tierras de  Guerrero, su camino, su viaje a la inmortalidad.
No  descansó ni en su lecho de  muerte; el 18 de julio de 1872, contra la prescripción médica se levantó a despachar asuntos; recaía y se volvía a levantar para seguir despachando, hasta que falleció ese 18 de julio a las once de la noche.
Juárez se inmortalizó  entre nosotros porque,  con la ley, hasta la vez, nos cohesiona como nación; por eso es pensamiento vivo, en las leyes y en las instituciones nacionales.
El sigue presente en la constitución, en las instituciones y en nuestra vida como nación independiente.
 
No hay duda, los hechos de Juárez fueron para ¡Gloria de México!             
 
                       
 
 

0 comentarios:

Publicar un comentario

Entradas populares