jueves, 1 de agosto de 2013

Añoranza


De vida desgraciada y anhelante, Isaacs supo encontrar en la literatura la expresión de su incurable nostalgia por lo perdido.
“Duerme”.
De Jorge Isaacs.
–No duermas, suplicante me decía,
escúchame.... despierta,–
Cuando haciendo cojín de su regazo,
soñándome besarla, me dormía.
Más tarde ¡horror! En convulsivo abrazo
la oprimí al corazón.... rígida, y yerta!
En vano la besé –no sonreía;
en vano la llamaba –no me oía;
la llamo en su sepulcro y no despierta!



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