martes, 20 de agosto de 2013

Esquimales



Las notas que Antonio de Alcedo aporta respecto a cuestiones de geografía, historia, etnología, climatología, etc. del continente americano, son de gran valor no sólo por la información fidedigna que contienen según ese momento, sino también por ofrecer la visión que sobre estas cuestiones tenía un ilustrado español de la segunda mitad del siglo XVIII.

Fragmento de Diccionario geográfico-histórico de las Indias occidentales o América.
De Antonio de Alcedo.

ESQUIMAUX, Nacion bárbara y feroz de Indios de la América Septentrional, que habita en la parte mas oriental de ella, á la otra vanda del rio San Lorenzo, y se extiende al Levante y al N en aquel dilatado pais, que se llama tierra del Labrador, enfrente de Terranova, desde 50 hasta 64 gr. de lat. sept. y desde 59 hasta 80 de long. occid. Fueron descubiertos estos Indios por los Dinamarqueses á principios de la centuria pasada; pero los hallaron tan brutales y malvados, y el país tan selvage y estéril, que no creyeron sacar ventaja alguna en hacer establecimiento en él, ni en comerciar con ellos. El nombre suponen que era Esquimantsic, que en dialecto Albenaquio significa comedores de carne cruda, por ser los únicos que en aquella parte la comen así, pues los demas acostumbran cocerla ó secarla al sol. Por su aspecto, costumbres y lengua parecen distintos de todos los Indios de la América, y probablemente se puede creer que son descendientes de los Groenlandios; pero tienen una índole tan feroz y brutal, que no hay Nacion Europea que quiera tener trato con ellos, y los pocos que hacen el de las pieles, que es la única mercancía que traen á cambio de quincalla, se ven precisados á estar distantes, y no permitirles que se acerquen muchos juntos, porque quando sucede esto no tienen reparo en asesinar á los compradores; aborrecen á todos los Europeos, y siempre están dispuestos á hacerles daño, y muchas veces vienen á la Costa á cortar por la noche los cables á las embarcaciones con la esperanza de verlos naufragar: son por lo comun grandes, robustos y ágiles, de color tan blanco como los Europeos, porque siempren están cubiertos aun en lo mas cálido de la estacion; tienen la barba roxa, siendo los únicos Americanos que tienen barbas, y la dexan crecer hasta los ojos, lo qual les da un aspecto fiero; los ojos son pequeños, los dientes grandes y separados, y el cabello comunmente negro ó castaño, y muy encrespado, y sus costumbres y modales no desmienten nada tan horrible fenomeno; son fieros, salvages, inquietos, desconfiados, y siempre dispuestos á hacer daño, por cuya razon, y la del poco tráfico que hay con ellos, no se saben sus particulares disposiciones. Para vestirse hacen camisas de las vexigas, vientre y pieles de pescados, acomodándolas muy bien; pero no pasan de medio cuerpo en los hombres, y de las rodillas en las mugeres, sobre ellas llevan una casaquilla corta de piel de oso ó de otra fiera, como perro ó vaca marina, con una capucha unida por detrás con que cubren la cabeza quando hace mal tiempo, de modo que apenas se les puede ver la cara. Tambien usan calzones y botines de las mismas pieles, adornados exteriormente con otras mas finas, como de martas, armiños &c. Las casacas de los hombres solo les llegan á la mitad del muslo, y las de las mugeres hasta la pantorrilla, y unos y otros las atan con un ceñidor, del qual llevan pendiente alguna joyuela de oso, de pescado ó de otro animal, ó alguna quincalla de las que reciben de los Europeos: en el Verano viven en cabañas descubiertas al ayre, y en Invierno en cavernas subterraneas: los Franceses han hecho en diferentes ocasiones algunos fuertes y Pueblos en sus fronteras, como son Cartier, San Nicolas, Chichequedéc, Puerto Nuevo, Portobelo &c. con esperanza de civilizarlos y establecer comercio con ellos, y para defender los Misioneros destinados á predicarles y convertirlos; pero la fiereza é indocilidad que han encontrado siempre ha hecho que vayan en decadencia en vez de aumento: se computa que llegan á 30 los que hay capaces de tomar armas; pero tan cobardes que 500 Christianos de la Bahía de Hudson baten comunmente á cinco ó seis mil Esquimaux: son tan temibles en la mar como en tierra, pues con sus canoas, de que hay algunas capaces de 30 y de 40 hombres, impiden la pesca del bacalao, de modo que los Maloinos del N y los Españoles de Puerto Chova se ven precisados á armar algunas barcas para proteger á sus pescadores, no hacen mas que cruzar en Terranova y en el estrecho de Bellisle, pero rara vez se arriesgan mas allá por temor de encontrar otros bárbaros mas temibles que ellos: los viageros que han estado en este país dicen que hay en él una raza particular de pigmeos que no pasan de tres pies, y son sumamente gruesos, y sus mugeres aun mas pequeñas; pero que no hay Nacion en el mundo que sea mas miserable. Los