domingo, 17 de marzo de 2013

Biografía de Gottfried von Strassburg



Gottfried von Strassburg o Godofredo de Estrasburgo (c. 1170-1215), poeta alemán cuya obra maestra es el poema caballeresco Tristán.
Aunque este poema épico, escrito en alto alemán medio, quedó inacabado y se inspira en una leyenda bretona anterior, Tristán (1210), coloca a su autor entre los más grandes poetas alemanes de la edad media. La leyenda de Tristán había sido utilizada por los troveros franceses de principios del siglo XII (véase Poesía trovadoresca). El Tristán de Gottfried, que se basa en la versión del trovador anglonormando Thomas de Inglaterra, dio a la historia la forma con la que será utilizada muchas veces por poetas posteriores y por Richard Wagner en su ópera Tristán e Isolda (1859). El poema de Gottfried es destaca por su fluidez estilística, su construcción artística y por su perspicacia psicológica. Quedó inacabado a la muerte de Gottfried, aunque dos poetas menores del siglo XIII intentaron terminarlo.


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Biografía de Vicente Fidel López


Vicente Fidel López (1815-1903), historiador, escritor y político argentino. Hijo del poeta y político Vicente López y Planes, nació en Buenos Aires, en cuya Universidad estudió. Hubo de exiliarse en Chile desde 1840 hasta 1852, debido al régimen dictatorial de Juan Manuel de Rosas. En ese país, donde coincidió con el también escritor y político argentino Domingo Faustino Sarmiento, publicó un Manual de historia de Chile (1845) y fundó el ateneo y periódico El Progreso. Ya en Argentina, escribió una serie de novelas de carácter histórico con la intención de narrar literariamente el devenir de su patria desde el mismo periodo colonial. Así, dio a la luz obras como La novia del hereje (1854) o La loca de la guardia (1896), con evidente influjo del romanticismo del escritor escocés Walter Scott. Pero su mayor aportación fue, sin duda, la Historia de la República Argentina (1883-1893), en la que recogía su propia visión historiográfica, tan opuesta a la del presidente y escritor Bartolomé Mitre, con quien polemizó a menudo. Desempeñó diversos cargos públicos, como el de ministro de Hacienda (1890-1892) del presidente Carlos Pellegrini o el de rector de la Universidad de Buenos Aires (1868), ciudad en la que falleció en 1903.


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Biografía de Juan María Gutiérrez



Juan María Gutiérrez (1809-1878), ensayista argentino, considerado el primer crítico literario de su país.
Nacido en Buenos Aires, se licenció en Derecho en su ciudad natal (1834) y formó parte de la generación del 37, que después se aglutinó en torno al Salón Literario y al centro político Asociación de Mayo. Durante la dictadura de Juan Manuel de Rosas fue apresado y más tarde se exilió en Montevideo. Viajó por Europa, Perú y Ecuador, realizando estudios de archivo. Vivió en Río de Janeiro (Brasil) y Valparaíso (Chile), donde dirigió la Escuela de Náutica. De regreso a su país ocupó sucesivamente los cargos de diputado, ministro del Gobierno y de Relaciones Exteriores, y rector de la Universidad Nacional de Buenos Aires (1861-1873). Cumplió una intensa labor de periodista. En 1875 fue nombrado correspondiente de la Real Academia Española, cargo que rechazó.
Su obra consiste mayormente en la edición crítica de escritores americanos, como Pedro de Oña, Esteban de Luca y los poetas de la antología América poética (1840). También escribió poesía, como Los amores del payador (1838), de corte gauchesco (véase Poesía gauchesca). Murió en Buenos Aires.


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Biografía de Juan Bautista Alberdi


