viernes, 30 de agosto de 2013

Vacas



El uro o aurochs, buey salvaje que una vez vivió en Eurasia y África septentrional, es el antepasado de la mayor parte del ganado vacuno que conocemos hoy en día. A pesar de que sus descendientes domesticados suman más de mil millones y son, después del hombre, el grupo más numeroso de mamíferos, los uros originales han desaparecido.
En Grecia se han encontrado restos de vacas domesticadas de hace 8.500 años, pero puede que los uros fuesen domesticados incluso antes en otros lugares. Algunas pruebas genéticas hacen creer a los científicos que las vacas domesticadas surgieron de manera independiente en las antiguas civilizaciones del sur de Asia, el norte de África y el sureste de Europa a partir de diferentes razas locales de vacas salvajes. Estos científicos creen que muchas de las características de las distintas razas de hoy en día diferenciaban a las distintas poblaciones de uros desde el principio (calaveras anchas o estrechas, cuernos largos o cortos, lomo recto o encorvado).
En todos los lugares donde aparecieron, las vacas domesticadas se emplearon como animales de carga y dieron un pequeño empujón a la revolución agrícola al tirar de los arados que abrían surcos en el suelo.
Hoy en día, mucho ejemplares siguen tirando de carros, carretas, arados y trineos, dan vueltas alrededor de los molinos y norias de agua y son utilizados en la siega de cereales, pero el ganado vacuno se cría sobre todo para obtener carne y leche. La carne de los becerros se comercializa para el consumo humano con el nombre de carne de ternera y la de los ejemplares mayores como carne de vaca. De la piel de estos animales se obtiene cuero y sus huesos, cuernos, pezuñas, sangre y órganos internos dan lugar a gran variedad de productos, como fertilizantes, piensos para animales, pegamentos, gelatinas, jabones y medicamentos. Su leche se consume tal cual o se transforma en nata, mantequilla, queso y yogur. Los excrementos de las vacas se pueden utilizar como combustible.
El ganado vacuno, que se ha mantenido en todas las regiones templadas y tropicales del planeta, es especialmente numeroso en zonas cubiertas por praderas y sabanas. En Europa y en los alrededores de los Grandes Lagos de América del Norte abundan los rebaños que se crían para producir leche y otros propósitos. La mayor concentración de ganado vacuno es la del valle y la llanura del río Ganges, en India, donde una enorme población de agricultores que habita una región sometida a la inestabilidad de las lluvias monzónicas ha dependido desde la antigüedad de las vacas para tirar de los arados. En India eran tan indispensables para el trabajo que se convirtieron en animales venerados y se prohibió sacrificarlos y comer su carne.



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