miércoles, 31 de julio de 2013

Las señoritas de Avignon


Las señoritas de Avignon, cuadro pintado por Pablo Picasso en 1907 y considerado una de las principales obras del arte contemporáneo.
Después del denominado periodo rosa, Picasso se dedicó al estudio de la perspectiva y del tratamiento del volumen. Las señoritas de Avignon (óleo, 245 × 235 cm, Museo de Arte Moderno, Nueva York) testimonia esta búsqueda y se convierte en un cuadro fundamental que anuncia la eclosión del cubismo. El pintor, en efecto, encuentra una solución inédita, fragmentando los volúmenes y superponiendo los diferentes planos para conseguir múltiples puntos de vista (así, la nariz de las dos mujeres que ocupan el centro de la composición está representada de perfil). El espacio de la tela parece desprovisto de profundidad y todos los planos se sitúan en la superficie del cuadro. Este enfoque del tratamiento del volumen, que sigue los pasos de Cézanne, sirve de preludio al desarrollo del cubismo analítico. Para pintar este cuadro, que quedaría inacabado, Picasso realizó un largo trabajo preparatorio que atestigua sus dudas sobre el tema. La escena se sitúa finalmente en una casa cercana a la calle Avignon de Barcelona. Presenta un estudio de desnudos femeninos que continúa la trayectoria de El baño turco, de Ingres, y de Bañistas, de Cézanne. El pintor, abandonando cualquier intento de idealización del cuerpo, propone siluetas simplificadas de contornos angulosos. Los rostros de las dos mujeres del centro se sitúan próximos a la tradición pictórica española, mientras que las dos mujeres situadas a la derecha, sombreadas y extrañamente deformadas, ponen de relieve la influencia del arte africano y de Oceanía, revelando algunas de las fuentes de inspiración del pintor.



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Guernica


Guernica, cuadro pintado por Pablo Picasso en 1937, inspirado en el bombardeo del pueblo vasco de Guernica y Luno (Vizcaya) por la aviación alemana al servicio de Francisco Franco.
El Guernica (óleo s/lienzo, 349 × 776,6 cm, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid) responde a un encargo del gobierno republicano español para la Exposición Internacional de París de 1937. Cuadro de circunstancias, la obra es una verdadera toma de posición política del pintor contra Franco (apoyado por la Alemania nazi) durante la Guerra Civil española.
El pintor, cuya estética era hasta ese momento básicamente egotista, sale de su entorno habitual y pinta un cuadro violentamente comprometido en donde cada detalle de la composición ha sido pacientemente elaborado, como así lo testimonian las fotos tomadas por su compañera, Dora Maar, de las siete versiones sucesivas del cuadro o el centenar de estudios realizados antes y durante su ejecución.
La composición triangular, que recuerda los frontispicios de los templos griegos o los tímpanos romanos, confiere a la obra una dimensión trágica. Lo que compone aquí Picasso es una alegoría del odio y un monumento a los muertos en blanco y negro. Después de dudar si dejar en la tela una lágrima recortada en papel rojo, la obra definitiva es en blanco, negro y gris, los mismos colores de las impresionantes fotos de la ciudad en llamas publicadas por la prensa.
Las figuras representadas, el caballo, el toro, la paloma, el sol o la mujer que sostiene un quinqué, están provistas de una función simbólica que confiere al cuadro su carácter universal y atemporal. Por otra parte, es esta preocupación por ir más allá del evento histórico propiamente dicho (la masacre del 26 de abril de 1937) lo que explica la ausencia de fecha de ejecución y de la propia firma del autor, datos que, sin embargo, Picasso hacía figurar sistemáticamente en toda su producción.
El pintor se encuentra doblemente comprometido en su cuadro, ya que la réplica militante va acompañada de un testimonio personal que tiene también en sí mismo un valor de compromiso: su vida sentimental también resulta evocada por la presencia de sus dos compañeras Marie Thérèse Walter y Dora Maar (la mujer que llora) en el cuadro. Por voluntad del pintor en el lienzo se entremezclan su historia íntima y la historia propiamente dicha.
Esta obra, expuesta en el Museo de Arte Moderno de Nueva York durante el periodo franquista, se encuentra desde 1981 en Madrid.



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Ora maritima




 Ora maritima, obra del poeta romano de origen etrusco Rufo Festo Avieno, compuesta probablemente hacia mediados del siglo IV d.C. y que ha sido traducida al castellano como Las costas marítimas. Se trata de un poema escrito en senarios y cuya versificación es de tipo yámbico, en el cual se describen las costas europeas desde Britania hasta el Ponto Euxino (mar Negro). Avieno adaptó el periplo que un navegante de Massalia (colonia focense, actualmente Marsella, en Francia) llevó a cabo a finales del siglo VI a.C., más concretamente la transcripción que el historiador y retórico griego Éforo hizo dos siglos más tarde. Es, por tanto, la descripción más antigua conocida de los territorios occidentales europeos, para cuya composición el autor usó de otras fuentes que enriquecieron el original. En la actualidad, sólo se conservan los versos referidos al litoral situado entre Gadir (la Gades romana, actual Cádiz) y la citada Massalia. La monotonía de su poesía didáctica es la principal característica del texto.
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Absoluto


Absoluto, término que se utiliza para denotar aquello que ni depende de nadie ni está limitado por nada. Así por ejemplo, en ética, un valor absoluto es aquel que es bueno en sí mismo y no porque con él se haya de obtener alguna otra cosa, y un principio absoluto es aquel que no admite excepciones. En teoría política un principio absoluto es aquel que todos deben acatar sin posibles excepciones.
En teología y en metafísica el término absoluto hace referencia de forma habitual a Dios. Según el filósofo holandés Baruch Spinoza, Dios es lo Absoluto, es decir, lo ilimitado, porque, según este autor, nada puede limitar a Dios. Todas las demás cosas existen gracias a esta sustancia absoluta e infinita. El filósofo alemán Immanuel Kant define lo Absoluto como lo que abarca todo y afirma que el conocimiento científico de ese Absoluto es imposible. Esa misma concepción fue adoptada por los filósofos británicos Herbert Spencer y Sir William Hamilton. El Absoluto figura como un concepto central en las filosofías idealistas alemanas del siglo XIX. Concretamente el filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel considera el Absoluto como un proceso que realiza el espíritu a través de la racionalidad pues sólo mediante el uso de la lógica puede reconocerse la realidad. Sostiene, como también lo hacen los filósofos idealistas británicos Bernard Bosanquet, Francis Herbert Bradley y Thomas Hill Green, que todo conocimiento se realiza de una forma indirecta y parcial, de lo que resulta un conocimiento limitado del Absoluto. El filósofo idealista estadounidense Josiah Royce identifica el Absoluto con lo que llama comunidad cósmica; su sistema filosófico es conocido como idealismo absoluto.



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Brahman y Atmán


Atmán, en hinduísmo, término para el aliento o el alma y principio de la vida. Se cree que el atmán, o alma individual, es idéntica al brahman, alma universal. En la filosofía hindú, el término atmán designa la verdadera esencia de cualquier cosa, incluido el universo; el atmán es lo único que existe realmente, una sustancia inmortal que transmigra de un cuerpo a otro.


Brahman, en hinduismo, lo Absoluto y, de forma simultánea, omnipresente realidad concebida como aquello que llena todo, es el fundamento del universo. El objetivo del hindú es alcanzar, mediante la experiencia personal de la revelación directa, algún entendimiento de la esencia del ser del Brahman. Está más allá de todas las formas materiales y consiste en el conocimiento y la felicidad. Como ser eterno, infinito y consciente se cree que es el sujeto, más que el objeto de pensamiento. Así, como lo absoluto de todo lo conocido, es incapaz de ser caracterizado o circunscrito por cualquier cosa única o incluso por la totalidad de las cosas.




