lunes, 27 de octubre de 2014

¿Porque hubo guerrilla en Guerrero?


Lucio Cabañas
Durante la década de los 60 se escenificaron en México episodios violentos de lucha armada. El inicio de estos hechos sangrientos en 1967, no son, sino consecuencia de un largo periodo de gestación, el cultivo sistemático de la opresión, la corrupción, el asesinato y el despojo por parte de grupos caciquiles enquistados en el poder político y económico; y un Gobierno dispuesto a toda costa a seguir manteniendo el control total mediante el uso de la fuerza.

Lucio  Cabañas, un maestro problemático.

En 1963, Lucio Cabañas se recibe como maestro rural y es turnado a Mexcaltepec,  en el municipio de Atoyac, tan pronto como llega apoya las demandas de los campesinos. Por este motivo le informan, el 12 de diciembre de 1965, que su plaza ha sido cambiada al Estado de Durango. La escuela es tomada durante doce meses por los padres de familia en protesta por el cambio, en Durango Lucio Cabañas prosigue con su actividad de apoyo campesino, cosa  que lo malquista con el Gobierno.
En Guerrero, el surgimiento de la lucha armada y la guerrilla, no es consecuencia del hambre ni la pobreza, el levantamiento se da ante las constantes represiones de Estado, que se sienten urgidos a frenar las demandas campesinas, que al dejar de ser agrarista, moderniza sus demandas, intentando lograr el control del proceso productivo y la retención del excedente que este genera.

Los caciques en México.

En aquella época y en pasadas, el poder caciquil ha usado la fuerza bruta en el país, pero en Guerrero se ha rebasado los límites, el uso excesivo  e innecesario de la fuerza atizan el caldero de la rebelión.
Cuando las organizaciones sociales tuvieron en la mira el poder político, el Estado eligió la guerra fría y el pretexto de la seguridad nacional para descalificar toda propuesta de cambio social. Maniató el derecho de opinión y de asociación; persiguió la lucha democrática y el liderazgo social, quienes eran señalados de subversivos y agitadores, fueron perseguidos, muertos o encarcelados. Ante un estado de represión salvaje, se convierte cada hogar de Guerrero en cuna potencial de la guerrilla.
El ejército estaba al servicio de las clases privilegiadas, persiguiendo sistemáticamente toda manifestación de protesta, los cateos eran el pan de cada día, la justicia estaba exiliada del Estado de Guerrero y la policía sin regla de ningún tipo, encarcelaba y ejecutaba a quienes consideraban enemigos del Estado. Octaviano Santiago lo manifiesta  así: “las luchas armadas en Guerrero en los años sesentas no surgieron por la miseria y el estado de cosas insoportables, sino por la intolerancia, el autoritarismo gubernamental".

Masacre en Acapulco.

El 20 de agosto de 1967 se escenifica la masacre de copreros, en Acapulco. El cocotero, valioso como el petróleo, es motivo de constante pugna entre grupos que intentaban hacerse del control de la Unión de Productores de Copra.
El gobernador Abarca Alarcón decide respaldar a la dirigencia, dotando de armas a un grupo de sicarios que dispararon contra más de 800 copreros que intentaron entrar por la fuerza; junto al edificio de la Unión de Productores de Copra, el 20 de agosto de 1967, mueren 42 personas y centenares de personas son atendidas en hospitales o huyen a sus lugares de origen a atenderse de sus lesiones.

Guerrilleros y la represión del Estado.

En abril de 1967 se desencadenan acontecimientos que culminan con la huida, la clandestinidad y la vía armada por parte de  Lucio Cabañas. El maestro Alberto Martínez Santiago es reubicado en Coyuca de Benítez, los padres de familia protestan y se organizan al no ser atendida su demanda; se trataba de  un conflicto sencillo y sin trascendencia. El director de educación y el subprocurador de justicia del Estado dialogan con Lucio Cabañas y se comprometen a resolver el caso.
Al no haber solución en los días siguientes, se convoca a un mitin en la plaza de Atoyac, la fecha es el 18 de mayo de 1967; ante esta convocatoria se genera una gran tensión. El Gobierno envía, agentes policiacos armados con la orden de recuperar la instalación de la escuela, solicitan al presidente municipal, Manuel García Cabañas, que cumpla con las instrucciones, al negarse este, la policía se reúne con personas que no simpatizaban con el movimiento.
Más de 2 mil quinientas  personas asistieron al mitin, la policía del Estado, al no poder impedir la manifestación, dispara desde azoteas y casas aledañas, dándose una masacre innecesaria, consecuencia del uso salvaje de la fuerza. Contrariamente, el ejército contuvo la llegada de los refuerzos policiacos, impidiendo con esto se consumara un crimen de  mayor dimensión.

El ejército de los pobres.

Ante los indignantes acontecimientos, donde incluso el ejército toma partido a favor de los habitantes de Atoyac, Lucio cabañas se sumerge en la clandestinidad y se dedica a organizar y promover el Partido de los Pobres, la Brigada Campesina de Ajusticiamiento y la guerrilla. Sólo y su alma, se vale de un volante para llamar al pueblo a unirse a su causa: ‘El Huarachudo. Voz de los pobres. Es el nombre que tenía el panfleto.


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