martes, 20 de agosto de 2013

Gatos


El gato se convirtió en acompañante del hombre más bien tarde, hace aproximadamente 4.000 años en Egipto. No se sabe muy bien el motivo que llevó a los egipcios a domesticar al gato salvaje. Puede que se amansaran por motivos prácticos, ya que el gato acababa con las plagas de roedores que asolaban las tiendas de cereales, o por motivos religiosos, pues el gato desempeñó un importante papel en la religión egipcia como representación de la diosa Bastet.

El gato salvaje, a diferencia de los antepasados de todos los demás animales domésticos importantes, no es sociable. No es difícil imaginar cómo los grupos humanos pudieron hacer las veces de jaurías, piaras, rebaños o manadas para lobeznos, jabatos, borregos o terneros salvajes, pero lo que no es tan fácil es saber por qué una cría salvaje de gato habría de acceder a tener contacto con los humanos, si no fuera para asegurarse los alimentos.

El solitario gato salvaje hizo que su descendiente doméstico, cuyo comportamiento recuerda al de sus antepasados en muchos aspectos, heredase esa tendencia a ser independiente. De hecho, excepto algunos cambios sin importancia en el color, la complexión y el tamaño, la mayoría de los gatos domésticos tienen una apariencia física que se parece hasta límites insospechados a la de sus antecesores salvajes.
Actualmente viven en todo el mundo y hacen las delicias de millones de personas que disfrutan de ellos como mascotas. Además de estos gatos de compañía, también existen los gatos trabajadores que eliminan a los animales indeseables en granjas, ranchos y pueblos. Aunque de mal carácter, tanto los gatos salvajes como los de casa pueden reducir colonias de aves y mamíferos de pequeño tamaño.



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