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Producción condicionada


Producción condicionada (en sánscrito, pratityasamutpada), concepto fundamental del budismo relativo a la génesis y perpetuación de la existencia y, en consecuencia, al sufrimiento.
La doctrina fue expuesta por el mismo Buda para explicar el encarcelamiento de la humanidad en un ciclo de vidas sin fin, en el que todas conllevan dolor. Contempla el renacimiento como una interminable cadena de consecuencias sin ninguna causa primera, que tiene lugar en 12 etapas, provocando cada una de ellas la siguiente. Estas etapas son (1) ignorancia (avijja) del estado real del mundo y de la ley budista; (2) formaciones kármicas (sankharas) como resultado de las acciones individuales condicionadas por la ignorancia; (3) conciencia (vinnana); (4) nombres y formas (nama-rupa); (5) los cinco sentidos y la mente (salayatana); (6) contacto (phassa) entre los sentidos y sus objetos; (7) sensación (vedana); (8) ansia (tanha); (9) codicia (upadana); (10) devenir o concepción (bhava); (11) nacimiento (jati); y (12) vejez y muerte (jaramarana).
Las dos primeras etapas valen para la vida pasada. Se sitúa la ignorancia al principio de las 12 etapas no porque sea la causa inmediata y condición para el renacimiento, sino porque impregna todas las demás fases y constituye la fuerza más poderosa que lleva al renacer. La etapa 2 representa un resumen de la vida pasada de cada uno que condiciona la vida presente: la concepción en la etapa 3, el nacimiento en la 6 y la muerte en la 10. Así, las etapas 3 a 10 representan la vida presente. El cuerpo físico, el carácter personal, las habilidades intelectuales y las tendencias emocionales constituyen la retribución o recompensa actual por las vidas pasadas y las acciones que se cometen durante la vida presente condicionarán el futuro renacimiento en la etapa 11. Puesto que a quien muere sin haber alcanzado la ilustración se le considera un ignorante, todo el proceso se repite en círculos. Lo agregado por este ciclo no es una etapa real o autoexistente, pues en ningún momento hay realmente un “yo”. La cadena sólo se puede romper mediante la sabiduría que se ha alcanzado a través de la práctica de las Cuatro Nobles Verdades, que lleva a la emancipación y al nirvana al eliminar todas las causas y condiciones morales que atan al renacimiento. Aunque esta doctrina concierne a los seres vivos, es obvio que conlleva algunas implicaciones cósmicas y epistemológicas, y corresponde a la tradicional idea india de la creación eterna y la destrucción de los universos, sin principio ni final. En el arte budista está a menudo representada como una rueda, la denominada Rueda de la Vida o Rueda de la Ley.



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Camino de las Ocho Etapas


Camino de las Ocho Etapas (en sánscrito, Astingika-Marga), última de las Cuatro Nobles Verdades del budismo y la vía para suprimir el dukkha (sufrimiento) que comporta toda existencia. Conduce al nirvana. Predicado por Buda en su primer sermón de Benarés, también se denomina Camino del Medio porque se trata de una senda que transcurre entre los límites de la autoindulgencia y de la automortificación. Responde a la necesidad de purificar la vida, liberándola del peso de su karma, a fin de rescatarla de la rueda de la reencarnación. Las ocho etapas, o estadios conquistados, de que se compone son: (1) rectitud de miras y fe en las Cuatro Nobles Verdades; (2) voluntad de practicar el budismo; (3) corrección de la palabra, procurando que ésta sea verdadera y amistosa; (4) prudencia en la acción, evitando de forma expresa el homicidio y la fornicación; (5) ejemplaridad en el estilo de vida, manteniéndose lejos de ocupaciones inmorales o indeseables; (6) predisposición a los pensamientos positivos; (7) autoconciencia y (8) contemplación verdadera o meditación. Los pasos anteriores pueden condensarse en tres: moralidad, meditación (samadhi) y sabiduría.
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Cuatro Nobles Verdades


Cuatro Nobles Verdades (en sánscrito, Catvari-Arya-Satyani), los cuatro principios fundamentales del budismo, expuestos por Buda en su primer sermón de Benarés, una vez alcanzada la iluminación. Son: (1) la Verdad Santa del Sufrimiento: toda existencia es sufrimiento (dukkha); (2) la Verdad Santa de la Causa del Sufrimiento: la causa (samudaya) del padecer está compuesta del ansia ignorante (tanha) de placeres que perpetúan la vida y de una inclinación a asumir la mortalidad; (3) la Verdad Santa de la Supresión del Sufrimiento: el dolor puede ser abolido (nirodha) mediante la renuncia al deseo; (4) la Verdad Santa como Camino para la Supresión del Sufrimiento: el sendero (magga) que permite alcanzar tal fin recibe el nombre de Camino de las Ocho Etapas. Si bien han sido interpretados de muy diversas formas, estos principios son aceptados por todas las ramas del budismo y aglutinan lo esencial de dicha religión. Su cumplimiento otorga la llave del conocimiento que permite acceder al nirvana.



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Dukkha


Dukkha (en pali, ‘sufrimiento’), dolor inherente a toda existencia y primera de las Cuatro Nobles Verdades del budismo, de las que trató el primer sermón de Buda en Benarés, varias semanas después de su iluminación. La vida tiene como condición implícita el sufrimiento, lo cual es aplicable a todas las criaturas, sean divinas, humanas, animales o seres del infierno. Dukkha, junto con anatmán (sin alma) y anitya (impermanencia), es una característica fundamental del ser. En algunos de sus discursos Buda distinguía hasta tres tipos de dukkha: (1) sufrir por lo que odias; (2) perder lo que amas; (3) querer y no obtener lo que deseas. Los tres son constantes consecuencias de la existencia, y perduran sin fin a través de la reencarnación y del karma. Experimentar los dukkha constituye el primer paso hacia la definitiva liberación, que sólo se puede alcanzar a través del Camino de las Ocho Etapas u Óctuple Sendero, la cuarta noble verdad.



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Karma


Karma (en sánscrito, 'acciones'), en la filosofía india conjunto de acciones personales, buenas o malas, que van ligadas al alma mientras ésta transmigra. Cada cuerpo nuevo queda determinado (así como cada acontecimiento que el cuerpo experimenta) por el karma anterior. La creencia en el karma, que se puede remontar a los Upanisad, es aceptada por todos los hindúes, aunque difieran en muchos puntos: algunos aspiran a acumular buen karma y buen renacimiento, pero otros, considerando que todo karma es malo, procuran liberarlo del proceso de renacimiento (samsara); unos creen que el karma determina todo lo que le ocurre a uno, mientras otros atribuyen un papel más importante al destino, la intervención divina, o el esfuerzo humano. Una forma de karma (prarabdha) está determinada en el nacimiento y resuelta en la vida presente; otra forma (sanchita) permanece latente durante esta vida; y una tercera (sanchiyamana), elaborada en esta vida, madura en una vida futura. Véase Hinduismo.



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Samsara


Samsara (en sánscrito, 'deambular'), concepto fundamental de la doctrina de la reencarnación en el hinduismo y en el budismo, que designa el ciclo de vidas, muertes y renacimientos que cada ser sensible experimenta como consecuencia de su karma (o conjunto de acciones buenas y malas efectuadas en vidas anteriores). Cada ser viaja por esta rueda indefinida, que abarca desde los dioses hasta los insectos y el sentido de su trayectoria lo marca la índole de sus actos. Tanto el hinduismo como el budismo se esfuerzan en trascender este proceso mediante la liberación definitiva que supone el acceso al nirvana. Ambos entienden que la existencia siempre comporta sufrimiento o dolor (dukkha). La primera de las religiones citadas concibe el samsara como la transmigración del alma o atmán, de un cuerpo a otro, hasta su emancipación (moksha), fenómeno que sucede cuando consigue identificarse por entero con el Brahman, lo Absoluto. Tal emancipación, que se alcanza a través de rituales purificadores, presupone la realización del residuo del karma, mediante el castigo o la recompensa y la renuncia a los deseos terrenales.
El budismo, por contra, postula la negación de la existencia de un alma permanente (anatmán). Para los budistas, el samsara es una verdadera transmigración de las almas, en plural. El yo, un conjunto de caracteres en perpetuo cambio, se propaga a través de las sucesivas encarnaciones mediante un proceso causal denominado producción condicionada. Se asciende al nirvana mediante la iluminación producida por las Cuatro Nobles Verdades. Ahora bien, ningún yo real se mueve entre las vidas, sobreviviendo a las mutaciones. El budismo reconoce un aspecto positivo del samsara y es que conduce al ser humano a un último renacer, tras el cual, y gracias a la palabra de Buda, puede alcanzar la iluminación.