Juan Bautista Alberdi (1810-1884), escritor, sociólogo, jurista y político argentino, nació en Tucumán y murió en París. Su padre, Salvador de Alberdi, era un inmigrante vasco dedicado al comercio y cuya formación cultural le permitió difundir las ideas del Contrato social de Rousseau en Tucumán. Su madre, Josefa Rosa de Aráoz y Valderrama, era aficionada a las letras. Realizó los primeros estudios en su ciudad natal. En 1824 recibió una beca para estudiar en el Colegio de Ciencias Morales de Buenos Aires, donde conoció a Miguel Cané (padre), con quien compartió la lectura de Julia, de Rousseau. Su obra ha ejercido una considerable influencia en las instituciones políticas argentinas.
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PRIMERAS OBRAS
Entre finales de la década de 1820 y comienzos de la de 1830 desarrolló su gusto por la música, improvisando y componiendo minués, valses y cielitos, y tocando el piano y la flauta. Las primeras obras de Alberdi son, precisamente, dos pequeños tratados donde sintetiza sus teorías sobre la música: El espíritu de la música a la capacidad de todo el mundo y Ensayo sobre un método nuevo para aprender a tocar el piano con la mayor facilidad, ambos de 1832.
En la década de 1830 profundizó sus contactos con la generación romántica, especialmente con Esteban Echeverría y Juan María Gutiérrez. Esta relación culminó en 1837, con la inauguración del Salón Literario, en la que participaron escritores como Vicente Fidel López y Marcos Sastre. Ese mismo año publicó Memoria preliminar al estudio del derecho. Poco antes, en 1834, escribió la Memoria descriptiva de Tucumán, cuyo análisis consistía en la refutación de la teoría de Montesquieu acerca del influjo del clima en la tendencia a la libertad o esclavitud de los pueblos.
Preocupado por la continuidad de la tradición revolucionaria de mayo de 1810 y unido a sus contemporáneos por la oposición al gobierno de Juan Manuel de Rosas, Alberdi escribió para la Asociación de la Joven Argentina, sucesora del Salón Literario, la XIII Palabra Simbólica, en la que se afirmaba “la abnegación de las simpatías que pueden ligarnos a las dos grandes facciones que se han disputado el poderío durante la revolución”. Fiel a los principios del liberalismo, Alberdi aspiraba a una posición equidistante de la tendencia unitaria y de la tendencia federal (“las dos grandes facciones”). Véase Guerra Civil argentina.
Su labor periodística se inició en La Moda, gacetita semanaria de música, de poesía, de literatura, de costumbres, de modas, dedicada al bello mundo federal, cuyo primer número apareció en noviembre de 1837. Allí publicó artículos de costumbres al estilo de Mariano José de Larra (Fígaro), firmados con el seudónimo Figarillo. El propio Alberdi se definía de la siguiente manera: “yo soy el último artículo, por decirlo así, la obra póstuma de Larra”. Rosas ordenó la clausura de la revista en 1838.
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PRIMER EXILIO (URUGUAY)
A finales de ese mismo año, Alberdi se exilió en Montevideo, donde reabrió el semanario con el nombre El iniciador, de fugaz duración. En este nuevo período publicó dos obras teatrales: Crónica dramática de la Revolución de Mayo (1839) y El gigante Amapolas y sus formidables enemigos, o sea fastos dramáticos de una guerra memorable (1841).
Ante la crítica recibida por haber tratado la revolución de Mayo y a sus hombres “en las formas ligeras del drama”, Alberdi respondía que se había propuesto “encerrar a la vez lo que le daba la historia y lo que le daba la gana”. Para la Crónica dramática de la Revolución de Mayo había planeado cuatro partes: la opresión; el 24, o la conspiración; el 25, o la revolución; y la restauración, pero sólo llegó a publicar la segunda y la tercera. En su intento de otorgar coherencia estética a su obra, elaboró una definición del género utilizado: “crónica”, porque se basa en actas y memorias (lo real); “dramática”, porque se apoya en la tradición popular (lo fantástico).
El gigante Amapolas (Rosas) continúa la experiencia humorística y satírica de sus artículos de La Moda. “Peti-pieza en un acto”, esta obra ridiculiza no sólo a Rosas sino también a los generales que conspiraron contra él (Mosquito, Mentirola y Guitarra), a los que acusa de falta de unidad, ansias de poder y cobardía. El triunfo de Rosas se explica por la ineptitud de los jefes y se contrapone al elogio de las revoluciones anónimas.
De 1842 es el artículo “Ideas para presidir a la confección del curso de filosofía contemporánea”, en el que afirma, seguramente influido por Voltaire, que “la tolerancia es la ley de nuestro tiempo” y que “la regla de nuestro siglo es no hacerse matar por sistema alguno”. Todo sistema de pensamiento, según Alberdi, debe tener en cuenta: 1) los problemas de organización social, que se expresan en la política constitucional y financiera; 2) las costumbres y usos, en la literatura; 3) los hechos de conciencia y los sentimientos íntimos, en la moral y la religión; y 4) la concepción que engloba el camino y el fin señalado por la Providencia para los estados americanos, que se manifiesta en la filosofía de la propia historia del país y en la filosofía de la historia en general.
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SEGUNDO EXILIO (CHILE)
En 1843 tuvo que marcharse de Montevideo y emprendió un viaje por mar a Europa. De esta experiencia surgieron libros como El Edén, compuesto por textos en prosa y en verso, estos últimos corregidos por su amigo Juan María Gutiérrez; Veinte días en Génova; y el poema en prosa “Tobías o la cárcel a la vela”, escrito durante el viaje de regreso a América, concretamente a Valparaíso, donde permaneció diez años.
