miércoles, 31 de julio de 2013

Sangha


Sangha, comunidad monástica budista, instituida en la antigüedad por el mismo Buda. Es la institución central del budismo primitivo, ya que en esta religión, a diferencia de lo que ocurre en el cristianismo, no existe un sacerdocio secular. Constituye, junto con la figura de Buda y sus enseñanzas, el dharma, el triple refugio contra el sufrimiento (dukkha) ligado a la existencia. Los miembros de la antigua sangha se preocupaban sobre todo de conseguir su propia iluminación. La doctrina Theravada mantiene que sólo los monjes o monjas pueden alcanzar el nirvana, por lo que el objetivo de los creyentes laicos se reduce a practicar buenas acciones con el fin de renacer bajo tal condición.
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ORÍGENES
Los primeros clérigos sangha fueron los cinco compañeros de Buda que habían practicado el ascetismo con él y a los que habló después de conseguir la iluminación. Tras el sermón de Benarés, fueron ordenados como monjes o bhikkus. Durante los meses siguientes la comunidad aumentó hasta 60 personas. Se les llamó arat (elegidos). Su maestro los envió por todas partes con el encargo de propagar la nueva enseñanza. Buda también viajó de ciudad en ciudad con idéntico propósito. Los edificios y tierras donadas por los devotos ricos sentaron las bases de las primeras congregaciones estables. A instancia de algunos seguidores, Buda abrió la orden a las mujeres. En sus primeros tiempos, los bhikkus eran mendigos itinerantes que llevaban las cabezas rapadas y túnicas sin costuras de color naranja, pero los rigores de la estación lluviosa los determinaron a construir refugios permanentes. Por lo común, vivían separados en chozas, y una vez cada 15 días, en noches de luna nueva y luna llena, se juntaban en el uposatha para recitar preces, testificar su constancia y confesar en público sus debilidades. El VinayaPitaka, que forma parte del canon básico de la enseñanza budista, Tripitaka, estableció las reglas de vida de los bhikkus. Pese a la paulatina condición sedentaria, que se fue apoderando del clero budista, la tradición del monje errante aún sigue vigente en la secta Theravada.
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ORGANIZACIÓN
Los bhikkus hacían voto de pobreza y celibato; sólo les estaba permitido poseer tres vestidos y un cuenco para pedir, amén de ciertos utensilios muy humildes. Se suponía que la limosna bastaba para sufragar sus necesidades de manutención, ya que debían abstenerse de trabajar. Las 227 reglas del VinayaPitaka aumentaron más tarde según la orientación de cada secta. No obstante, el núcleo primordial sigue intacto. Hay cuatro transgresiones que acarrean la expulsión inmediata: dar muerte a hombres o bestias, robar, mantener relaciones sexuales y presumir en exceso sobre la perfección del propio espíritu. La prohibición de matar animales conlleva al vegetarianismo de los monjes. Existen otros castigos menos graves (suspensión temporal de la condición de bhikku, pérdida del atuendo monástico, entre otros) para sancionar faltas más leves.
Al principio, en los monasterios reinaba una suerte de democracia, pero poco a poco se fueron desarrollando jerarquías internas, con abades que disfrutaban en ocasiones de un cierto poder. De cualquier modo, el hecho de que Buda se negase a designar un sucesor suyo, remitiendo toda la autoridad a la doctrina o dharma, contribuyó a que cada monje y monja se considerara igual a los demás en la tarea de buscar la salvación. No obstante, el creciente tamaño y complejidad de las sangha condujo a una división creciente de responsabilidades, y en muchos países los laicos y seguidores devotos entraron a formar parte de los monasterios. La orden femenina se extinguió en la secta Theravada alrededor del siglo V d.C. La organización y estructura de la sangha varía mucho de unas congregaciones a otras, especialmente entre Theravadas y Mahayanas. Los ropajes anaranjados, que los primeros discípulos de Buda habían confeccionado según se dice con harapos sacados de los estercoleros, han dado paso hoy a un sinfín de vestimentas realzadas con insignias de todo tipo. La costumbre de la tonsura (cortar el pelo de la coronilla) goza todavía de gran aceptación. En China se probaba la resistencia del novicio colocando resina ardiendo en su cráneo rapado.
La incorporación a una sangha es en teoría bastante fácil, puesto que sólo depende del deseo del pretendiente, aunque Buda exigió que nadie fuese ordenado sin contar con el consentimiento paterno. En China y Tíbet era obligatorio un periodo de prueba de un año antes de la admisión definitiva. En otros países, el Estado regulaba la ordenación a través de exámenes; incluso llegó a generalizarse la venta de certificados de sacerdocio.
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PRÁCTICA
Al comienzo, los integrantes de la sangha vivían dedicados a la búsqueda de su salvación personal y los miembros de la comunidad seglar los apoyaban porque recibían a cambio el incomparable regalo del dharma y porque con las atenciones para con los religiosos acumulaban méritos para futuras reencarnaciones. Sin embargo, las congregaciones budistas mantienen un grado de implicación mucho mayor con el destino de las sociedades donde se asientan hoy. El alivio de la pobreza, el cuidado de los enfermos y la educación a que consagran parte de su quehacer lo testimonian. Los bhikkus dirigen también el culto en los templos y ofician en los funerales. En algunos casos, la sangha ha desempeñado un destacado papel político, aunque sucesos como el asesinato del primer ministro de Ceilán (ahora Sri Lanka), Solomon Bandaranaike, quien murió a manos de un monje budista en 1959, constituyan una verdadera rareza. En la actualidad es de dominio público la pugna que mantienen por el control del Tíbet el gobierno de China y el Dalái-lama, el cual pertenece a la secta Dge-lugs-pa. Antaño en Japón los monasterios poseían su arsenal privado y defendían con las armas sus intereses, participando en las contiendas seculares de la época.



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