martes, 23 de mayo de 2017

CUIDADOS FÍSICOS DEL ADULTO MAYOR


Introducción

El cuidado del adulto mayor enfermo en el hogar tiene como finalidad mantenerlo en casa con la familia, proporcionándole afecto, atención, cuidados y medidas de confort sin tener que ser hospitalizado o institucionalizado en casas hogar, evitando riesgos y complicaciones, y favoreciendo una vida más independiente. Para proporcionar esta atención en el hogar es importante conocer cuáles son los cuidados básicos para todos los adultos mayores, así como los más adecuados para cada enfermedad o limitación física.

Cuidados básicos

Medición y registro de signos vitales

Los signos vitales son indicadores clínicos del estado de salud física del ser humano, nos permiten detectar alguna alteración, mejoría o si está en peligro la vida del enfermo; además de que se utilizan en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, por lo que es muy importante hacer una medición y registro preciso.
Los signos vitales que se deben valorar son presión arterial, pulso, respiración y temperatura. Se debe hacer el registro diario, las veces que el médico lo indique, se pueden anotar en una libreta, indicando la fecha, hora y cifra exacta, si detecta alguna alteración deberá comunicarla de inmediato al médico.

Baño de esponja en cama

Es muy recomendable para los enfermos que se encuentran en cama en reposo absoluto, o en los que por su enfermedad se encuentran incapacitados para realizar su aseo personal, ya que además de ser saludable siempre resulta muy relajante y estimulante para el paciente. El baño de esponja en cama estimula la circulación por medio del masaje y movimiento; proporciona bienestar, descanso e induce el sueño. Se le debe realizar al paciente mínimo cada tercer día.
Recomendaciones para el baño de esponja en cama:
  • Ofrezca el cómodo u orinal antes de iniciar el baño.
  • Mantenga la temperatura entre 40 y 42 grados centígrados a tolerancia del paciente.
  • Cambie el agua en cada región y cuantas veces sea necesario.
  • Coloque cerca de usted todos los utensilios personales del paciente: jabón, esponja, toallas de fricción, toallas para el secado, peine, crema hidratante, loción, rastrillo (según sea el caso), ropa para el paciente y ropa de cama, cubeta, lavamanos y un hule para evitar que se moje la cama.
  • Reúna el equipo necesario, explique el procedimiento al paciente y pida su colaboración. Respete su privacidad.
  • Evite corrientes de aire, retire la ropa de cama.
  • Coloque al paciente hacia el borde de la cama (solicite ayuda si es necesario).
  • Coloque el hule y la toalla debajo de la cabeza del paciente, con la toalla húmeda inicie el aseo de la cara limpiando los ojos del ángulo interno al externo, después asee la frente, mejillas, mentón y pabellones auriculares.
  • Para el lavado del cabello ponga una almohada debajo de la espalda del paciente de modo que la cabeza quede inclinada hacia abajo; coloque el hule por debajo de los hombros y utilice otro, poniéndolo debajo de la cabeza en forma de canal hasta la cubeta para facilitar el lavado y enjuagado, evitando así que se moje la cama.
  • Enseguida coloque al paciente a lo largo de la cama, extienda un hule y una toalla por abajo del cuerpo y lave los brazos, utilice una esponja o una toalla de fricción. Inicie con la muñeca, antebrazo, brazo y axila, al último lave la mano, seque y continúe con el otro brazo siguiendo los pasos anteriores.
  • Posteriormente, lave en el orden siguiente: cuello, hombros, tórax y abdomen con movimientos circulares y de arriba hacia abajo.
  • Retire el jabón, cambie el agua las veces que sea necesario, seque muy bien y aplique talco.
  • Coloque una toalla por debajo de la pierna, enjabónela desde la ingle hasta el pie; enjuague, seque y aplique talco.
  • Repita los mismos pasos con la otra pierna.
  • Coloque de lado al paciente y enjabone la espalda de arriba hacia abajo, por último los glúteos; enjuague, seque y proporcione masaje; aplique talco.
  • Posteriormente voltee al paciente boca arriba, coloque el cómodo, póngase guantes y lave los genitales o anime al paciente a lavarse, seque muy bien y, por último, tienda la cama con ropa limpia.
  • Peine al paciente y déjelo cómodo.

Aseo de cavidades

Es muy necesario el aseo de cavidades en los pacientes encamados para facilitar la eliminación de sustancias de desecho del cuerpo. Las cavidades que debemos limpiar son: oídos, nariz, boca y genitales. Es recomendable realizar este aseo diariamente, se puede aprovechar el momento en que se hace el baño de esponja en cama.
  • Aseo de oídos. Se recomienda utilizar cotonetes de algodón, gasas o toallas para el aseo de los pabellones auriculares (orejas). Procedimiento
    • Coloque de lado al paciente.
    • Humedezca con agua tibia el cotonete o gasa, agregue un poco de jabón y realice la limpieza sólo de la parte externa del oído; nunca introduzca algún objeto al interior del oído. Limpie con movimientos rotatorios y suaves el pabellón auricular las veces que considere necesario, posteriormente seque muy bien con la gasa o una toallita seca.
    • Voltee al paciente del lado contrario y repita los mismos pasos en el otro oído. Si la persona utiliza algún aparato para oír mejor se recomienda limpiarlo diariamente con agua y jabón.
  • Aseo de nariz. Utilice agua limpia para el aseo, se recomienda utilizar cotonetes de algodón. Procedimiento
    • Realice por separado el aseo de cada orificio de la nariz (narina).
    • Humedezca el cotonete en el agua, introdúzcalo en la narina teniendo mucho cuidado de no penetrar demasiado para no lastimar al paciente, realice movimientos muy suaves de dentro hacia fuera las veces que sea necesario. Puede aplicar antes de la limpieza, con un gotero, gotas de agua en la nariz para reblandecer y así evitar lastimar al paciente (no utilice gotas de otro tipo si no han sido indicadas por su médico).
    • Utilice un cotonete de algodón en cada orificio.
  • Aseo de genitales. Los órganos genitales masculinos y femeninos producen secreciones, por lo que se requiere de aseo diario para eliminarlas y evitar los olores desagradables, así como prevenir infecciones y proporcionar bienestar al enfermo. Utilice jabón neutro, recipiente con agua tibia, gasas o algodón, guantes, cómodo, un hule y una toalla para el secado. Procedimiento
    • Prepare y tenga a mano todo lo necesario.
    • Explique al enfermo el procedimiento y pida su colaboración.
    • Utilice el hule para evitar que se moje la cama.
    • Coloque el cómodo por debajo de los glúteos.
    • Pídale al enfermo que flexione las rodillas y separe las piernas, cúbralo con una sábana.
    • Colóquese los guantes e inicie el aseo, enjabonando primero el pubis (región superior de genitales externos), muslos e ingles; si la persona es del sexo femenino, para asear los genitales externos separe con los dedos índice y medio. Para el caso del sexo masculino, lavar el pene bajando el prepucio para limpiarlo completamente. Por último, lave la región del ano.
    • Se debe desechar la gasa o algodón al limpiar cada región, enjuague con agua tibia a chorro y seque perfectamente. Por último, retire el cómodo y el hule de la cama.

