miércoles, 31 de julio de 2013

Samsara


Samsara (en sánscrito, 'deambular'), concepto fundamental de la doctrina de la reencarnación en el hinduismo y en el budismo, que designa el ciclo de vidas, muertes y renacimientos que cada ser sensible experimenta como consecuencia de su karma (o conjunto de acciones buenas y malas efectuadas en vidas anteriores). Cada ser viaja por esta rueda indefinida, que abarca desde los dioses hasta los insectos y el sentido de su trayectoria lo marca la índole de sus actos. Tanto el hinduismo como el budismo se esfuerzan en trascender este proceso mediante la liberación definitiva que supone el acceso al nirvana. Ambos entienden que la existencia siempre comporta sufrimiento o dolor (dukkha). La primera de las religiones citadas concibe el samsara como la transmigración del alma o atmán, de un cuerpo a otro, hasta su emancipación (moksha), fenómeno que sucede cuando consigue identificarse por entero con el Brahman, lo Absoluto. Tal emancipación, que se alcanza a través de rituales purificadores, presupone la realización del residuo del karma, mediante el castigo o la recompensa y la renuncia a los deseos terrenales.
El budismo, por contra, postula la negación de la existencia de un alma permanente (anatmán). Para los budistas, el samsara es una verdadera transmigración de las almas, en plural. El yo, un conjunto de caracteres en perpetuo cambio, se propaga a través de las sucesivas encarnaciones mediante un proceso causal denominado producción condicionada. Se asciende al nirvana mediante la iluminación producida por las Cuatro Nobles Verdades. Ahora bien, ningún yo real se mueve entre las vidas, sobreviviendo a las mutaciones. El budismo reconoce un aspecto positivo del samsara y es que conduce al ser humano a un último renacer, tras el cual, y gracias a la palabra de Buda, puede alcanzar la iluminación.



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