miércoles, 27 de julio de 2016

El perro que aprendió a hablar ¡¡¡INCREIBLE!!! ¡¡¡AUNQUE NO LO CREA!!!







Esta es una
historia que me contó mi compadre Diego, él dice que conoció al perro, yo digo
que mi compadre no andaba en sus cabales.
El Pinto era
un perro de mediana estatura, como comprenderán, su nombre provenía  de pintas negras en una pelambre blanca como
la nieve. Era un perro inquieto y obediente; sabía de buenos modales y los
ponía en práctica delante de las personas; intentando no sacar la lengua y
babear como lo hacen los demás perros. Para el pinto era muy incómodo, su
naturaleza perruna y sus instintos lo mandaban abrir  el hocico para refrescarse;  pero lo intentaba muy bien y procuraba
mantener el hocico cerrado.
Para el pinto
no había cosa más importante que comportarse como humano y aprendía todos los
días observándolos detenidamente; posiblemente era el perro más inteligente del
mundo, porqué pronto supo hacer, casi todas las cosas que pueden hacer las
personas.
Pero el colmo
de todo fue, cuando se resultó hablando en un español bien educado, siempre
respetando las reglas del buen hablar y bien decir.  Para todos fue una maravilla, pronto fue
famoso y los periódicos más prestigiosos se peleaban por una entrevista; los
noticieros televisivos con mayor audiencia, lo quisieron contratar para  que se hiciera cargo de una sección
noticiosa.
Pero al
Pinto no le interesaba la fama, al aprender a parlotear, se sintió tan libre y
maravillado, que no podía dejar de hacerlo. Hablaba hasta por los codos, se
entrometía en la plática de los demás y 
gustaba tanto  de los chismes, que
al contarlos sentía una enorme satisfacción.
Lo que en un
principio fue un gran  milagro, pronto se
tornó en enorme molestia para los conocidos del pinto. Se había convertido en
un chismoso irremediable que metía en problemas a sus conocidos.
Tanto lo
satisfacían estos chismes, que para el colmo, aprendió a inventarlos; el perro
maravilla le inventó historias a todo mundo y la mayoría de ellas no eran nada
agradables; precisamente,  esto era lo
que más lo satisfacía; la mentira inventada, debía llevar dolo y falsedad,
dañar el prestigio  y la honra y
sobretodo, herir  profundamente los
sentimientos de las personas.
Las
calumnias del Pinto, se hicieron tan terribles, que ya se contaban entre sus
hazañas varios divorcios y el honor mancillado de buenas y santas jovencitas.
El perro hablantín  era tan odiado que
muchos intentaron dañarlo y enviarlo a la perrera, pero el Pinto, demasiado
listo, esquivaba los ataques y renovaba su repertorio de falsedades.
El final de
su aventura canina, llegó el día en que presenció un lamentable hecho.
Refrescándose  bajo  un sombroso árbol, observó  a varias camionetas detenerse, de ellas
bajaron individuos armados hasta los dientes y, de un lujoso automóvil bajaron
a un hombre, que a empellones lo llevaron con rumbo desconocido, no sin antes
dar muerte a los conductores de otro automóvil, que al parecer protegían al
hombre que secuestraron.
El Pinto y
su lengua larga no se hizo esperar, ahora tenía un gran chisme de primera mano
y lenguaraz lo contaba a quien quisiera oírlo; lo contó tantas veces, que la
policía acudió a escuchar su versión. Después de la policía, hombres caraduras,
de mal aspecto lo visitaron, no fue una visita de cortesía ni para escuchar la
historia del hombre secuestrado. Estos hombres cargaron con el pinto y en nada
les emocionó  la maravilla de un perro
hablador. Cuentan los que vieron el hecho, que al Pinto lo golpearon feamente
en la cabeza, antes de meterlo en un costal y posteriormente en la cajuela de
un auto grande y negro.


Esta fue la
trágica historia del perro que aprendió a hablar, posiblemente se trataba del  perro más listo de la tierra, pero ni toda la
inteligencia lo libró de padecer las  mismos
debilidades que sufren los hombres.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Entradas populares