lunes, 19 de agosto de 2013

Desertización



La desertificación es la extensión de las formas y procesos característicos del desierto a zonas en las que no se producían anteriormente. Éste es un problema medioambiental que afecta a casi la mitad de los países. Se estima que se pierden cada año entre 6 y 27 millones de hectáreas de tierra, dependiendo de las regiones, debido a la desertificación. Un 70% de las zonas áridas, que ocupan un tercio de la superficie terrestre, y en especial aquéllas que rodean los desiertos, se encuentran lo suficientemente deterioradas como para ser vulnerables a este proceso.
Más que el simple avance de las dunas, la desertificación implica una degradación del suelo tan grande que la tierra pierde la capacidad de sostener su riqueza y diversidad biológica. La principal causa de este proceso es la escasez de lluvias, pero el sobrepastoreo, la deforestación, la irrigación excesiva y las prácticas agrícolas poco apropiadas, contribuyen a acrecentar significativamente el problema. Una vez que se despoja a la tierra de su vegetación por alguna de estas causas, el viento y la erosión del agua dan lugar a unas tierras débiles y áridas que no se recuperarán en siglos.
El Mar de Aral
Un ejemplo claro de la desertificación causada por los seres humanos tuvo lugar en Kazajstán y Uzbekistán a mediados de este siglo. Para poder cubrir las demandas de la industria y de los cultivos de regadío en ambos estados, la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas desvió el curso de los ríos que desembocaban en el Mar de Aral. Sin el aporte de estas corrientes fluviales, el nivel de este mar interior descendió un tercio. Como consecuencia, los bancos de pesca situados en el litoral del Mar de Aral desaparecieron y las tierras de cultivo cercanas se perdieron a causa de la salinización y la arena arrastrada y depositada por el viento. Además, sin la influencia moderadora de esta gigantesca masa de agua, el clima se ha vuelto más severo.
Amplias zonas de África, Oceanía y del oeste de los Estados Unidos también se han visto afectadas por este proceso, creando una situación que podría agravarse especialmente en los Estados Unidos. Hace sólo 1.000 años, las Grandes Llanuras estaban cubiertas por dunas, una situación que podría repetirse en un futuro geológico cercano. Sólo en 1990, la árida zona del este de Colorado perdió más de 400.000 ha de suelo fértil.
En ocasiones, la desertificación se ha atribuido a la presión causada por el incremento de la población, pero la conexión no está clara. Incluso sin la tensión provocada por una población excesiva, los desiertos avanzan y retroceden influidos por los ciclos de las lluvias. A pesar de que a menudo se culpa al sobrepastoreo de causar la desertificación, el ganado puede servir de ayuda a las zonas áridas al empujar las semillas hacia el interior de la tierra, donde el agua puede alcanzarlas. Haciendo un uso apropiado de la tierra y de las técnicas de cultivo, incluso aquellas zonas que soportan una alta población podrían no verse afectadas por este proceso.
Numerosas naciones están tomando medidas para contrarrestar fenómenos como la erosión del suelo, a menudo causa de la desertificación. Por ejemplo, China, después de perder poblaciones y millones de hectáreas de tierra de cultivo por el avance del desierto en su extremo norte, puso en marcha en 1978 una campaña para plantar árboles y otro tipo de vegetación en las zonas de riesgo. El llamado 'gran muro verde' resultante cubre en la actualidad 22 millones de hectáreas.



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