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Transmigración


Transmigración, tránsito del alma a un nuevo cuerpo o nueva forma de ser. Transmigración y reencarnación, o renacimiento de un alma en un nuevo cuerpo (en particular en un nuevo cuerpo humano), son hasta cierto punto sinónimos. Metamorfosis y resurrección no son sinónimos de transmigración. Metamorfosis es la transformación de un ser vivo en otra forma o substancia de vida (como una persona en un árbol); resurrección, sobre todo en la doctrina cristiana, es la vuelta del cuerpo a la vida después de la muerte.
Los antiguos egipcios creían en la transmigración de las almas; a su muerte eran embalsamados para proteger el cuerpo a fin de que pudiera acompañar al mundo siguiente al ka, una fuerza alentadora que era la réplica del cuerpo. Entre los antiguos griegos la transmigración era una doctrina asociada de forma estrecha a los discípulos del filósofo y matemático Pitágoras. Según las doctrinas pitagóricas el alma sobrevive a la muerte física, siendo inmortal y quedando confinada en el cuerpo. Tras una serie de renacimientos en otros cuerpos, y siguiendo a cada renacimiento un periodo de purificación en el averno, el alma queda libre para siempre del ciclo de las reencarnaciones.
Platón afirmaba que el alma es eterna, preexistente, y por completo espiritual. Una vez que ha entrado en el cuerpo tiende a hacerse impura por su asociación con las pasiones humanas; sin embargo conserva un mínimo conocimiento de las existencias anteriores. La liberación del cuerpo se produce en exclusiva cuando el alma ha pasado por una serie de transmigraciones. Si el alma ha tenido buen carácter en sus diversas existencias puede regresar a un estado de ser puro. Pero si su carácter ha continuado deteriorándose en sus transmigraciones acaba en Tártaro, el lugar de eterna condenación.
La idea de transmigración nunca fue adoptada por el judaísmo ni por el cristianismo ortodoxo. Entre los judíos sólo la adoptaron los cabalistas místicos como parte de su sistema filosófico. Los gnósticos y los maniqueos también creyeron en la transmigración, pero los cristianos primitivos que adoptaron la filosofía gnóstica y el maniqueísmo fueron declarados herejes por la Iglesia.
En la filosofía y el pensamiento religioso oriental, la creencia en la transmigración parece no haber formado parte de las antiguas creencias religiosas de los conquistadores arios de la India; aparece por primera vez en forma doctrinal en la recopilación religiosa y filosófica india de los Upanisad, aunque desde entonces samsara (el término sánscrito para transmigración) ha sido uno de los principales dogmas de las tres principales religiones orientales: hinduismo, budismo, y jainismo. Según el hinduismo popular moderno, el estado en el que renace el alma está predeterminado por las buenas o malas acciones (karma) cometidas en anteriores encarnaciones; las almas de los que hacen el mal, por ejemplo, renacen en estados inferiores (como animales, insectos, y espíritu de los árboles). Por último, la liberación de samsara y karma se consigue después de la expiación de las malas obras y el reconocimiento de que el alma individual (atmán) y el alma universal (Brahman) son idénticas. El budismo rechaza de forma taxativa la existencia del atmán. Sin embargo, su conceptualización de la cadena causa-efecto de los renacimientos es en la práctica indistinguible de la doctrina hindú de la transmigración.
Desde tiempos antiguos, las sociedades menos estructuradas que las que abrazaron las principales religiones orientales u occidentales han creído también en diversas formas de transmigración. Suponían que el cuerpo está habitado por una sola alma o esencia vital, que se creía que se separaba del cuerpo con la muerte (y también en el sueño), saliendo por la boca o por la nariz. Separada del cuerpo tras la muerte física, el alma busca un nuevo cuerpo donde vivir, y si fuera necesario entrará en el cuerpo de un animal o de alguna otra forma de vida inferior. Entre estas culturas se creía que la reencarnación se lograba por la transmigración del alma de una persona muerta al cuerpo de un niño de la misma familia, y la posterior animación del niño. Los parecidos familiares se establecerían gracias a este proceso.



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Nirvana


Nirvana (en sánscrito, 'extinción'), en la filosofía religiosa india, estado transcendente libre de sufrimiento y de la existencia fenoménica individual; es la experiencia religiosa más identificada con el budismo. La palabra procede de un verbo que significa 'enfriarse' o 'apagarse', como el final de una vela. La connotación es que sólo en el nirvana están extinguidas las llamas de la lujuria, el odio, la codicia y la ignorancia. En estado de nirvana se rompe el ciclo de la transmigración, que de otra forma sería eterno. Su naturaleza ha sido muy debatida por el pensamiento occidental, algunos de cuyos investigadores sostienen que implica una total aniquilación aunque otros lo interpretan como beatitud eterna. Ambos puntos de vista son problemáticos, ya que el nirvana es indescriptible y sólo puede conocerse desde su experiencia. El budismo Mahayana de Asia oriental entiende el nirvana no como un objetivo externo sino como el encuentro con la naturaleza más profunda de uno mismo, que solo necesita ser reconocida. Se refieren a él como hermandad budista, condición intrínseca, y vacío.