Fue colaborador del periódico El Mercurio. Se licenció en la Universidad Nacional de Chile, regida en ese entonces por Andrés Bello, en la que presentó la tesis Memoria sobre la conveniencia y el objeto de un Congreso Organizador Americano (1844). De 1846 es la Biografía del General D. Manuel Bulnes, presidente de la República de Chile. Se vinculó con Domingo Faustino Sarmiento, con quien tuvo su primer conflicto al instarle a abandonar la ortografía y las modificaciones gramaticales que éste había propuesto. En el ensayo Acerca de la acción de la Europa en América desarrolló sus ideas sobre la necesidad de una política inmigratoria, pensando en las razas europeas más avanzadas. En 1847 escribió La República Argentina, treinta y siete años después de su Revolución de Mayo (1847).
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EUROPA O EL TERCER EXILIO
A la caída del gobierno de Rosas, gracias a la acción dirigida por el general Justo José de Urquiza, escribió Bases y punto de partida para la organización política de la Confederación Argentina (1852), obra que influyó poderosamente en la redacción de la Constitución de ese mismo año. Los temas más importantes de este libro son la defensa del libre comercio, la libre navegación de los ríos, la exaltación de la industria como base del progreso. Propone además el sufragio calificado por la instrucción y la fortuna e insiste en la necesidad de la inmigración (“gobernar es poblar”) de origen nórdico. Su apoyo a Urquiza le valió las críticas de Sarmiento expuestas en Las ciento y una, a las que Alberdi respondió en 1853 con las cuatro Cartas sobre la prensa y la política militante de la República Argentina (conocidas como Cartas quillotanas). También enemistado con Bartolomé Mitre, se dedicó casi exclusivamente a la redacción de opúsculos en los que manifestaba su descontento con la política porteña: Elementos de derecho público provincial para la República Argentina (1853), Estudios sobre la constitución argentina de 1853, Sistema económico y rentístico de la Confederación (1855), entre otros.
En 1855 fue enviado en misión diplomática a Europa. Su objetivo era impedir que las naciones extranjeras reconociesen a Buenos Aires como estado independiente de la Confederación Argentina. Firmó en España un acuerdo por el que se ratificaba la independencia argentina. En 1862, dadas las diferencias políticas con los gobernantes del momento –a quienes consideraba sucesores de Rosas con ropaje liberal-, fue separado de su cargo y decidió continuar la lucha desde París. “En los pueblos de raza latina”, dijo, “sólo es profeta en su país el que está fuera de su suelo… Sólo de fuera se puede servir a la unidad nacional. La patria necesita algunos centinelas avanzados o destacados, lanzados en el extranjero, para que le avisen y adviertan sus peligros. Éste es el rol que tendré que llenar desde Europa y Chile”.
Declarada la Guerra de la Triple Alianza, escribió varios folletos contra el imperio brasileño que aparecieron reunidos bajo el título El Imperio del Brasil ante las democracias de América. En 1871 escribió una curiosa obra satírica titulada Peregrinación de Luz del Día, o viaje y aventuras de la Verdad en el Nuevo Mundo. Coherente con la idea de que “la gloria es la plaga de nuestra pobre América del Sud”, Alberdi se propuso en esta obra realizar una disección de los vicios del poder eligiendo distintos personajes de la escena universal: Tartufo (Sarmiento); Don Quijote (Mitre), preocupado por fundar una república de carneros en la Patagonia; la corte de los aduladores representados por Tenorio, Basilia y Gil Blas. Fígaro (el propio autor) culmina el texto con un discurso sobre el “sufragio universal de la universal ignorancia”.
Salvo un breve periodo entre 1879 y 1880, Alberdi permaneció en el exilio europeo sin dejar por ello de escribir sobre lo que consideraba su sistema de pensamiento y de fustigar las traiciones de los liberales en el poder. En 1874 escribió las Palabras de un ausente en que explica a sus amigos del Plata los motivos de su alejamiento. Ese mismo año fue nombrado miembro correspondiente de la Real Academia Española. En el artículo titulado De los destinos de la lengua castellana en la América antes española, cuestionó la pretensión colonial de España, visible en las academias instaladas en los diversos países de América: “las lenguas no son obra de las Academias; nacen y se forman en la boca del pueblo, de donde reciben el nombre de lengua, que llevan”.
Su última obra se titula La República Argentina consolidada en 1880 con la ciudad de Buenos Aires por Capital. Entre los escritos póstumos cabe destacar El crimen de la guerra. Allí proponía Alberdi la formación de una Sociedad de Naciones para preservar la paz, a la que consideraba la cara complementaria de la libertad. Desde el punto de vista religioso, reivindicaba el cristianismo por sus postulados de armonía y por su universalidad. Consideraba el comercio como un remedio contra la guerra por su capacidad de unir a los pueblos en sus necesidades comunes. Si la guerra implica despoblar resulta, por tanto, negadora de cultura, industria y civilización.
Dejando de lado deslices ideológicos (propios, por otra parte, de la época) como el concepto de ineptitud racial aplicado a la población indígena, la importancia de Alberdi reside sobre todo en su utópica defensa de una filosofía como principio de unidad nacional, así como en su rechazo de los partidos y facciones. En una carta del año 1876, refiriéndose a Rosas, se preguntaba: “¿Estoy menos proscripto que el general, por haber sido opositor a su gobierno? ¿No es curioso que los dos estemos en Europa llevando una vida solitaria, el Canal de la Mancha de por medio?”.


