viernes, 31 de julio de 2015

La garrapata, mortal parásito


Para los que no saben cómo me llamo, soy la garrapata,  soy el parásito perfecto, me alimento de sangre y sólo es cuestión de tiempo para dejar  en los huesos al infeliz que tenga la mala suerte de ser invadida por  nosotras las garrapatas. Algunos metiches nos han bautizado como ixodoidea, un feo nombre que no nos gusta.
Emboscamos a nuestras presas, esperamos que pasen por dónde estamos y nos ganchamos a su pelambre, luego a su piel y empezamos a chupar sangre hasta hartarnos, en un dos por tres  nuestro tamaño aumenta y parecemos  bonitos globos llenos de sangre de nuestras víctimas.

A veces  chupamos sangre de los humanos, no nos gusta su sabor, pero nosotros no despreciamos a nadie, igualmente nos hartamos de sangre humana; somos los verdaderos vampiros, somos indestructibles y podemos permanecer, meses y años  sin alimentarnos, hundidos en alguna hendidura, esperando la oportunidad de vivir nuevamente.
Dicen que trasmitimos enfermedades, como si  cualquier bicho no lo hiciera, hasta los mismos humanos son trasmisores de enfermedades, no sé de qué se quejan, ellos son peores que nosotros.  Pero como se creen los mejores y ellos hacen los libros y la ciencia, tienen una lista de malas enfermedades que disque, nosotros trasmitimos como la  Tularemia, Rickettsiosis, enfermedad de lyme y otras más que sólo ellos saben.

Soy perfecta, aunque a ellos, los humanos, les parezca horrorosa, estoy bien armada para sobrevivir, tengo unas pinzas bucales  que me permiten prenderme a la piel  y chupar sangre a mi gusto, hasta saciarme.
Me gusta la sangre de perro, de caballo, alce, vaca, becerro y muchos más, no me gusta la de gato, a   los felinos se los  dejo a las pulgas, a las pulgas les encanta la sangre de gato; fúchilas, yo la detesto. Tampoco me gusta la sangre de cerdo, es de sabor fuerte y nos mata.

Cuando, por millares invadimos a un infeliz animal, chupamos hasta dejarlo en los huesos, pronto queda flaco y triste, quien va a estar contento cuando le chupan la sangre y se les cae el pelo y la piel.
Si nos botan, nos vamos en busca de otro hospedero, siempre hay otra oportunidad, si tardamos en encontrarla, no importa, podemos resistir sin comer mucho, pero mucho  tiempo.

Soy la garrapata, si te descuidas, puedes encontrarme en tu cabellera, axilas, orejas, entrepiernas y otros oscuros lugares de tu cuerpo , ten cuidado o me alimentaré de tu sangre.

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