Higiene de la boca y dentadura postiza

El cuidado y la higiene de la boca requieren especial atención para los adultos mayores enfermos que están encamados e incapacitados, pero sobre todo para aquellos que se encuentran inconscientes, que reciben oxígeno o alimentación por sonda. La higiene de la boca permite retirar secreciones como moco y flemas que se producen normalmente y se adhieren a los dientes y lengua provocando olor desagradable, ulceraciones, grietas e infecciones. Utilice cepillo dental con cerdas suaves, pasta dental, cepille muy bien los dientes y la lengua después de las comidas. Cuando el paciente se encuentre inconsciente ábrale la boca con un abatelenguas protegido con gasa para evitar mordeduras. Utilice agua con bicarbonato. Evite usar cepillo al lavar la boca del paciente inconsciente, hágalo con cotonetes de algodón o gasas. Coloque una almohada atrás de la cabeza y hombros del paciente para mantenerlo semisentado, introduzca una gasa o cotonete en agua con bicarbonato y pásela entre los carrillos, dientes, muelas y lengua; haga movimientos hacia arriba y hacia abajo hasta retirar todas las secreciones. Lubrique los labios del paciente.
Cuidado a la dentadura postiza.
Para mantenerla en buenas condiciones es necesario lavarla diariamente con un cepillo de cerdas duras y enjuagarla al chorro del agua. Antes de colocarse la dentadura postiza se debe enjuagar bien la boca porque se adhiere mejor con las encías húmedas. Primero se coloca la parte superior y luego la parte inferior, tenga cuidado al quitársela y ponérsela porque puede romperse. La dentadura debe ponérsela todas las mañanas y mantenerla a lo largo del día y retirarla por las noches. Cepíllela, enjuáguela y póngala en un vaso con agua. En caso de tener prótesis mal ajustadas (movibles) se recomienda asistir con su dentista.

Cuidados de la piel

Debido al envejecimiento, la piel sufre grandes cambios, como pérdida de la elasticidad, resequedad, arrugas, es más sensible a traumatismos. Con frecuencia, aparecen moretones y manchas y hay pérdida de la sensibilidad.
Está comprobado que cuando el enfermo permanece mucho tiempo en cama en reposo absoluto, en una misma posición, la piel puede sufrir graves lesiones y aparecen llagas (úlceras) por la presión constante sobre la piel que genera problemas circulatorios.
Recomendaciones
Examinar la piel periódicamente buscando zonas oscurecidas, presencia de moretones, ampollas y alguna otra lesión; es recomendable lavarla con jabón neutro, mantenerla seca, lubricarla con cremas hidratantes o aceite de almendras dulces,. Asimismo, es importante dar masaje en la piel diariamente para estimular la circulación y realizar cambios de posición cada dos horas para evitar las llagas (úlceras por presión). La piel limpia y seca también previene la proliferación (crecimiento) de bacterias y hongos.

Movilización en cama

Uno de los aspectos más importantes en el cuidado del adulto mayor enfermo en casa es la movilización en cama, sobre todo en ancianos graves, inconscientes o incapacitados por parálisis como consecuencia de una enfermedad vascular cerebral (embolia). En estos casos es fundamental movilizarlos (cambiarlos de posición) cada dos horas para prevenir complicaciones como: úlceras por presión (llagas), estreñimiento, neumonía (infección en los pulmones), pérdida de la movilidad y deformación de las articulaciones.
Es importante que la persona que está a cargo del cuidado del enfermo conozca una forma sencilla y práctica de poder ayudar a mover o cambiar de posición al enfermo con facilidad.
Las posiciones más recomendadas para el adulto mayor enfermo en cama son:
  • Decúbito lateral izquierdo (de lado sobre su costado izquierdo). Solicite ayuda si le es posible, si no, pida al paciente que colabore. Estando el paciente boca arriba flexione usted la pierna contraria al lado que desee voltearlo, meta la mano por debajo de la espalda y gírelo hacia el lado izquierdo. Durante los cambios de posición se debe aprovechar para dar masaje en todo el cuerpo que ayude a activar la circulación y aumentar la estimulación sensorial (sensibilidad del cuerpo).
  • Decúbito lateral derecho.Siga los mismos pasos que en el anterior y realice la maniobra de igual forma.
  • Semifowler(semisentado). Se recomienda utilizar dos almohadas, las cuales se colocan por atrás de los hombros y la cabeza del paciente. Ayúdese girando al paciente sobre su costado, coloque las almohadas y regréselo a su posición inicial.
  • Sentado. Siéntese en la cama de frente al paciente, a la altura de su cintura, tome su brazo más cercano por debajo de la axila, pida al paciente que de igual forma le tome su brazo. Haga palanca con su cuerpo hacia atrás, jálelo hacia usted hasta sentarlo.
Movilizarlo hacia arriba. Si el paciente está consciente, solicite su ayuda pidiéndole que se impulse hacia arriba con sus codos y talones. Si el paciente está incapacitado, solicite la ayuda de otra persona. Utilice una sábana doblada a la mitad colocándola por debajo de la espalda y la pelvis del paciente, ambas personas tomen simultáneamente las puntas de la sábana de cada lado del paciente y al mismo tiempo lo levantan y deslizan hacia arriba.
Colocación del cómodo. Si el paciente está consciente, pídale que se apoye en sus codos y talones levantando su pelvis (cadera). Antes de introducir el cómodo ponga usted una toallita de papel para evitar enfriamientos. Déjelo solo, respete su intimidad. Al terminar, pídale a la persona (si está en condiciones de hacerlo) que limpie la región perianal y posteriormente proporcione un lavamanos con agua tibia y jabón para que se lave las manos.
Si el paciente está incapacitado y no puede colaborar, póngalo sobre su costado izquierdo, coloque su mano sobre su espalda tratando de voltearlo lo más que pueda, meta el cómodo y gírelo nuevamente. Déjelo solo. Al terminar limpie con agua y jabón la región perianal y retire el cómodo siguiendo los mismos pasos que al colocarlo.