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Biografía de Bartolomé Mitre



Bartolomé Mitre
Bartolomé Mitre

El argentino Bartolomé Mitre no fue tan sólo un hombre de Estado, sino que también escribió una visión histórica que aparece tanto en sus textos historiográficos como, incluso, en sus propios textos legales. En el mensaje que acompañaba a su proyecto de federalización de la ciudad de Buenos Aires (mayo de 1862), manifestó que dicha capital "es el asiento natural de las autoridades nacionales y que para que ellos puedan responder a las esperanzas y a las necesidades del pueblo, es necesario que cuenten con medios propios y eficaces y estén rodeados de la dignidad que corresponde a los que han de representar la soberanía nacional, haciendo que la ley común sea una verdad para todos".

Bartolomé Mitre (1821-1906), político, militar, diplomático y escritor argentino, presidente de la República (1862-1868), indiscutible figura intelectual y política sudamericana de la segunda mitad del siglo XIX, protagonista señero de la organización y surgimiento de la Argentina moderna.
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OPOSITOR A JUAN MANUEL DE ROSAS
Nacido el 26 de junio de 1821 en Buenos Aires, cuando esta pertenecía a las Provincias Unidas del Río de la Plata, Bartolomé Mitre Martínez inició sus estudios en una escuela de la localidad de Carmen de Patagones que había sido fundada por su padre, Ambrosio Mitre, funcionario público. Aunque en un primer momento fue instruido por su progenitor, su formación posterior la realizó prácticamente solo a través de la lectura. Desde 1837, asistió a la Academia Militar de Montevideo, donde se había trasladado su familia, y pasó a ser oficial de artillería. Siendo aún muy joven, se granjeó con sus escritos y pareceres políticos, aparecidos fundamentalmente en el periódico El Iniciador, la enemistad del dictador y gobernador bonaerense Juan Manuel de Rosas, contra quien ya había combatido en tierras uruguayas durante la llamada Guerra Grande, iniciada en 1839. Los consiguientes años de exilio en Chile, Bolivia y el Perú hicieron madurar sus cualidades de militar y le otorgaron una nueva perspectiva de las necesidades de Argentina para el futuro. La democracia y la unión nacional cobraron para él mayor importancia que la antinomia entre unitarios y federales, y llegó a la conclusión de que Buenos Aires debía sumarse a las otras provincias solo como una parte de la nueva estructura nacional que habría de construirse. Su periodo en el exilio finalizó en 1852, año en que regresó desde Uruguay a suelo argentino para participar en el derrocamiento de Rosas, propiciado por el general y gobernador de la provincia de Entre Ríos, Justo José de Urquiza, gracias a su victoria en la batalla de Caseros del 3 de febrero de ese año.
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GOBERNADOR DE BUENOS AIRES
Miembro de la llamada generación del 37 (el grupo de intelectuales argentinos en el que también se integraban Domingo Faustino Sarmiento, Juan Bautista Alberdi, Esteban Echeverría, Juan María Gutiérrez e incluso su polemista historiográfico más notable, Vicente Fidel López), en 1853 fue nombrado ministro de Guerra y Marina del gobierno provincial de Buenos Aires. Desde este cargo, trató de oponerse al plan de Urquiza que pretendía que la provincia pasara a formar parte de la Confederación Argentina.
El 23 de octubre de 1859, las tropas de Mitre fueron derrotadas por las de Urquiza en la batalla de Cepeda, y Buenos Aires pasó a formar parte de la Confederación, según se acordó por medio del posterior Pacto de San José de Flores, firmado el 11 de noviembre. No obstante, Mitre fue nombrado gobernador de Buenos Aires en 1860 y, un año después, derrotó a Urquiza en la batalla de Pavón, librada el 17 de septiembre de 1861. Esa victoria supuso la unificación de las provincias de la Confederación para dar lugar a Argentina, si bien bajo la autoridad bonaerense. Santiago Derqui renunció a la presidencia confederal el 5 de noviembre de 1861 y Mitre asumió el 12 de abril de 1862 el poder ejecutivo nacional, que le confería, en tanto que gobernador de Buenos Aires, la responsabilidad de formar la nueva nación.
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PRESIDENTE DE ARGENTINA
