viernes, 19 de mayo de 2017

¿Qué es el Alzheimer?


Es un trastorno neurodegenerativo, que se caracteriza por ser progresivo e irreversible, y afecta al cerebro, deteriora de manera global las funciones mentales superiores provocando:
1.     Pérdida de la memoria
2.     Desorientación en el tiempo y espacio
3.     Cambios de personalidad
4.     Dificultad en el razonamiento y aprendizaje
5.     Disminución del sentido crítico
6.     Alteraciones del comportamiento y lenguaje
La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia en el mundo. Al igual que otras demencias, representa un enorme reto para quien la padece, para sus familiares y para las personas que forman parte de su entorno inmediato.
Es muy importante que los cuidadores tengan conocimentos básicos sobre la enfermedad y sus implicaciones.1.     Factores de riesgo y de protección
2.     Inicio y etapas de la Demencia de Alzheimer
3.     Diagnóstico temprano
4.     Sugerencias
5.     Mitos sobre el Alzheimer
6.     Derechos de la persona con Alzheimer
7.     Datos interesantes

Factores de riesgo y de protección


Factores de riesgo

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, un factor de riesgo es cualquier rasgo, característica o exposición de un individuo que aumente su probabilidad de sufrir una enfermedad o lesión. Algunos estudios han señalado que existen algunos factores que parecen ser relevantes para el desarrollo de la enfermedad; sin embargo, algunos de ellos aún son controversiales.
  • Edad. La enfermedad aparece con mayor frecuencia en personas mayores de 60 años y más.
  • Ser mujer. Los estudios refieren que hay un hombre por cada dos mujeres con este padecimiento; no obstante, esto podría deberse a que las mujeres tienen una mayor esperanza de vida.
  • Historia familiar. Algunos estudios señalan que alrededor del 40% de las personas que padecen Alzheimer, contaban con algún familiar con la misma enfermedad.
  • Baja escolaridad. Se ha señalado que la enfermedad se presenta en personas con pocos años de escolaridad.
  • Diabetes mellitus. Se ha encontrado asociación entre ambos padecimientos.

Factores de protección

Un factor de protección es cualquier rasgo, característica o exposición de un individuo que disminuye su probabilidad de sufrir una enfermedad o lesión:
  • Tener una dieta saludable que incluya frutas y vegetales frescos, granos enteros, productos del mar y aceite de olivo.
  • Desarrollar actividad física (más de tres veces por semana o 150 minutos a la semana), que permita oxigenar el cerebro.
  • Manejar adecuadamente situaciones de ansiedad, presión, inquietud y aprehensión.
  • Mantener y fomentar la higiene del sueño.
  • Evitar consumir bebidas alcohólicas.
  • Actividad cognitiva: hablar varios idiomas, tocar instrumentos musicales, leer, estudiar una carrera, aprender cosas que impliquen funciones superiores.
  • Relacionarse con gente/participar en actividades de grupo.
  • Relacionar la nueva información con conocimientos previos.

Inicio y etapas de la demencia de Alzheimer


La enfermedad no presenta etapas claramente definidas; el deterioro puede ser lento o rápido y, en ocasiones, algunas personas incluso pueden presentar periodos de estabilidad, aunque tarde o temprano, las personas perderán todas sus habilidades para realizar sus actividades básicas de la vida diaria.
Generalmente, se distinguen tres etapas evolutivas de esta enfermedad, basadas en la manifestación de síntomas. Sin embargo, existe variabilidad entre la presentación de los síntomas y la duración de cada etapa.