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Escritura Tripitaka



Tripitaka (escritura) (en sánscrito, ‘triple cesta’), fundamental canon escriturario del budismo, dividido por temas en tres colecciones, o cestas, de escritos. La escritura Tripitaka es venerada por los budistas Theravada como la colección completa de las enseñanzas de Buda.
Los budistas Mahayana también lo valoran, pero consideran más importantes los sutras. Los discípulos de Buda los recogieron inicialmente como tradiciones orales y los registraron después por escrito. Según las fuentes cingalesas, la lengua pali tripitaka se formó en la segunda mitad del siglo I a.C. En apariencia Buda prefería las lenguas vernáculas como el pali, un dialecto popular, al sánscrito, una lengua minoritaria asociada con los círculos cultos y sacerdotales de la India. Sin embargo, después de la muerte de Buda, sus seguidores aceptaron la lengua sánscrita y trasladaron las enseñanzas, al principio expuestas en lengua dialectal, al sánscrito. Esta colección escrituraria se conoce como el Tripitaka sánscrito. Gran parte de ella, según se cree, había sido traducida al chino y algunos textos al tibetano. El canon completo sobrevive sólo en pali.
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HISTORIA
El proceso de compilación del Tripitaka comenzó en apariencia con el primer concilio budista, celebrado en Rajahaga (hoy Raygarh) poco después de la muerte de Buda, aunque algunos especialistas autorizados opinan que nunca se realizó esa reunión. El concilio de 500 arhats (santo solitario) se acordó expresamente para establecer la doctrina (dharma), contenida en los discursos sutras de Buda, y la disciplina monástica (vinaya) propuesta por él. Después de alcanzarse este acuerdo, los sutras se fueron dividiendo en varias colecciones, memorizadas y transmitidas por diferentes grupos de maestros que llegaron hasta Sri Lanka, donde se había escrito el canon pali.
El tercer concilio en Pataliputra (hoy Patna), en el siglo III a.C., revisó el Tripitaka por tercera vez. La tradición primitiva, poco fiable, sostiene que los monjes en el concilio de Rajagrha (actual Rajgir) recitaron dharma, vinaya y adhidharma. Sin embargo, es en el concilio de Pataliputra donde se habla por primera vez de una obra relacionada con la tercera ‘cesta’ (pitaka) de sistematizaciones filosóficas (abhidharma). El carácter canónico de esta última cesta es el más discutido. El budismo Mahayana y algunas de las primeras escuelas lo ignoró y creó sus propias obras filosóficas. El abhidharma sánscrito era en esencia diferente del pali.
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EL CANON TRIPITAKA
En su estructura actual, el canon Tripitaka comprende el Vinaya Pitaka, el Sutra Pitaka y el Abhidharma Pitaka. El Vinaya Pitaka explica las reglas de vida para los monjes y religiosas budistas. Consiste en tres grupos de textos: el Sutta-vibhanga (clases de reglas), los Khandhakas (secciones) y el Parivara (accesorios). El Sutta-vibhanga se divide a su vez en el Mahavibhanga, que explica las reglas para los monjes, y el Bhikkhuni-vibhanga, que lo hace para las religiosas. El Patimokkha (código de reglas) constituye el núcleo del Sutta-vibhanga y está formado por 227 reglas para monjes y 311 para religiosas. Cada regla está acompañada por una historia que explica las circunstancias en que fue establecida por Buda.
Los 22 Khandhakas explican las regulaciones que conciernen a la estructura, función y vida de la sangha (comunidad). Se ocupan de asuntos tales como la ordenación, el calendario monástico, la comida o el vestido. Una amplia parte del primer Khandhaka ofrece una biografía parcial de Buda y los dos últimos tratan de los primeros concilios budistas.
En general se considera que el Parivara es un suplemento del Vinaya. Compuesto en forma de catecismo con preguntas y respuestas, condensa las reglas y leyes explicadas de manera más extensa en el Sutta-vibhanga y en los Khandhakas. Además del Vinaya pali, seguido por los monjes de la tradición Theravada, existen otros Vinayas con diferente número de reglas. Uno de ellos es el que se sigue en el Tíbet y otro en China y Corea. Así pues, son tres los Vinaya que conservan viva la tradición que remite a la doctrina de Buda.
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SUTRA PITAKA
Las colecciones del Sutra Pitaka (cesta del discurso) contienen los discursos reales de Buda, que en fecha muy posterior fueron ampliados con extensos comentarios, mitos y leyendas. Hay cinco colecciones: Digha Nikaya (colección de discursos largos), Majjhima Nikaya (colección de discursos de extensión media), Samyutta Nikaya (colección de discursos agrupados), Anguttara Nikaya (colección de discursos sobre principios budistas y numerados) y Khuddaka Nikaya (colección de miscelánea). Estas divisiones parece ser que proceden de los primeros memorizadores de sutras, quienes se especializaron en extensiones particulares de textos.
El Digha Nikaya contiene 34 sutras, algunos de los cuales tratan de la vida y la muerte de Buda. El Majjhima Nikaya contiene 152 sutras, aunque la traducción china, basada en el original sánscrito perdido, tiene 222. El Samyutta Nikaya consiste en 59 divisiones organizadas en cinco grupos: un total de 2.942 sutras, incluidas algunas de las más importantes afirmaciones doctrinales sobre anatmán (la ausencia de un alma permanente) pratityasamutpada (producción condicionada).
El Anguttara Nikaya contiene 2.308 sutras breves, agrupados de acuerdo con el número de principios que abarca cada uno. El Khuddaka Nikaya consiste en 15 obras independientes e incluye poemas, himnos de alabanza de monjes y monjas, afirmaciones doctrinales populares tales como las famosas Dhammapada (sentencias religiosas) y los Jataka, las historias de las primeras vidas de Buda. Una obra recoge las vidas de los 24 budas previos.
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ABHIDARMA PITAKA
El Abhidharma Pitaka (cesta de la doctrina especial), en su forma pali, contiene siete obras sobre las enseñanzas fundamentales de Buda, pero también da las posiciones doctrinales Theravada. Con frecuencia, las escuelas Mahayana han sustituido esta cesta con sus propios tratados. En realidad, es la obra de eminentes estudiosos más que una reproducción de las palabras del mismo Buda.
La primera obra es el Dhammasangani (sumario de dharma), una categorización de la realidad a partir de principios éticos; el Vibhanga (división) da más bien definiciones sobre los diferentes aspectos de la realidad, y el Dhatukatha (discusión de elementos) da más clasificaciones de estos aspectos, que constituyen esencialmente suplementos.
El Puggalapannatti (designación de persona) es una clasificación de los tipos de personalidad humana, en su mayor parte tomados del Sutra Pitaka. El Kathavatthu (puntos de controversia), atribuido a Moggaliputra, presidente del tercer concilio budista, trata de cuestiones controvertidas que son refutadas desde la posición Theravada. El Yamaka (pares) es un listado por pares de conceptos psicológicos básicos. El Patthana (activaciones) abarca exhaustivamente 24 clases de relaciones causales entre los fenómenos físicos y mentales. Estas obras tienen gran interés para los estudiantes avanzados de budismo, y sus listas ilustradas y numeradas suelen ofrecer material tanto para la contemplación y meditación como para el razonamiento.
Una vez fijado, el Tripitaka se difundió a la vez que el budismo. El Tripitaka pali, estimado por la tradición Theravada, es el único que se ha conservado entero. La cuestión del llamado Tripitaka sánscrito es más compleja. Además del Tripitaka pali se conservan otros cinco Vinayas que en algún momento pertenecieron a las primeras escuelas del budismo. Sólo están disponibles algunos fragmentos del texto sánscrito original, aunque existen cinco vinayas traducidos al chino y uno al tibetano. Un Pitaka sánscrito completo se conserva en la traducción china, y algunos fragmentos en la tibetana y en la sánscrita. Hay también un Abhidharma Pitaka en sánscrito, que sólo se conserva en la traducción china. Los Tripitaka chino, tibetano y otros son más bien colecciones compuestas. Además del primer Tripitaka completo o parcial, como se explicaba más arriba, contienen sutras Mahayanas y tratados, así como tantras y sus comentarios.