4.b Ejercicios de rehabilitación activos y pasivos para el anciano enfermo en cama

Cuando el adulto mayor permanece por periodos muy largos en la cama debe ser estimulado a realizar ejercicios para incrementar su resistencia física, fuerza muscular y mantener su funcionalidad.
  • Ejercicios activos. El objetivo de estos ejercicios es mantener la movilidad de las articulaciones, a la vez que se realizan estiramientos musculares para ayudar a mantener la capacidad respiratoria, y evitar la aparición de deformidades y conseguir su máxima independencia. Los ejercicios han de ser progresivos. El anciano los realizará de acuerdo con su capacidad y resistencia, intercalando periodos de descanso y de movilidad. Si aparece fatiga o dolor excesivo se interrumpirán hasta que el paciente se recupere totalmente.En los ejercicios activos el paciente realiza movimientos de flexión, extensión y rotación de cabeza, cuello, hombros, tronco, espalda, manos, dedos y piernas. Deberá realizarlos suavemente sin llegar a ocasionar dolor, cada ejercicio deberá repetirse 10 veces y podrá aumentar el número de repeticiones de acuerdo a la tolerancia del paciente.
    Ejercicio activo de cabeza y cuelloFlexión y extensión. Intentar tocar con la barbilla el pecho, al extender hacia atrás mirar hacia el techo (lentamente).
    Inclinaciones laterales.Inclinar la cabeza lentamente a la derecha y a la izquierda intentando tocar el hombro.
    Ejercicio activo de hombros y brazos.Elevar los dos hombros a la vez inspirando lentamente y bajarlos de golpe al sacar el aire.
    Elevación de brazos para mejorar la movilidad articular de los hombros.Frente a una pared tocándola con los dedos como si estuviera caminando sobre ella eleve el brazo derecho lo más alto posible y bájelo lentamente de la mismaforma. Repita el mismo ejercicio con el brazo izquierdo.
    Extensión y elevación de brazos.Extender los brazos lateralmente, subirlos intentando juntar las palmas de las manos por encima de la cabeza.
    Ejercicio activo de espalda. Flexión de tronco.Sentado en una silla flexionar el tronco hacia delante tratando de llegar con el pecho a las rodillas con los brazos colgando
    Ejercicio activo de manos.Abrir y cerrar con fuerza ambas manos.
    Aproximar y separar los dedos con la mano extendida.
    Con el dedo pulgar tocar la punta del resto de los dedos.
    Ejercicio activo de piernasCruzar la pierna estirada una sobre la otra.
    Flexione la pierna sobre el abdomen alternando derecha e izquierda.
  • Ejercicios pasivos. En este tipo de ejercicios la región del cuerpo es movida por otras personas. Este tipo de ejercicios se puede realizar en la cama del anciano, ayudan a evitar la pérdida de la movilidad y la deformación de las articulacionesSe recomienda realizar ejercicios pasivos de flexión, extensión y rotación en articulaciones de cabeza, cuello, hombros, brazos, codos, muñecas, manos y dedos, piernas y dedos de los pies.
    Para realizar este tipo de ejercicios es importante que el promotor o el cuidador siga las instrucciones de los ejercicios activos antes señalados y los realice suavemente y en forma progresiva dos veces al día de 10 a 20 minutos por sesión.

    Medidas para prevenir el estreñimiento

    El estreñimiento o dificultad para defecar por la dureza de las heces es una de las alteraciones más frecuentes que presentan los adultos mayores enfermos que permanecen encamados por periodos muy largos.
    Causas
    • Inmovilidad.
    • Disminución en la ingesta de líquidos.
    • Dieta pobre en fibra y residuo.
    • Abuso de purgantes o laxantes.
    • Medidas que se recomiendan para prevenir el estreñimiento
      • Se debe evitar la inmovilidad.
      • Evite permanecer en cama por periodos muy largos.
      • Estimule al enfermo para que camine.
      • Evite el abuso de laxantes y enemas.
      • Tomar alimentos ricos en fibra (frutas: manzana, miel, papaya, jugo de naranja, ciruela pasa; verduras: brócoli, lechuga, espinacas; cereales: avena, salvado, pan integral, frutas secas y leguminosas como lentejas).
      • La dieta con fibra y residuo debe ir acompañada con un aumento en el consumo de líquidos.
      • Evite la ingestión de harinas, pastas, pasteles, pan, tortillas y grasas ya que favorecen la formación de heces duras.
      • Tomar de litro y medio a dos litros de agua diarios (si no existe contraindicación).
    • Ejercicios para prevenir el estreñimiento
      • Acostado en la cama flexione las piernas tratando de llevar las rodillas hacia el estómago.
      • Realizar ejercicios de flexión y extensión en las piernas.
      • Proporcionar masaje siguiendo el sentido de las manecillas del reloj, en todo el abdomen para estimular los movimientos del intestino y permitir la salida de heces fecales.
      • Recordar al anciano que debe responder al reflejo de defecación y tratar de ir al baño de inmediato.
      • Proporcione ayuda para que el adulto mayor pueda ir al baño a defecar si así lo prefiere, déjelo solo en ese momento, vigílelo y manténgase cerca por si necesita ayuda.
      • Si está imposibilitado para ir al baño, ofrézcale el cómodo y déjelo solo (evite enfriamientos al paciente, ponga una toallita de papel sobre el cómodo).
      • Si aún aplicando las medidas antes señaladas el paciente continúa con estreñimiento, se deberá avisar de inmediato al médico para que él determine el tratamiento a seguir.

