lunes, 26 de agosto de 2013

“Oda a Julio Antonio”.


Las Odas constituyen el género más significativo dentro de la producción literaria de Horacio. Como se aprecia en la 'Oda a Julio Antonio', que comienza con un reconocimiento del aporte del poeta griego Píndaro, el homenaje es un pretexto para detenerse en imágenes y analogías con el mundo de la naturaleza.

“Oda a Julio Antonio”.

De Horacio.

(«Pindarum quisquis.»)
Todo el que á Píndaro emular pretenda,
álzase, Julio, con dedálea hechiza
pluma de cera, para dar al ponto
vítreo su nombre.
Como torrente por la lluvia henchido
alto, que salva las natías vallas,
hierve y profundo sus inmensas olas
Píndaro lanza.
Siempre conquista la febea láurea,
ora por entre ditirambo osado
nuevas palabras destrabadas ruede,
libre de lazos;
Ora los dioses, ya los reyes cante:
casta divina que postró con muerte
leal los centauros; que postró la horrenda
ígnea Quimera.
Ó ya celebre los que tornan divos:
púgil y biga con la elea palma,
dándoles dones cuyo precio excede
cien monumentos.
Sea que llore con la esposa flébil
muerto al esposo juvenil, y su alma
y áureas virtudes, desde el orco negro,
suba á los astros.
Ráfaga, Antonio, poderosa eleva
hasta los cielos al dirceo cisne
siempre que se alza. –Yo, matina abeja,
que entre la selva
Coge el tomillo fatigosa, el grato,
sobre las ribas de la uvosa Tíbur
formo pequeño con labor paciente
yo mis cantares.
Fuente: Jünemann, Guillermo. Antología universal. Friburgo: Herder, 1910.



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