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Sangha


Sangha, comunidad monástica budista, instituida en la antigüedad por el mismo Buda. Es la institución central del budismo primitivo, ya que en esta religión, a diferencia de lo que ocurre en el cristianismo, no existe un sacerdocio secular. Constituye, junto con la figura de Buda y sus enseñanzas, el dharma, el triple refugio contra el sufrimiento (dukkha) ligado a la existencia. Los miembros de la antigua sangha se preocupaban sobre todo de conseguir su propia iluminación. La doctrina Theravada mantiene que sólo los monjes o monjas pueden alcanzar el nirvana, por lo que el objetivo de los creyentes laicos se reduce a practicar buenas acciones con el fin de renacer bajo tal condición.
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ORÍGENES
Los primeros clérigos sangha fueron los cinco compañeros de Buda que habían practicado el ascetismo con él y a los que habló después de conseguir la iluminación. Tras el sermón de Benarés, fueron ordenados como monjes o bhikkus. Durante los meses siguientes la comunidad aumentó hasta 60 personas. Se les llamó arat (elegidos). Su maestro los envió por todas partes con el encargo de propagar la nueva enseñanza. Buda también viajó de ciudad en ciudad con idéntico propósito. Los edificios y tierras donadas por los devotos ricos sentaron las bases de las primeras congregaciones estables. A instancia de algunos seguidores, Buda abrió la orden a las mujeres. En sus primeros tiempos, los bhikkus eran mendigos itinerantes que llevaban las cabezas rapadas y túnicas sin costuras de color naranja, pero los rigores de la estación lluviosa los determinaron a construir refugios permanentes. Por lo común, vivían separados en chozas, y una vez cada 15 días, en noches de luna nueva y luna llena, se juntaban en el uposatha para recitar preces, testificar su constancia y confesar en público sus debilidades. El VinayaPitaka, que forma parte del canon básico de la enseñanza budista, Tripitaka, estableció las reglas de vida de los bhikkus. Pese a la paulatina condición sedentaria, que se fue apoderando del clero budista, la tradición del monje errante aún sigue vigente en la secta Theravada.
3
ORGANIZACIÓN
Los bhikkus hacían voto de pobreza y celibato; sólo les estaba permitido poseer tres vestidos y un cuenco para pedir, amén de ciertos utensilios muy humildes. Se suponía que la limosna bastaba para sufragar sus necesidades de manutención, ya que debían abstenerse de trabajar. Las 227 reglas del VinayaPitaka aumentaron más tarde según la orientación de cada secta. No obstante, el núcleo primordial sigue intacto. Hay cuatro transgresiones que acarrean la expulsión inmediata: dar muerte a hombres o bestias, robar, mantener relaciones sexuales y presumir en exceso sobre la perfección del propio espíritu. La prohibición de matar animales conlleva al vegetarianismo de los monjes. Existen otros castigos menos graves (suspensión temporal de la condición de bhikku, pérdida del atuendo monástico, entre otros) para sancionar faltas más leves.
Al principio, en los monasterios reinaba una suerte de democracia, pero poco a poco se fueron desarrollando jerarquías internas, con abades que disfrutaban en ocasiones de un cierto poder. De cualquier modo, el hecho de que Buda se negase a designar un sucesor suyo, remitiendo toda la autoridad a la doctrina o dharma, contribuyó a que cada monje y monja se considerara igual a los demás en la tarea de buscar la salvación. No obstante, el creciente tamaño y complejidad de las sangha condujo a una división creciente de responsabilidades, y en muchos países los laicos y seguidores devotos entraron a formar parte de los monasterios. La orden femenina se extinguió en la secta Theravada alrededor del siglo V d.C. La organización y estructura de la sangha varía mucho de unas congregaciones a otras, especialmente entre Theravadas y Mahayanas. Los ropajes anaranjados, que los primeros discípulos de Buda habían confeccionado según se dice con harapos sacados de los estercoleros, han dado paso hoy a un sinfín de vestimentas realzadas con insignias de todo tipo. La costumbre de la tonsura (cortar el pelo de la coronilla) goza todavía de gran aceptación. En China se probaba la resistencia del novicio colocando resina ardiendo en su cráneo rapado.
La incorporación a una sangha es en teoría bastante fácil, puesto que sólo depende del deseo del pretendiente, aunque Buda exigió que nadie fuese ordenado sin contar con el consentimiento paterno. En China y Tíbet era obligatorio un periodo de prueba de un año antes de la admisión definitiva. En otros países, el Estado regulaba la ordenación a través de exámenes; incluso llegó a generalizarse la venta de certificados de sacerdocio.
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PRÁCTICA
Al comienzo, los integrantes de la sangha vivían dedicados a la búsqueda de su salvación personal y los miembros de la comunidad seglar los apoyaban porque recibían a cambio el incomparable regalo del dharma y porque con las atenciones para con los religiosos acumulaban méritos para futuras reencarnaciones. Sin embargo, las congregaciones budistas mantienen un grado de implicación mucho mayor con el destino de las sociedades donde se asientan hoy. El alivio de la pobreza, el cuidado de los enfermos y la educación a que consagran parte de su quehacer lo testimonian. Los bhikkus dirigen también el culto en los templos y ofician en los funerales. En algunos casos, la sangha ha desempeñado un destacado papel político, aunque sucesos como el asesinato del primer ministro de Ceilán (ahora Sri Lanka), Solomon Bandaranaike, quien murió a manos de un monje budista en 1959, constituyan una verdadera rareza. En la actualidad es de dominio público la pugna que mantienen por el control del Tíbet el gobierno de China y el Dalái-lama, el cual pertenece a la secta Dge-lugs-pa. Antaño en Japón los monasterios poseían su arsenal privado y defendían con las armas sus intereses, participando en las contiendas seculares de la época.



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Theravada



Theravada (en pali, ‘Escuela de los Ancianos’), una de las dos corrientes principales del budismo, la más popular en Sri Lanka, Myanmar, Laos, Camboya y Tailandia. Esta corriente pretende perpetuar las enseñanzas y las prácticas verdaderas de Buda, aunque su gran rival, el budismo Mahayana afirma mantener las mismas pretensiones. La escuela Theravada traza su linaje desde la sangha original, la comunidad monástica que primero siguió a Buda y tiene como texto canónico los textos palis de la Tripitaka (tres cestas), el primer gran compendio de las escrituras Budistas. La Theravada tiende a un conservadurismo doctrinal y a una interpretación cautelosa de su canon, lo que la ha llevado a ser apodada despectivamente Hinayana ('vehículo de los menores') por sus rivales mahayana que consideran su propia tradición el vehículo de los mayores.
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ORÍGENES Y DESARROLLO
El Theravada fue la única tradición de las dieciocho escuelas originales del budismo primitivo que sobrevivió desde los primeros siglos tras la muerte de Buda. Algunas autoridades fijan sus orígenes en los sucesos que siguieron al segundo gran consejo del budismo en Vesali el año 383 a.C., en el que las nuevas interpretaciones de la doctrina fueron condenadas por los conservadores, los theras (ancianos), los padres de la ortodoxia Theravada. Por su parte, los reformistas acusaron a los conservadores de aislarse y ser demasiado doctrinarios. La ruptura se confirmó en el tercer consejo, convocado por el rey Asoka en Pataliputra (la moderna Patna) hacia el 250 a.C., después de que la escuela ortodoxa fuera con probabilidad extendida a Sri Lanka por el hijo de Asoka, el monje Mahinda. Allí se convirtió en el credo nacional, centrado en el gran monasterio de Mahavihara y se relacionó de modo institucional a la monarquía de Sri Lanka. Los misioneros de Asoka también propagaron el budismo Theravada por Birmania y Tailandia. Durante gran parte del primer milenio después de Cristo, el Theravada se mezcló con el Mahayana y con el budismo esotérico en todas estas áreas.
El Theravada mantuvo su identidad, mientras otras sectas primitivas desaparecieron o se convirtieron al budismo Mahayana, y su dominio en Sri Lanka y en el sureste de Asia cuando el budismo desapareció en la India a partir del siglo XII. Hacia el siglo X, comenzó en Sri Lanka un movimiento de reforma theravada que consolidó este reino como una monarquía Theravada. Este movimiento se extendió a Birmania y a Tailandia, donde revitalizó la tradición y reafirmó su supremacía sobre otras sectas budistas. Los reformistas también introdujeron el credo en Camboya y en Laos, y así fijaron las fronteras del predominio theravada. A pesar de cierta presencia theravada en Vietnam y en otros lugares, el budismo Mahayana se convirtió en la tradición dominante en el resto del mundo budista.
Theravada se mantuvo en Sri Lanka y en el sureste de Asia bajo el colonialismo europeo, y se identificó en algunas zonas con los movimientos nacionalistas emergentes. En Sri Lanka, se dividió en facciones en los siglos XVIII y XIX, la mayor parte de las veces por cuestiones relacionadas con la casta de los adoradores. Tailandia comenzó la reforma de su tradición theravada en el siglo XIX como parte de la reforma general iniciada en respuesta al colonialismo occidental y el país ha continuado siendo una fuente fértil de los movimientos de reforma theravada. Esta doctrina ha sido un factor importante en la reciente confrontación civil (1983) en Sri Lanka entre la mayoría cingalesa budista y la minoría tamil, con algunos adeptos budistas que promovían el represivo nacionalismo cingalés. En Myanmar los gobernantes militares del país se han apropiado de esta corriente como base de su rígida y conservadora actuación política y social. Los seguidores del theravada sufrieron en Laos y Camboya durante la guerra de Vietnam y la posterior represión comunista, pero en la actualidad parece que comienzan a renacer. De forma extraordinaria, la escuela Theravada ha sido restablecida en la India por la conversión masiva de los Harijans (los llamados Intocables), atraídos por la indiferencia budista ante el concepto hindú de casta.
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ORGANIZACIÓN
La organización theravada reposa en principio en las instrucciones originales de Buda recogidas en el Vinaya Pitaka, el compendio de 227 reglas de disciplina monástica que forman parte del Tripitaka. Puesto que la sangha es la institución central del budismo, su estructura es el punto más importante de la organización theravada y sus monjes fueron criticados por los creyentes mahayana por preocuparse demasiado de su propia salvación y su indiferencia hacia la comunidad laica. La doctrina theravada sostiene que sólo los monjes pueden alcanzar la iluminación y que los laicos sólo pueden aspirar a volver a nacer como monjes después de muchas reencarnaciones, descargando el peso del karma. Sin embargo, en algunos países, sobre todo en Myanmar y en Tailandia, los jóvenes ingresan durante un tiempo en los monasterios como parte fundamental de su educación, para fomentar la implicación laica en la sangha.
La mayoría de los países theravada mantienen intensos lazos históricos entre la jerarquía budista y los respectivos gobiernos. La benéfica propagación del budismo por parte de Asoka ha sido el fundamento de gobernantes sabios y legítimos y un precedente para la implicación del Estado en los asuntos religiosos. Al Estado y a la sangha a menudo se los ha considerado complementarios y colaboradores, al atender de forma respectiva a las necesidades temporales y religiosas del pueblo. Los templos mismos se coordinaban con informalidad entre ellos en la mayoría de los países del sureste de Asia sin dar excesiva importancia a la jerarquía formal. En los comienzos del budismo en Sri Lanka se desarrolló una práctica limitada y efímera de unión clerical y los templos particulares se transmitían de padres a hijos.
Theravada mantiene una notable tradición de ermitas en los bosques, fuera de las organizaciones monásticas. A diferencia del budismo Mahayana, no tiene órdenes femeninas, práctica que desapareció hacia mediados del primer milenio de nuestra era. Hay una participación femenina y laica limitada en la sangha en forma de devotos vestidos de blanco que inician una disciplina ascética sin ingresar en una orden monástica.
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DOCTRINA
Theravada pretende guiarse por las enseñanzas originales del Buda histórico, Siddhartha Gautama, aunque los mahayana les disputan esta pretensión. La doctrina theravada venera a Buda como un maestro supremo pero mortal, a diferencia de la sucesión de seres trascendentes formulada por los mahayana. Las escrituras theravada recogen otros budas, pero en general sólo ponen énfasis en el Buda histórico, bajo el argumento de que ningún universo puede contener más de un buda sin romperse.
Se considera que las enseñanzas (dharma) del Buda histórico se encuentran recogidas en los Tripitaka. A diferencia de los mahayana que han creado cantidad de sutras adicionales, los theravada se limitan a este dharma básico. El canon theravada se registró en pali, un dialecto muy popular en vida de Buda. La otra literatura más apreciada por los theravada, en particular los diálogos del Milindapanha (Preguntas del rey Milinda, siglo II d.C.) y el Visuddhimagga ('Senda de Purificación', siglo V d.C.) del gran comentarista budista Buddhaghosa, son considerados por eminentes eruditos como compendios autorizados más que como fruto de otras revelaciones del dharma (aunque los birmanos consideran canónico el Milindapanha).
El dharma de esta escuela contempla la existencia humana a través de diversos aspectos transitorios, también denominados dharmas. Éstos se agrupan en categorías superpuestas de cinco componentes o manojos (skandhas), doce bases (ayatana) y dieciocho elementos perceptivos (dhatu). Los cinco componentes son el cuerpo físico (rupa), los sentimientos (vedana), la percepción cognitiva (sanna), las predisposiciones mentales (sankhara) y la conciencia (vijnana). Las 12 bases son los cinco sentidos más sus cinco campos sensoriales, la mente y el objeto de percepción mental. Los 18 elementos los forman los cinco sentidos más la mente, sus seis objetos asociados y la toma de conciencia sobre los seis: oído, ojo, nariz, boca, cuerpo y mente. Estos dharmas crean un ser compuesto no unido por un alma o identidad eterna: no hay un yo. Los theravadas se esfuerzan en manejar los dharmas para suspender la acción del karma y alcanzar el nirvana. Por tanto, el theravada no es tanto un credo metafísico como una disciplina casi científica, a pesar de estar sustentada por una cosmología compleja de mundos múltiples y cíclicos y un complicado esquema de reencarnaciones.