    Recomendaciones para la alimentación del adulto mayor enfermo

    En los adultos mayores enfermos la falta de apetito (anorexia) es muy frecuente, lo grave de esto es que puede llevarlo a una desnutrición que empeorará aún más la enfermedad o contribuirá a que se presenten otras complicaciones, por lo cual es importante examinar algunas recomendaciones que son de utilidad para mejorar la alimentación del adulto mayor enfermo en casa:
    • Es importante considerar la dieta indicada por el médico.
    • Elija alimentos con un alto valor nutricional.
    • Es importante considerar los gustos y preferencias del adulto mayor al seleccionar los alimentos.
    • Seleccione alimentos con alto contenido en fibra y residuo que facilite la defecación y ayuden a prevenir el estreñimiento y la constipación, como: frutas, verduras, granos y cereales (avena y salvado).
    • Es importante programar y respetar los horarios de las comidas.
    • Se deben evitar los ayunos prolongados.
    • Los alimentos deben tener una presentación agradable a la vista del paciente.
    • Deben servirse a una temperatura adecuada.
    • Evite que el adulto mayor enfermo coma solo.
    • Si es necesario debe asistir al enfermo al comer.
    • Evite hacer comentarios desagradables durante la comida.
    • En ocasiones resulta muy placentero comer fuera de la habitación, sugiérale desayunar o comer en el jardín.
    • Aproveche para tomar el sol.
    • Otras veces puede desayunar o comer viendo un programa de televisióno escuchando música de su agrado.
    • Evite el consumo de papillas ya que pueden ocasionar atrofia muscular (que disminuya la función de los músculos masticatorios), las papillas sólo están indicadas en enfermos con problemas para deglutir, en su lugar proporcione alimentos de consistencia blanda.
    • Tenga paciencia y dele su tiempo para comer, no lo apresure.
    • Si no quiere comer platique con la persona, no lo obligue ni lo regañe, mejor anímelo recordándole que es importante que coma para recuperar más rápido su salud.
    • Proporciónele agua y jabón para que se lave o ayúdele a lavarse las manos antes y después de cada comida.
    • Mantenga la higiene de la boca proporcionándole cepillo y pasta dental, de ser necesario bríndele ayuda.
    • Si el adulto mayor continúa sin apetito y ha dejado de comer un día completo será necesario avisar al médico.

    Recomendaciones y precauciones para la administración de medicamentos en el adulto mayor

    La administración de medicamentos es uno de los cuidados fundamentales para la recuperación y control del adulto mayor enfermo en el hogar. Por tal motivo, el familiar o el cuidador no debe tener ninguna duda para la dosificación, combinación de medicamentos, horarios, posibles reacciones secundarias e interacciones con otros medicamentos.
    Los lineamientos recomendados son los siguientes:
    • Los medicamentos deben tomarse siempre bajo indicación del médico a las horas establecidas por él.
    • Se debe tener muy claro la vía y la dosis del medicamento que se va a tomar o administrar.
    • Es necesario fijarse siempre en la fecha de caducidad del medicamento, pues si ya ha caducado no será de utilidad terapéutica.
    • No tomar medicamentos con el estómago vacío, pues puede irritarse y ocasionar gastritis (inflamación de la mucosa gástrica).
    • Los medicamentos no deben interrumpirse sin indicación médica.
    • No combinar varios medicamentos en una sola toma, pues además de alterar la acción del otro se pueden presentar reacciones secundarias graves (consulte a su médico).
    • Si el adulto mayor tiene problemas de deglución será necesario triturar (moler) las tabletas, en el caso de las cápsulas no se debe quitar la capa entérica (plástico) porque puede irritar la mucosa del estómago o perder su efecto; será necesario consultar con el médico la posibilidad de cambiar la presentación del medicamento.
    • No tomar el medicamento por más tiempo del indicado por el médico, pues puede producir efectos tóxicos.
    • Es importante recordar que los medicamentos pueden ocasionar mayores reacciones secundarias en las personas de edad avanzada, debido a su proceso normal de envejecimiento, por lo que no debe auto medicarse.
    • Se debe tener vigilancia de signos y síntomas que pudiera presentar el paciente luego de la ingestión de los medicamentos.
    • No tomar bebidas alcohólicas si se están tomando medicamentos.
    • Evitar, hasta donde sea posible, ingerir remedios caseros mientras se está con tratamiento médico.
    • En los adultos mayores con problemas mentales se deben mantener los medicamentos fuera de su alcance.
    • Mantener los medicamentos en lugares frescos y secos.
    • Conservar las recetas y los frascos originales de los medicamentos para evitar equivocaciones.
    • Conservar las recetas anteriores y mostrarlas al médico en su próxima visita.
    • Dar dieta sin irritantes.
    • Tomar suficiente cantidad de líquidos, es recomendable tomar de litro y medio a dos litros de agua diario (si no existe contraindicación).
    Consejos para recordar las tomas de los medicamentos
    • Ponga en sobres pequeños los medicamentos del día, señalando en cada uno de ellos, por ejemplo: desayuno, comida y cena.
    • Se recomienda comprar en el mercado una cajita de plástico con compartimentos para colocar los medicamentos de cada día y ponerlo a la vista.
    • Pegue etiquetas con letras grandes en las cajas de los medicamentos y escriba en ellas las horas, o bien desayuno, comida y cena y el día o días de la semana en que tiene que tomar el medicamento.