Apelando a la diplomacia, la paciencia y la justicia, logró por fin unir a las provincias y dispuso la convocatoria de comicios presidenciales. Tras vencer en ellos, Mitre asumió la presidencia de la República el 12 de octubre de ese año 1862 para un mandato de seis años. Finalizaba así la historia de la Confederación Argentina y se daba paso a la República Argentina (no en vano, el propio Mitre se convertía en presidente de esta última). En definitiva, se confirmaban los objetivos de Mitre, que no eran otros que lograr la unidad nacional por medio de la democracia y de la finalización de los enfrentamientos entre Buenos Aires y el resto de las provincias. Su mandato presidencial supuso el inicio del periodo de la historia argentina conocido como República Liberal. Desde su cargo de presidente de la República, insistió en la ley de residencia del gobierno federal, instituyendo a Buenos Aires como capital de la nación, y logró la explotación nacional de las vías de agua y puertos. En 1863, apoyó la revolución del general colorado uruguayo Venancio Flores durante la presidencia de Bernardo Prudencio Berro. Dos años después, el 18 de marzo de 1865, Paraguay declaró la guerra a Argentina cuando el gobierno de Mitre impidió a las tropas paraguayas atravesar su territorio en ayuda de una de las partes en conflicto en la guerra civil que vivía Uruguay. Inmediatamente dio comienzo la guerra de la Triple Alianza (así llamada por el pacto argentino, uruguayo y brasileño contra Paraguay, y que acabaría en 1870 con la victoria de los tres países aliados), que hizo que Mitre, que dirigió en persona a las tropas argentinas, perdiera parte de su prestigio acusado por determinados sectores de hacerlo de forma desastrosa.
El 12 de octubre de 1868, al finalizar su mandato, fue sustituido por Domingo Faustino Sarmiento, quien derrotó en las elecciones presidenciales a Rufino de Elizalde (el candidato mitrista, ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno del propio Mitre).
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TRAYECTORIA POSTERIOR A LA PRESIDENCIA
Nombrado embajador en Brasil en 1872, dos años más tarde fue vencido por Nicolás Avellaneda en las elecciones presidenciales (indirectas, llevadas a cabo por los diputados del Congreso). El 24 de septiembre de ese año 1874, se rebeló al considerar ilegítima su elección, pero fue derrotado a finales de ese año, encarcelado durante cuatro meses, condenado a muerte e indultado finalmente por el propio Avellaneda. En 1877, este último logró que se aprobara una amnistía general para que pudieran regresar al país muchos opositores políticos, lo cual apaciguó a los partidarios de Mitre. En abril de 1880, Julio Argentino Roca fue elegido presidente de la República, y dos meses más tarde Mitre y el gobernador de Buenos Aires, Carlos Tejedor, lideraron una nueva revuelta, rápidamente vencida. Fue ascendido al máximo grado militar, teniente general, en 1883, en reconocimiento a su recuperado prestigio. En 1891, dos años después de la creación de la Unión Cívica (en cuya fundación él mismo había participado, y que sería el antecedente de la Unión Cívica Radical), Mitre encabezó uno de los dos bandos en que se dividió ese partido, el mitrista, frente a los seguidores de Leandro Nicéforo Alem, los radicales. Miembro del Senado desde 1894, llegó a presidir esa cámara legislativa hasta que, en 1902, renunció y se apartó definitivamente de la escena política.
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ACTIVIDAD CULTURAL
En 1870, había fundado en Buenos Aires el influyente periódico La Nación. Entre sus obras se encuentran un gran número de poesías, traducciones de autores clásicos (como la que en 1894 hizo de la Divina Comedia, del poeta italiano Dante Alighieri) y obras históricas, de las que cabe destacar la Historia de Belgrano y de la independencia argentina, que apareció inicialmente en los años 1858 y 1859, en dos volúmenes, aunque su versión definitiva (más que una biografía, una poderosa interpretación del nacimiento de Argentina) no vio la luz hasta 1887, o la Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana (1877-1888). Fue el primer presidente de la Junta de Historia y Numismática Americana, la actual Academia Nacional de la Historia, desde que en 1893 interviniera en su fundación. En los primeros años del siglo XX, poco antes de su fallecimiento, que tuvo lugar en enero de 1906, en Buenos Aires, Mitre editó el Viaje al Río de la Plata (1534-1554) del conquistador alemán Ulrich Schmidel, traducido por Samuel A. Lafone.