El objetivo de los theravada es convertirse en arat, un sabio que ha alcanzado el nirvana y volverá a nacer. Los mahayana prefieren de acuerdo con su propia tradición la figura del bodhisattva, que ayuda a los demás a salvarse, mientras que el arat se preocupa más de su propia salvación.
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martes, 30 de julio de 2013

Movimiento carismático


Movimiento carismático (del griego, charismata, 'dones espirituales'), movimiento cristiano internacional, interconfesional y evangelista, también conocido como neo-pentecostalismo. Sus seguidores creen que han sido 'llenados' o 'bautizados' por el Espíritu Santo a través de la imposición de manos. Los signos de este bautismo incluyen dones espirituales como hablar en idiomas desconocidos, o glosolalia, la profecía, la curación, interpretación de lenguas y discernimiento de espíritus (1 Cor. 12, 8-10). Las Iglesias pentecostales tienen su origen en un movimiento similar a principios del siglo XX, como pequeños grupos de creyentes alejados de las normativas protestantes, con el fin de rezar, estudiar la Biblia y practicar sus enseñanzas.
Se considera con frecuencia, que este movimiento carismático empezó en California en 1960, formado por un grupo de episcopalianos. Pronto surgieron redes y organizaciones distintivas y carismáticas dentro de las denominaciones bautismales, luteranas, metodistas y presbiterianas, así como protestantes. Existe un pequeño núcleo adscrito a la ortodoxia oriental.
El más llamativo desarrollo reciente es la renovación católica carismática, que comenzó en 1967 en las universidades estadounidenses. En 1969 se publicó en la conferencia episcopal de Estados Unidos, un estatuto exhaustivo y favorable relativo a la renovación y en 1975 el papa Pablo VI pronunció un detallado discurso a una audiencia especial de 10.000 carismáticos que asistían a una conferencia en Roma. El cardenal Leon Joseph Suenens, de Bélgica, miembro participante en el Concilio Vaticano II, se convirtió en el patrocinador del movimiento dentro de la jerarquía católica, pero muchos de sus líderes más destacados eran seglares.
El movimiento carismático ha producido una serie de grupúsculos y activistas independientes así como unas cuantas ramas esotéricas culturales. Sin embargo, la mayoría de los carismáticos, son ortodoxos en el plano doctrinal y actúan de acuerdo con estas premisas. Su culto es extático, aunque, por lo general, más sereno que los pentecostales y se suman a otros protestantes en su énfasis en el evangelismo y la fe personal en Cristo.



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Montanismo


Montanismo, movimiento herético cristiano fundado en el siglo II d.C. por el profeta Montano en la región de Frigia, ahora parte de Turquía. Hacia el año 156, Montano apareció en un pequeño pueblo, entró en trance, y empezó a profetizar en lo que él decía era la voz del Espíritu Santo. Acompañado de dos jóvenes mujeres, Priscila y Maximila, predicó su doctrina por toda Asia Menor.
El montanismo sostenía que el Espíritu Santo (o Paráclito) aparecía a través de Montano y sus seguidores. Los montanistas enseñaron que la segunda venida de Cristo era inminente y que un alejamiento de la gracia no podía redimirse. Los discípulos fueron instruidos para buscar, y en ningún caso eludir, la persecución e incluso hasta el martirio.
El montanismo encontró pronto adeptos, debido a surgir en un momento en que el Imperio romano ejercía una dura persecución sobre la Iglesia. Los montanistas evitaban lo secular, concentrándose, en cambio, en la preparación para la parusía de Cristo.
Alrededor del 177, los jerarcas de la Iglesia, temiendo los potenciales efectos disgregadores del movimiento, excomulgaron a los montanistas. Desde entonces convertida en una secta separatista, el montanismo alcanzó su culminación en el siglo III en Cartago, donde recibía el apoyo del teólogo romano Tertuliano. Hacia el siglo VI, el montanismo alcanzó la cima de su influencia, pero fue el punto en el que el movimiento se extinguió.



