domingo, 1 de septiembre de 2013

Cancionero, de Petrarca


El Cancionero de Francesco Petrarca se convirtió, desde su aparición, en el modelo de la poesía renacentista europea. No es de extrañar. El amor entendido como idea sublime, la tensión humana entre realidad y utopía o deseo, la aspiración a la fama y la perfección se expresan en un lenguaje equilibrado lleno de sonoridad y belleza plástica. En la composición que sigue puede interpretarse la entrega amorosa del poeta como humana o simbólica.

Composición [CXXVI] del Cancionero.
De Francesco Petrarca.
Claras y dulces aguas
donde los bellos miembros
puso aquella a quien sólo creo señora;
gentil rama en que quiso
(con suspiros me acuerdo)
hallar para su bello flanco apoyo;
hierba y flor que el vestido
gracioso recubriera
con su angélico seno;
sereno aire sagrado
en el que Amor me hirió con bellos ojos:
escuchad juntamente
mis postreras palabras doloridas.

Si ha de ser mi destino,
y de ello cuida el cielo,
que cierre Amor mis ojos sollozando,
que el cuerpo miserable
halle gracia en vosotros,
y vuelva a su mansión desnuda el alma.
La muerte menos dura
será si así lo espero
en el dudoso paso,
que el espíritu triste
nunca podría en puerto más sereno
ni en más tranquila fosa
escapar de la carne y de los huesos.

Acaso llegue un tiempo
en que al usado sitio
torne la fiera bella y apacible,
y donde me prendiera
aquel bendito día,
vuelva la vista alegre y deseosa,
buscándome, y ¡oh pena!,
ya tierra entre las piedras
viéndome, Amor le inspire
de forma que solloce
tan dulcemente que merced me implore,
y del cielo la obtenga,
secándose los ojos con el velo.

De las ramas caía
(qué dulce en la memoria)
de flores una lluvia en su regazo;
y ella estaba sentada
humilde en tanta gloria,
por el nimbo amoroso recubierta.
Una cayó en el manto,
otra sobre las trenzas,
que oro pulido y perlas
mostrábanse aquel día;
posábase una en tierra, y otra en agua;
y alguna en leves giros
parecía decir: «Aquí Amor reina.»
Fuente: Petrarca, Francesco. Cancionero. Estudio introductorio de Nicholas Mann. Preliminares, traducción y notas de Jacobo Cortines. Madrid: Cátedra, 1984.



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