martes, 30 de julio de 2013

Jansenismo


Jansenismo, movimiento de reforma religiosa que se dio dentro de la historia de la Iglesia católica, sobre todo en Francia durante los siglos XVII y XVIII. El nombre del movimiento fue tomado del teólogo flamenco y obispo de Ypres, Jansenio, cuyas ideas fueron resumidas en el tratado Augustinus (1640). Basándose en la interpretación más estricta de un aspecto de la filosofía de san Agustín de Hipona, Jansenio defendía la doctrina de la predestinación absoluta. Mantenía que todos los individuos son incapaces de hacer el bien sin la ayuda de la gracia divina; están destinados por Dios para ser salvados o condenados, y al final, sólo unos pocos serán los elegidos. En este sentido, la doctrina se asemeja mucho a la del calvinismo, y desde el comienzo, tanto Jansenio como sus seguidores fueron acusados de ser protestantes disfrazados. Sin embargo, los jansenistas siempre se declararon católicos, y proclamaban que no era posible la salvación fuera de la Iglesia católica. El jansenismo fue enseñado en Francia, especialmente por el seguidor de Jansenio, Jean Duvergier de Hauranne, conocido como el abad de Saint Cyran, quien también proponía una forma muy austera de piedad y una moral estricta. Estaban absolutamente en contra de las prácticas éticas más tolerantes y de las pomposas ceremonias religiosas, fomentadas por grupos que, en aquella época eran los más influyentes dentro de la Iglesia católica, como los jesuitas.
A comienzos de 1640, el convento de Port-Royal-des-Champs, cerca de París, se convirtió en el centro espiritual jansenista más importante. Asistían muchos nobles, jueces de la capital e intelectuales simpatizantes con el movimiento, a hacer retiros religiosos. Desde el principio, el jansenismo fue víctima de la hostilidad de los jesuitas y también del gobierno francés, que asociaba a sus seguidores con diferentes movimientos políticos de oposición. En 1653, el Papa condenó cinco tesis relacionadas con la predestinación, dentro del terreno hipotético, defendidas en los escritos de Jansenio. Los jansenistas, liderados por el teólogo y filósofo Antoine Arnauld, apoyado por el monasterio de Saint Cyran, y por el científico y filósofo de la religión Blaise Pascal, se defendieron con fuerzas, declarando que las cinco tesis no provenían de los tratados de Jansenio, al tiempo que atacaban a los jesuitas. Finalmente, en 1713, y como resultado de la presión ejercida por el rey Luis XIV, el Papa, en la bula Unigenitus, condenó otras 101 tesis, que fueron, ahora sí, encontradas en los tratados de un jansenista francés, Pasquier Quesnel. (El rey ya había clausurado Port-Royal-des-Champs y había arrasado su convento en 1709.)
Durante el siglo XVIII, el jansenismo arraigó especialmente entre el clero de las parroquias francesas: cientos de clérigos se negaron a aceptar la bula papal, haciendo un llamamiento para convocar un concilio nacional eclesiástico que estudiara el tema, independientemente de la influencia papal. El movimiento también se expandió a otras zonas de Europa, como España, Italia y Austria. En los ámbitos cortesanos, los jansenistas contaron con el apoyo de los galicanos, a quienes tampoco les gustaban los jesuitas y estaban en contra de la intervención del Papa en los asuntos internos de Francia (véase Galicanismo). Los tribunales civiles defendieron a los jansenistas cuando algunos obispos, apoyados por el gobierno del rey, trataron de negarles los últimos sacramentos. Se produjo un fuerte enfrentamiento político entre los tribunales y el Gobierno durante la década de 1750. El mayor triunfo de la alianza entre jansenistas y galicanistas se produjo en la década de 1760, cuando los tribunales forzaron la expulsión de los jesuitas de Francia. Después de esto, el movimiento empezó a perder importancia y protagonismo, aunque, sobrevivieron hasta los siglos XIX y XX, pequeños grupos de jansenistas.



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