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Modernismo (teología y filosofía)


Modernismo (teología y filosofía), en teología y filosofía, los intentos de un grupo de científicos y eclesiásticos para reinterpretar la doctrina cristiana en los términos del pensamiento científico del siglo XIX. Esos intentos, aunque no constituían un sistema único, fueron tratados en bloque y llamados modernismo por el Papa Pío X en 1907.
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MODERNISMO Y CATOLICISMO
Los modernistas de la Iglesia católica tendían a negar el valor objetivo de las creencias tradicionales y a considerar determinados dogmas de la Iglesia como simbólicos más que como verdades literales. Entre las más importantes figuras de este grupo se encuentran el teólogo irlandés George Tyrrell, el teólogo británico (de familia austriaca) barón Friedrich von Hügel, y el teólogo y orientalista francés Alfred Loisy. Obras como Vida de Jesús (1863), del filólogo e historiador francés Ernest Renan, ayudaron a mitigar la autoridad de las enseñanzas de la Iglesia del cristianismo originario.
El modernismo en Europa fue también causa de controversia política. Aquéllos que defendían las opiniones tradicionales sobre la Iglesia y el Estado se oponían a los modernistas y a su deseo de reformas sociales. Dentro de la Iglesia católica se atacó la centralización organizativa desde Roma y la influencia de la Curia papal. La disciplina de la Iglesia sobre el clero fue cuestionada con gran dureza. Quizás lo más notable fue la petición de los eruditos de trabajar y publicar sin la supervisión de las autoridades eclesiásticas.
La censura del movimiento alcanzó su máximo auge en 1907. El 3 de julio de ese año, un decreto, Lamentabili sane (‘Con resultados lamentables’) fue publicado por el Santo Oficio con la aprobación de Pío X. Enumeraba y condenaba como heréticas, falsas, temerarias, audaces y ofensivas 65 propuestas, 38 de las cuales se referían a la crítica bíblica y el resto al modernismo. El 8 de septiembre del mismo año, el papa publicó una encíclica, Pascendi dominici gregis (‘De las obligaciones principales’). El modernismo, se afirma en el texto, es una síntesis de todas las herejías, “una alianza entre la fe y la falsa filosofía”, resultado de la curiosidad y el “orgullo, que despierta el espíritu de la desobediencia y demanda un compromiso entre la autoridad y la libertad”. Pío X concluía su ataque al movimiento el 1 de septiembre de 1910, en un motu propio (mensaje que sólo puede elaborarse por exclusiva iniciativa papal) denominado Sacrorum antistitum (‘De los obispos sagrados’). Sancionaba todos los artículos de fe católicos y disentía de todos los dogmas condenados por la Iglesia de Roma en cualquier época. En el mismo escrito, se exigía un juramento antimodernista a todos los clérigos de la Iglesia católica.
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MODERNISMO Y PROTESTANTISMO
También se había desarrollado un movimiento similar entre los protestantes. Si se aceptaban los hallazgos históricos de los estudiosos bíblicos y la llamada crítica superior, se planteaban cuestiones que no podían ser contestadas en los mismos términos de las creencias tradicionales. La importancia filosófica de la Ilustración, a finales del siglo XVIII, y la revisión contemporánea de los orígenes de la expresión religiosa personal añadieron fuerza a tales materias. Destacados entre los modernistas protestantes fueron los teólogos alemanes Friedrich Schleiermacher y Albrecht Ritschl.
Estos grupos protestantes trataban de encontrar nuevas interpretaciones acerca de la experiencia religiosa y un entendimiento de la historia que pudiera adaptar las implicaciones de la teoría de la evolución y los descubrimientos en psicología, arqueología e historia antigua. En gran parte, negaron la inspiración literaria de la Biblia y la historicidad del Jesucristo de los Evangelios (véase Ciencia bíblica). Insistieron en comportamientos éticos y morales, más que en la adhesión a credos formalizados y sistemáticos, como esencia de la vida cristiana. Implantaron y recondujeron las actividades de los oficiantes religiosos hacia áreas sociales lejanas de la esfera académica y teórica.



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Jansenismo


Jansenismo, movimiento de reforma religiosa que se dio dentro de la historia de la Iglesia católica, sobre todo en Francia durante los siglos XVII y XVIII. El nombre del movimiento fue tomado del teólogo flamenco y obispo de Ypres, Jansenio, cuyas ideas fueron resumidas en el tratado Augustinus (1640). Basándose en la interpretación más estricta de un aspecto de la filosofía de san Agustín de Hipona, Jansenio defendía la doctrina de la predestinación absoluta. Mantenía que todos los individuos son incapaces de hacer el bien sin la ayuda de la gracia divina; están destinados por Dios para ser salvados o condenados, y al final, sólo unos pocos serán los elegidos. En este sentido, la doctrina se asemeja mucho a la del calvinismo, y desde el comienzo, tanto Jansenio como sus seguidores fueron acusados de ser protestantes disfrazados. Sin embargo, los jansenistas siempre se declararon católicos, y proclamaban que no era posible la salvación fuera de la Iglesia católica. El jansenismo fue enseñado en Francia, especialmente por el seguidor de Jansenio, Jean Duvergier de Hauranne, conocido como el abad de Saint Cyran, quien también proponía una forma muy austera de piedad y una moral estricta. Estaban absolutamente en contra de las prácticas éticas más tolerantes y de las pomposas ceremonias religiosas, fomentadas por grupos que, en aquella época eran los más influyentes dentro de la Iglesia católica, como los jesuitas.
A comienzos de 1640, el convento de Port-Royal-des-Champs, cerca de París, se convirtió en el centro espiritual jansenista más importante. Asistían muchos nobles, jueces de la capital e intelectuales simpatizantes con el movimiento, a hacer retiros religiosos. Desde el principio, el jansenismo fue víctima de la hostilidad de los jesuitas y también del gobierno francés, que asociaba a sus seguidores con diferentes movimientos políticos de oposición. En 1653, el Papa condenó cinco tesis relacionadas con la predestinación, dentro del terreno hipotético, defendidas en los escritos de Jansenio. Los jansenistas, liderados por el teólogo y filósofo Antoine Arnauld, apoyado por el monasterio de Saint Cyran, y por el científico y filósofo de la religión Blaise Pascal, se defendieron con fuerzas, declarando que las cinco tesis no provenían de los tratados de Jansenio, al tiempo que atacaban a los jesuitas. Finalmente, en 1713, y como resultado de la presión ejercida por el rey Luis XIV, el Papa, en la bula Unigenitus, condenó otras 101 tesis, que fueron, ahora sí, encontradas en los tratados de un jansenista francés, Pasquier Quesnel. (El rey ya había clausurado Port-Royal-des-Champs y había arrasado su convento en 1709.)
Durante el siglo XVIII, el jansenismo arraigó especialmente entre el clero de las parroquias francesas: cientos de clérigos se negaron a aceptar la bula papal, haciendo un llamamiento para convocar un concilio nacional eclesiástico que estudiara el tema, independientemente de la influencia papal. El movimiento también se expandió a otras zonas de Europa, como España, Italia y Austria. En los ámbitos cortesanos, los jansenistas contaron con el apoyo de los galicanos, a quienes tampoco les gustaban los jesuitas y estaban en contra de la intervención del Papa en los asuntos internos de Francia (véase Galicanismo). Los tribunales civiles defendieron a los jansenistas cuando algunos obispos, apoyados por el gobierno del rey, trataron de negarles los últimos sacramentos. Se produjo un fuerte enfrentamiento político entre los tribunales y el Gobierno durante la década de 1750. El mayor triunfo de la alianza entre jansenistas y galicanistas se produjo en la década de 1760, cuando los tribunales forzaron la expulsión de los jesuitas de Francia. Después de esto, el movimiento empezó a perder importancia y protagonismo, aunque, sobrevivieron hasta los siglos XIX y XX, pequeños grupos de jansenistas.