4.c Cuidados específicos

Signos y síntomas de alarma

Existen algunos signos y síntomas de alarma que nos ponen sobre aviso de que la vida del enfermo está en peligro, por ello, es importante que quien está al cuidado del enfermo los conozca y detecte en forma eficaz y oportuna para evitar complicaciones que podrían ser irremediables. Dentro de los signos y síntomas que nos deben poner en alerta están:
  • Un aumento repentino en la presión arterial, el pulso, la respiración o la temperatura.
  • Un aumento por arriba de 160mg/dL o baja significativa (menor de 60mg/ dL) de glucosa (azúcar) en la sangre.
  • Piel fría, pálida y húmeda.
  • Coloración azul en labios, manos, uñas (cianosis) o en todo el cuerpo.
  • Dolor intenso en el pecho.
  • Dolor intenso o calambres en brazo izquierdo.
  • Palpitaciones y pulso rápido y débil.
  • Dificultad para respirar.
  • Respiraciones rápidas y profundas.
  • Respiración lenta y superficial.
  • Sangrado por cualquier parte del cuerpo.
  • Vómito con sangre fresca o aspecto de café molido.
  • Vómito continuo.
  • Diarrea continua.
  • Náuseas durante períodos prolongados.
  • Dolor de cabeza frecuente e intenso.
  • Visión borrosa.
  • Mareos, sensación de vértigo.
  • Palabras o frases sin sentido (incongruencia, estado de confusión).
  • Alucinaciones visuales y auditivas (ver o escuchar cosas que no existen).
  • Adormecimiento u hormigueo en pies y manos.
  • Parálisis en alguna parte del cuerpo.
  • Pérdida del habla.
  • Pasividad, angustia.
  • Presencia de convulsiones (movimientos del cuerpo involuntarios).
  • No orinar.
  • No obrar (evacuar) en varios días y sin causa aparente.
Si el paciente presenta algunos de estos signos y síntomas, el familiar o cuidador responsable se debe poner en contacto con el médico tratante para que le oriente sobre las medidas que debe adoptar y, si es necesario, solicitar una valoración hospitalaria.

Cuidados para prevenir el pie diabético

El pie diabético es una complicación que puede presentar el adulto mayor con diabetes mellitus. Se caracteriza por una disminución parcial o total de la circulación sanguínea en la parte distal del pie, generalmente en los dedos, asociada a una infección local y cuyo tratamiento puede ser la amputación (cortar parcial o totalmente el pie). Por tal motivo, es fundamental establecer medidas preventivas para evitar esta complicación. Examine diariamente con detenimiento sus pies en busca de callosidades, deformación de los dedos, juanetes, lesiones entre los dedos de los pies, úlceras, hormigueo, cambios en la coloración y la temperatura.
Se recomienda lavarlos diariamente con agua tibia y jabón neutro, secar perfectamente, sobre todo en los espacios de los dedos, lubricarlos y mantenerlos ventilados; es importante revisar en las uñas el color, grosor anormal o infección por hongos; el corte de uñas se debe realizar cada mes, utilizando un cortaúñas o alicata, según se facilite más el corte, la uña debe cortarse siguiendo su propia anatomía y la del dedo, es decir, siguiendo el borde libre del dedo, sin profundizar más de un tercio en el borde lateral, sin dejar picos excesivos o se recomienda que sólo se limen, utilizando una lima fina, no corte cualquier callosidad, solicite ayuda si la requiere. Asimismo, es conveniente usar calcetas de algodón sin resorte y cambiarlas diariamente; se recomienda no caminar descalzo, ya que podría lesionarse con algún objeto; usar calzado cómodo y utilizar sandalias para bañarse.
Evitar la aplicación de parches, soluciones y la automedicación.
No usar bolsas con agua caliente ni almohadillas eléctricas para calentar sus pies, pues podrán ocasionarle quemaduras.
Es recomendable hacer ejercicio (caminatas sobre superficies planas) diariamente y elevar los miembros inferiores para mejorar la circulación. En caso de detectar alguna de las alteraciones anteriores, acudir de inmediato con el médico o con el podólogo, aunque es mejor visitarlo mínimo cada seis meses.

