martes, 27 de agosto de 2013

Oratorio


El escritor alemán Clemens Maria Brentano es un representante del género fantástico dentro de la literatura romántica. En el Romancero del rosario, publicado póstumamente en 1852, la fantasía se pone al servicio de la exaltación de la fe católica.

“Texto para el oratorio de Ett”.
De Clemens María Brentano.
Han cantado tanto canto,
y una sola es su canción:
la red mágica, el encanto,
y la gracia, el corazón.
Nada oí, oí tan sólo
tu pecho infantil latir;
y sobre él soñaba dulce
mi alma, abierta sólo á ti.
Sólo oí de mirto ondeante,
y del sonreírme el lis,
de celajes por la luna,
de astros mirándome á mí.
Sólo oí: «Dulce es la tilia;
leve, el corzo; el pez, cristal;
juega almita dentro al niño:
ondina en el fontanal.»
Lo que mece la armonía;
lo que anhela y vuela allí,
es amor que blando halaga,
del momento en el asir.
Toda esa armonía inmensa
toda teje un sólo son:
«Dulce es dulce amor: no hay nada
como esa palabra amor.»
Es en él lo feo, bello;
la pobreza es rica en él;
ciérnese esa alma de niño
que á besar alienta en él.
Cómo esa visión tan pura,
fina, cándida, hoy, se ve:
sílfide sobre los prados;
una rosa es su broquel.
¿Quién tan bella la ataviara:
ámbar, perlas y marfil?
¿Quién su corazón ornara:
cuna de ángeles gentil?
¿Quén leve á danzar la mueve,
y hasta á su pie da candor?
¿Quién la alza, cual lleva el aura
ansias dulces del amor?
¿Quién su fino cuello mece,
como flor cabe el raudal?
¿le teje en la negra trenza
el suave infantil soñar?
¿Quién vistió esa alma criatura?
¿Quién sobre ella se inclinó?
¿Quién al seno la ha estrechado?
–Mi hechizo, mi dulce dios.
Fuente: Jünemann, Guillermo. Antología universal. Friburgo: Herder, 1910.



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