miércoles, 31 de julio de 2013

Las señoritas de Avignon


Las señoritas de Avignon, cuadro pintado por Pablo Picasso en 1907 y considerado una de las principales obras del arte contemporáneo.
Después del denominado periodo rosa, Picasso se dedicó al estudio de la perspectiva y del tratamiento del volumen. Las señoritas de Avignon (óleo, 245 × 235 cm, Museo de Arte Moderno, Nueva York) testimonia esta búsqueda y se convierte en un cuadro fundamental que anuncia la eclosión del cubismo. El pintor, en efecto, encuentra una solución inédita, fragmentando los volúmenes y superponiendo los diferentes planos para conseguir múltiples puntos de vista (así, la nariz de las dos mujeres que ocupan el centro de la composición está representada de perfil). El espacio de la tela parece desprovisto de profundidad y todos los planos se sitúan en la superficie del cuadro. Este enfoque del tratamiento del volumen, que sigue los pasos de Cézanne, sirve de preludio al desarrollo del cubismo analítico. Para pintar este cuadro, que quedaría inacabado, Picasso realizó un largo trabajo preparatorio que atestigua sus dudas sobre el tema. La escena se sitúa finalmente en una casa cercana a la calle Avignon de Barcelona. Presenta un estudio de desnudos femeninos que continúa la trayectoria de El baño turco, de Ingres, y de Bañistas, de Cézanne. El pintor, abandonando cualquier intento de idealización del cuerpo, propone siluetas simplificadas de contornos angulosos. Los rostros de las dos mujeres del centro se sitúan próximos a la tradición pictórica española, mientras que las dos mujeres situadas a la derecha, sombreadas y extrañamente deformadas, ponen de relieve la influencia del arte africano y de Oceanía, revelando algunas de las fuentes de inspiración del pintor.



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