viernes, 19 de mayo de 2017

¿Quién es un anciano frágil?


Son aquellas personas que se encuentran en un estado de vulnerabilidad, debido a una baja respuesta funcional de sus órganos y sistemas, que presentan enfermedades crónicas y agudas descontroladas, y cuya funcionalidad física, mental y social se encuentra seriamente comprometida.

1.     Características y manifestaciones
2.     Factores de riesgo
3.     Diagnóstico
4.     Importancia del diagnóstico oportuno
5.     Tratamiento
6.     Posibles complicaciones
7.     Sugerencias
8.     Datos relevantes

Características y manifestaciones de la fragilidad

Muchas personas piensan que envejecer con fragilidad es normal o que simplemente esta se debe al paso del tiempo. Por ello, en ocasiones, no se da importancia a algunas de sus manifestaciones y es hasta que se presentan complicaciones más graves, que asisten o piden apoyo del servicio de salud. Es importante que los cuidadores sepan que la fragilidad:
  • Es resultado de la disminución de la homeostasis (equilibrio).
  • Disminuye la capacidad del organismo para responder al estrés de una enfermedad.
  • Incrementa la vulnerabilidad para desarrollar padecimientos agudos o crónicos.
  • Aumenta el riesgo de dependencia, deterioro funcional, hospitalización y mortalidad prematura en ancianos.
  • Se acompaña de discapacidad fluctuante.

Algunas de las manifestaciones más comunes de la fragilidad son:
Síntomas
  • Peso bajo
  • Debilidad
  • Fatiga
  • Anorexia
  • Disminución de actividad física
Signos
  • Sarcopenia (pérdida de músculos)
  • Osteopenia
  • Transtornos de la marcha
  • Desnutrición

Factores de riesgo


Los factores de riesgo relacionados con la fragilidad son tanto físicos como psicológicos y sociales, y se vinculan a la historia de vida de las personas. Entre ellos podemos encontrar:
  • Sedentarismo
  • Edad avanzada
  • Percepción inadecuada del estado de salud
  • Enfermedades crónicas no controladas
  • Hospitalizaciones recientes
  • Fractura de cadera después de los 55 años de edad
  • Dos o más caídas en el último año
  • Fuerza disminuida en las extremidades superiores
  • Anemia
  • Polifarmacia
  • Deficiencia de vitamina D
  • Dependencia en al menos una actividad básica de la vida diaria (bañarse, comer, trasladare, entre otras)
  • Baja escolaridad
  • Alcoholismo
  • Depresión
  • Deterioro cognitivo
  • Aislamiento social
  • Ingresos económicos familiares bajos
Factores de protección
  • Alimentación saludable
  • Ejercicio físico
  • Higiene del sueño
  • Manejo del estrés
  • Participación social
  • Sólidas redes de apoyo social

Diagnóstico


El diagnóstico estará a cargo de un equipo multidisciplinario de salud que forma parte del Módulo Gerontológico que se encuentra en cada una de las Clínicas de Medicina Familiar. Para realizarlo, participará personal de las áreas médica, de enfermería, trabajo social, nutriología, psicología, entre otros.
Para llegar a un diagnóstico se requiere:
  • Historia clínica
  • Exploración física
  • Exámenes de laboratorio
  • Análisis de sangre y de orina
  • Marcadores biológicos
  • Evaluación psicoemocional
  • Pruebas funcionales y/o estudios de neuroimagen: tomografías y resonancias magnéticas
  • Evaluación gerontológica integral para conocer su desempeño en actividades básicas de la vida diaria y actividades instrumentales de la vida diaria
  • Test de desempeño físico que contemple fuerza muscular, amplitud del movimiento, equilibrio, marcha (velocidad, amplitud del paso), coordinación, velocidad de reacción, sensibilidad
  • Valoración de las redes de apoyo social con las que cuenta la persona
Esto con el fin de diferenciar la fragilidad de enfermedades crónicas que provocan condiciones clínicas similares y que se pueden llegar a confundir.

