viernes, 19 de mayo de 2017

Evolución y fases de la demencia


Fase inicial

Algunos signos observables que se alcanzan a percibir pueden ser olvidos leves, desinterés en actividades y descuidos en tareas rutinarias. Sin embargo, en su fase inicial no afectan las actividades de la vida diaria de manera importante.

Fase leve

La persona puede manifestar dificultades para recordar actividades recientes, nombres de personas u objetos conocidos, originándole malestar o preocupación que en ocasiones suele ignorar u ocultar. No se presenta interferencia en la realización de actividades de la vida diaria.
Entre los signos observables podemos apreciar:
  • Repetir la frase o plática
  • Olvidar hechos recientes
  • Dificultad para realizar más de una tarea al mismo tiempo
  • Problemas de lenguaje
  • Desorientación
  • Cambios de personalidad
  • Disminución de relaciones sociales
  • Desinterés en actividades que le gustaba realizar

Fase intermedia

  • El deterioro en la memoria se hace más evidente
  • Olvidan detalles acerca de eventos repetitivos o de su historia personal
  • Cambian sus patrones de sueño
  • Presentan dificultad en la lectoescritura
  • Disminuye la capacidad para elaborar ideas y llegar a conclusiones.
  • Aislamiento
  • Alucinaciones
  • Delirios
  • Dificultad en la realización de actividades sencillas
  • En algunos casos pueden aparecer signos y síntomas de depresión, agitación, nerviosismo y, de manera poco frecuente, conductas autolesivas

Fase avanzada

La persona:
  • No comprende el lenguaje hablado y escasamente lo utiliza.
  • No reconoce a personas conocidas (familiares, amigos, vecinos, etc.).
  • No puede realizar actividades básicas de la vida diaria (comer, trasladarse, etc.).
  • Aparecen problemas para ingerir alimentos e incontinencia urinaria y, más adelante, fecal.

Complicaciones


Cuando una persona padece una demencia pueden presentarse situaciones que complican su salud y funcionalidad. Es importante que los cuidadores las conozcan con la finalidad de prevenirlas, solicitando ayuda y asesoría al equipo multidisciplinario de salud. Algunas de las complicaciones más frecuentes son:
  • Desnutrición y deshidratación originadas por no ingerir suficientes alimentos o líquidos, lo que se puede deber a olvidos o a la dificultad en el acceso a alimentos, la imposibilidad de prepararlos o la incapacidad para el manejo de los utensilios (cucharas, tenedores, cuchillos, vasos, etc.).
  • Contracturas musculares causadas por el deterioro de la función muscular o por pérdida de la capacidad para mover articulaciones.
  • Caídas y fracturas debidas a la dificultad en la movilidad o al deterioro en la atención o en la percepción visual del espacio.
  • Infecciones, sobre todo urinarias, cuando se presenta; además, incontinencia urinaria o fecal.
  • Úlceras por presión, que pueden estar vinculadas con deshidratación, ingestión de escasas proteínas en la dieta y a escasa o nula movilización; es decir, pasar largos periodos en la misma posición.
En cuanto los cuidadores perciban alguna de estas complicaciones, es muy importante acudir al médico.

Tratamientos


Hasta el momento las demencias no tienen cura ni un tratamiento único, pero, afortunadamente, el equipo multidisciplinario de salud puede elaborar un plan de tratamiento integral que ayudará a disminuir la progresión de la enfermedad y a impactar positivamente en la calidad de vida de la persona con el padecimiento.
Existen dos tipos de tratamiento:
  • a) Farmacológico
El tratamiento farmacológico consiste en la administración de medicamentos, ya sea por vía oral, intramuscular, intravenosa, etc., y siempre es prescrito por un médico, que deberá ser ingerido o aplicado de acuerdo con las instrucciones establecidas por él. Los cuidadores deben evitar siempre la automedicación.
Este tratamiento presenta las siguientes características:
  • Atiende el origen de la demencia y comorbilidades (otras enfermedades).
  • La medicación será siempre individualizada; es decir, se indica el mismo fármaco para todas las personas o en las mismas dosis.
  • El tratamiento siempre será prescrito por el médico especialista.
  • Generalmente los medicamentos se administrarán a inicio en dosis bajas, que se irán incrementando paulatinamente.
  • Recuerde que la acción de estos fármacos no es inmediata, por lo que los cuidadores deben ser pacientes y preguntar sus dudas al médico especialista.
  • Es importante que los cuidadores observen si se presenta alguna reacción secundaria por el consumo de los medicamentos. Si es así, deberá contactar al médico de manera inmediata.
  • En general, se emplean dos tipos de fármacos: los inhibidores de la acetilcolinesterasa y los antipsicóticos y, ocasionalmente, se prescribe algún antidepresivo.
  • En la actualidad estos medicamentos han demostrado su efectividad; tenga confianza en su médico tratante; recuerde que puede preguntarle cualquier duda.
  • Aunque los medicamentos suelen ser costosos, el beneficio a largo plazo es muy positivo.
  • Recuerde que a lo largo del padecimiento existe la posibilidad de sustituir o complementar el tratamiento.
  • a) No farmacológico
Este tipo de tratamiento busca mejorar la calidad de vida y estado de salud de las personas, a partir de diversas intervenciones en los diferentes ámbitos de la vida de la persona.
Este tratamiento tiene algunas características:
  • Generalmente se encamina a disminuir la polifarmacia.
  • Se apoya en la observación de la conducta, y puede evitar o disminuir algunos síntomas asociados con la demencia, a efectos secundarios de algunos medicamentos u otra situación que coadyuve en el mejor tratamiento de la persona.
  • Está vinculado a la mejora del ambiente para favorecer independencia y el mejor estado de ánimo de la persona con demencia.
  • Puede incluir rehabilitación o ejercicio físico.
  • Se apoya en la terapia ocupacional.
  • Incluye el uso de ayudas técnicas en beneficio de la independencia de la persona.
  • Busca mantener, prolongar o recuperar la funcionalidad física, mental y social.

Sugerencias

 
La convivencia con las personas con demencia con frecuencia hace que los cuidadores se enfrenten con problemáticas, tensiones y crisis derivadas de la situación particular que vive. A continuación, presentamos algunas sugerencias que podrás tomar en cuenta y serán de utilidad para disminuir la presión emocional y física.
Ante los cambios abruptos de conducta de la persona a tu cuidado:
  • Trata de mantener la calma y no te asustes.
  • Evita los enfrentamientos y las discusiones, pues la persona que está bajo tus cuidados no comprende que su conducta no es normal.
  • Intenta distraer su atención hacia otra actividad; por ejemplo, salir del domicilio a dar un paseo, mostrarle un álbum fotográfico, etc.
  • Trata de ser empático. No es fácil, pero tienes que intentarlo; ponte en su lugar y busca ser comprensivo.
  • No tomes los comentarios de manera personal; recuerda que no está en control de sus respuestas.
  • Si la comunicación verbal no está resultando, prueba con la comunicación no verbal; observa lo que te dicen sus gestos y su cuerpo, y busca establecer contacto.

Considera siempre que las demencias son enfermedades individualizadas y multifactoriales. Por tanto, debemos ser flexibles y entender que no todas las personas reaccionan igual y no siempre van a responder de la misma manera. Lo que ha servido una vez, quizá en otra ocasión no funcione, y viceversa.

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