miércoles, 21 de agosto de 2013

Hada


Las hadas son seres fantásticos presentes en la literatura popular universal desde la antigüedad. Descubra el mundo fascinante de estos personajes en el siguiente texto.
Hada
Según la tradición popular, el hada es un ser fantástico e inmortal, normalmente con aspecto humano, que vive en el imaginario país de las maravillas y que, con ayuda de la magia, interviene en los asuntos de los seres mortales; en el reino de las hadas viven también geniecillos, gnomos, elfos, trolls, enanos, brujas, magos, genios, silfos, ondinas y ninfas.
La creencia en las hadas es algo constante en todos los países y procede de antiguas tradiciones. El origen parece estar en la Italia de la antigua Roma (véase Mitología romana), donde ellas determinaban el destino, igual que las Parcas, y estaban dotadas de poderes proféticos. Las fatae acompañaron a la soldadesca romana en todas sus campañas, de ahí que se asentaran, y su nombre evolucionara, en todos los lugares donde estuvo el Imperio. Así, pues, el término latino fata dio: en español, hada; en francés, fée; en alemán, fee, y en inglés, fairy. Las hadas no pasaron a Grecia porque ya estaban instaladas las dríades y las ninfas, pero sí fueron a toda América en compañía de los colonos y los soldados. Son criaturas similares a las hadas las apsaras y los gandharvas, de la mitología hindú, y Hator, de la mitología egipcia.
Naturaleza de las hadas
La función primitiva de las hadas era aparecer en la casa donde iba a tener lugar un nacimiento para proteger a la parturienta y regalar un don al recién nacido, pero si no recibían un trato amable, se ofendían y entonces maldecían a la familia. Con el paso del tiempo fueron interviniendo cada vez más en los asuntos humanos.
Las hadas son seres femeninos y su tamaño varía. Los animales pueden verlas pero los humanos no, excepto en la Noche de San Juan, si hay luna llena, y entonces se las puede ver bailando; en el caso de que estas sobrenaturales criaturas sorprendan a un humano mirándolas, pueden hechizarlo. Sin embargo, cuando ellas lo desean, utilizan su glamour (cualidad innata y exclusiva de las hadas que les permite cambiar de aspecto, cautivar a los mortales y conceder dones) para dejarse ver. Son muy curiosas, sensibles y se enfadan con facilidad, por lo que hay que tratarlas con mucho tacto y delicadeza. No hay hadas malas y buenas, sino que cambian de carácter, como todo el mundo, aunque, en general, son amables, simpáticas y muy divertidas. Su mayor maldad es robar a un niño recién nacido de su cuna y reemplazarlo por otro o dejar en su lugar alguna muestra de que han sido ellas; esto lo hacen cuando creen que han recibido un agravio, dada su sensibilidad.
Hay hadas que viven solas, y otras gregarias que lo hacen en una comunidad dirigida por la reina. La sociedad total de las hadas está regida por la reina suprema, Titania, estricta, justa y bellísima, y el príncipe Oberón, compasivo, pendenciero y muy enamoradizo; como se trata de una sociedad matriarcal, Oberón es un príncipe consorte.
Las hadas en la literatura
La literatura tradicional y la de autor se han ocupado ampliamente de las hadas y a muchos de estos libros se debe el amplio conocimiento que hoy se tiene de ellas. Hay un género literario dedicado exclusivamente a este asunto, como son los cuentos de hadas, y también la literatura infantil y juvenil les concede una gran importancia. Así se conoce incluso el nombre de muchas hadas, como Morgana, por la Leyenda del rey Arturo; Melusina, por Historia de la linda Melusina, de Jean d’Arras; Campanilla, por Peter Pan, de J. M. Barrie; o Hada Azul, por Pinocho, de Carlo Collodi. Titania viene descrita tanto en Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare, como en La reina de las hadas, de Edmund Spenser. Libros importantes que tratan de las hadas son Comus, de John Milton; Cuentos de mamá Oca, de Charles Perrault; Cuentos para la infancia y el hogar, de los hermanos Grimm, y Los Cuentos y Ondina, de E. T. A. Hoffmann, entre otros.



0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Entradas populares