miércoles, 15 de octubre de 2014

Segunda parte del caso, normalistas de ayotzinapa



Después de la muerte de 6 personas, tres estudiantes normalistas, entre ellas, y la desaparición de 43 estudiantes; el  presidente municipal de Iguala, José Luís Velázquez y su esposa María de los Ángeles Pineda se dieron a la fuga,  y fueron detenidos  26 agentes  y 8 civiles que participaron en el artero ataque armado.
Declaraciones de los propios estudiantes y testigos presenciales de los hechos, manifiestan haber visto a policías detener  a los estudiantes y subirlos a las patrullas, llevándoselos con rumbo desconocido, dicen de propia voz, que no se llevaron más normalistas, porque ya no cabían  en las patrullas.
Las indagatorias de las autoridades y declaraciones de los detenidos, conducen a las primeras 5 fosas, donde fueron encontrados 28 cuerpos, calcinados, todos ellos irreconocibles. Se infiere, por lo dicho por la propia autoridad,  que los detenidos fueron interrogados, presionados para que hablaran, y dieran la ubicación del lugar  donde se encontraban los estudiantes; los policías dijeron que los entregaron a integrantes del cartel “Guerreros Unidos”, quienes presuntamente los ultimaron, ellos mismos los condujeron a las fosas,  donde se encontraron los 28 cadáveres irreconocibles.
Para determinar la identidad de los 28 cuerpos encontrados en las cinco fosas,  vinieron peritos en genética de Argentina, que colaboraron con la Procuraduría General de la República. Padres de familia de los desaparecidos aportaron muestras de A D N.

Se esperaron varios días de incertidumbre y protestas violentas que subieron de intensidad, hasta llegar a la quema del Palacio Municipal de Chilpancingo.
El 14  de  octubre, para sorpresa de todos, menos para el gobernador del estado, Ángel Aguirre Rivero, El procurador Murillo Karam, pronunciándose ante los medios de comunicación  declara que los 28 cuerpos de las fosas, no corresponden a los estudiantes. En días pasados el gobernador de Guerrero, había dicho, que mantenía las esperanzas de encontrar vivo a los normalistas, contaba con  informes precisos de  que los cuerpos encontrados tenían mucho tiempo de enterrados. ¡No son de los estudiantes!, entonces, ¿Quiénes  son?, seguramente como todos, tenían padre, madre, hijos o esposas; no por, no ser estudiantes, deja de ser una tragedia su desaparición y posterior muerte violenta.
Aquí nos detenemos en el hecho, de que las 5 fosas fueron señaladas inicialmente por los propios detenidos, como el   lugar, adonde se llevaron a los estudiantes para ultimarlos; se encontraron cuerpos, que no pertenecían a los estudiantes. Fácilmente podemos deducir, que los detenidos, intentando escapar a la tortura física, aceptaron haber ultimado a los estudiantes y guiaron  a las autoridades, a un lugar, dónde sabían que encontrarían restos humanos; hallazgo que les dio un respiro a todos,  a las autoridades y  a los delincuentes. Como si los muertos encontrados, no fuera en sí, una tragedia dolorosa.
La aterradora incógnita que se presenta en Guerrero, es el paradero de los jóvenes, ¿dónde están?, ¿qué pasó con ellos?, grupos  numerosos de voluntarios han participado en su búsqueda sin poder  encontrarlos.
Se encuentran nuevas fosas, esta vez, quienes las localizan  son campesinos que se han sumado a la búsqueda, van a los lugares que la misma gente de la región ha señalado como lugares de mucha actividad, recurrentemente han escuchado gritos de dolor y auxilio. Pronto encuentran ropa ensangrentada que los guia al lugar donde hay restos humanos; huesos, cráneos y mandíbulas de cristianos asesinados  y enterrados como animales. También son  restos humanos  que tienen mucho tiempo; al parecer en la región, nadie sabía nada de nada, y todos vivían en paz con sus panteones particulares. Los campesinos dieron aviso a las autoridades del macabro hallazgo.
En un nuevo operativo, realizado el lunes 13 de octubre, las fuerzas federales, detienen al alcalde priista de Cocula, César Peñalosa Santana, señalado por nexos con el narcotráfico, es importante decir, que este alcalde ya había sobrevivido a un atentado,  también son detenidos 14 de sus policías, presuntamente, participaron en la desaparición de los normalistas.
Esta historia de terror apenas comienza, las fosas clandestinas se encuentran por doquier; los estudiantes siguen desaparecidos, no hay pista de su paradero, los padres de familia mueren de la desesperación, la furia e impotencia los consume. Las autoridades, perplejas, nada sabían, nada  saben y, como en México,  nunca se investiga, cuando tienen necesidad de hacerlo, muestran torpeza y cometen errores. No basta la buena intención ni las declaraciones de Enrique Peña Nieto para aclarar lo ocurrido y dar con el paradero de los jóvenes perdidos, se necesita mucho más que la soberbia de Murillo Karam y la ineptitud de la policía.

Si te interesa la primera parte del caso


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