Vigilancia y cuidados para prevenir úlceras por presión

La úlcera (llaga) es una lesión de la piel que puede ser superficial o más profunda, pudiendo llegar hasta el hueso. Esta lesión aparece por una presión prolongada en alguna zona de la piel. Su curación es muy lenta y a veces se complica sobre todo en ancianos con problemas circulatorios.
Causas
  • Inmovilidad. Adultos mayores cuya movilidad es muy limitada y que permanecen sentados o encamados durante largo tiempo.
  • Falta de higiene de la piel. El contacto prolongado con ropas húmedas, incontinencia urinaria (salida involuntaria de la orina), incontinencia fecal (salida involuntaria de excremento), sequedad extrema de la piel (descamación o grietas pueden dar lugar a una irritación de la piel), etc.
  • Alimentación inadecuada. Cuando el adulto mayor ha sufrido una pérdida de peso importante o cuando son obesos y presentan zonas de la piel poco vascularizada (con poca circulación); la presión constante también favorece las úlceras.
  • Diabetes. Los adultos mayores con problemas circulatorios y que tienen presión constante en algunas zonas del cuerpo.
Las zonas donde aparecen con mayor frecuencia las úlceras son talones, región sacra, coxis (“rabadilla”), omóplatos (espalda), dedos de los pies y rodillas.
  • Disminuir la presión constante sobre la piel. Se logrará principalmente a través de los cambios de posición, que deberán realizarse en un anciano encamado cada dos horas; además, es muy recomendable el uso de un colchón de aire con presiones alternas o un colchón de agua.
  • Cambios de posición que se recomiendan para prevenir úlceras por presión. Posición decúbito supino (boca arriba). Las zonas que se deben proteger son los talones, la pelvis, región sacra o coxis (“rabadilla”); para ello es conveniente utilizar un colchón de agua y colocar una almohada o toalla debajo de la cintura, otra debajo de los muslos y otra debajo de las piernas. De esta forma se conseguirá aliviar la presión en la pelvis, gemelos y talones.
Posición de decúbito supino
Posición decúbito prono (boca abajo). Las zonas a proteger son las rodillas, dedos de los pies y cadera (cara anterior), las almohadas se colocarán en el abdomen, muslos, piernas y tobillos.
Posición de decúbito lateral (sobre el lado derecho o izquierdo). Se protegerá la parte superior de la pierna (fémur), rodillas y tobillos. Se colocará una almohada entre las dos piernas a fin de evitar que una rodilla se apoye sobre la otra.
Posición decúbito lateral
Sedestación (sentado). Se protegerá la presión sobre los omóplatos (espalda o paletas), la pelvis, coxis (“rabadilla”) y los talones.
Los cambios de posición deberán realizarse levantando al paciente y nunca arrastrándolo. La mejor posición para evitar las úlceras por presión es la de decúbito lateral (de lado derecho o izquierdo). Es recomendable adoptar esta posición por la noche ya que favorece la respiración y el sueño del anciano. Se recomienda utilizar almohadillas rellenas de alpiste y toallas enrolladas, según sean necesarias, porque están indicadas en los cambios de posición.
Sedestación
Cuidar la higiene de la piel y de la ropa. Se debe hacer el aseo corporal diariamente (ver baño en la cama y cuidados a la piel), mantener la piel siempre limpia y seca. Evitar que el adulto mayor descanse sobre sábanas o ropas húmedas, que tengan líquidos, secreciones o sudoración.
En ancianos con incontinencia (salida de orina o excremento en forma involuntaria), no utilizar hules o plásticos para proteger el colchón pues favorecen la sudoración y la humedad. Mejor utilice pañales de absorción de orina y lave los genitales diariamente porque la orina y el excremento son irritantes y favorecen las úlceras.
Tienda diariamente la cama y restire muy bien las sábanas para evitar arrugas que favorezcan las úlceras. Se recomienda realizar ejercicios pasivos y activos para estimular la circulación (ver apartado de ejercicios de rehabilitación).
Vigilar la dieta. En ancianos desnutridos y con anemia es conveniente extremar la vigilancia de la dieta. Dar una dieta rica en proteínas, vitaminas y minerales, (pues regeneran el tejido celular y su carencia favorece las úlceras, ver capítulo de alimentación y nutrición en el adulto mayor). El enfermo deberá ingerir como mínimo litro y medio de agua (1,500 ml) al día para evitar la sequedad de la piel.
Curación de las úlceras por presión
  • Lavar la zona con agua hervida tibia y jabón o con suero fisiológico.
  • Usar algún antiséptico indicado por el médico.
  • Secar cuidadosamente.
  • Estimular la circulación de la zona con masajes.
  • Evitar que la úlcera progrese evitando la presión sobre la piel.
  • Cambios de posición cada dos horas.
  • Suministrar un aporte suplementario de proteínas y de vitamina C.
  • No aplicar ningún medicamento sobre la úlcera si no ha sido prescrito por el médico.

Curación de heridas

La curación de heridas en el hogar la puede llevar a cabo el familiar o cuidador siguiendo estrictas medidas de limpieza, para lo cual es indispensable recibir adiestramiento por el personal profesional de la salud.
Siga estas recomendaciones. Prepare el siguiente material y téngalo a la mano:
  • Agua hervida durante 10 minutos (dejarla enfriar).
  • Jabón antiséptico líquido o sólido.
  • Gasas estériles.
  • Lave sus manos escrupulosamente, cepille sus uñas, tome una gasa y póngale un poco de agua y jabón.
  • Limpie la herida comenzando del centro y siguiendo hacia los bordes.
  • Tire la gasa.
  • Tome otra gasa con agua y jabón, limpie el centro, los bordes de la herida y la piel alrededor de la herida.
  • Tome otra gasa y seque la herida, con una nueva gasa seque los bordes y la piel, aplique alguna sustancia antiséptica (sólo si está indicada por el médico).
  • Por último, antes de colocar una gasa o apósito para cubrir la herida, observe que la herida y la piel que la rodea estén secas.
  • Se recomienda lavar la herida diariamente.

