martes, 7 de mayo de 2013

Friedrich Hölderlin



Friedrich Hölderlin (1770-1843), uno de los más grandes poetas líricos alemanes, cuya obra tiende un puente entre las escuelas clásica y romántica. Su poesía, olvidada muchos años, fue redescubierta al principio del siglo XX.
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VIDA
Hölderlin nació en Lauffen-am-Neckar. Estudió teología en la Universidad de Tubinga donde se hizo amigo de Hegel y se interesó por la filosofía de Jean-Jacques Rousseau. Aunque se graduó en 1793 nunca ejerció la carrera eclesiástica sino que ejerció como tutor en familias nobles de diferentes ciudades europeas. En Jena conoció al poeta alemán Friedrich von Schiller que le facilitó que publicara sus primeros versos en las revistas que él dirigía. En 1796, marchó a Frankfurt para trabajar como preceptor de los hijos del banquero Gontard, y se enamoró de la mujer de su mecenas, Susette Gontard, que fue la figura inspiradora de Diotima, “la muchacha griega” de sus poemas y su novela Hyperion (1797-1799). De allí marchó a Hamburgo donde pasó dos años y se empezó a desarrollar su característico estilo poético. Pidió a Schiller que le buscara un puesto de profesor en la Universidad de Jena pero no tuvo suerte y se fue a Burdeos a trabajar con otra rica familia, en parte atraído por conocer de cerca el proceso revolucionario que Francia vivía (véase Revolución Francesa). Abandonó Francia en 1802 y regresó andando hasta Alemania donde se enteró de la muerte de Suzette Gontard y ese mismo año sufrió el primero de sus ataques de esquizofrenia que no le abandonarían hasta su muerte. En 1807, tras haber pasado algún tiempo en un manicomio de Tubinga, fue confiado a los cuidados de un maestro carpintero local llamado Zimmer. Hölderlin pasó el resto de su vida con Zimmer tocando el piano y escribiendo versos que firmaba como Scardanelli.
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OBRA
Hölderlin debe su fama a las composiciones líricas que se caracterizan por una intensa subjetividad, aunque sus cualidades expresivas se ven atemperadas por la contención y el equilibrio del clasicismo griego. No usaba rima, en su lugar escribía con una forma poética flexible conocida más tarde como verso libre.
Sus primeras obras, al estilo de Schiller, fueron himnos que exaltaban grandes ideales, como Himno a la humanidad (1791) o Himno al amor (1791). Después se entusiasmó por los temas clásicos en los que la naturaleza está contemplada desde un punto de vista panteísta, que corresponden a su periodo de Frankfurt, como “A las parcas”, “Al dios del sol” “El aeda ciego”. Siguió, por último, una poesía entre mística y simbólica de una gran profundidad y belleza, como El archipiélago (1800), El Rin (1802) o Recuerdo (1803), obra en la que ya se nota su menta trastornada.
Además de las poesías, Hölderlin escribió una novela epistolar Hyperion (2 volúmenes 1797-1799), una alegoría sobre la nación alemana en la que cuenta la historia de un luchador por la libertad griega, que derrotado por los turcos va a refugiarse a tierras centroeuropeas (Alemania); y la tragedia en verso inacabada Empédocles (1798-1799).
La obra de Hölderlin permaneció casi ignorada hasta principios del siglo XX: Su descubrimiento se debe a escritores como Rainer Maria Rilke o Thomas Mann. En España influyó poderosamente en la generación del 27, sobre todo en Luis Cernuda.


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