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Gnosticismo


Gnosticismo (del griego gnosis, 'conocimiento revelado'), movimiento religioso esotérico que floreció durante los siglos II y III y supuso un desafío para la cristiandad ortodoxa. La mayoría de las sectas gnósticas profesaban el cristianismo, pero sus creencias eran diferentes a las de la mayoría de los cristianos de los primeros tiempos de la Iglesia. Para sus seguidores el gnosticismo prometía un conocimiento secreto del reino divino. Chispas o semillas del Ser Divino cayeron desde este reino transcendental hasta el universo material, que es malo en su totalidad, y fueron encarceladas en los cuerpos humanos. El conocimiento podría volver a despertar a esos elementos divinos que de este modo volverían a su propia casa en el reino espiritual.
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ORÍGENES
Los textos gnósticos no revelan nada de la historia de las sectas y de las vidas de sus maestros más importantes. En consecuencia, la historia del movimiento tiene que deducirse de las tradiciones reflejadas en los textos opuestos al gnosticismo. No se ha resuelto la cuestión de si este movimiento se desarrolló primero como una doctrina no cristiana independiente, pero lo cierto es que las sectas paganas gnósticas existieron. La mitología gnóstica puede haber nacido de la especulación judía establecida en Siria y Palestina a finales del siglo I, que a su vez recibió la influencia de las religiones dualistas persas, de modo preponderante del zoroastrismo. Hacia el siglo II, los maestros gnósticos cristianos habían sintetizado esta mitología con la especulación metafísica platónica y algunas tradiciones cristianas heréticas. Los gnósticos cristianos más importantes fueron Valentín y su discípulo Tolomeo, que fueron influyentes en la Iglesia de Roma durante el siglo II. Todos ellos, a la vez que seguían formando parte de la comunidad cristiana, se reunían en pequeños grupos para practicar sus enseñanzas y rituales secretos.
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MITOLOGÍA
Para explicar el origen del universo material, los gnósticos desarrollaron una complicada mitología. Del Dios original no cognoscible se habían generado por emanación una serie de divinidades menores; la última de estas divinidades, Sofia (sabiduría), manifestó el deseo de conocer al Ser Supremo no cognoscible. De este deseo ilegítimo nació un dios deforme y malvado, un demiurgo que creó el universo. Las chispas divinas que moraban en la humanidad habían sido enviadas por Dios para su redención. Los gnósticos identificaban el dios mal con el Dios del Antiguo Testamento, al que consideraron como el esfuerzo de ese dios para mantener a la humanidad sumergida en la ignorancia y el mundo material, y para castigarla por su intento de alcanzar el conocimiento. Fue siguiendo esa idea como interpretaron la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, el diluvio y la destrucción de Sodoma y Gomorra.
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GNOSTICISMO Y CRISTIANISMO
A pesar de que muchos gnósticos se consideraban a sí mismos cristianos, algunas sectas asimilaron sólo los elementos menores del cristianismo en un conjunto de textos gnósticos no cristianos. Los cristianos gnósticos se negaban a identificar el Dios del Nuevo Testamento, el Padre de Cristo, con el Dios del Antiguo Testamento, y elaboraron una interpretación no ortodoxa del ministerio de Jesús; así, escribieron evangelios apócrifos (como los evangelios de Tomás y de María) para justificar su afirmación de que Jesús expuso a sus discípulos la verdadera interpretación gnóstica de sus enseñanzas: Cristo, el espíritu divino, habitó el cuerpo del hombre Jesús pero no murió en la cruz, sino que ascendió al reino divino del cual había venido. Los gnósticos rechazaban así el sufrimiento, la muerte expiatoria de Jesús así como la resurrección del cuerpo terrenal. También rechazaban otras interpretaciones literales y tradicionales del Evangelio.
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RITOS
Algunas sectas gnósticas rechazaron todos los sacramentos; otras conservaron el bautismo y la eucaristía, interpretándolos como signos del despertar de la gnosis. Otros ritos gnósticos estaban destinados a facilitar la ascensión del elemento divino desde el alma humana hasta el reino espiritual. Se recitaban himnos y fórmulas mágicas para ayudar a alcanzar una visión de Dios; otras fórmulas se recitaban en el momento de la muerte para impedir que los demonios pudieran capturar el espíritu ascendente y encarcelarlo de nuevo en un cuerpo. En la secta de Valentín se practicaba un rito especial, llamado la cámara nupcial, para celebrar la reunión del espíritu perdido con su parte celestial.
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ÉTICA
Las enseñanzas éticas de los gnósticos iban desde el ascetismo hasta el libertinaje. La doctrina de que el cuerpo y el mundo material son malos llevó a algunas sectas a renunciar al matrimonio y a la procreación. Otros gnósticos los mantuvieron porque sus almas eran totalmente ajenas a este mundo, y no importaba lo que en él hicieran. Los gnósticos rechazaron en general los mandamientos morales del Antiguo Testamento a los que consideraron parte de los esfuerzos del dios del mal para atrapar a la humanidad.
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FUENTES
La mayor parte del conocimiento que se tiene del gnosticismo viene de los textos cristianos opuestos a este movimiento de los siglos II y III, que aportan las únicas citas en griego de los textos gnósticos originales. La mayoría de los textos gnósticos que han sobrevivido están en copto, lengua a la que fueron traducidos cuando los gnósticos se fueron a Egipto a finales del siglo II y III. En 1945 un campesino egipcio encontró 12 códices que contenían más de 50 escritos gnósticos en copto cerca de Nag-Hammadi; se ha determinado que estos códices fueron copiados en el siglo IV en los monasterios de la región. No se sabe si los monjes eran gnósticos, si estuvieron interesados por la naturaleza ascética de los escritos, o si habían reunido los textos dentro de un estudio más completo de la herejía.
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HISTORIA POSTERIOR
Hacia el siglo III el gnosticismo empezó a sucumbir ante la oposición y persecución de los cristianos ortodoxos. En parte como reacción a la herejía gnóstica, la Iglesia reforzó su organización centralizando la autoridad en la figura del obispo, que redobló esfuerzos para suprimir a los gnósticos organizados de una forma precaria. Además, conforme la teología y la filosofía ortodoxas cristianas se fueron desarrollando, las primeras enseñanzas mitológicas gnósticas empezaron a parecer raras y toscas. Tanto los teólogos cristianos como el filósofo neoplatónico del siglo III Plotino atacaron la idea gnóstica de que el mundo material es malo en esencia. Los cristianos defendieron su identificación del Dios del Nuevo Testamento con el Dios del judaísmo y su creencia en que el Nuevo Testamento es el único conocimiento revelado. El desarrollo del misticismo cristiano y el ascetismo satisficieron la mayoría de los impulsos que habían dado lugar al gnosticismo y muchos gnósticos se convirtieron a las creencias ortodoxas. A finales del siglo III, el gnosticismo como movimiento diferenciado, parecía haber desaparecido.
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GRUPOS SUPERVIVIENTES
Una pequeña secta gnóstica no cristiana, los mandeos, existe todavía en Irak e Irán aunque no está claro que formen parte del movimiento gnóstico original. A pesar de que las sectas antiguas no han sobrevivido, periódicamente han reaparecido aspectos del mundo gnóstico bajo numerosas formas: la antigua religión dualista llamada maniqueísmo y las herejías medievales de los albigenses, los bogomilos, los paulicianos; la filosofía judía mística medieval conocida como la cábala; la especulación mística en torno a la alquimia del renacimiento; la teosofía del siglo XIX; el existencialismo y el nihilismo del siglo XX, y los escritos del psicólogo suizo del siglo XX Gustav Carl Jung. La esencia del gnosticismo ha mostrado ser muy perdurable: la idea de que el espíritu interior de la humanidad tiene que ser liberado de un mundo que es por su propia naturaleza engañoso, opresivo y malo.



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