Demencia en etapa inicial

En la fase incipiente es difícil realizar un diagnóstico, ya que puede confundirse con otras demencias o padecimientos como la depresión. Esta dura entre uno y tres años, y la persona tiende a conservar su independencia para realizar sus actividades de la vida diaria.
El inicio de la enfermedad puede ser:
  • Temprano: cuando la enfermedad se presenta antes de los 60 años
  • Tardío: cuando inicia después de los 60 años.
El cuadro se caracteriza por:
  • Déficit en la memoria reciente
  • Desorientación temporal y espacial
  • Errores de juicio
  • Dificultad para recordar objetos o nombrarlos
  • Cambios bruscos en el estado de ánimo
  • Cambios en el ciclo sueño-vigilia
  • Confusión nocturna
  • Trastornos en el pensamiento abstracto
  • Depresión

Demencia de fase intermedia

Se caracteriza por el agravamiento de los síntomas de la etapa inicial, además de que la memoria remota se encuentra afectada, olvidando etapas de su propia vida. Presentan un déficit importante en el lenguaje, la lectura y escritura, así como en la comprensión y disminución en el vocabulario. Esta etapa puede tener una duración de entre dos y ocho años y se caracteriza por una pérdida acentuada de la capacidad para realizar actividades básicas de la vida diaria, por lo que requieren el apoyo del cuidador de manera constante.
Además se presentan:
  • Alteraciones motoras como temblores o dificultad para caminar
  • Disminución de la capacidad de cálculo
  • Dificultad para reconocer a personas
  • Incontinencia urinaria y fecal ocasional
  • Alucinaciones y delirios
  • Comportamiento inadecuado

Demencia avanzada

En esta etapa se intensifican todos los síntomas de las etapas anteriores, se presenta una pérdida de la capacidad para comunicarse y puede presentar total mutismo e indiferencia al ambiante externo. La capacidad de movilidad se limita hasta llegar a la postración y, por tal motivo, la dependencia es total. Esta etapa puede tener una duración de entre dos y cuatro años.
Por todo lo anterior, la persona en dicha etapa está propensa a padecer infecciones, desnutrición, deshidratación, úlceras por presión o caídas. En esta fase los cuidadores deben implementar estrategias que les permitan sobrellevar esta situación de la mejor manera, pues es una etapa muy difícil para ambas partes.
Para no olvidar:
La enfermedad de Alzheimer afecta a cada persona de manera diferente. Intervienen diversas determinantes según su personalidad, condición física, estilo de vida, relaciones familiares, entre otras. Cada persona vivirá el progreso de la enfermedad de manera distinta.

Diagnóstico Temprano


Como para cualquier enfermedad, el diagnóstico temprano de la demencia de Alzheimer ofrece una serie de oportunidades que podemos aprovechar:
  • Tenemos oportunidad de buscar información y ayuda para comprender la enfermedad.
  • Podemos realizar un plan para afrontar las distintas etapas y retos de la enfermedad.
  • Nos da una oportunidad de realizar modificaciones en la vivienda para evitar accidentes.
  • Hace posible una administración temprana de tratamientos para mejorar la calidad de vida.
  • Retrasa la institucionalización.
Para no olvidar:
El diagnóstico definitivo de esta enfermedad se hace a través de un examen del cerebro post mortem.

 Sugerencias

 

¿Cómo podemos actuar?