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Biografía del escritor Fernando Alonso



Fernando Alonso (escritor) (1941- ), autor español de literatura infantil.
Nacido en Burgos, se licenció en Filología Románica en la Universidad de Madrid. Ha sido colaborador en programas radiofónicos infantiles, como Dola, dola, tiralabola (1976-1978), de Radio Nacional de España, con el que obtuvo el Premio Ondas en 1977 (véase Radio). Funcionario de Radiotelevisión Española, ha ocupado el cargo de Jefe de la División de Investigación y Documentación de Programas Infantiles-Juveniles y Jefe de la Unidad de Producción número 8 (véase Televisión). Como especialista de literatura infantil y juvenil, ha dirigido series de programas audiovisuales para el Ministerio de Cultura, ha sido miembro de diversos jurados literarios nacionales e internacionales (véase Premios literarios) y participa habitualmente en congresos y conferencias sobre su especialidad.
Su primer libro, Feral y las cigüeñas (1971), fue declarado Libro de Interés Infantil en 1981 por el Ministerio de Cultura, como también lo fueron El hombrecito vestido de gris (1978) el mismo año de su publicación, que había obtenido el Premio Lazarillo en 1977, y El hombrecito de papel (1978) en 1979, año en el que también figuró en la Lista de Honor del Premio Andersen. Además, entre sus obras, se pueden mencionar títulos como El faro del viento (1981), El bosque de piedra (1988), El secreto de la flauta de piedra (1993) o Los peines del viento (2004).
Escritor de tendencia realista, con gran lirismo se adentra en conflictos sociales y de desarrollo personal, aunque también ha hecho incursiones en otros géneros más fantasiosos, como el nonsense, con obras como Sopaboba (1984).


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Biografía de Johnny Weissmuller, deportista y actor de cine estadounidense



Johnny Weissmuller (1904-1984), deportista y actor de cine estadounidense. En el ejercicio de la primera de dichas actividades fue el mejor nadador de estilo libre durante la década de 1920 y llegó a ganar cinco medallas olímpicas de oro. Durante su carrera cinematográfica encarnó a Tarzán, popular personaje de ficción que le reportó aún mayor fama en todo el mundo.
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TRAYECTORIA COMO DEPORTISTA
Johnny Weissmuller
El nadador estadounidense Johnny Weissmuller logró tres medallas de oro en los Juegos Olímpicos celebrados en 1924 en París (100 m libres, 400 m libres y como integrante del equipo estadounidense de relevos 4×200) y otras dos en los que tuvieron lugar cuatro años más tarde en Amsterdam (100 m libres y relevos 4×200).