Cuidados en el adulto mayor con incontinencia urinaria

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de la orina, es uno de los problemas que se presentan con mayor frecuencia en los adultos mayores. La incontinencia urinaria afecta en mayor medida a las mujeres que a los hombres.
Causas
Enfermedades mentales, demencia, infección urinaria, crecimiento de la próstata, flacidez de los músculos de la vejiga, en mujeres, haber tenido muchos hijos (multíparas), lesiones de la médula espinal, embolias, inmovilidad, etc.
La incontinencia no es un hecho inevitable ni algo que no se pueda controlar o curar, hay casos en los que una intervención quirúrgica (operación) puede solucionar el problema. En otros casos, la utilización de medidas sencillas encaminadas a la adquisición de hábitos, mejora la calidad de vida. Cada caso debe tratarse en forma individual.
Cuidados en la incontinencia urinaria
  • En primer lugar, el anciano y los cuidadores deberán entender y afrontar el problema.
  • No enojarse ni regañar al anciano si no puede controlar la salida de orina.
  • Debemos orientarlo sobre cómo reeducar su vejiga, esto se refiere a acostumbrar a la vejiga nuevamente a orinar con un ritmo determinado, es decir, intentar recuperar los hábitos de la micción (eliminación de la orina).
  • Conocer en qué momento el anciano tiene mayor predisposición a la incontinencia.
  • Establecer un horario, recordándole y acompañándolo al baño.
  • Para facilitar orinar, es necesario pedir al anciano que meta su mano en un recipiente con agua tibia. También es útil abrir una llave para que escuche correr el agua.
  • Tener el hábito de defecar después del desayuno y orinar antes y después de cada comida.
  • Orinar antes de acostarse.
  • Si el anciano vive solo puede utilizar un reloj con alarma a las horas que deba vaciar la vejiga.
  • Asegurar que el anciano tenga fácil acceso al baño, el cual debe tener una buena iluminación.
  • Utilizar un baño con asiento elevado (pues los ancianos tienen dificultad para levantarse de asientos bajos).
  • Si el anciano está encamado, debe tener a su alcance un orinal.
  • Utilizar ropa fácil de quitar y poner.
  • Si toma sedantes o tranquilizantes, llévelo cada dos horas al baño (los tranquilizantes pueden inhibir la sensación de orinar).
  • Si el anciano toma diuréticos, procurar que los tome muy temprano por la mañana, así evitará que orine muchas veces en la noche.
  • No tomar mucho café o refrescos de cola (ya que favorecen la urgencia de orinar). Controlar la cantidad de líquidos que toma al día.
  • Evite que el anciano tome líquidos dos horas antes de acostarse para que no se orine en la cama.
  • Nunca restrinja la cantidad de líquidos como tratamiento en la incontinencia.
  • Mantener al anciano siempre seco y limpio.
  • Puede usar pañales desechables absorbentes (llevarse con discreción bajo la ropa), su elección será de acuerdo a la incontinencia y capacidad de absorción.
  • En incontinencia moderada, se recomienda usar pañales con capacidad de absorción de 800 cc.
  • En incontinencia grave, se recomienda pañales con capacidad de absorción de 1400 CC. Cuando se utilizan pañales, se deben tener las siguientes precauciones:
    • Revisar con frecuencia y cambiarlos cuando sea necesario (recuerde que el contacto prolongado de la orina con la piel puede irritarle y ocasionarle úlceras).
    • Lavar y secar sin restregar la piel.
    • Aplicar crema protectora en toda la zona de la piel.
    • Comprobar que no haya enrojecimiento o irritación de la piel.
  • En algunos casos se utilizan colectores masculinos para recoger la orina (son en forma de bolsa, envuelven el pene y recogen la orina, se sujetan con un cinturón al cuerpo, son útiles para hombres que tienen pequeñas pérdidas de orina).
  • No es recomendable instalar una sonda en la vejiga pues, además de ocasionar mucho dolor y ardor, produce infección de vías urinarias.
  • Para evitar infecciones de vías urinarias se recomienda vaciar la vejiga completamente cada vez que se tengan ganas de orinar.
  • Tomar jugos naturales que contengan vitamina C (para mantener la acidez de la orina y evitar el desarrollo de bacterias).
  • Pedirle al anciano que realice ejercicios para fortalecer los músculos del suelo pélvico y así ayudar a controlar la incontinencia urinaria. Es una técnica conocida ampliamente llamada Ejercicios de Kegel.