Alimentación
1. Procura que la dieta sea equilibrada y, en la medida de lo posible, respete los gustos de la persona.
5. Vigila incrementos o disminución del peso.
2. Incluye suficiente fibra natural para evitar estreñimiento.
6. Comprueba la temperatura de los alimentos.
3. Procura que la persona beba alrededor de dos litros de agua al día; puede establecer horarios.
7. Proporciona instrucciones cortas y sencillas, de fácil comprensión al momento de comer.
4. Evita que la persona consuma bebidas con cafeína o alcohol.
8. Se recomienda servir los platos de uno en uno y brindar el tiempo suficiente para que los consuman.
Recomendaciones
Fomenta la toma de decisiones siempre que sea posible, como en la elección de los alimentos que desea consumir cada día.
En fases iniciales de la enfermedad, si salen a algún lugar, permite que la persona elija adónde ir, qué consumir y solicitar al mesero sus alimentos.
Resguarda bajo llave o en un lugar que no esté al alcance de la persona, medicamentos, productos tóxicos o de limpieza.
Higiene y aseo personal
1. Es importante crear rutinas y horarios. Esto proporciona seguridad, elementos de organización y orientación a la persona.
2. Es muy importante que la persona participe en las actividades de aseo según sus posibilidades.
3. Intenta que el baño sea una actividad agradable. Trata de respetar las costumbres de la persona. Por ejemplo, si siempre se bañaba por la mañana, hay que mantener (si es posible) esa costumbre.
4. Lava o pide que se lave el cabello al final del baño, para prevenir sobresaltos o agitación.
5. Seca muy bien todas las partes del cuerpo, teniendo especial cuidado con las manos, los pies y aquellos pliegues que quedan ocultos; como, por ejemplo, debajo del pecho, en el caso de las mujeres.
6. Recuerda apoyar a la persona para realizar el aseo de boca y dientes después de cada comida.
7. Si el enfermo lleva prótesis dental, se limpiará por lo menos una vez al día.
8. Proporciona a la persona únicamente los utensilios y objetos de aseo personal que se vayan a utilizar.
Incontinencia urinaria
1. Identifica la causa que lo origina.
2. Trata de establecer una rutina, tanto para la micción como para la defecación.
3. Verifica la frecuencia de micción y defecación.
4. Si la persona usa pañal, es importante estar pendiente del cambio del mismo con la frecuencia necesaria y mantener la piel limpia e hidratada.
Vestido
1.Procura mantener una rutina para el cambio de ropa, tanto por la mañana como por la noche.
2. En medida de sus posibilidades, se debe fomentar que la persona elija la ropa con la que se va a vestir cada día.
3. Hay que preservar la intimidad de la persona y proporcionarle tiempo suficiente para que lleve a cabo esta actividad.
4. Cuando la movilidad está comprometida, sienta a la persona para vestirla y reducir el riesgo de caídas.
Entorno amigable y seguro
1. La iluminación debe contribuir a diferenciar el día y la noche; evitar reflejos o destellos en objetos o superficies.
2. Se recomienda pintar las habitaciones con colores suaves, que favorecen la relajación de la persona.
3. Se recomienda no tener demasiados objetos decorativos en el hogar, para evitar la sobrecarga perceptiva, y poder dejar zonas libres donde pueda apoyarse mientras camine.
4. 1. Cierra las puertas de las habitaciones y asegura la puerta de la calle, ventanas, balcones o salidas a lugares que podrían ser riesgosos.
5. Evitar alfombras o fijarlas, debido al riesgo de caídas al tropezar.
6. Las esquinas de todos los muebles del hogar pueden estar forradas o redondeadas para evitar golpes.
7. Se deben retirar los muebles inestables que puedan volcarse al apoyarse en ellos.
8. Oculta los enchufes que sean visibles en el domicilio para evitar posibles riesgos.
9. Coloca relojes y calendarios en lugares visibles.
10. Elabora carteles y dibujos sencillos, para orientar a la persona.
Recomendaciones
Los cambios en el entorno deben ser graduales y estarán relacionados con las necesidades de la persona.
Es importante que las modificaciones no sean tan abruptas, que incluso generen confusión en la persona. Debe poder reconocer su espacio.
Si es posible, retire gradualmente objetos que representen un sobreestímulo para la persona, como pueden ser decoraciones excesivas, colores muy brillantes en las paredes, etc.
Actividades cotidianas
1. Estimule las capacidades sensoriales, perceptivas, cognitivas y motrices de la persona.
2. Incluya a la persona en las actividades familiares y sociales.
3. Fomente su participación en actividades cotidianas.
4. Prolongue la independencia física el mayor tiempo posible. No realice actividades que la persona no pueda hacer.


fuente: ISSSTE.

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