Importancia del diagnóstico oportuno


Resulta de suma importancia detectar a tiempo a las personas que se encuentran en riesgo de desarrollar fragilidad, a los que cursan con prefragilidad o a quienes se encuentran en estado frágil. Se ha demostrado que este problema de salud es reversible; es decir, se puede tratar, y con ayuda del equipo multidisciplinario de salud y del cuidador, la persona frágil puede recuperar autonomía e independencia física y mejorar su calidad de vida.
Algunos beneficios son:
  • Disminución de la necesidad de atención a largo plazo
  • Reducción de los altos costos que pagan en atención médica
  • Minimización del gasto en fármacos, en traslados y hospitalizaciones

Tratamiento


El tratamiento de la fragilidad dependerá de las condiciones particulares de cada paciente. El equipo multidisciplinario elaborará una serie de recomendaciones a los cuidadores, que pueden incluir tratamiento farmacológico y no farmacológico.
En el tratamiento de la fragilidad, se busca reducir la polifarmacia. Por tal motivo, los cuidadores deben saber si el médico, en ocasiones, retira medicamentos.
Farmacológico
Debe ser prescrito por un médico y dependerá del estado físico y de las enfermedades crónicas y agudas que se presenten. Puede incluir, además de los medicamentos:
  • Complementos alimenticios
  • Complementos vitamínicos
No farmacológico
  • Ejercicio físico activo o pasivo
  • Apoyo emocional
  • Participación en grupos de ayuda mutua
  • Visitas domiciliarias
  • Adaptaciones y ayudas técnicas
  • Programas de envejecimiento saludable

Posibles complicaciones


Dado que las manifestaciones de la fragilidad varían de persona a persona, y estas se relacionan también con otras enfermedades crónicas o agudas, es muy importante que los cuidadores estén al pendiente de identificar signos y síntomas de alarma. Por ejemplo, aumento o disminución de la temperatura corporal, dificultad para respirar, variación de la frecuencia cardíaca, variación de la tensión arterial, variación en los niveles de glucosa en sangre, desmayos, cambios en el comportamiento de la persona, entre otros.
Recordemos que las complicaciones pueden ocasionar:
  • Pérdida de funcionalidad física (afectando las actividades básicas, instrumentales y avanzadas de la vida diaria)
  • Discapacidad
  • Pérdida de la autonomía
  • Dependencia
  • Caídas
  • Hospitalización
  • Mala calidad de vida y muerte

 Sugerencias


Los objetivos de los cuidados de un anciano frágil son:
  • Mantener la salud y la funcionalidad. Sigue las instrucciones y recomendaciones del equipo multidisciplinario de salud en lo realtivo a administración de medicamentos, rehabilitación y terapia ocupacional. Procura que la persona conserve el máximo grado de independencia y autonomía posible.
  • Controlar enfermedades crónicas. Busca información sobre las enfermedades crónicas que se han diagnosticado a la persona que cuidas, habla con el médico y solicita recomendaciones que permitan controlar el padecimiento.
  • Lograr una alimentación y nutrición adecuada. Es muy importante mantener un estado nutricional adecuado y recuerda que esto incluye la hidratación de la persona.
  • Mantener la higiene corporal y ambiental. La higiene favorece la comodidad de la persona y de los cuidadores como la seguridad de ambos, pues evita posibles infecciones que podrían afectarlos.
  • Favorecer la participación. El anciano frágil debe participar activamente en la toma de decisiones sobre su salud, enfermedad y cuidado.
  • Evitar en la medida de lo posible la hospitalización. Aunque muchas personas exigen la hospitalización y procuran evitar el egreso hospitalario del anciano enfermo. No olvides que la hospitalización en sí misma constituye un factor de riesgo para el surgimiento de enfermedades infecciosas y las limitaciones en el contacto social que esta ocasiona; repercuten negativamente en la funcionalidad de la persona frágil.

Datos relevantes



  • Sólo el 5% de la población envejecida es frágil.
  • La pérdida de capacidad física es uno de los daños más temidos y angustiantes de las personas al llegar a la vejez, ya que se relaciona con la pérdida de autonomía, mala calidad de vida, aislamiento, depresión, baja autoestima, tristeza y dependencia física.
  • En algunas personas la fragilidad puede aumentar el grado de vulnerabilidad para desarrollar dependencia física y aumentar el riesgo de mortalidad temprana.
  • Cuando la fragilidad es extrema se le llama “síndrome de la decaída o declive”, el cual es formado por un conjunto de síntomas y signos clínicos que ocasionan en el individuo grandes pérdidas funcionales ante pequeños cambios.

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