Cuidados en el adulto mayor con enfermedad en fase terminal

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Enfermedad terminal es una enfermedad avanzada progresiva incurable que culminará en la muerte.
Dentro de las enfermedades terminales más frecuentes en los adultos mayores se encuentran:
  • Cáncer.
  • Enfermedades neurológicas con muerte cerebral.
  • Enfermedades respiratorias obstructivas crónicas.
  • Insuficiencia renal.
  • Insuficiencia hepática.
Las enfermedades terminales tienen un gran impacto emocional, social y económico para el anciano y la familia, debido a que en algunos casos tienen un proceso de duración muy largo por lo que no es recomendable mantenerlos hospitalizados. Lo más adecuado es mantenerlos en casa, rodeados de amor, cariño, afecto, con medidas de confort y cuidados terminales específicos.
El cuidado terminal (paliativo) es aquél que no cura pero sí mitiga. Su objetivo primordial consiste en proporcionar el mayor grado de bienestar al enfermo, tratando de aliviar y satisfacer sus necesidades físicas, psicológicas, emocionales, sociales y/o espirituales; así mismo, mejorar la calidad de vida de los enfermos y familiares.
Problemas y síntomas más frecuentes que presentan los pacientes con enfermedad terminal:
  • Inmovilización en cama.
  • Debilidad extrema.
  • Dolor intenso.
  • Dificultad respiratoria.
  • Falta de apetito.
  • Náusea.
  • Vómito.
  • Incontinencia urinaria (pérdida involuntaria de orina).
  • Úlceras por presión (llagas).
  • Estreñimiento (heces fecales muy duras).
  • Cuidados al adulto mayor con enfermedad terminal. Los ancianos con enfermedad terminal generalmente permanecen postrados en cama sin moverse, lo cual les ocasiona mayores complicaciones y contribuye a la debilidad extrema, por lo que se recomienda la movilización, cambios de posición cada 2 horas y ejercicios pasivos y activos (siga las técnicas y procedimientos descritos).
    Es muy importante la higiene personal y aseo en los pacientes con enfermedad terminal, sobre todo en los que están inconscientes o en estado de agonía, ya que les proporciona bienestar y comodidad. Dentro de los cuidados que se deben proporcionar están:
    • Baño de esponja en cama.
    • Cuidados y lubricación de la piel.
    • Aseo de cavidades: ojos, nariz, órganos genitales.
    • Higiene de la boca (es muy importante para prevenir infecciones que afectan la lengua y las mucosas, causando dolor, falta de apetito y dificultades en la comunicación, por lo que se debe mantener limpia y bien hidratada, Aplique gasas mojadas con agua de manzanilla sobre los labios varias veces al día).
    • Higiene adecuada de la dentadura postiza.
    • Cuidado de los pies, corte de uñas (siga las técnicas y procedimientos ya descritos en este capítulo).
    • Instale un colchón de agua o de aire en la cama del enfermo.
    • Proporcione ejercicios pasivos asistidos.
    • Evite arrugas en la ropa de cama.
    • Realice cambios de posición cada dos horas para evitar las úlceras por presión (llagas), la deformidad de articulaciones y contracturas de los músculos, neumonías (infección en pulmones) y estreñimiento.
    • En caso de estreñimiento (ver capítulo de estreñimiento), proporcionar masaje en la espalda, cuello, hombros, glúteos (nalgas) y pies (con ambas manos utilizando la yema de los dedos aplicando aceite de almendras).
    • Si el anciano tiene sonda en la vejiga para orinar deben tenerse ciertos cuidados y precauciones:
      • Limpiar dos veces al día la zona alrededor de la sonda con agua y jabón, secándola si frotar.
      • Si es anciana la que tiene sonda, al lavarla y secarla realice la higiene con movimiento de delante hacia atrás (de la zona del tracto urinario a la zona del recto para evitar el arrastre de microbios y gérmenes que podrán contaminar la sonda y el tracto urinario causando infecciones urinarias).
    • Mantenga siempre la sonda y la bolsa colectora por debajo del nivel de la vejiga.
    • Nunca jale la sonda ya que puede provocar lesiones internas.
    • Vacié la bolsa colectora 3 o 4 veces al día (anote la cantidad y características de la orina), no deje que se llene por completo, lávela y enjuáguela.
    • No utilice la misma bolsa más de un mes.
    • Es necesario que el enfermo tome agua (claro, si su estado se lo permite).
    • Vigile la obstrucción de la sonda.
    • Los siguientes signos alertarán de su obstrucción:
      • El nivel o cantidad de orina ha dejado de aumentar.
      • El sitio donde se encuentra está mojado.
      • El anciano se muestra inquieto, incómodo, tiene dolor en el bajo vientre o tiene muchas ganas de orinar pero no puede; consulte a su médico o al personal de salud para retirar o cambiar la sonda.
    • Anote cuándo deberá cambiarse nuevamente la sonda
  • Alimentación en el anciano con enfermedad terminal. En estos pacientes es frecuente la alimentación por sonda debido a falta de apetito y estado nauseoso, problemas de deglución o estado de inconsciencia, pero ésta debe ser una decisión tomada entre el médico y la familia. Se analizará en cada caso riesgo y beneficio. Si está indicada, el familiar o cuidador primario deberá recibir capacitación para su manejo por parte del personal de salud.
    La náusea y el vómito son frecuentes en el anciano con enfermedad terminal, estos síntomas deberán consultarse y ser tratados con medicamentos por el médico ya que ocasionan mucho sufrimiento al enfermo.
    En el caso de que el anciano presente dificultad respiratoria deberá consultar con el médico para valorar la indicación de instalación de oxígeno en casa, se deberá mantener en posición semi-sentado con ayuda de almohadas para facilitar la respiración.
  • Alteraciones de sueño / descanso en el enfermo con enfermedad terminal. Son frecuentes y es necesario identificar las causas que las están provocando; se deben controlar los síntomas, como dificultad respiratoria, dolor agudo, náusea, vómito, etc., proporcionando los medicamentos prescritos por el médico.
    Medidas
    • Acompañarlo o dormir cerca de la persona para disminuir su miedo y angustia; así mismo, el médico valorará la necesidad de indicar un tranquilizante para dormir.
    • Utilice cobertor(es) para mantener la temperatura adecuada del anciano.
    • Si el anciano enfermo está consciente, mantener la comunicación constante y evitar en lo posible dejarlo solo.
  • Dolor y manejo del dolor en el anciano con enfermedad terminal. El dolor agudo o crónico es muy frecuente en el enfermo terminal y ocasiona una sensación muy desagradable y mucho sufrimiento.
    • Es necesario conocer la causa del dolor y tipo de dolor.
    • El dolor agudo es un síntoma de enfermedad, y el dolor crónico es aquél en donde el propio dolor es la enfermedad.
    • Es necesario conocer el tipo y ubicación del dolor.
    • Se debe evaluar la intensidad del dolor, ya que esto servirá para determinar la potencia del analgésico que hay que utilizar.
    • Es necesario tener un conocimiento muy claro y muy preciso de la dosis y vía de administración del analgésico, así como sus efectos indeseables, manteniendo una vigilancia estrecha y consultando siempre al médico responsable.
    • La sedación en el anciano con enfermedad terminal está indicada cuando el sufrimiento del paciente es intenso y la muerte está ya próxima, esta decisión debe ser determinada por el enfermo, la familia y los profesionales de la salud. La familia necesita prepararse psicológicamente y ha de adquirir destreza en los cuidados.
    • Si el anciano enfermo está consciente, mantenga la comunicación en todo momento, permítale que exprese sus necesidades, inquietudes, miedos, temores, ayude a resolver sus problemas no resueltos y pendientes, trate de comprenderlo y complacerlo hasta donde sea posible, tóquelo, acarícielo.
    • Facilite los medios para resolver, si así lo desea, la legalidad de sus bienes raíces.
    • Permita la visita de los familiares y amigos, esto ayudará a mejorar su estado emocional.
    • Se deben utilizar todas las redes de apoyo social posibles.
    • Es necesario brindar apoyo emocional y preparar a los demás integrantes de la familia para el momento del desenlace, para lo cual es necesario recurrir a la ayuda de profesionales en salud.
    • Se deben prever todos los trámites y recursos necesarios para cuando se presente el fallecimiento (trámites del sepelio).

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