Nació el 2 de junio de 1904 en Freidorf (localidad que entonces formaba parte del Imperio Austro-Húngaro y que en 1920 pasó a pertenecer a Rumania). Cuando tenía 3 años de edad, su familia emigró a Estados Unidos y fijó su residencia en la ciudad de Chicago, motivo por el que más tarde cambió su nombre de nacimiento, Jonas Weissmuller, por el de Peter John Weissmuller. Comenzó a practicar la natación desde muy joven en el Illinois Athletic Club de Chicago y durante su carrera sumó numerosos títulos nacionales. Pero fue en los Juegos Olímpicos donde alcanzó sus mayores éxitos. En los celebrados en 1924 en París, obtuvo tres medallas de oro (en 100 m libres, 400 m libres y como integrante del equipo estadounidense de relevos 4×200) y una de bronce (con la selección de waterpolo, especialidad que también practicaba). Cuatro años después, en Amsterdam, logró dos nuevos oros olímpicos (en 100 m libres y en relevos 4×200). Además, batió en 67 ocasiones plusmarcas mundiales de distintas distancias (sólo entre 1922 y 1927 mejoró cinco veces el récord del mundo de 100 m libres).
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TRAYECTORIA COMO ACTOR
En 1932, y debido a su prestigio como deportista, a su atlética constitución física, a la facilidad con que podría desenvolverse en escenas de acción (especialmente en el medio acuático) y a la credibilidad que su presencia daría a éstas, recibió una oferta de la productora cinematográfica Metro Goldwyn Mayer para encarnar en la pantalla el personaje de Tarzán, creado por el novelista estadounidense Edgar Rice Burroughs. Desde ese año, y hasta 1948, protagonizó 12 largometrajes en los que interpretaba al popular héroe de la selva. Entre ellos destacaron: Tarzán de los monos (1932, W. S. Van Dyke), Tarzán y su compañera (1934, Cedric Gibbons), La fuga de Tarzán (1936, Richard Thorpe), Tarzán y su hijo (1939, Richard Thorpe), El tesoro de Tarzán (1941, Richard Thorpe) y Tarzán en Nueva York (1942, Richard Thorpe).
Johnny Weissmuller falleció el 20 de enero de 1984 en la ciudad mexicana de Acapulco.


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María Guerrero, actriz española y empresaria teatral


María Guerrero (1868-1928), actriz española y empresaria teatral, fue la principal figura de la escena española de finales del siglo XIX. Nació en Madrid, hija de un empresario que siempre apoyó el interés de María por el teatro. Recibió sus primeras lecciones de arte dramático con la famosa actriz Teodora Lamadrid y debutó en octubre de 1885 en el Teatro de la Princesa. En este teatro, donde obtuvo sus primeros éxitos, pasó a formar parte de la compañía de Ricardo Calvo. Tras esta primera etapa profesional se marchó a París para perfeccionar sus estudios con Coquelin. Durante esta época llegó a compartir escenario con su maestro y también con la actriz Sarah Bernhardt. Cuando regresó a Madrid se integró en la compañía del Teatro de la Comedia. En estos años se confirmó la poderosa personalidad de la actriz, que convenció a su padre para que comprase el Teatro Español, con lo que llegó así a convertirse en empresaria y dueña de su propia compañía. En 1896 se casó con Fernando Díaz de Mendoza, actor con el que había trabajado varias temporadas y que sería su colaborador artístico y empresarial durante toda la vida. En esta época, Echegaray tradujo para ella Maria Rosa (1894) de Àngel Guimerà, lo que representó el comienzo de una sólida y fructífera relación profesional y de amistad entre el autor y la actriz. Ella puso en escena las principales piezas de Echegaray: Siempre en ridículo, Un crítico incipiente, Mancha que limpia (1895) o Sic vos non vobis. Otro de sus autores favoritos fue Pérez Galdós, del que estrenó Realidad (1889), La loca de la casa (1892) y La de San Quintín (1894). En 1897 viajó por primera vez a Buenos Aires, donde tiempo después construyó el Teatro Cervantes. El talento trágico de María Guerrero y la brillantez de sus puestas en escena viajaron por Europa: Francia e Italia fueron lugares habituales de representación para su compañía.

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Margarita Xirgu



Margarita Xirgu
La actriz española Margarita Xirgu fue una de las figuras más relevantes del panorama escénico español de comienzos del siglo XX. Partidaria de la renovación teatral, estrenó las obras de numerosos autores contemporáneos, aunque siempre se la recordará como intérprete de las obras del dramaturgo español Federico García Lorca.