Esquimaux de quienes son esclavos los tratan con mucho rigor, y solo por una gracia particular les permiten beber agua dulce, muy escasa allí, donde no hay otra que la de la nieve derretida, porque el sumo frio cierra de tal modo las venas de la tierra que no permite paso al agua si no á mucha profundidad, congetura comprobada por algunos marineros del N, que han hallado en las orillas del mar pedazos de hielo enormes que destilaban una agua muy buena: estos Indios están acostumbrados á beber agua salobre de muchas lagunas que hay en lo interior del país: los Dinamarqueses que el año de 1605 navegaron hasta mayor latitud que nadie en la Bahía de Hudson, dicen que hallaron una raza de hombres muy pequeños que tenian la cabeza quadrada, el color obscuro, y los labios gruesos, que comian la carne y el pescado crudos, y no los pudieron hacer comer pan, carne cocida, ni beber vino, en cuyo lugar bebian aceyte de ballena: las canoas de estos pigmeos tenian 10 ú 12 pies de largo, hechas de pedazos de huesos de ballena del grueso de un dedo, cubiertas por ambas partes de pieles de vaca marina, cosidas con nervios de animales; otras dos pieles forman la cubierta de la canoa, dexando solamente una abertura en medio para el que rema, que se la ata á la cintura, de modo que no entra una gota de agua aunque le pase por encima, la fuerza de ésta embarcacion consiste en sus dos extremos, en que está bien unido el hueso de ballena, y tan fuertemente cosido, que resiste en la tempestad mas violenta; cada una la maneja un solo hombre que va sentado sobre sus piernas, las mangas de la casaca estrechamente unidas á las mufiecas, la cabeza cubierta con la capucha que está cosida á la casaca, y así no le puede entrar agua; tiene con ambas manos un remo muy ancho de cinco á seis pies de largo, que le sirve al mismo tiempo de remo, de timon y de contrapeso, y son diestrísimos en manejar estas embarcaciones con mucha agilidad: los Esquimaux tienen ademas de estas otros bastimentos mas grandes, semejantes á las chalupas de Europa, cuyo interior es de maderas, cubiertas tambien con pieles como aquellas, en que van 150 personas al remo y á la vela; están en guerra continua con los Europeos que habitan cerca del golfo de San Lorenzo, que muchas veces han cogido esclavos á algunos, y con la servidumbre y distancia de su país han suavizado algo sus costumbres bárbaras y feroces (como los lobos y los osos de que abundan aquellos horribles desiertos) sin leyes, principios ni vida civil, que apenas se diferencian de las bestias mas que por la figura humana, haciéndose mansos y racionales luego que están entre gentes que usan de esta noble facultad, que distingue al hombre de un modo superior entre todo el resto de las criaturas: los Esquimaux son los únicos que vienen á la Costa de Terranova del continente del Labrador á pescar y comerciar con los Europeos, y nadie creeria que sobre los espantosos escollos de hielo, que algunos son tan grandes como las Islas de la Bahía de Hudson, se encontrasen hombres venidos por la posta; pero es cierto que se han visto muchas veces vagar errantes en aquellos escollos sobre las aguas, llevados al arbitrio de las corrientes y de los vientos, causando asombro á los que los ven quando ellos no tienen el menor temor, porque así como llevan sus canoas á todas partes nunca están en riesgo por qualquiera cosa que les suceda, y si estos escollos de hielo se tropiezan saltan del uno al otro sin dificultad, si están distantes van en sus canoas hasta coger alguno, haciendo lo mismo quando la canoa se rompe contra alguno, de modo que les sirve de asilo en el naufragio aquello en que miraban su ruina: los Micmakes, que habitan en la Acadia, han hecho mucho tiempo guerra á los Esquimaux, y para atacarlos en sus cavernas no se han detenido en hacer 30 ó 40 leguas por mar en canoas hechas de cortezas de árboles: finalmente los Esquimaux no tienen semejanza alguna con los otros habitantes del Canadá ni demas Indios en lengua, costumbres, modo de vivir, y color de sus cuerpos y cabellos; y al contrario, tienen tanto de los Pueblos Septentrionales del Asia, que parece probable discurrir que descienden de estos, como el que un país tan poco habitable como este tenga menos antigüedad su Poblacion que los demas de la América: los Ingleses conduxeron á Londres, y presentaron al Rey una muger de estos Esquimaux el año de 1773. Este país fué cedido á la Gran Bretaña por la paz de Utrech el año de 1713; pero á excepcion de tal qual establecimiento en el fondo de la Bahía de Hudson, no hay otro alguno: los Indios y los Franceses del Canadá van á caza por la utilidad de las pieles.
Fuente: Alcedo, Antonio de. Diccionario geográfico-histórico de las Indias occidentales o América. 5 vols. Madrid: Imprenta de Benito Cano, 1786-1789.



0 comentarios:

Publicar un comentario

Entradas populares