Margarita Xirgu (1888-1969), actriz española, fue una de las figuras esenciales en la renovación del teatro español de la primera mitad del siglo XX. Nacida en Molins de Rei (Cataluña), desde su primera juventud muestra una gran vocación teatral que la lleva a actuar en numerosas compañías de teatro aficionado. Su primera representación profesional será con la compañía del Teatro Romea. Rápidamente la crítica y el público reconocerán su extraordinario talento convirtiéndola en una de las primeras figuras de la escena catalana. Su ductilidad como actriz le permitía adaptarse a todos los géneros, desde el vodevil (La Xocolatera) a la tragedia (La dama de las camelias, 1848, de Dumas, Maria Rosa, 1894, de Àngel Guimerà o Salomé de Wilde). Se traslada a Madrid en 1914. El éxito en la escena castellana le llega de la mano de Pérez Galdós, del que estrenó Marianela (1878). Su época más brillante fueron los años en los que estuvo al frente de la compañía del Teatro Español donde representó a los más destacados dramaturgos españoles y extranjeros. Entre sus interpretaciones más memorables destacan Divinas palabras (1920) de Valle-Inclán, La sirena varada de Alejandro Casona, Santa Juana (1923) de Bernard Shaw, y La hija de Jorio (1904) de D'Annunzio. Sus montajes de los clásicos del siglo de oro modernizaron la escena española, de donde hizo desaparecer el exceso de elementos realistas y la concha del apuntador. Su instinto dramático y su gusto por el riesgo la llevaron a apostar por los nuevos autores. Entre ellos, destaca García Lorca, del que puso en escena Mariana Pineda (1927), Yerma (1935) y Doña Rosita la soltera (1935). Ya muerto Lorca, Margarita Xirgu estrenará La casa de Bernarda Alba (1936) en Buenos Aires, en 1945. La guerra del 36 la sorprendió de gira por América. Exiliada voluntariamente, ya nunca regresaría a España.
Trabajó, sobre todo, en Argentina y Uruguay, donde se dedicó no sólo a la interpretación sino a la formación de nuevas generaciones de actores. Dirigió la Escuela Dramática Municipal de Montevideo, Uruguay, ciudad en la que murió en 1969.


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Biografía de Fernando Fernán Gómez



Fernando Fernán Gómez
Fernando Fernán Gómez

El actor, director y escritor español Fernando Fernán Gómez en un capítulo de la serie de televisión "Los ladrones van a la oficina".


Fernando Fernán Gómez (1921-2007), actor y director de cine español, también novelista y autor teatral, conocido por el gran público principalmente por su faceta interpretativa.
Nació en Lima (Perú) durante una gira teatral de sus padres por Latinoamérica. Inscrito en el consulado de Buenos Aires, conservó la nacionalidad argentina hasta 1970, fecha en la que adoptó la española. Se inició como actor en grupos de teatro de aficionados. Sus primeros éxitos como actor profesional los obtuvo con producciones locales de posguerra como La mies es mucha (1948), de José Luis Sáenz de Heredia, en la que interpretaba a un misionero español que sucumbe heroicamente, o Botón de ancla (1947), de Ramón Torrado, en la que encarna a un guardiamarina.
Con los años, este prototipo de hombre sencillo y bueno fue derivando hacia personajes más profundos y extraños, como el profesor de derecho autoesclavizado de Stico (1984), sátira de Jaime de Armiñán, por la que el actor obtuvo un Oso de Plata del Festival de Berlín. Otros títulos memorables de su extensa filmografía como intérprete son El espíritu de la colmena (1973, de Víctor Erice), El anacoreta (1976, de Juan Estelrich), La mitad del cielo (1986, de Manuel Gutiérrez Aragón), Belle Époque (1992, de Fernando Trueba), La lengua de las mariposas (1999, de José Luis Cuerda) y En la ciudad sin límites (2002, de Antonio Hernández).
Sin embargo, donde cosechó sus mejores frutos fue en el terreno de la dirección, también en su madurez, con varias películas entre las que sobresalen El viaje a ninguna parte (1986), basada en su novela homónima publicada en 1985, Mambrú se fue a la guerra (1986), o El mar y el tiempo (1989), que también interpreta. En 1987, con la inauguración de los Premios Goya, conseguiría cuatro de estos galardones: a la mejor película, al mejor guión y a la mejor dirección por El viaje a ninguna parte, y a la mejor interpretación por Mambrú se fue a la guerra.
Como autor teatral, obtuvo un gran éxito con Las bicicletas son para el verano, Premio Nacional Lope de Vega en 1978, adaptada al cine en 1983 por Jaime Chávarri. Fue también Premio Nacional de Teatro en 1984, y en 1987 fue finalista del Premio Planeta con su novela El mal amor. En 2001 publicó Capa y espada, una novela histórica sobre uno de los personajes centrales de la corte de Felipe IV, Juan de Tassis, conde de Villamediana. En 1998 se convirtió en el primer actor que entraba a formar parte de la Real Academia Española. En 2005 recibió el Oso de Oro de Honor en el Festival de Cine de Berlín por su trayectoria profesional. Falleció el 21 de noviembre de 2007 en Madrid.
 

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